Hay domingos en los que una no viene con grandes revelaciones ni con la energía de quien acaba de descubrir algo que va a cambiar su vida. Viene simplemente a dejar por aquí tres cosas que esta semana han ocupado espacio en su cabeza y que, por una razón o por otra, merecen su pequeño altar croqueta. Esta vez tenemos un regreso que llevaba demasiado tiempo haciéndose esperar, un libro que todavía no he abierto pero que ya sé que me va a gustar, y un par de cosillas de Twitter que me han hecho gracia.

Empezamos con lo más urgente: ha vuelto Hacks. Ha vuelto a HBO y con eso ya hay motivos suficientes para que la semana tenga otro color. Por si alguien no la conoce todavía, Hacks es una de esas series que entran en el radar sáfico con bastante legitimidad, no porque sea un manifiesto, sino porque sabe exactamente lo que está haciendo. La relación entre Deborah Vance y Ava Daniels lleva temporadas acumulando una tensión que el guion maneja con una precisión… llamativa, de las que te hacen gritar al sofá. Ava es bisexual, eso está ahí desde el principio y la serie no lo trata como un detalle pintoresco sino como parte de quien es el personaje. Y luego están los guiños, los momentos croqueta que aparecen y desaparecen con esa elegancia calculada que hace que una se pregunte si los guionistas están bien o si simplemente disfrutan haciéndonos esto. El caso es que ha vuelto, y eso es una noticia buena en un panorama que no siempre nos da muchas.

La segunda cosa de esta semana es un libro que aún no he leído pero que ya ocupa sitio en mi cabeza, que es una manera bastante honesta de recomendar algo. Se llama Jones, es de Gerri Hill, y la sinopsis habla de seis amigas, una escapada anual a Port Aransas que termina con una de ellas muerta, y una detective llamada Quinn Stewart que acaba siendo mucho más que la persona que investiga el caso. Gerri Hill es de esas autoras en las que una ya sabe lo que va a encontrar antes de abrir la primera página: thrillers con protagonistas femeninas, tensión romántica bien construida y ese equilibrio entre intriga y sentimientos que cuando funciona funciona muy bien. No sé cuándo voy a leerlo, pero sé que voy a leerlo, porque Gerri ME FLIPA, es perfecta escribiendo tensión policial y sus libros caen como pipas.
Y, para terminar, un recordatorio de que Twitter, en ocasiones, sigue siendo lo mejor.









