La edición de 2017 de Operación Triunfo nos ha dejado grandes regalos, de eso no hay duda. Uno fue la concursante Marina, que trató de dar visibilidad al colectivo LGBT+ durante todo su paso por el concurso. El beso que compartió en la gala 5 con su novio Bast, un chico trans, hizo historia de la televisión. Pero no ha sido la única; el beso en la actuación de Raoul y Agoney cuando interpretaban ‘Manos vacías’ fue otro de los momentos más comentados de la edición. Sin embargo, hoy queremos hablar de otra maravilla: Ana War.
Esta canaria nos ha conquistado poco a poco, no sólo en las galas del programa, sino también en el 24h. Ana Guerra, o Ana War, como la llamamos los fans, ha ido mejorando hasta llegar a ser una de las que más destacan en interpretación.
Es un auténtico amor con los compañeros, los ayuda constantemente, es lo menos problemático que existe. Y es tan guapa y estupenda que se nos van a caer los ojos de tanto mirarla.
Además de ser un verdadero meme con patas.
Allá por la gala 5 nos cantaba el “altanera, preciosa y orgullosa” que ha llegado a oídos ya de toda España (o por lo menos, de toda la que vive en las redes sociales) y nos conquistaba con ‘La Bikina’ vestida de traje. (En serio, la mitad de la redacción está enamorada de ella. Y estamos bastante seguras de que la mitad de España también.)
Y no ha parado…
Varias galas después se negaba a cambiar el género en ‘Lágrimas Negras’ y cantaba, una vez más, a una mujer. Y es que, aunque ella no lo ha dicho abiertamente, se especula que es bisexual. Tiene novio, eso es un hecho, pero los vigilantes del 24horas captaron un comentario sobre una antigua novia suya que fumaba.
Por no hablar del maravilloso shippeo con Mimi, que nos tiene LIVING. Se inició más o menos en su segunda actuación, pero que se ha mantenido hasta la pasada gala de Navidad. En el reencuentro se dieron el abrazo más bonito del mundo y su actuación juntas en la gala fue (como tanto se repite por Twitter) PURA FANTASÍA.
La semana pasada lo único que ha hecho ha sido matarnos todavía más: ha cantado ‘Cabaret’, en camisón, y se ha currado ella una escenografía que nos ha destrozado completamente. VIVA ANA WAR.
Y ayer, tras una actuación ES-PEC-TA-CU-LAR, el jurado, auténtico villano de esta edición, decidió nominarla. Estamos en un ay. Veremos la semana que viene.


















Estas Navidades, además de calcetines y carbón, nos han traído la noticia de que la actriz canadiense Ellen Page, musa croqueta antes y después de su salida del armario a bombo y platillo durante una conferencia de la Human Rights Campaign en 2014, había contraído matrimonio con su novia, la bailarina y coreógrafa Emma Portner. Page lo anunció en su cuenta de Instagram mediante un sencillo texto: «no puedo creer que vaya a llamar a esta extraordinaria mujer «mi esposa»», texto que copió Emma.




¿Qué tiene When women were Warriors que la hace tan especial? En primer lugar una prosa sincera, sencilla y desnuda, pero con una gran habilidad y sensibilidad para evocar las emociones, la belleza, los paisajes… En segundo lugar, unos personajes auténticos con virtudes y defectos, admirables hasta en su perversidad; así como una trama redonda y llena de acontecimientos que mantiene el interés desde el principio hasta el final y no defrauda.

