¡Hola, croquetillas! Ya hablé hace tiempo de lo que había detrás de Haruka y Michiru, mi pareja favorita de anime. Pero luego me di cuenta de que el artículo me quedó corto, porque hay mucho más aparte de esta pareja. Es algo que he visto en pocos animes, la verdad.

Decir que comentaré sobre el anime de los años 90 y de los musicales. Del manga y de Crystal no hablaré por varios motivos. La autora no considera esa relación como algo lésbico. Ahí lo cierto es que se le fue un poco la pandereta a la hora de definirlas y no es justo. En cambio, en el primer anime sí muestran una naturalidad que creo que es relevante.

Sailor Moon

Para empezar, pongo en situación. Sailor Moon. Serie de chicas mágicas con poderes varios luchando por el amor y la justicia. Serie inicialmente para niñas, ¿no? Primera mentira y además mentira gorda. Sailor Moon tiene un entre líneas brutal y constante. Entre las coñas que se lanzan entre ellas, los refranes alterados de Minako (soy muy fan de cómo cambia los proverbios, porque es puro caos), las relaciones que establecen, todas las referencias mitológicas… Sí, puedes poner la serie a unos niños para que se diviertan. Pero si el adulto presta atención, también disfrutará. Porque se dará cuenta de muchas cosas.

Vale, pues tenemos un anime que le pasa como a ciertas películas de Pixar, que lo adultos también pueden verlo. Tras las dos primeras sagas, llegamos a Sailor Moon S, que aparecen Haruka y Michiru. Capítulo 90. Bueno, o el 89 que es un capítulo especial que resume lo ocurrido y avanza lo que va a venir. Pero la tercera saga empieza en el 90. Aunque ahí solo aparecen dos nuevas Sailors que no participan mucho y no parecen muy amistosas. En el capítulo 92 (una puta joya de capítulo, y no, no pido perdón por la palabrota) aparecen Haruka y Michiru como civiles. Aquí empieza la fiesta. Cuando digo que es una puta joya de capítulo me refiero no solo a ellas, por cómo se presentan, sino también por el otro gran dúo, Minako y Usagi. ¿He dicho que Minako está como una cabra? Pues lo repito y enfatizo. El capítulo es grande por estas cuatro chicas.

Capítulo 92

Resumo a grandes rasgos el episodio. Haruka aparecerá en los recreativos, donde están Usagi y Minako (esto también es destacable cómo acaban en los recreativos). Va con uniforme masculino y hablando en masculino. Ergo… Será un chico. Aparte, no hace ascos a los intentos de ligoteo de las rubias, es más, les sigue el juego. Pero aparece Michiru, que se lleva a Haruka con bastante confianza. Luego Haruka dirá que lo que tiene con Michiru va más allá del amor. Pero Michiru dirá que Haruka no es su novio (bueno, tampoco es que mienta). Tras un capítulo con muchas risas, locuras y dobles sentidos, veremos que Haruka no es un chico, como cabía esperar.

A partir de ahí las cinco chicas se irán preguntando por la relación entre esas dos. Hasta que llegue un punto que dejan de negar lo evidente. Que a Haruka no le gustan los chicos y lo que tiene con Michiru es una relación seria. Bien, a este punto quería llegar. Decidme… ¿Qué otra serie de comienzos de los años 90 mostraba esta naturalidad? Me refiero, habrá alguna más, claro, pero no creo que sean muchas. Pensad que estamos hablando de hace 26 años. ¡26! Que no son pocos. Si todavía hay quejas a veces de que haya parejas homosexuales en la pantalla. Pues Sailor Moon, esa serie para niñas, mostró una naturalidad impropia.

No solo está el capítulo 92 presentando a la feliz pareja, hay más. En el 106 (ante la duda, me sé ciertos números de capítulos, sí, solo consultaré el número del de las palomas que ese me baila la cifra) habrá un flashback y veremos cómo se conocieron y empezaron su andadura como Sailors y como pareja. A destacar muchísimo cómo se declara Michiru. Los capítulos 110 y 111 también son muy importantes, pero no diré por qué.

Haruka y Michiru

Tras Sailor Moon S, Haruka y Michiru desaparecen una temporada. Bueno, no solo ellas. Setsuna-Pluto también se marcha un rato. Reaparecen en el 167, empezando la saga final. Ese capítulo tiene unas cuantas perlas de diálogos. Mi favorita es una de las mayores burradas que dicen en esta serie. Uranus se cae de un edificio en plena pelea, Neptune logra sujetarle la mano, pero le dice que ha engordado de comer tantos dulces. Respuesta de Uranus “no acepto ese tipo de comentarios fuera de una cama”. Sí, totalmente para niños. Insisto, haces un juego del alcohol con todas las perlas que van dejando por ahí y acabas bastante borracha. Pero oye, ¿y lo bien que te lo pasas entre las frases y los chupitos? Tras esa entrada estelar habrá unas pocas más. En el 181, el parque en el que los domingos solo hay palomas y parejas… Y Haruka y Michiru, que palomas no deben ser. El 184 es un despropósito total en el que se juntan todos, todos, en casa de Usagi. Sin desperdicio alguno todos los diálogos que se marcan.

El anime realmente es una joya, aunque sean 200 capítulos más películas y especiales. Hay mucho relleno, pero es un relleno muy divertido y que merece la pena verse por la cantidad de lectura entre líneas que se marcan. Es más, si os toca cuidar de críos pequeños aprovechad y lo veis con los chiquillos. Fuera coñas, a mí este anime me ayudó a salir del armario y a aceptarme a mí misma.

Dije que hablaría del anime y de los musicales. Todo lo bueno que he dicho del anime de los 90, va en los musicales. Las mismas coñas, el mismo saber que las otras son pareja. Actrices estupendas y extraordinarias… Ya os hablé de Nao-Yuhka y de Shuu-Sayaka. Si te gusta el anime, yo recomiendo mirarse luego los musicales porque creedme que se disfrutan. Tened en cuenta que en los musicales es fundamental el cómo trabajan las actrices. En el anime es la voz, pero la animación corre a cargo del estudio. En los musicales cae todo en las actrices. Y es ver cómo plasman todo esto que he descrito.

Y con esto creo que ya os he dado bien la chapa por hoy. La semana que viene vengo con otra reflexión que quiero compartir.

¡Gokigenyou!

Nanaho.