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5 películas les para ver estas vacaciones

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5 peliculas lesbicasLas vacaciones han llegado y con ellas el relax, los ratos libres, las horas que van pasando mientras el único movimiento de tu cuerpo son tus dedos tecleando el portátil, navegando por Internet en busca de alguna cosa que te distraiga y entretenga tus horas muertas….¿te sientes identificada? Pues hoy te traemos un plan igual de relajado o si me apuras, incluso más, pero mucho más productivo e interesante. ¡Ha llegado el momento de hacer una maratón de películas bollo! ¿Cuántas veces a lo largo del año hemos querido hacerlo pero el trabajo, los estudios y demás nos han frustrado el plan? Ahora es el momento perfecto para ello, para hincharte a ver películas les.

Y desde Hay una lesbiana en mi sopa os proponemos que os miréis el catálogo de Filmin, una plataforma web de películas, cortos, documentales y series online en alta definición, para poder ver las pelis que queráis sin sufrir porque se vea borroso o se pare en el peor momento posible… Ademas, cuentan con una sección de películas LGTBI. 

Como el catálogo es muy extenso, hemos querido hacer una recopilación de las películas lésbicas que pueden ser más interesantes de ver en estas tardes de verano de sol y calor, tumbadas en el sofá fresquitas. Más allá de las ya míticas películas lésbicas que también se pueden ver en Filmin como Carol o La vida de Adèle en el plano internacional, o de Chica en Chica en lo referente al cine nacional, destacaremos otras que muy probablemente no hayáis visto y ya va siendo hora de que lo hagáis.

Nude Area

https://www.youtube.com/watch?v=ql6IbCPW4Us

Esta película es una coproducción polaco-holandesa que salió a la luz el año 2014. En ella se narra la historia de dos jóvenes adolescentes, Naomi y Fama, que pertenecen a clases sociales totalmente antagónicas. Naomi, la que pertenece a una familia adinerada, se enamora de Fama, de origen marroquí y famila pobre. A partir de aquí nace entre ellas un juego de seducción que – y aquí viene lo bueno – no incluye diálogo en ninguna parte de la película. Así es, una película de amor lésbico que sólo usa las imágenes para transmitirnos la potencia de su trama y los sentimientos de las protagonistas. Algo así como una película sin palabras que, a su vez, te dejará sin ellas. Puedes ver la película aquí. 

Luna en Brasil

Esta película brasileña del director nominado al Oscar Bruno Barretto está basada en hechos reales. Ambientada en el Brasil de los años 50, explica la historia de amor entre Elizabeth Bishop, poetisa americana que ganó el Pulitzer, y Lota Macedo Soares, arquitecta brasileña encargada del diseño y construcción del Flamengo Park. Bishop busca escapar de su vida, y en su viaje de escapada conoce a Lota, quien le ayuda a re-descubrirse y aprender a ser más fuerte, libre y feliz. Entre las dos surgirá, a su vez, una bonita historia de amor digna de ser proyectada en la gran pantalla, o, para el caso, en la pantalla de vuestros portátiles. Puedes ver la película aquí.

Tomboy

Laure es una niña de nueve años que, aprovechando su corte de pelo y sus rasgos todavía no muy desarrollados, decide hacerse pasar por un chico. Laure pasa a ser Michael, y Lisa, una niña de su grupo de amigos, se enamora de Michael, desconociendo su verdad. Laure aprovecha esta situación y decide seguir siendo Michael a ojos de todos sus amigos, a la vez que tontea con Laure. Divertida y a la vez desgarradora, Tomboy muestra el que podría ser el duro y complejo proceso de auto-descubrimiento de la verdadera identidad de cualquier persona de su edad. No es casualidad que haya sido laureada con premios en diferentes países. Puedes ver la película aquí. 

Dos madres

Antes que nada, avisamos de que esta película alemana es un dramón. Avisadas estáis. A partir de aquí, si os va lo de ver películas con el kleenex listo para ser usado, seguimos con el resumen de este film basado en hechos reales. Dos madres explica las dificultades que tienen Katja e Isabella, una pareja de lesbianas, para ser madres. La ilusión por formar una familia feliz y unida, como la que cualquier pareja tiene derecho a querer formar, pronto se ve frustrada. La mayoría de bancos de esperma y clínicas de fertilidad le cierran las puertas indicando razones legales. Cuando por fin encuentran un médico dispuesto a ofrecerles la inseminación, llegan otros problemas… Puedes ver la película aquí. 

Girl Play

https://www.youtube.com/watch?v=5UD6i8EaLQU

Y para acabar la maratón de pelis bollo… Allá va una un poco petarda. Después de tanto dramón y tanta seriedad tenía que haber algo un poco más “ligero”, aunque sin llegar a ser una comedia. Esta producción norteamericana explica la historia de dos mujeres que son escogidas para protagonizar una obra de teatro. Ambas -oh, sorpresa- son lesbianas, y en su papel han de actuar de… en realidad actuar, lo que se dice actuar, de nada. Porque interpretan el papel de una pareja de lesbianas. Hasta aquí nada demasiado ingenioso. El problema viene cuando ambas mujeres, con personalidades totalmente antagónicas, tienen que esforzarse para desarrollar su rol con normalidad y aparentar ser una pareja normal que se quiere, a pesar de las muchas diferencias que hay entre ellas. ¿Qué sucede al final? Para saberlo, tendréis que verla… Y puedes hacerlo aquí.

Así que con estas cinco recomendaciones, ya tenéis más que de sobras para empezar vuestra maratón de películas lésbicas. Por supuesto, la lista de películas L que podéis encontrar en Filmin es bastante más extensa, pero seguramente estas sean las más interesantes, originales o inéditas. Si los próximos días seguís pasando ratos aburridos sin nada productivo que hacer, ¡no será porque nos os hemos dado soluciones…!

La versión feminista del ‘Wannabe’ de las Spice Girls

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#WhatItReallyReallyWant

No os alarméis, pero el hit con el que se dieron a conocer las Spice Girls, Wannabe, cumple el viernes nada más y nada menos que veinte años. (Millennials, continuad leyendo cuando os dejéis de sentir mayores; generación Zeta, seguid leyendo cuando hayáis descifrado gracias a Google quiénes son esas señoras). Un aniversario redondo que la organización The Global Goals ha querido celebrar haciendo una versión feminista y pro derechos humanos de la canción del quinteto pop británico bajo el nombre #WhatItReallyReallyWant.

El remake mantiene el verso “If you wanna be my lover”, pegadizo aunque vacío, pero #WhatItReallyReallyWant incluye una serie de mensajes reivindicativos en un videoclip interpretado por mujeres de múltiples razas y edades: “Que acabe la violencia contra las niñas”, “Educación de calidad para todas las niñas”, “Que termine el matrimonio infantil”, “El mismo salario por el mismo trabajo”. La campaña invita, también, a que los internautas cuelguen fotos con el hashtag que da nombre a la versión de la canción con las frases de lo que quieren de verdad. Y tú, ¿qué quieres de verdad de verdad?

Las tarjetas de crédito con la bandera LGTBI de Wells Fargo

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Seamos sinceras: dudo mucho que, en futuras ediciones del Orgullo LGBTI, el Banco de España, el Banco Central Europeo, la Reserva Federal o quien fuere emita billetes conmemorativos con la bandera arcoíris. ¿El dinero no puede ser multicolor, entonces? Sí, sí que puede. Wells Fargo, el cuarto banco más grande de Estados Unidos, ha decidido que el dinero sí que puede llevar los colores del colectivo, al menos ese de plástico que hay “dentro” de las tarjetas de crédito.

Tarjetas de crédito arcoíris Wells Fargo

La compañía -que además cuenta con financiaciones personalizadas para las “necesidades de la comunidad LGTB”, añadió en 1987 la orientación sexual en su política de no discriminación, tiene equipos ORGULLOSOS y apoya pequeños negocios de empresarios del colectivo- ha diseñado cuatro tarjetas de crédito con la bandera LGTBI como protagonista. Wells Fargo os puede sonar, también, porque hizo este anuncio tan chulo que os enseñó Marca el año pasado. ¿Quién iba a decirlo? ¡Los bancos pueden molar!

Reseña de libros: ‘Mis besos no son de cualquiera’ de Marta Garzás Martín

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Altiva, irascible, arrogante, orgullosa y condenadamente sexy. Así es ella. La señorita Kenet se pasea cada mañana por la oficina con esos aires de superioridad que tanto me sacan de quicio. Molesta a unos cuantos compañeros con sus impertinencias y absurdas órdenes y se marcha grácil contoneando las caderas de un modo casi hipnotizador para todo el sector masculino y hasta algún miembro del femenino. Ella lo sabe, es su juego. 

Así empieza Mis besos no son de cualquiera, la carta de presentación de Marta Garzás, que nos trae la historia de la seductora y atrevida Sara.

Mis besos no son de cualquieraSara tiene el grupo de amigos que a todas nos gustaría tener, hay muy buen rollo entre ellos y son como una segunda familia. Sara también tiene un trabajo envidiable, aunque una jefa que no tanto, la señorita Kenet. Su jefa vive por y para torturar a algunos de sus empleados, especialmente a Sara, quien, en el fondo, no puede decir que eso le desagrade del todo. Disfruta jugando con ella y haciéndola perder la paciencia. Lo mismo con María, la tímida asistente loquita por ella a quien Sara disfruta poniendo nerviosa. La vida de Sara es casi perfecta. Casi. Su vida sentimental es un desastre, pero es que los juegos le gustan demasiado como para abandonarlos…

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Contada en primera persona y alternando narradores, Mis besos no son de cualquiera gana personalidad e intensidad. Gracias a una historia que se mueve con agilidad y a unos diálogos intensos, llegamos a conocer perfectamente y muy a fondo a todos los personajes que conforman el universo de Sara.

Puedes comprar Mis besos no son de cualquiera siguiendo este enlace. 

Amigas sin derecho a roce (pero que deberían tenerlo). Capítulo 15: Diane Guerrero y Jackie Cruz (‘OITNB’)

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Jackie Cruz y Diane Guerrero

Son BFF y bastante inseparables en la ficción entre las rejas de Litchfield y nos regalaron uno de los besos más inesperados de Orange Is the New Black en la segunda temporada.

Maritza y Flaca beso (1)

Maritza y Flaca beso (2)

En la vida real, Diane Guerrero (Maritza Ramos) y Jackie Cruz (Marisol Flaca Gonzales),  o #Flaritza, el ship que ellas mismas se encargan de utilizar, también parecen muy, muy inseparables, y desde luego, dignas protagonistas de esta nueva entrega de “Amigas sin derecho a roce (pero que deberían tenerlo)”.

https://www.instagram.com/p/BHbKiLXhrZ2/?taken-by=msjackiecruz&hl=es

Ambas nacieron en 1986, ambas hijas de migrantes latinos: Jackie de origen dominicano y Diane colombiano (dura historia la suya que le llevó a escribir El país que amamos donde relata los quince años que ha vivido separada de su familia desde que los deportasen a Colombia). Pero Jackie y Diane son orgullosas estadounidenses y, claro, celebran el famoso 4 de julio en amor y compañía.

https://www.instagram.com/p/BHdQVxgBUGl/

¿Que se van a celebrar el Orgullo a Toronto con el resto de sus compis de Litchfield? Pues aparte de llevarse sus super chaquetas de Flaritza, las dos amigas aprovechan para darse un beso con las banderas arcoíris de fondo.

https://www.instagram.com/p/BHaZ7S0h-ot/?taken-by=msjackiecruz&hl=es

Y posan con la pareja más famosa en la vida real cocinada gracias a la serie.

https://www.instagram.com/p/BHamu1whSaq/?taken-by=msjackiecruz&hl=es

¿Que hay que hacer una sesión de fotos? ¡Claro! Pero, oye, puede venir también mi chica, ¿no?

https://www.instagram.com/p/BHDNaTeAyYM/?taken-by=dianeguerrero_&hl=es

https://www.instagram.com/p/BHFIR_KAA2A/?taken-by=dianeguerrero_&hl=es

https://www.instagram.com/p/BGmwMM_EZNQ/?hl=es&taken-by=dianeguerrero_

¿Que hacen un meme de ellas? Pues lo publicamos porque dientes, dientes, que es lo que les jod***.

https://www.instagram.com/p/BHUtVQ3B_sO/?taken-by=msjackiecruz&hl=es

Y por si hubiese cualquier atisbo de duda, Jackie cuelga un vídeo en el que se cuida mucho de dejar claro que “Ella es mía de verdad”.

https://www.instagram.com/p/BFavI4em6Lw/?taken-by=msjackiecruz&hl=es

Ah, claro, y aprovecha también para retuitear todas las veces que les dicen que son adorables y un amor y kjasjdakljaslkdkjlasdkjjkl

https://twitter.com/jackielovxr/status/749592331049955329

https://twitter.com/parrillison/status/749571538723172352

https://twitter.com/FollowTheGrimes/status/749821398084911104

Y bueno, sus baile nada tienen que envidiar al de Piper y Alex

Maritza y FlacaMaritza y Flaca 2

NOTA: Soy muy desgraciada y aún no he podido ver la cuarta temporada de OITNB así que si ha pasado algo relevante entre ellas dos, ¡POR FAVOR!, sed majas y no hagáis spoilers.

No spoilers

 

 

Día del 28 de junio

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lgbt flag

El 28 de junio es el día de muchas cosas. Es el día del cumpleaños de la que era mi mejor amiga, cuya pista perdí hace mucho tiempo. Es el cumpleaños también de la sobrina de una de mis mejores amigas actuales. Y es también el Día del Orgullo Gay o LGTBI, aunque no sé cuándo descubrí esto. Seguramente fue cuando ya había perdido una amiga y encontrado otra, y unos años después de haberme descubierto a mí misma como homosexual.

Nunca he ido a un desfile del Orgullo Gay. No he sentido la necesidad de hacerlo, y eso tal vez sea una postura demasiado cómoda por mi parte, disfrazada de timidez, de fobia a las multitudes, de compromisos previos o de trabajo. Recuerdo una vez, en casa de mis padres, en que salieron por la tele imágenes de la marcha del Orgullo Gay —probablemente la de Madrid— y mi madre se preguntó algo así como si era necesario que aquellos homosexuales fueran en carrozas semidesnudos, algunos maquillados, otros bailando. Realmente no sé si era “necesario” o no; no es el adjetivo más pertinente en ese caso. Lo que sí es necesario es que se siga celebrando este día, por mucho que un sector de la sociedad se revuelva en su asiento indignado y protestando porque no existe un Día del Orgullo Heterosexual.

Pues claro que no existe ese día, ya que toda la sociedad está construida sobre cimientos heterosexuales. Estas celebraciones sirven justamente para reivindicar la existencia de ciertos sectores sociales más vulnerables o desprotegidos.

Stonewall-Inn (1)
El Stonewall Inn, desde dentro

Supongo que todo el mundo sabe, a estas alturas, y más teniendo cerca el estreno de una película hollywoodiense sobre ese tema, de dónde procede la celebración del Día del Orgullo Gay. Su origen se remonta a las manifestaciones y revueltas que se produjeron en Nueva York en el año 1969, a raíz de una redada policial en el bar gay Stonewall Inn, en el barrio de Manhattan Greenwich Village. Yo estuve en ese bar cuarenta años después, en 2009. Le hice una foto a su entrada, me grabé un vídeo selfie (que aún no se llamaba selfie) con mi pareja y me tomé algo en el interior del bar, fundamentalmente ocupado por hombres homosexuales. Uno de ellos entabló conversación con nosotras, nos habló de su trabajo y de un novio suyo, y nos pagó las bebidas. Costaba imaginar que en ese mismo bar apacible, apenas 40 años antes, la policía hubiera entrado buscando homosexuales (no habría encontrado otra cosa) para arrestarlos. Hay que tener en cuenta que en Estados Unidos, en aquella época, las relaciones homosexuales, incluso en la intimidad, eran un delito que la ley penaba con multas o años de cárcel. Y eso ocurría hace exactamente ahora 47 años. Pero ese 28 de junio de 1969, cuando la policía entró en el bar, los gays se rebelaron y por eso un año más tarde se celebró la primera Pride Parade o “marcha de liberación gay”. Fue ese 28 de junio el que espoleó para reinventarse a los movimientos homófilos que ya existían y el que plantó el germen para la formación de asociaciones que luchaban por la igualdad de los derechos de lesbianas, gays y transexuales.

Han cambiado mucho las cosas desde entonces, sí; pero no tanto. He escuchado comentarios condescendientes que vienen a decir que el movimiento LGTBI es una exageración, que la homofobia, la transfobia… ya no existen, o no con la misma virulencia. Muchos pasan por alto que la homofobia es un hecho institucional en muchos países. Parece que, si las leyes que condenan la homosexualidad quedan lejos de casa, ya no existen; como “no existen” esas guerras que nos quedan lejos y cuyo dolor no mancha nuestra ropa ni enturbia nuestros cielos. Por desgracia, la masacre de Orlando —que se ha pretendido camuflar bajo un velo, nunca mejor dicho, de extremismo islámico, como si el cristianismo no fuera igual de extremo— nos señala con el dedo para mostrarnos que en nuestro mundo, en Occidente, aún se asesina a las personas por su identidad de género o su orientación sexual; y se las odia. También en mi ciudad, incluso, en Barcelona. Hace unos días, paseando por el parque de la Ciutadella, pasé por la glorieta rebautizada en 2013 como Glorieta de la Transsexual Sonia en recuerdo de la transexual asesinada allí mismo en 1991. Pero, otra vez, las cosas que nos quedan lejos (en el tiempo, en el espacio) parece que no tengan la fuerza suficiente para existir.

Y, sin embargo, el odio o el rechazo o la discriminación reviste muchas formas. Puede ser una mera presunción de heterosexualidad en la sanidad o en la vida cotidiana (“Menos mal que ha venido tu amiga para ayudarte a elegir el vestido”), puede ser una mirada oblicua e insistente cuando acaricias la mano de tu pareja en un bar, puede ser un simple comentario de “No seas moñas” o “Mariconadas, no” durante una cena; como también puede ser la imposibilidad de adoptar un niño o de obtener un permiso de residencia porque no reconocen tu matrimonio como legal, o tu propio miedo a aguantar las miradas ajenas.

Hoy, en la playa, he sido testigo de una escena curiosa. Una niña de unos 7 años se ha sorprendido al ver que el bañador de su padre era rosa.

—¿Tu bañador es rosa? ¿De qué otros colores tienes?

—Tengo este, uno blanco… —contestaba con desgana el padre, que no llegaría a los 40 años.

La niña aún ha hecho algún otro comentario, contrariada por ese color, con lo que el padre ha acabado replicando: “¿Qué pasa? ¿No lo puedo llevar rosa?”. “Sí, claaaro”, ha respondido pizpireta la niña. “Solo tienes que probar que no tienes vergüenza en ningún momento”. Palabras textuales. Las ha lanzado al aire y luego se han metido los tres en el agua: el padre, la niña y el bañador rosa.

Yo, al oír esa reflexión, he entendido de golpe por qué es necesario el orgullo Gay: no se trata de orgullo propiamente dicho, sino de no agachar la cabeza, de decir “Mira, esta mujer que se sienta a mi lado me vuelve loca y quiero besarla y sostenerle la mano” y no tener vergüenza en ningún momento.

 

 

 

 

Sarah Paulson se desnuda para W magazine

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Photo by Mona Kuhn, styled by Patrick Mackie.

Sarah Paulson lleva una carrera a sus espaldas de más de veinte años. La vimos en Jack & Kill, en Deadwood y en Studio 60, pero su catapulta a la fama vino de la mano de Ryan Murphy, quien confió en ella para las, de momento, cinco temporadas de American Horror Story, en unos papeles increíbles que la hicieron destacar muchas veces por encima del resto del elenco.

Este año, Murphy ideó otra antología, esta vez del crimen americano, y nos contó el juicio de OJ Simpson, ese que tuvo lugar en 1994 y que mantuvo a Estados Unidos pegado a la televisión desde la persecución policial en el Bronco blanco a la declaración de no culpabilidad del jurado. Paulson interpreta en la serie a Marcia Clark, la fiscal del caso, una mujer que tuvo que soportar injurias por parte de toda la sociedad estadounidense, una sociedad convencida de la inocencia del ídolo, y más preocupada por los conjuntos de ropa o el peinado que de las pruebas.

Este mes, Sarah Paulson posa para W Magazine, y habla de su trabajo en American Crime Story, que le podría valer todos los premios de la temporada.

No quería que esto fuera otra oportunidad de tirar mierda sobre ella [Marcia] y continuar el sexismo que tuvo lugar durante el juicio

La mini entrevista de Sarah tiene lugar entro de una serie llamada ‘en la cama con’, y que nos lleva a, obvs, la cama de diferentes actores y actrices, que posan en ropa interior. O, como el caso de Sarah, sin ella.

Vía: W Magazine

‘Orange is the new black’ arrasa en audiencia

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oitnb season 4Las mediciones de audiencia son una de esas cosas un poco misteriosas, porque al final no sabemos bien como funcionan. En España, la empresa Kantar media se encarga de recoger lo datos de los 4625 audímetros que hay repartidos por nuestros hogares. Sabiendo esta cifra se explican bastante bien algunos aspectos, como por ejemplo que algunos shows ‘que no ve nadie’ arrasen en audiencia, y otros que reciben críticas buenísimas y cuya audiencia social es importante sean cancelados porque, sorpresa, su audiencia es mínima. 4625 audímetros para para más de 46 millones de habitantes es… escaso.

Lo mismo sucede en Estados Unidos, donde es la empresa Nielsen quien recoge los datos, y que también sigue este muestreo estadístico, con 5000 audímetros para, esta vez, una población de 100 millones de personas. Se supone que Nielsen reparte los aparatos de un modo estratégico, teniendo en cuenta edades, géneros y otros factores demográficos. Con esto, se extrae la audiencia en vivo, la que lo ve a los tres días siguientes, y la que lo ve durante la semana siguiente, se echa un poco de azúcar, un ingreediente X, y voilà, tenemos datos de audiencias.

Netflix, como ya sabéis, tiene un modo diferente de trabajar. No estrena los episodios semanalmente, sino que lo hace de golpe y en todo el mundo a al vez, con lo que la medición se hace más compleja. Además, no está claro hasta qué punto a Netflix le importan las audiencias como tal, ya que al fina y al cabo, los shows están en su catálogo durante un periodo extensisimo de tiempo y los estrenos importan relativamente poco.

Esta semana, Nielsen ha hecho públicos por primera vez los datos de audiencia de Orange is the new black, uno de los emblemas de Netflix, y las cifras no pueden ser mejores. El piloto de OiTNB fue el segundo programa más visto de la semana, sólo por detrás de Juego de tronos. Las presas fueron vistas por 6.7 millones de estadounidenses, mientras que la serie de HBO tuvo a 10,4 millones de espectadores pegados al televisor.

Son unos resultados excelentes, que confirman que Litchfield tiene un tirón con sus historias que no se agota. Muy buena noticia para las fans de la serie, que tiene todavía tres temporadas más previstas.

Vía: Variety

¿Cómo fue tu Orgullo LGBT+ 2016?

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Este año 2016 ha sido un año en el que la necesidad de acudir a las manifestaciones del Orgullo se ha hecho, por motivos que no hace falta explicar, más patente que nunca. Os hemos pedido en redes sociales que nos mandarais vuestras fotos en vuestros Orgullos locales, y en esta entrada las iremos poniendo.

Mariana, Desde Medellín

Msi, desde París

https://twitter.com/SecretMsi/status/749308531074076673

Lisa, desde París

https://twitter.com/FrenchHades04/status/749374081317933056

Amanda, desde Madrid

https://twitter.com/Amanda_Ca/status/749894065358012416

Gloria, desde Sevilla

https://twitter.com/gloria_tur/status/749897036640710656

Raquel, desde San Joséraquel san jose

¡Mandadnos vuestras fotos para seguir actualizando la entrada!

Sandra Barneda habla de su experiencia personal como lesbiana

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SANDRA BARNEDA (1)Hay una cosa que me gusta mucho, y es cuando los famosos se comprometen con algo. Las figuras públicas tienen una influencia enorme en la gente, y muchas veces cuando cuentan su experiencia personal en determinados asuntos ayudan a que gente que los admira, que sigue su trabajo o, simplemente, que los conoce porque salen en la tele, sientan que lo que les pasa a ellos no es ni raro ni vergonzoso, o dependiendo de lo que sea, que hay una salida, o, en definitiva, a sentirse un poco menos solos. No es algo que estén obligados a hacer, ni mucho menos, pero me gusta porque de este modo contibuyen a hacer del mundo algo mejor.

Después de este discursito, os cuento: la semana pasada, con motivo del Día del Orgullo LGBT, los periódicos se llenaron de columnas explicando el motivo de que exista este día, de conmemoraciones en todas las ciudad, etc. Pero en El Diario de Ferrol hubo un tipo que, desde su columna en este diario, se dedicó a faltar al respeto y a la dignidad de muchísimas personas: las del colectivo LGBT y cualquiera que tuviera dedo prénsil. Este tipo, del que no me he molestado ni en saber el nombre porque ni se lo merece, indignó a todo aquel que leyó el panfleto, desde sus compañeros de redacción a figuras importantes en el mundo del periodismo como Sandra Barneda.

Sandra, que tiene un blog en telecinco.es, aprovechó este espacio para, con toda la elegancia de la que él carecía, hacerle ver que sus ideas y sus formas son una mierda deplorables, y que afortunadamente la sociedad está cambiando. Pero también contó episodios de su vida que, en fin, constatan la necesidad del Día del Orgullo LGBT.

Ha sido un camino, un proceso de preguntas, respuestas y sufrimiento entendido con sentencias como –“Pasará” “Es un acto de rebeldía” “Eso es porque todavía no te has enamorado de ningún hombre”–  Las he aguantado, no sin rebelarme a ellas y, reconozco, que tantas veces invadida por la rabia no he mostrado lo peor de mí. Como digo ha sido un proceso largo y en privado, como miles de españoles y españolas hacen cuando deciden vivir su vida libremente y asumen su homosexualidad con todas las consecuencias. Lo mismo ha sido en el terreno laboral, donde no niego, sino confieso que he sido a las que se las ha encerrado en un despacho y con autoridad moral me han preguntado -¿A ti te gustan las chicas?-  Me negué a responder, pregunté de donde venía esa pregunta y descubrí que llevaban tiempo hablando sobre mi sexualidad a mis espaldas y que ello era motivo de pregunta laboral. No soy una excepción; por desgracia ha ocurrido a menudo y sigue ocurriendo.

Si a Sandra, que es una persona privilegiada en el sentido de que tiene un puesto de trabajo de cierto nivel, y que se supone que trabaja con personas muy parecidas a ella en educación, ha tenido que tragarse estas situaciones, qué no pasará con aquellas que no estén en su posición.

Es de sobra sabido la persecución que existe; que casi en 80 países la homosexualidad es ilegal y en una decena se castiga las relaciones entre el mismo sexo con la muerte. Este argumento repetido hasta la saciedad no sirve a mentes obtusas, que en su rechazo a la libertad, piensan que porque exista una ley en España, andamos protegidos de comentarios xenófobos, de miradas de desaprobación o sentir como la espada invisible de Damocles recae sobre ti por el hecho de expresarte libremente, de amar libremente sin caer si estás en tu intimidad o en plena calle.

El consabido ‘pero por qué protestais, si ya os podeis casar’ es una constante en las discusiones de internet/bar. Los derechos están sobre el papel, qué menos que un país no tenga dos clases de ciudadanos, pero desde luego que todavía nos queda mucho camino a la hora de la igualdad. El otro día leía a un chico gay en Twitter que decía que él no había dado tranquilo ni uno sólo de los besos que había dado en público. ¿Esto le pasa a algún heterosexual de más de quince años con miedo a que le pillen sus padres? ¿Algún heterosexual se ha llevado miradas o gritos por ir con su pareja de la mano?. El testimonio de Sandra podría ser, perfectamente, el de cualquier persona LGBT, pero que lo diga ella tiene muchísimo más eco. Esta vez sí, gracias, Sandra. Podéis leer el resto de la columna en este enlace.