Una de las voces vivas más reconocidas de la literatura italiana es Susanna Tamaro. Desde que en 1994 saliera al mercado internacional Donde el corazón te lleve, su novela más famosa, no ha dejado de probar las mieles del éxito. Pero, en estos últimos días, y coincidiendo con la promoción de su última novela, ha saltado a la palestra por su vida personal, algo que ella explica con total naturalidad.
Susanna vive hace 28 años con Roberta De Falco, quien también es escritora. Entre las dos conforman una familia, pero ellas no mantienen ningún tipo de relación sexual entre ellas, aunque sí se consideran pareja, no la habitual, pero pareja. En palabras de Roberta:
Aunque no somos una pareja en el sentido tradicional del término, porque si quieres saberlo nunca ha habido sexo entre nosotras. ¡Qué aburrido es hablar siempre de lo que hacemos en la cama! ¿Es posible que las personas seamos interesantes más allá de aquello que sucede después de las ocho de la tarde?
En ninguna entrevista ninguna de las dos se reconoce como asexual, aunque Susana define su relación como «en castidad». Italia es un país en el que las cuestiones relativas a género y orientación sexual van sumamente despacio. Estas declaraciones abren el debate público, y muestran la existencia de otras orientaciones sexuales que no son las tradicionales homo/bi/heterosexual.
Si fuese gay estaría feliz de decirlo, pero no es así. Mis libros están llenos de historias entre un hombre y una mujer que se matan. No hay una trama lésbica en mis paginas. Vivimos en un mundo claustrofobico, no se puede vivir con una amiga si no eres gay. Desde hace 28 años vivo con una amiga, no es mi novia. Y en castidad, pero no desde siempre. Estamos bien, tenemos un carácter similar. Nuestra relación no es clasificable, pero si un mañana, gracias a las uniones civiles, le pudiera dejar la casa, lo haré encantada. Es una tutela que una sociedad civil me ofrece. Un tiempo atrás una mujer estaba obligada a casarse. Ahora por suerte no.
Las orientaciones sexuales no dependen de con quién te acuestas, sino de muchas más cosas. Se puede ser lesbiana y no haber estado jamás con una mujer. Por eso, la conversación relativa a Susanna y Roberta gira en torno a eso, a que pese que a veces se definan como amigas, a veces como pareja poco convencional, en realidad son asexuales y han decidido compartir su vida así, en compañía y sin sexo, pero con mucha felicidad.
Vía: Vanity Fair | Repubblica
Gracias Julia por la ayuda con las traducciones 🙂






O, al menos, esto es lo que cree el aclamadísimo director francés Olivier Assayas. El realizador ha hecho estas declaraciones entusiastas en una entrevista para Screendaily, en donde se deshace en loas hacia la actriz.
¿La veremos detrás de la cámara en un futuro próximo? Stewart ha trabajado en varias ocasiones con el director galo, y una de ellas, Clouds of Sil Maria, le valió el premio César a mejor actriz, algo que una estadounidense no había ganado jamás. ¿Le pasará a Kristen como a las chicas Almodovar, que ganan la fama en su país de origen y el reconocimiento en Francia?

El resto de libros lo son o por divergencia de visiones religiosas (La Biblia, Habibi, Nasreen’s Secret School: A True Story from Afghanistan), por ser Cincuenta Sombras de grey (yo este lo hubiera prohibido, pero por malo), o por razones que escapan a mi conocimiento, como es el caso de El curioso incidente del perro a medianoche, que a mi me parece un tierno retrato de un adolescente con autismo. En todo caso, prohibir libros es algo que, aunque nos parezca anacrónico y caduco y cutre y un poco nazi, sigue ocurriendo. ¿Mi consejo? Que leáis todos los de la lista.
El alcalde de Londres, Sadiq Khan, también ha declarado con respecto a este asunto



¿Es posible hablar de privilegios de una persona transgénero y que los espectadores que no lo sean comprendan inmediatamente el mensaje? Este episodio es buena prueba de ello. Maura, mientras realiza su colaboración en el centro LGBT de Los Angeles, recibe una llamada de una joven trans que necesita desahogarse porque ha tenido un día de mierda. Lo que debería haberse quedado ahí, en un soporte telefónico, se convierte en un viaje innecesario a un lugar completamente fuera de la zona de confort de Maura.