Antes de nada, una pequeña confesión: no he visto La forma del agua, y si me tengo que guiar por lo que he oído y leído sobre ella, va de una rana gigante que se enamora de una chica muda. El argumento, así visto, me parece bastante curioso. Y más curioso me parece que Rachel Weisz la compare con Disobedience, la que está llamada a ser nuestra nueva película lésbica favorita de todos los tiempos (después de Carol, que a Carol no se la toca).

En una entrevista con el periódico Toronto Sun, Weisz explica esto:

Hay drama porque el personaje de Rachel McAdams y el mío no son libres para amar a quien quieren amar. Es un poco lo mismo que en La forma del agua. Diferente género, fantasía, periodo, pero va de cómo puedes ser libre para amar a quien quieres amar.

La actriz, que también produce la película, también les ha contado sus motivos para adaptar la novela de Naomi Alderman a la gran pantalla.

Yo quería contar la historia de dos mujeres que tuvieran una relación. Podría haber sido sobre amistad femenina, y estuve leyendo muchos libros sobre amistad femenina, y siempre acababa -a ver, que a lo mejor hubo libros que no encontré- con las dos luchando por un chico, y pensé «no, esta no es la historia que estoy buscando». Así que encontré al final historias lésbicas de amor. Mujeres con relaciones con otras mujeres como amantes.

 

Desde aquí, un beso al librero o librera que le vendió Disobedience a Rachel Weisz. NO sabes qué favorazo nos has hecho.

Vía: Intomore