El estreno del cortometraje CLUEDO. No hay asesino no fue un estreno al uso. Y en realidad tiene sentido. El corto en sí tampoco es un corto al uso, es original y dinámico, diferente en muchos aspectos a los cortometrajes que estamos acostumbradas a ver. El amplio grupo de jóvenes que se encuentran detrás del proyecto no podían decepcionar, y la proyección de CLUEDO. No hay asesino tenía que marcar la diferencia.

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La noche comenzó con un concierto de la cantante Ana Pi, que con mucho salero y acompañada de su guitarra, cantó historias de mosquitos traicioneros, de sandalias que se rompen, de vivir el momento y, aunque Ana dejó claro que no entra en su línea de composición habitual, también se coló una canción de amor. Después fue el hermano de la cantante, Charlie, el encargado de amenizar la noche con su voz rasgada y, el sí, con letras sobre el amor. Los dos hermanos pusieron la guinda a la actuación con una canción final que interpretaron juntos: él en un taburete con su guitarra, y ella en medio del escenario, con poca ropa y muchos gemidos que arrancaron carcajadas de los espectadores del Fulanita.

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Entrada ya la noche, llegó el momento más esperado de la velada: la proyección del corto CLUEDO. No hay asesino, que introdujo su directora, Beatrice Pizzi. La joven directora explicó que la idea del cortometraje nació de preguntarse constantemente, en la casa compartida donde se desarrolla la historia, qué estaría pasando en la habitación de al lado, qué estaría ocurriendo en ese micromundo compartido. Y sin más preámbulo, nos adentramos en el mundo de CLUEDO. No hay asesino, en la historia de dos chicas que, un 14 de septiembre, entre las 23.39 y las 23.43, se enamoran en un piso de Madrid.

Lo curioso de CLUEDO. No hay asesino es que, en el fondo, no es un corto sobre el amor, aunque en parte sí lo sea. Es la historia de esos cuatro minutos vitales en los que nace la chispa, pero también la historia paralela de las rarezas, la monotonía, las curiosidades del resto de compañeros de ese piso mientras las dos protagonistas se besan en la habitación de al lado por primera vez. CLUEDO. No hay asesino es una especie de corto del día de la marmota: la sucesión continua de esos cuatro minutos que van marcando la historia de esa casa y de sus habitantes.

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Rodado con una misteriosa voz en off, el corto hace mucho hincapié en las distancias, en el tiempo, en las estadísticas, en qué estaba ocurriendo ese mismo día muchos años atrás, lo que le da un toque original que supone la mayor fuerza de la historia.  Descubrimos que la vida se puede medir en pasos, libros y sujetadores, y que “los lugares hacen a las personas y las personas a los lugares. Lo que pasa es que siempre se dan cuenta después”. CLUEDO. No hay asesino es un corto interesante y singular, que está buscando financiación para su distribución y para participar en festivales de cortometrajes. Esperamos que los pasos, libros y sujetadores que separan al equipo de CLUEDO. No hay asesino de ese objetivo sean rápidos, y que pronto podamos disfrutar del proyecto en alguna plataforma.

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