El reboot de la franquicia Ocean’s eleven conformado por protagonistas femeninas va tomando forma. Si el otro día ya veíamos a Cate Blanchett y Sandra Bullock en el set de rodaje, hoy nos hemos despertado con instantáneas de Rihanna, otra de las estrellas de la película, y que además va a tener un papel lésbico proximamente.
Tenemos puestas muchas esperanzas en esta película, y por muchos motivos: siempre es una alegría ver un reparto coral femenino, que ya por sí solo es una novedad, pero además algunas de estas actrices se encuentran entre nuestras favoritas. ¿O no sois fans de Cate Blanchett y Sarah Paulson?.
Por otra lado, tenemos esperanzas secretas (y croquetas). ¿Es mucho pedir que alguna de las protagonistas, alguna, o varias, o TODAS, no fuera heterosexual? ¿Y que además nos lo enseñaran en la película? ¿No tienen un buzón de sugerencias? ¿Tenemos que ir al set a manifestarnos? Porque lo hacemos, lo hacemos encantadas.
UPDATE: Las que también se han incorporado al rodaje han sido Sarah Paulson y Mindy Kaling. ¡Qué ganas de verla!
Después de haber pasado un año en Londres, la vida de Lucía está a punto de cambiar de la noche a la mañana sin ser ella plenamente consciente de hasta qué punto. Los dieciocho están a la vuelta de la esquina, y para su cumpleaños quiere invitar a sus amigas a pasar un fin de semana en su casa. O, por lo menos, esa es la versión oficial y la que le ha contado a ellas y a su madre, Blanca, porque Lucía sólo quiere una excusa para tenerla fuera de casa durante el tiempo suficiente para poder entrar en su habitación y averiguar qué secreto guarda en esa caja llena de cartas que sólo abre cuando tras haber cerrado la puerta con pestillo. A su lado estará Raquel, su amiga del alma, compinche y puede que, tras ese fin de semana, algo más que Lucía nunca se había atrevido a plantearse.
Después de esos dos días, la vida de Lucía se llenará de interrogantes. Interrogantes sobre su pasado, presente y futuro que deberá despejar para poder vivir como siempre ha querido, libre de secretos.
Mi madre era madre soltera, como decían antes, aunque a mí me parece que no siempre fue así. Había un secreto, os prometo que siempre intuí que había algo más que nunca llegaron a contarme y que yo, en estas vacaciones, estaba dispuesta a averiguar como fuera.
Mari Ropero nos adentra en Cartas a Lucía en la vida de Lucía, una chica que todavía no sabe qué quiere ni quién es pero que está dispuesta a descubrirlo, y, también, en la de todas las mujeres que la conforman. La de Blanca, su sobreprotectora madre, la de Raquel, su fiel compañera, la de su entrañable abuela, y la de esa misteriosa mujer que firma las cartas y en las que se dirige a ella como si fuera su verdadera madre. ¿Quién es? ¿Qué relación tiene con su madre? ¿Y con ella? Son preguntas que martillean en la cabeza de Lucía y que ansía poder contestar.
En Cartas a Lucía no todo es lo que parece. Cuando creemos que las cosas van a ir según lo penado, un giro de 180 grados nos descoloca y nos obliga a encajar las piezas. Es una novela en la que se mezcla amor, drama, comedia y romance pero, sobre todo, una novela sobre las relaciones humanas y cómo estas se van dibujando alrededor y según lo que contamos y lo que decidimos callar.
¿Ya conoces a todas las chicas de Wapa? ¿No sabes cómo narices la gente consigue ligar por redes sociales incomprensibles como esa que llaman Snapchat? Pues, amiga croqueta, te traemos una buena noticia: hoy sale al mercado la aplicación gratuita Ginger’L, la nueva app para ligar o simplemente para conocer gente nueva, y en HULEMS hemos aprovechado para entrevistar a una de sus creadoras, Marta, que nos hace de portavoz del resto de sus compañeros en esta aventura, Sara, Miguel y Quique.
Ginger’L, es un proyecto creado en Barcelona hace menos de un año, y que nace con la intención de “ser una app para mujeres pensada por mujeres” ideada por una “necesidad del mercado”, explica Marta.
“Vimos que el problema de las lesbianas para ligar era que en las otras apps del mercado se hace de una manera muy fría. Por lo tanto, hemos buscado, analizado y priorizado las necesidades para crear un producto que pretendemos que poco a poco vaya modelando más a una experiencia perfecta para las lesbianas”, argumenta.
Así que, según asegura, la diferencia entre Ginger’L y el resto de aplicaciones digitales para ligar o conocer a otras personas es que esta app “está pensada muy concretamente para mujeres: una mujer no va a ponerse a chatear con alguien solo por una fotografía, o por temas de proximidad. Necesitamos algo más humano, algo que pueda hablar más de ti. Somos muy tímidas para dar el primer paso, así que necesitamos algo que nos de un empujón”, recalca.
En cuanto al funcionamiento, es una aplicación “muy simple”: “en la parte de búsqueda puedes ver las mujeres que están cerca de ti y si están conectadas. A partir de ese momento, si tienes interés puedes entrar en el perfil y ver qué intereses o gustos tiene esa persona con bastante detalle y además puedes ver lo que tenéis en común. Aquí viene la parte divertida, ya que entonces tú puedes enviar un Guiño, como primer contacto, y entonces la persona que ha recibido el guiño podrá iniciar conversación y de allí lo que surja”.
Aunque Ginger’L salga hoy al mercado en castellano, inglés y portugués en la versión Android –para dispositivos IOS esperan tener la app para principios de 2017–, Marta y compañía ya tienen experiencia en esto de conectar a mujeres a través de la red con el proyecto previo Les Mustache, una plataforma creada en 2013 que llegó a acoger a 40.000 usuarios con Madrid, Barcelona y Valencia como ciudades top y con un perfil mayoritario de usuarias de entre 20 y 25 años, seguido del rango de edad de 26 a 30, según explica.
Y, como colofón: ¿cuáles son las claves para ligar en una aplicación como Ginger’L? Marta nos da su opinión: “Solo hay una oportunidad para la primera impresión, así que debes escoger con cariño la imagen de perfil. Escoge una foto de perfil que se te reconozca, y no vayas de ‘arty’ con una foto que no se te ve la cara, o que sales con tus mil amigas o tu hermano pequeño”.
“Tu perfil –continúa– tiene que impresionar, pero sin presión, cuanto más natural mejor 🙂 Rellenar los campos de perfil y la biografía es muy importante. Todas buscamos ese extra que tenemos en común con la otra persona. Quizás, el truco más importante que podemos dar es que seas tú misma”.
Podéis descargaros Ginger’L para Android en este enlace.
Después de 14 años juntas y dos hijas en común, Deb (Yvonne Jung) y Trish (Karen Sillas) están emocional y físicamente a kilómetros y eones de distancia: Deb, ama de casa, se mantiene ocupada cuidando a los dos retoños del matrimonio, Suzie y Sam, mientras Trish descuida su trabajo en una clínica dental para ocuparse del mantenimiento de la tumba de su padre, que murió hace 5 años, y para ayudar a su madre a asumir la ausencia de su marido.
Con la evidente distancia entre el matrimonio como aval, aparece en escena Jamie (Tracie Dinwiddie, de Elena Undone), la sexi madre de un compañero de la hija menor del matrimonio, que llegará para trastocar los cimientos de la vida que había creído construir Deb junto a su mujer. Porque, por hacer referencia al título, estas cosas pasan.
Con buen ritmo, Stuff juega con personajes con los que es fácil empatizar: todas podemos ponernos en la piel de la mujer que pierde a un ser querido tan cercano y que en parte ha perdido también el equilibrio entre el pasado y el presente y se ha sumido en una ceguera de la que solo puede salir con una piedra con el nombre de su padre que lapide también su propia transición.
Y todas podemos sentirnos identificadas con esa ama de casa, que renunció al mundo laboral para dar a luz y criar a sus niñas y para que su esposa hiciese carrera profesional, y que, cuando parte de esa ecuación vital se desmorona, busca consuelo en los brazos tatuados de una madre sexi y diametralmente opuesta a la monotonía de su relación. Sin más florituras o giros de guion innecesarios, la moral monógama de fidelidad de la audiencia ya se encarga de hacer el resto: se puede tanto empatizar con la pareja protagonista como recriminarles esas conductas políticamente incorrectas.
Un tema delicado que en esta cinta de 2015 se adereza con golpes de humor, pero la visibilidad o normalización también pasa por esto: las mujeres lesbianas podemos casarnos, pero también podemos, claro, tener crisis matrimoniales que desbaraten nuestra existencia. Problemas mundanos que le pueden ocurrir a cualquier pareja, pero que nos humanizan, enseñan una cara de la moneda que hemos podido ver en distintas ocasiones –paradigmáticas Bette y Tina en The L Word– pero que siempre es refrescante volver a ver en la gran pantalla.
Suzanne Guacci firma Stuff, y la cineasta ya nos había dado previamente más títulos lésbicos, como el corto A Soft Place de 2009. Dos años antes, Guacci había fundado junto a su pareja, Theresa Aquilina, Aspire Productions para crear personajes “personales y auténticos” con Long Island como telón de fondo, y con esta nueva producción desde luego que lo han conseguido.
Si queréis ver Stuff en el marco de la Sección Panorama de la 21 edición del LesGaiCineMad, todavía tenéis dos oportunidades: el 4 de noviembre en la sala Azcona de la Cineteca del Matadero, y el día 9 en el Centro de Formación de San Sebastián de los Reyes.
¿Cuántas locuras hacemos por amor? ¿Cuántas veces pasamos la frontera de “lo que es bueno para mí” rumbo a “lo que a mí me convenga no me importa porque lo único que quiero es hacer lo que le haga feliz a ella”, y sin billete de vuelta? ¿Cuántas veces nos da todo igual y nos sacrificamos por quien queremos, aunque tengamos alergia a la palabra sacrificio y lo achaquemos todo al más romántico vocablo amor? La joven Joey (Lola Kirke, de Mozart in the Jungle), de 19 años, está dispuesta a hacer todo lo que le haga feliz a Rayna en AWOL, cinta que la cineasta Deb Shoval desarrolló como un cortometraje en enero de 2010.
Han pasado casi 7 años desde esa primera toma de contacto de AWOL con la pantalla, y Breeda Wool vuelve a dar vida en esta reconversión a largometraje a Rayna, una mujer casada de 28 años y con dos niñas que quizá no ha podido vivir la juventud, o la vida en general, que le habría gustado, e intenta sacar esa espinita clavada con un romance con la recién graduada Joey mientras su marido recorre las carreteras con su trabajo de camionero .
Ya es demasiado tarde para Rayna para rehacer su vida, pero no lo es para Joey, con todo un futuro por delante: a pesar de no querer dejar su pueblecito natal de Pensilvania, en su fuero interno sueña con ir a la universidad, y las tentativas de su madre (interpretada por Dale Soules, Frieda, “chica de oro” en Orange Is the New Black) para que se aliste en el ejército parecen la forma más factible de pagar parte de los estudios universitarios. Y, dos por uno, también parece la manera más razonable de labrarse un futuro y ahorrar dinero para que Rayna pueda dejar a su marido y la joven pueda empezar una nueva vida con ella y sus dos hijas.
El título de la cinta es una sutil y a la vez obvia declaración de intenciones: AWOL (absent without official leave) se podría traducir como ausente sin permiso o, simple y llanamente, deserción. Tras unos meses en el ejército, Joey regresa a casa por Navidad, como el turrón, y vuelve a encontrarse con Rayna, y esos planes de futuro se precipitan y el mañana pasa a ser un hoy y ahora. Un hoy y ahora que Joey acepta con toda la ilusión del mundo hasta que la palabra “amor” le explote en la cara.
AWOL, un retrato con pulso de la comunidad rural americana, de las ilusiones y desilusiones, de todo aquello que estamos dispuestas a hacer sin pensar en las consecuencias, compite en la Sección Oficial de la 21 edición del LesGaiCineMad, y, para aquellas que estéis por Madrid, todavía podéis ver el último pase de la cinta en este festival el 3 de noviembre en la Sala Berlanga.
La noche de Halloween se acerca y es importante coger provisiones para poder pasarla como se merece, de miedo. Desde aquí os recomendamos la propuesta de Jave Galt-Miller, Lesbian zombies from outer space, la versión cómic de una peli de terror de serie B de los años 80 en la que una fantasía sexual termina convirtiéndose en una horrible y sangrienta pesadilla.
Tras haberse estrellado en medio de un bosque de un lugar cualquiera, una tía buenorra y maligna procedente del espacio exterior comienza a convertir a todas las mujeres del pueblo en lesbianas zombies y sólo dos personas parecen estar capacitadas para detenerla: Ace, un tío del montón al que le gusta mucho el porno y se gana la vida llevando un vídeo club, y Gwen, una lesbiana del montón con escaso éxito entre las féminas y que odia de todo corazón a los tíos aficionados al porno. Para poder salir victoriosos y no terminar convertidos en zombies o comida para zombies, sólo tendrán que vencer la tentación de acercarse demasiado a estas croquetas recién convertidas mientras están al tema…
Con una estética kitsch y muy ochentera, en Lesbian zombies from outer space encontramos todo lo que cabría esperar de un cómic con este título, humor y gore no apto para todos los públicos ni todos los estómagos y mucho material explícito en el sentido más amplio del concepto.
Sara, una adolescente quiteña de 17 años poco sociable con sus compañeros de clase, está a punto de terminar el instituto cuando aparece en su vida Andrea, una nueva alumna del centro con la que acabará congeniando por un vicio común: en uno de los recónditos escondrijos del férreo centro, Sara y Andrea compartirán con secretismo cigarros que ayudarán a que, poco a poco, vayan haciéndose amigas. La película ecuatoriana UIO: Sácame a pasear va siguiendo esa exploración de las dos jóvenes interpretadas por María Juliana Rángel (Andrea) y Samanta Caicedo (Sara).
Mientras van estrechando su amistad, se van presentando los contextos familiares de las dos jóvenes: a Sara podríamos considerarla una chica pudiente; su madre lleva las riendas económicas de la familia, y su padre, un escritor, espera a que se publiquen sus textos mientras se hace cargo de la casa. Andrea, por otra parte, no tuvo una adolescencia tan fácil, y se fue de casa a temprana edad para vivir con su tía. La joven empieza a pasar tiempo en casa de su nueva amiga, y empieza a afianzar lazos también con los padres de Sara.
La relación de las dos se precipita con besos furtivos, salidas a conciertos generalistas en los que corren el riesgo de que el resto de sus compañeros de clase pueda descubrir su secreto, y acaban buscando refugio en locales de ambiente LGTB en los que poder besarse y cogerse de la mano en una sociedad en la que todavía no es legal, por ejemplo, el matrimonio igualitario.
UIO: Sácame a pasear, de la directora Micaela Rueda, juega con los silencios –casi más abundantes que los diálogos– hasta el punto de parecer más larga de lo que son sus 70 minutos de duración. Dibuja con mimo la relación de Sara y Andrea y no necesita expresar con palabras los sentimos que las llevan a admitir a través de una carta que mantienen una relación, con un final puede que agridulce, puede que no, abierto a la imaginación del espectador.
La última oportunidad para ver UIO: Sácame a pasear en la 21 edición del LesGaiCineMad es el 1 de noviembre en la Casa de América. La cinta compite en la Sección Oficial del festival madrileño.
Si no conoces Rosas Rojas, como es conocida esta película en España, ni tienes infancia ni tienes vergüenza. Es un clásico, y no sólo croqueta: la película y sus dos protagonistas son inolvidables, y merecían una mención especial en nuestra sección. Película preciosa donde las haya.
Así que ya sabéis, ¡disfrutad del puente con una buena peli croqueta!
O tengo muy mala suerte o el mundo está mal hecho.
Esta semana he visto las noticias en la tele solo dos veces (soy yo poco dada a enfrentarme a los televisores) y las dos me he quedado sobrecogida: en ambas ocasiones me he topado con la noticia que informaba muy por extenso sobre un supuesto caso de falsa denuncia por violencia machista. Esto ocurría primero el miércoles —creo—, a mediodía, pasadas las tres de la tarde, en Telecinco; en horario de máxima audiencia. Mientras la voz en off daba los detalles sobre la manera en que la mujer había sido captada por las cámaras de una tienda comprando los utensilios que utilizó para simular su secuestro y su posterior vejación, en la parte inferior de la pantalla se podía leer, en letras blancas y discretas, el teléfono de atención a la mujer maltratada. Espeluznante.
Esta noticia se repetía esa misma noche o la noche del día siguiente, esta vez ampliada con información sobre la abogada de la mujer, que había renunciado a seguir defendiéndola tras conocer los informes policiales que apuntan a que es falsa la acusación de secuestro y agresión impuesta por esa mujer a su expareja. Acto seguido, en un contraste casi tan espeluznante como el de esas letras mudas que mostraban el teléfono 016 para las mujeres maltratadas de verdad, Telecinco añadió un brevísimo reportaje en que aclaraba, con números precisos, que el porcentaje de denuncias falsas en el año 2015 fue de un 0,0015%.
Sin embargo, amigos de Telecinco, cuando llegó esa aclaración, el daño ya estaba hecho.
Comentaba hace pocos días con uno de mis alumnos que una de las variables que provocan la subjetividad en el periodismo informativo es justamente la selección de información. Los medios eligen qué noticias dar y no dar; y, dentro de cada noticia, eligen qué datos aportar y no aportar. Esa es una de las formas en que el periodista moldea la información según sus propias opiniones y valoraciones, y uno de los métodos con que parte del público receptor resultará sutilmente manipulado.
El pasado miércoles 20 de octubre, en Argentina, las mujeres salieron a la calle para exigir respeto. (Fotografía de Leonardo Majluf)
Telecinco podía haber recordado que se cumplía una semana desde las manifestaciones del #MiercolesNegro por las violaciones y asesinatos de mujeres en Argentina; y, sin embargo, eligió emitir la noticia de una denuncia falsa. Telecinco podía haber incluso informado de cualquiera de las denuncias reales por violencia machista que se computan diariamente en nuestro país; y, sin embargo, eligió dar la noticia de una denuncia falsa. Telecinco podía hasta haber elegido no dar esta noticia, pero la dio. Y, sabiendo ya que la emitía, podía haber elegido proporcionar una información más completa: explicar que la mujer que simuló su secuestro había sido maltratada realmentepor su expareja, el cual había amenazado con matarla al salir de prisión. Telecinco podía haber explicado —y no solo haber sugerido al final, en la segunda parte de la noticia— que el sistema judicial no es efectivo, que las mujeres nunca estamos completamente protegidas, que probablemente esa mujer fingió su secuestro como medida extrema de autoprotección porque estaba muerta de miedo (y para seguir solo muerta de miedo).
Sin embargo, esta cadena televisiva, como otros medios de comunicación, ha elegido manchar la imagen de la mujer. Ha decidido contribuir a que aquellas mujeres maltratadas que ya de por sí tienen miedo a denunciar se sientan aún más pequeñas. Ha escogido dar alas a los que se amparan en los casos (aislados) de denuncias falsas para atacar las leyes contra la violencia “de género”. Ha elegido contrarrestar el trabajo llevado a cabo por diversas asociaciones y movimientos feministas, bajo lemas como #NiUnaMenos, para condenar los feminicidios y la violencia machista en general.
En definitiva, tratamientos informativos como este no hacen más que perpetuar la imagen culpable de la mujer, aquel ser llamado Eva que le robó al hombre el paraíso. Ni más ni menos.
¿A que es bonito? Imagínate poder escribir esta estrofa en la espalda de tu pareja y luego borrarla con pequeñas lamidas… ¿no se te ocurren muchas cosas que podrían pasar después de eso?
A mí sí. Y es que además de ser un juego muy excitante y erótico, da vida a vuestras relaciones sexuales y os ayuda con el calentamiento previo. Yo recomiendo este tipo de prácticas para aquellas parejas que quieren reavivar sus relaciones, pero son reacias a incorporar juguetitos.
¿Quieres sorprender a tu chica con un poema en su piel? Lo primero que vas a necesitar es una pintura corporal. Aquí es donde viene el dilema, porque el mundo de la cosmética erótica es complejo. Muchas marcas trabajan con ingredientes artificiales que, además de no ser recomendables, tienen un sabor nada natural. Por eso os doy este consejo: infórmate muy bien antes de comprar cosmética erótica, sobre todo si es comestible.
Para mí, la marca de cosmética erótica de referencia es Bijoux Indiscrets. Me quedo muy tranquila cuando uso sus productos porque utilizan ingredientes seleccionados con mucho cuidado. De hecho, como dicen en su web: «Se trata de comida deliciosa elaborada en Barcelona, no de un cosmético».
En mi punto de vista, es imprescindible que la pintura corporal que vayas a usar tenga un sabor agradable. He probado otras con un sabor más artificial que no me motivaba en absoluto. Incluso he estado en pleno asunto, lamiendo muy sensualmente mientras pensaba:
«¿Qué le habrán puesto a esto que sabe a plástico y no a chocolate?».
Volvemos a lo mismo, que es mejor que recurras a marcas de calidad para quedarte tranquila.
Después de ponerlo a prueba, puedo confirmar que el sabor de Poême, la pintura corporal de Bijoux Indiscrets, es muy natural. Yo he probado el de sabor a cereza que veis en las fotos y está riquísimo. Me recuerda mucho a las cerezas, incluso tiene ese puntito ácido que me encanta. No soy muy de dulces y tal, pero te juro que está tan bueno que…
«Por favor, ¿una tostada con Poême?».
También está disponible en otros sabores: chocolate, fresa, caramelo y donut (este último es una de las novedades del año pasado).
La familia al completo
No solo hay que tener en cuenta el sabor, por eso. La textura de también es fundamental. Piensa que si es demasiado espesa te costará mucho escribir o dibujar, y si es demasiado líquida se resbalará por el cuerpo de tu pareja antes de que te dé tiempo a hacer nada. En este caso, tiene una textura entre líquida y espesa, parecida a la miel, que favorece el jueguecito. Para facilitarte un poco el trabajo, Poême viene con una pluma que te ayudará a hacer trazos más limpios. Puedes darle doble juego utilizándola también para acariciar el cuerpo de tu pareja.
Para meterte mejor en el papel de artista, Poême te sorprende también con un packaging muy cuidado. Si te fijas, verás que la forma del recipiente te recuerda a un tintero… Aparte de ser precioso, el envase de cristal ayuda a que el producto se conserve mejor.
¿Qué te parece? ¿Te animas a sorprender a tu chica con un Poême en su piel? Yo ya lo he hecho…