Antes de que continúen encendiendo antorchas y empujándome al cadalso, les pido por favor que me suelten un poco las amarras para que pueda explicarles por qué traigo una obra de subtexto a una sección de yuri explícito.

GIRL FRIEND (Beta), es un modesto slice of life que nos transporta a aquella época en donde muchas nos enamorábamos de nuestra mejor amiga de la escuela (sí, hablo de tí Marianita, pero ya te superé…snif), pero todos pensaban que sólo la admirabas (Je,je,je crédulos). Sin embargo, no te atrevías a salir del clóset, ni siquiera estando a un lado de ella en la pijamada a la cual te invitaba sólo a tí por que eras su beffa.
Ese tipo de croquetismo ligero es lo que sucede en Girl Friend (Beta). Basado en un juego de citas virtuales que salió en 2012, los estudios Silver Link y C-Station apostaron por el anime y lanzaron 12 episodios para la temporada de otoño del 2014.
La historia abre, porque no se centra totalmente, con Kokomi Shiina:

Una estudiante de segundo año que es el as de la gimnasia rítmica de su Instituto. La gente la admira por ello y tiene muchos seguidores, pero su noble personalidad hace que no se percate de ello. Hasta que entra en escena Erena Mochizuki:

Una extrovertida estudiante de tercer año aficionada a la fotografía que desea retratarla desde todos los ángulos posibles, de preferencia sin nada de ropa.
Para suerte de Shiina, aparece Chloe Lemaire:

Una estudiante francesa de intercambio que también cursa el tercer año. Es una chica risueña y activa que suele maravillarse con todo lo referente a la cultura japonesa. Piensa que Shiina representa la típica belleza del país, por lo que generalmente anda alrededor suyo.
Otro personaje destacable, aunque no lo parezca, es la bella y solitaria Fumio Murakami:

Ella es el típico ratón de biblioteca (de hecho es la encargada) de trenzas y carácter tranquilo. Ella y Erena Mochizuki son muy unidas, cosa que le extraña a los demás debido a sus personalidades opuestas. Pero en el capítulo 3 de la serie, nos desvelan la historia de cómo empezó su peculiar “amistad”. Cabe destacar que aunque Erena siempre anda tras niñas bonitas que se dejen retratar, su número uno es Fumio y ésta lo sabe.

Pero los suspiros no acaban ahí. Nonoka Sasahara:
Es otra estudiante de tercer año que trabaja como mesera de medio tiempo en el café-restaurante de su abuelo. Aunque es un desastre en la cocina, su personalidad encantadora y delicada es la que cautiva a sus clientes, en especial a Shiina, quien se sonroja cada vez que la tiene a su lado.

A parte de los típicos clubs deportivos y de habilidades, también nos presentan una banda de rock llamada Neuron Creamsoft, que aunque sólo salen en un par de capítulos, nos muestra a la segunda parejita más shippeable de la serie: Momoko Asahina y Kurokawa Nagiko.

La primera es la tecladista del grupo y cursa apenas el primer año. Tiene un carácter tímido y es muy educada, sin embargo, suele hablarle a sus compañeras de banda con mucha camaradería. Eso hace que se pregunte si no le molestará a sus senpais, en especial a Nagiko, quien es el verdadero motivo de su preocupación. Nagiko es la guitarrista con personalidad cool del grupo, tiene una mirada un poco intimidante, pero es muy agradable y siempre trata bien a Momoko.
Como en todo instituto, tampoco falta el consejo estudiantil conformado por su respetada Presidenta y una Vicepresidenta: Amatsu Kanata y Risa Shinomiya.

Nadie sabe cómo es que Amatsu consiguió ese puesto, pues nunca está en los momentos difíciles, sin embargo, su encantadora sonrisa y el excelente té que prepara hace que a todos se les olvide ese detalle. Muy por el contrario, la disciplinada Risa, es quien saca adelante el trabajo del consejo. Y aunque a veces trata de ponerse firme con Amatsu, ésta siempre logra hacerle “doblar el brazo”. Es difícil no imaginarnos a una típica pareja de recién casados con ésta dos.
Existen muchos más personajes que aunque no tienen una pareja para shipear, son realmente interesantes, como por ejemplo: Sakurai Akane, una estudiante de segundo año que es la locutora de radio de la escuela y siempre está presente en los momentos cruciales. Nao Miyoshi, una despreocupada modelo que aunque no tiene tiempo para pertenecer a ningún club, está dispuesta a echarle una mano a sus compañeras. Natsume Mahiro, una escritora amateur que es la protagonista de uno de los episodios más nostálgicos. Y hasta un androide con estrellas en los ojos aparece por ahí…no, no estoy bromeando.

¡En fin!, 12 episodios son demasiado poco para presentarnos a las cien chicas que originalmente conforman la saga. Sin embargo, vale la pena ver los escasos minutos que en cada capítulo intentan destacar lo mejor de sus personalidades.
Aunque se dice que no hubo mucho presupuesto invertido en la serie, la verdad es que el diseño es muy agradable y el opening es pegajoso. La trama es una mezcla entre Kinhiro Mosaic, Yuru Yuri y Love Live, pero sin idols. La recomiendo mucho para aquellos que no son complicados ni tratan de diseccionar cada serie como si se tratara de un manuscrito apócrifo. Recuerden que la belleza siempre se encuentra en lo más sencillo. Así que dejen que su corazoncito salte cual colegiala en coletas y disfruten del tráiler que muestra la secuela de ésta serie, y que se estrenará en Octubre bajo el nombre de Girl Friend (Note):
https://www.youtube.com/watch?v=s-GEguVa-NA
Y ahora si me disculpan, tengo una hoguera y una guillotina de las cuales huir. Osakini!















Pero sería injusto también no decir que el tipo tiene talento, y además todos los medios de la industria a su disposición. Por eso, la historia de Davis y Crawford tiene pinta de convertirse en algo grande dentro de la televisión. Veréis, Ryan Murphy lleva persiguiendo este proyecto desde hace mucho, mucho tiempo. Su obsesión por el cine clásico y las divas le llevaron a presentar el proyecto a HBO en 2003, en formato de telefilme, pero la cadena, con una línea de programación más dramática y que en ese momento contaba con A dos metros bajo tierra como estandarte, le dijo que ni se le ocurriera, que mejor algo del estilo. De ahí surgió The normal heart. Pero las ganas de Murphy no acabaron ahí, y por fin el canal FX va a darle barra libre.
La industria del cine, como muchas otras, no ha sido nunca amable con las mujeres, y menos conforme van cumpliendo años. Y cuando ambas rozaban la sesentena, llegó Baby Jane, una película sobre juguetes rotos, grandes estrellas caídas en el olvido y, sobre todo, odio. Mucho odio. Inquina y desprecio, ira y rencor. Una película que cautivó a crítica y público. La cinta cuenta la historia de dos hermanas, Jane y Blanche. La primera fue una gran estrella infantil, pero se vio eclipsada en la juventud por el talento de su hermana, que tuvo que acostumbrarse a vivir a su sombra. Por un accidente, Blanche queda paralítica, y Jane, rota de culpa, hipoteca su vida para cuidarla. Pero la odia de una manera nada sutil.















Lo que ha pasado es que la noticia ha dado bastante igual al mundo, que siguió girando en su dirección habitual. Ellos siguen viéndose representados, de una forma u otra, en los medios. Entonces, todo bien, todo correcto. Podemos seguir con nuestras vidas con total normalidad y como si nada. Es otro día más como el anterior. Pero ay, como el caso sea el inverso y queramos ser nosotras, por una vez, las cabezas de cartel y que las cosas giren a nuestro alrededor. Entonces, sí, el mundo frena en seco y se detiene, porque no, ni hablar del peluquín. Es una idea inadmisible. Y yo pregunto, ¿podemos reconocer ya que el follón que se montó con Cazafantasmas fue porque eran mujeres las protagonistas o tenemos que seguir esperando a recoger todavía más evidencias sobre algo que está más claro que el agua?