No sé qué es lo que pensáis sobre los vampiros, licántropos y demás seres que se han ido poniendo de moda gracias debido a sagas como Crepúsculo, Vampire’s Diaries o Crónicas Vampíricas, pero a mí me encantan. Lo que no significa que me encanten todas estas sagas, pero confesaré que he leído y visto más de una con la alegría de una quinceañera, y de todas las mierdas que me he tragado, si hay una que merece ser salvada, es True Blood.

Ojo con leerse los libros, yo lo intenté, pero el personaje de Sookie, nuestra odiada protagonista, me lo impidió. Pero que eso no os eché para atrás, queridas amigas croquetiles, porque esta serie promete rollo bollo por todas partes, y cumple. Para las que no esteis al tanto, os haré un breve resumen de qué ha pasado.

O sea, spoilers a saco.

Los vampiros, tras lograr una bebida sustitutiva de la sangre humana, salen de los ataúdes (es la versión vampírica de salir del armario) y se muestran al mundo. Obviamente no a todos les gusta, pero están bien posicionados en puestos de poder del gobierno y hoy en día eso es todo. Así que tenemos a los vampiros pululando a sus anchas y a nuestra protagonista, Sookie, una chica capaz de leer la mente de los demás que, a pesar de eso, trabaja como camarera en un bar. Y ahí va una lección de la vida: Lo superpoderes no nos aseguran un futuro laboral decente, ladies.

En el bar trabajan Sam, un cambiaformas que parece estar hasta las trancas de Sookie, pero que pronto cambiará de opinión; Lafayette Reynolds, que viene a ser una reinona en toda regla y que debéis amar sí o sí (al menos las primeras temporadas); unas cuantas camareras más con sus dramas, ex maridos e histerias. El reparto lo completan Tara, mejor amiga de nuestra protagonista y prima de Lafatette (¡OJO! Al principio es muy hetero, pero luego se da cuenta de que hay cosas mucho mejores al otro lado de la acera); Bill, un vampiro con corazoncito que se enamora de Sookie; y nos presentan un poco a Eric (vampiro), Pam (creación de Eric y vampira a la que no debéis ni podréis quitar los ojos de encima… Y de poder hacerlo, no serían sólo los ojos) y la Reina Sophie-Anne.

Para alegrarnos el día, tanto Pam como Sophie-Anne son abiertamente lesbianas. Así que voy a aportar un documento gráfico MUY IMPORTANTE para que las conozcamos mejor. Aquí tenemos a una preciosa Evan Rachel Woods haciendo de nuestra reina bollera Sophie-Anne.

Y Kristin Bauer siendo increíblemente borde y divertida como Pam y dejándonos escenas como esta con Tara Thompson (Rutina Wesley).

Adoro su sarcasmo

¿Os estoy convenciendo, o no? Ah… Que me he saltado el argumento de la serie para ir directa al tema… Pues sí, la verdad. Así en súper mega resumen diré que TODOS aman a Sookie, a pesar de que es insufrible, y que todos quieren beber su sangre porque desciende de las hadas (ahora tiene sentido que lea la mente, eh… XD), así que se va librando de morir por los pelos siempre gracias a que alguien la salva y muere en su lugar o por los poderes que como hada le han sido concedidos. Los malos pasan a ser simples vampiros, a dioses, brujas o algo aún peor que quedó en el aire al final de la anterior temporada mientras hay muchos enredos con todos los personajes (principales o no) y muchas escenas que nos harán saltar en el sofá.

Y ahora voy a presentaros a mi motivo principal para ver la serie. El personaje no es lésbico, pero doy gracias a Dios porque exista esta mujer. Su nombre, Deborah Ann Woll.

Y ella era mi última arma para convenceros, si con eso no lo he logrado, ya sólo me queda el retiro, porque nada podrá hacerlo, pero por si acaso os diré que casi todos los personajes extras que van apareciendo están para mojar pan y que hay más de un beso lésbico en la serie, y de dos, y más cosas que simplemente besos.

Pero os pongo al día con la que viene a ser nuestra pareja canon lésbica.

Básicamente Sookie va liándose con todo lo que tenga algo colgando entre las patas, sin importar si está vivo, es un vampiro, o un licántropo, cosa que hace que se vaya ganando enemiga tras enemiga y, como dice el refrán «Nunca le pises el maromo a una perra en celo» Ah… ¿qué no existe ese refrán? Pues debería, y Sookie lo aprende a las malas. La «perra» en celo se presenta en casa de Sookie cuando ellos creen que ya ha pasado todo el peligro contra las brujas y después de enterrar al novio de Lafayette, junto con éste y su prima Tara, que está muy triste porque por culpa de los vampiros ha tenido que romper con su novia. Pues para alegrarle el día, la ex del licántropo que le pone ojitos a Sookie se decide pegarle un tiro, pero Tara es tan buena que se mete en medio y acaba con la tapa de los sesos levantada. Todo muy bonito y apenas sangriento. Sookie le pega un tiro a la ex y va a socorrer a su amiga, pero como la pobre está más allá que aquí, la única forma de salvarla que se les ocurre es convertirla en vampiro. Ni cortos ni perezosos cargan con el cuerpo de Tara y van en busca de Eric, pero resulta que no está y el único vampiro que puede ayudarles es nuestra guapísima Pam. Tras unos puntos algo conflictivos, Pam acepta y Tara es convertida, para desgracia de la chica que cuando se despierta quiere matarles a todos; literalmente. Pasa algo de tiempo y, a pesar de Pam se niega, acaba dejando que su corazón aflore y acoge a Tara bajo su protección (todos lo sabíamos porque la ha creado, pero es que Pam tiene que hacerse la dura), y ahí es donde empieza todo. Que si una mirada, que si un roce, una palabra, una bronca que quieres que termine en hate!sex, pero nada… Hasta el épico momento en el que secuestran a Pam y Jennifer (puesto que sus creadores Eric y Bill están siendo muy muy muy malos… o buenos, según se mire) y Sookie y Tara van en su busca. El reencuentro de ambas no tiene desperdicio y debo decir que aplaudí y salté en mi sofá cuando por fin esas dos se agarran la una a la otra y se comen a besos.

Finalmente logran huir sin sufrir demasiado, pero obviamente tenemos a ese nuevo personaje que persigue a Sookie por una promesa antigua y que dice que tiene derecho a beberse toda su sangre. Se ve que por una herencia familiar, para que luego nos quejemos si nos dejan poco dinero. Mejor poco dinero que a un fantasma que quiere beberse tu sangre. Y bueno, hasta aquí puedo ofrecer información. Si alguna quiere ahondar más, recomiendo ver la serie. Aunque Sookie es odiosa a más no poder, la serie está bastante bien. Ahora os dejo espacio para odiarme o amarme en vuestros comentarios mientras os cuenta que iré haciendo los recaps de esta serie en cuanto empiece, así sabréis si hay rollo bollo o nos dejan con las ganas.

2 Comentarios

  1. Si hay algo por lo que merece la pena esta serie es por los secundarios (que según leí por ahí en los libros no existían). Es imposible no engancharse a Lafayette, Pam (sobre todo en la última!!) o bebé-Jessica.
    Como veo que esto se está poniendo muy rollobollo sólo añadiré una cosa para las que nos suda un poco qué tenga la gente entre las piernas: señoritas, aquí hay pa todas. Además los de casting están con el látigo en la mano y están todos cada vez máss buenorros/as.

  2. Sí, en los libros muchos no existen o han muerto. La serie hace mucho que se separó de los libros en ese sentido, y todos damos las gracias o al final de la primera temporada hubiéramos perdido a Lafayette.

    En cuanto a que «esto se está poniendo muy rollobollo», obviamente, de eso va el blog 😉 Pero tienes razón en que hay para todas, porque aquí no escatiman a la hora de enseñar carne y tema, sea para el gusto de quien sea.

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