«Odette tiene veintipocos, vive sola, le gusta su trabajo en una pequeña librería y acaba de sucumbir a un flechazo. La vida le sonríe, o eso parece, pero hay algo que la atormenta: una medusa en su ojo. Esta manchita difusa podría parecer un mal menor… hasta que a la dichosa medusa le da por multiplicarse.»

La ceguera es uno de mis mayores temores. No creo que esté sola en esto, debe de ser un miedo bastante común, como las arañas o los señores violentos de color muy naranja. Pero cuando visitas al oftalmólogo cada año y medio y solo puedes ver con uno de tus ojos, el miedo se hace un poco más cercano, un poco más presente. Porque sientes que es más susceptible de hacerse realidad en algún momento.
Boum, la autora de La medusa, debe conocer bien esta sensación: perdió la visión del ojo derecho por una enfermedad en 2021 y ha plasmado en su cómic esa experiencia y ese temor a la ceguera completa. Una ceguera de las insidiosas, de las que aparece y crece poco a poco, aquí representada por esa pequeña medusa que acosa a Odette, y que no deja de reproducirse.
Me doy cuenta de que con esta introducción quizá te haya dado la impresión de que La medusa es un cómic deprimente y de lectura densa. Un dramón, vaya. Y aunque yo he llorado mucho con él, nada más lejos de la realidad. Su lectura es ágil, casi siempre acogedora y muy cercana. Uno de sus fuertes es cómo retrata la vida diaria de su protagonista. Es imposible no identificarse con esos momentos de tedio en el trabajo o con la sobrecarga de información banal y superficial a la que nos someten las redes y la prensa a todas horas.

Así vamos siguiendo a Odette en su día a día. Su trabajo, cuando va a hacer la compra, la relación que tiene con su madre y sus amigos y encuentro con Naina, la mujer de la que se enamora y que pasará a formar una parte muy importante en su vida.
Boum consigue hacernos sonreír y empatizar con Odette. Nos coloca tan cerca de ella que cuando dispara la bala que nos ha anunciado desde la primera página, nos alcanza el corazón. Y yo le doy las gracias por ello.

Boum forma parte de esa fuente de talento comiquero canadiense que no deja de darme alegrías en el panorama de la ficción comiquera con protagonistas lesbianas, junto a estrellas bien brillantes como E. M. Carroll o Axelle Lenoir. En La medusa muestra un dibujo claro, de línea limpia y un dominio magistral del paso del tiempo a lo largo de las páginas. Ojo al uso gráfico de esas “simpáticas” medusas a lo largo del cómic.
La medusa es una obra multipremiada con, entre otros, un Eisner. Pero si te dan igual los premios, y me parece estupendo, hazme caso a mí, es un cómic excelente.
Si te interesa la temática, otra buena opción es La inevitable ceguera de Billie Scott, de Zoe Thorogood, pero, además de no tener sáficas, puede resultar algo menos sincero en su acercamiento.
Muchas gracias a La Cúpula por el ejemplar para esta reseña. Podéis comprar La medusa en su página web o en vuestra tienda de tebeyos más cercana.
Fuentes: esta entrevista a Boum, su página web y la web de La Cúpula.










