
Dos de las mejores cosas que ha parido este mundo son los musicales y Chicas malas. Así que, ¿por qué no mezclar ambas?
Los rumores sobre una posible reunión de las chicas y Tina Fey, guionista de la cinta, siempre fueron constantes, pero, como eso es de las reuniones para celebrar el aniversario de cosas es demasiado común y mundano para Tina, ella ha decidido hacer un musical. ¿Y qué opino yo de esto?

Chicas malas fue un bombazo desde el mismo momento de su estreno, allá por el 2004. De forma casi inmediata, se convirtió en todo un clásico moderno que ha dejado grandes y profundas frases que pasarán a los anales de la historia del cine como «Es tres de octubre», «Tengo un quinto sentido» o «Los miércoles llevamos rosa» y que, ahora, se convertirán en temazos para escuchar en bucle.
Fey asegura que el musical será fiel a la película y que el guión está a punto de caramelo, teniendo en mente haberle puesto punto y final para verano. Después comenzarán los castings, lecturas de guión, ensayos y la búsqueda de inversores.
En una reciente entrevista aseguró que ni Lindsay Lohan, ni Rachel McAdams, ni nadie del cast original volverá (ni siquiera Amy Poehler… snif, snif), y, cuando le preguntaron sobre una posible fecha de estreno, contestó, entre risas, que al ritmo que iban estaría listo en 2027. ¡2027! Nonononono. Yo no puedo esperar tanto, Tina. Venga, venga, manos a la obra.

Vía: Billboard








Moody es un juguete muy flexible, en los dos sentidos. Por un lado, el cuerpo del vibrador fabricado en silicona médica te permite doblarlo y curvarlo a tu antojo recreando, en este caso, una de las mejores imágenes para una lesbiana: a tu amante introduciendo los dedos para masajear tu punto G. Por el otro lado, ofrece un montón de posibilidades. Es muy potente, tiene 6 intensidades de vibración y 6 ritmos que puedes adaptar a lo que necesites en cada momento. Otro de los motivos por los que digo que Moody es flexible es que es sumergible. Puedes bañarte o ducharte con él y no le ocurrirá nada. Incluye un cargador magnético que utilizas para recargar la batería (¡nada de pilas!).

























Hace unos años saltó una noticia que dejó estupefactas a croquetas y extrañas. El millonario chino Cecil Chao ofrecía una animalada de millones de euros (primero empezó con una cifra y luego fue subiendo hasta llegar a los 100 millones de euros) al apuesto caballero que sedujera y llevara al altar a su hija. ¿Dónde esta el pero? En que su hija era lesbiana.



