
Luego, llegó Padmé y sí, pero no. Tenía carácter y personalidad, y estaba dispuesta a hacer lo que hiciera falta por salvar a su pueblo, peeeero, y este es un pero muy grande, su relación con Anakin era demasiado importante como para que pudiera destacar por otras cosas.
Y entonces, apareció Rey. Alabado sea el Señor.
Finally. Llevaba toda la vida esperando por ella y no lo sabía. Rey es todo lo que Leia podía haber sido pero no fue. Molona, carismática, muy kickass, valiente e inteligente. Una tía que sabe sacarse las castañas del fuego ella solita sin tener que esperar a que nadie decida que le viene bien salvarla porque tiene un hueco libre. Es tan chachipiruli, que hasta Han Solo está anonadado con la chavala. Un partidazo.
Y lo mejor de todo, porque hay algo todavía mejor que todo lo dicho, es centro y parte del motor fundamental de la trama. Y pilota el Halcón Milenario. BOOM.
Y hay más. Seh. En la nueva peli de Star Wars, hay más. Se necesitaron siete películas, pero ya podemos ver mujeres entre las filas de los soldados imperiales (ocupando cargos importantes hasta. ¡Halaaa!) y dentro de la Resistencia (¡Wiiii!). Y es que por fin Star Wars deja de ser un juego donde ellos se lo guisan y ellos se lo comen, y podemos jugar nosotras también.











En una época en la que todavía no existía la chupipandi de The L word, ni Alex Vause, ni Ellen, ni siquiera Carol y Therese, se publica El pozo de la soledad de una tal Marguerite Radclyffe Hall, John para los amigos.









Yo soy una clásica, una de esas que sigue pensando que 2020 es El Futuro (leído con voz de terror, algo así como «Eeeell Futuuuuuurooooo»), algo que queda muy lejano, y más si todavía no tenemos ni monopatines voladores ni colonias en Marte. Pero a los productores de NBC les parece que 2020 es pasado mañana, y han renovado alegremente el programa conducido por Ellen DeGeneres, The Ellen Show, por tres temporadas más, para que podamos seguir disfrutando de videos tan sumamente graciosos como este con Wanda Sykes.

