Antes de las vacaciones te hablaba sobre Diversual y su línea propia de juguetes eróticos que nada tienen que envidiarles a las grandes marcas, y en concreto de sus dos rabbit. La empresa española ha apostado por juguetes de calidad a un precio accesible para que puedas disfrutar de todo lo que el mercado erótico puede ofrecerte con un bajo presupuesto.

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Los que te presento hoy son tres vibradores bien diferentes, pero con una característica en común: llevan un mando para que puedas usarlos con control remoto. Ya sabes que este tipo de productos son una buenísima forma de sacar el juego sensual de la cama y llevarlo a otros escenarios: el súper, el cine, un paseo, una cena… lo que se te ocurra.

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Antes de ponernos manos a la obra, te los presento: Venus, Eggo y Omega. ¿Con cuál quieres intimar primero?

Venus

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Se trata de un juguete especialmente diseñado para que te lo coloques en la ropa interior. Vamos, externo, aunque podrías darle uso como bala en cualquier parte del cuerpo. Ya te había enseñado alguno de este estilo antes y, hasta no hace mucho, eran productos caros. La propuesta de Diversual es sencilla y funcional: Venus se coloca sobre la tela con un imán y vibra a tu gusto.

Tiene una forma ergonómica que se adapta perfectamente la anatomía de la vulva: esa especie de montañita con relieve se asegura de estimular tu clítoris a pesar del movimiento. Además, el imán es fuerte y el juguete no se mueve de su sitio. ¡Ah! Y lleva dos imanes por si perdieras uno.

¿Y qué hay del ruido? Si lo comparo con los vibradores para ropa interior de la competencia tal vez no sea tan sumamente discreto (sin que eso signifique que hace mucho ruido, ojo), pero si utilizas tu Venus en un ambiente que no esté en absoluto silencio, nadie se enterará de que lo llevas puesto.

Eggo

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Si Venus se encargaba de estimularte por fuera, Eggo lo hace por dentro. Es un huevo vibrador de tamaño pequeño, ideal para empezar con este tipo de juguetes, porque casi tiene las dimensiones de una bala: 7 cm de largo y un diámetro de 2,8 cm. Esto facilita muchísimo la inserción, claro, pero siempre es bueno ayudarse de un lubricante de base agua.

Eggo lleva una pequeña tira de silicona para que puedas sacarlo de forma sencilla. De los tres, este es probablemente el más silencioso de todos. ¿Por qué? Pues porque va dentro de la vagina.

Me ha gustado la experiencia con Eggo, aunque como estoy acostumbrada a huevos vibradores un poco más grandes (como el Lush 2), he echado de menos más contacto del juguete en la vagina.

Omega

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Omega puede salir del dormitorio… o quedarse en él, porque es un juguete pensado para usar en pareja. En realidad, es un juguete pensado para que te estimule incluso durante la penetración, independientemente de que si lo utilizas a solas o no. Por ejemplo, yo lo he tenido puesto junto a un dildo, pero también podría haber penetración con los dedos.

Tiene esta forma de pinza donde el extremo más pequeño se coloca dentro de la vagina. El más grueso queda justo sobre el clítoris y lo estimula a la vez. A diferencia de los dos anteriores, este tiene dos motores. Es decir, que da placer por dentro y por fuera al mismo tiempo.

En este tipo de juguetes se valora mucho la potencia, y Omega cumple. La estimulación que ofrece es un complemento ideal para la penetración, en muchos casos indispensable para alcanzar el orgasmo.

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  • ¿Y qué tienen en común los tres?
  • Se pueden usar sin mando y con mando. Si los usas sin mando, verás que la interfaz tiene un botón con el que enciendes y apagas el juguete y cambias de modo.
  • El mando lleva su pila incluida y tiene un alcance de hasta 10 metros respecto al juguete. Tiene 5 botones: encendido/apagado, subir la intensidad, bajar la intensidad, cambiar de modo y volver al modo anterior. Supersencillo e intuitivo.
  • Apagar y encender el juguete solo con el mando facilita mucho las cosas. Imagínate tener que sacar el huevo en medio de la cita para encenderlo… Así que fenomenal.
  • Los tres tienen 7 modos distintos y 4 velocidades.
  • Son juguetes recargables. Llevan una ranura que localizarás fácilmente porque están escritas las letras DC. Con alrededor de hora y media de carga podrás disfrutar de unos 35-40 minutos de uso en la máxima potencia.
  • También son sumergibles.
  • Son bastante silenciosos y no están nada mal de potencia. Aun así, ten en cuenta que hay un motor involucrado, y eso significa un mínimo ruido hagas lo que hagas. Si quieres llevártelo a un sitio sumamente tranquilo, mejor opta por unas bolas chinas.
  • He echado de menos una bolsita de tela para guardarlos. Por ahora, utilizaré la caja de cartón en la que vienen. El packaging es muy simple, recordemos que se trata de una gama básica de productos.
  • Van con 2 años de garantía.
  • Encontrarás las instrucciones en la web de la marca, así como algunas ideas para inspirarte.
  • Tienen un precio ajustado y muy competitivo.
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En pocas palabras: Venus, Eggo u Omega son tres opciones a considerar si estás pensando en probar un juguete erótico que funcione con control remoto. Son juguetes básicos pero funcionales con los que se puede disfrutar fuera de casa y lejos de la cama.

Si quieres que Venus se meta bajo tus bragas, pásate por AQUÍ.

Si prefieres que Eggo se te cuele dentro mientras ves mundo, pásate por AQUÍ.

Si te apetece una estimulación simultánea con Omega, pásate por AQUÍ.