Cultura sáfica para acabar la semana con buen gusto
Todos los domingos intento recomendar un par de cosillas que me hayan alegrado la semana y que, de una forma u otra, tengan algún pequeño toque croqueta. No es una lista muy pensada ni especialmente ambiciosa. A veces es una serie, a veces una canción, a veces un libro que aparece mientras estaba buscando otra cosa. La idea es compartir pequeños descubrimientos o momentos que merecen ser comentados.

La serie de la semana es Para toda la humanidad, de Apple+ He retomado la tercera temporada, justo donde la dejé hace tiempo por motivos que no vienen al caso, y me he llevado una alegría al recordar que esta serie tiene personaje croqueta. Concretamente, la astronauta Ellen Wilson, que desde las primeras temporadas vive su orientación sexual en un contexto político y social complicadísimo, y cuya historia va ganando peso conforme avanza la trama. Es una serie increíble, de esas que hay que ver con calma y prestando mucha atención, porque pasan muchas cosas y todas importan. Si la teníais aparcada, como me pasó a mí, merece muchísimo la pena volver a ella. Yo os la recomiendo encarecidamente.

Otro apunte más que recomendación. Se ha confirmado algo que llevábamos viendo venir desde hace años en el universo de Anatomía de Grey. El romance entre Amelia Shepherd y Kai Bartley parece haber traspasado la pantalla y haberse convertido en algo real fuera de la ficción, y es que han salido por ahi fotillos de Caterina y E.R. de la mano y eso ha vuelto a encender la conversación en el fandom, que llevaba tiempo casi dándolo por hecho. No sabemos en qué quedará todo esto, pero ya sabéis cómo funciona nuestra vena fan: ilusión contenida y ojito puesto en los próximos movimientos. Mientras, a retomar la temporada 19, que es donde hay *cosas*.

La recomendación que tengo ahora mismo en el punto de mira es el libro Violetas de España. Gays y lesbianas en el cine de Franco, de Alejandro Melero. Es un ensayo que analiza cómo aparecían personajes o comportamientos homosexuales en el cine durante el franquismo, muchas veces de forma indirecta, escondida o disfrazada, porque la censura hacía prácticamente imposible cualquier representación explícita. Tiene pinta de ser una lectura muy interesante para quienes disfrutamos rastreando la historia queer en la cultura popular y entendiendo cómo se construían esas narrativas en contextos represivos. Yo todavía no lo he empezado, pero lo tengo claramente en la lista de próximas lecturas, esa torre de libros que, si algún día me cae en la cabeza, me dejará sepultada como al Director Skinner en aquel episodio de los periódicos.
Nos leemos el domingo que viene con más recomendaciones croquetas de confianza.









