Gracias a la BBC pudimos ver en la pequeña pantalla esta adaptación de la exitosa novela de Sarah Waters. Nunca unos guantes significaron tanto. En esta ocasión son Snow Patrol quienes sirven de telón musical a la historia. Una delicia de video.
Una «selfie» vale más que mil palabras

¿Qué lesbiana no se ha sentido alguna vez como unos enormes puntos suspensivos? En fin, me resulta difícil hacer el recuento de las manos levantadas porque no os veo (no porque seáis invisibles, sino, ya sabéis, por esto de las telecomunicaciones), pero en cualquier caso asumiré que la mayoría de vosotras habéis tenido la sospecha, en alguna ocasión, de ser invisibles.
Por ello, me veo en la obligación de advertiros, antes de que os lancéis a las calles a hacer uso de vuestro poder de invisibilidad, de que no somos invisibles. Si lo fuéramos, deberíamos serlo en todas las circunstancias y, sin embargo, en innumerables ocasiones, por ejemplo, en la intimidad de la familia, somos reconocidas por esos mismos padres y cuñados que en otro entorno no nos ven. ¿Qué es lo que nos ocurre entonces? ¿Cuál es el mal que nos aqueja? El pasado Halloween, con sus castañas, sus monstruos y sus largas digestiones pesadas, me reveló la verdad: muchas de nosotras hemos sufrido o sufriremos, a lo largo de nuestra vida, el Síndrome de la Lesbiana Vampira. En efecto, si por la calle, en un bar o en cualquier otro espacio social alguien te ignora a ti o a tu pareja, no es porque no te vea, sino porque no encuentra tu reflejo (social, se entiende). No te ven reflejada en sus conocidos, ni en los camareros ni en nadie de su círculo, y es justamente esa falta de reflejo la que les impide mencionarte.
Desconozco aún la manera de superar este síndrome (que, además, suele ir acompañado de una afasia selectiva que impide la pronunciación por parte de tus familiares de palabras como “novia” o “pareja”). De todas formas, la película de vampiros que vi en Halloween (Lo que hacemos en las sombras, de Taika Cohen y Jemaine Clement) y que inspiró el descubrimiento que acabo de compartir con vosotras, aunque no llegó a darme la clave definitiva para combatir el Síndrome de la Lesbiana Vampira, sí que me sugirió una idea: la de fotografiarnos con nuestra pareja en situaciones diversas —una selfie en el parque, en un jacuzzi, en una cena íntima…— y llevar esas fotos siempre encima. Así, cuando el ojo humano no capte nuestro reflejo, podremos enseñar esas imágenes grabadas por la cámara que demostrarán, sin género de dudas, que somos una pareja como cualquier otra.

De la importancia de ‘Carol’

Las historias protagonizadas por mujeres siempre reciben menos atención que aquellas con un hombre a la cabeza. Ellos tienden a ser los activos, los que hacen cosas, los que mueven el mundo, mientras que a nosotras, en la ficción, se nos prefiere como objetos pasivos, meramente decorativos o acompañamientos del héroe. Las voces femeninas se han perdido durante siglos. Y dentro de ellas, los personajes lésbicos y bisexuales se han desvanecido como dientes de león al viento.
Dentro de la infinidad de películas, en general, que se han rodado y producido desde la invención del cine, hemos podido encontrar mujeres homosexuales, pero durante muchísimo tiempo cumpliendo dos funciones: O bien la de imitadora del hombre, algo masculino, rechazable, y sin ninguna de las virtudes que se supone debe tener una mujer, o bien como villana, como malvada, como mala influencia para aquellas señoritas de bien que sólo quieren llevar una vida feliz junto a su esposo. De Mrs. Danvers en Rebecca a Martha Dobbie en The Children’s hour, el cine nos enseñó durante mucho tiempo que ser lesbiana era algo, como poco, a ocultar, algo malo, algo nada deseable.
Después de intentos valientes en los 80 como Desert Hearts, en los 90 como Go Fish, y con la explosión del Indie, cuando el bajo presupuesto dejó de ser un problema para rodar una película gracias a la popularización de los medios, tuvimos por fin la oportunidad de contar nuestras historias de primera mano, enseñando al reducido público que, hey, no pasa nada por acostarte con chicas, o incluso con chicos y chicas. Pero estas cintas contaban, y cuentan, porque se siguen haciendo, con un handicap importantísimo: No hay promoción. Sólo las conocemos nosotras.
Ha habido intentos durante los últimos tiempos de mostrar al público general, ese que vive a través del cine, ese a quien los medios acercan las realidades que él no conoce, historias entre mujeres. Se me ocurren algunos ejemplos. Pero, por unas razones u otras, a veces la falta de calidad, a veces el fallo de agenda, no ha calado en el imaginario popular. Por eso, Carol es la oportunidad que estábamos esperando.
Las lesbianas necesitamos una historia de amor en la gran pantalla, una historia con la que nos sintamos identificadas las que estamos o alguna vez hemos estado enamoradas, y una historia que nos haga soñar con vivirla. Una película romántica. No es mucho pedir, hay cientos de ejemplos heterosexuales cada año y todos los años: Pretty Woman, Dirty Dancing, Moulin Rouge, cualquiera de Disney, cualquiera que estén echando en la tele al tiempo que lees esto.
Carol reúne tantos de los requisitos necesarios para ser LA pelicula por antonomasia, al estilo de Brokeback Mountain para los chicos gays, que no sé por donde empezar. Las actrices son maravillosas, Cate Blanchett tiene en su haber seis nominaciones al Oscar, y lo ha ganado dos veces. Es una de las profesionales más reconocidas y reconocibles de la industria del cine. A su lado, Rooney Mara, que protagonizó una película súper taquillera, Millenium, y precisamente por Carol recibió el premio de Cannes a Mejor Actriz.
El director, Todd Haynes, es bien reconocido por contar historias contra la homofobia, o inspiradas en obras de temática homosexual. Y el guión, adaptado por la abiertamente lesbiana Phillys Nagi, está basado en una de las novelas más del siglo pasado que más huella ha dejado en las lectoras, escrito por Patricia Highsmith, autora de otras obras celebérrimas, y así mismo, bisexual. Casi 12 millones de dólares ha invertido el estudio en esta película (Dato: Brokeback Mountain tuvo 14 millones para producción en 2005), que va a ser distribuida por todo el mundo, y vista por millones de espectadores.

Es una gran apuesta, es el salto definitivo, la ocasión de contar una historia de amor entre dos mujeres y que el mundo vea que no se queda ahí, que es algo más. Algo universal, y, a la vez, que se dirige, por fin, directamente a nosotras. Una película de mujeres que aman a otras mujeres, y nada más.
La obra de Harper Lee desde una visión croqueta

Antes de nada, y a modo de contextualización, hay un par de cosas que esta bien saber. Hasta hace unos meses, y desde 1960, el único libro que Lee había publicado era Matar a un ruiseñor obra extraordinaria, base de una película magistral, lectura obligatoria en las escuelas de Estados Unidos, premio Pulitzer y en general libro excelente donde los haya. Sin embargo, el 14 de julio de este mismo año, salió a la venta Ve y pon un Centinela, la denominada segunda parte de la historia. Lo hizo no exento de polémica dada la obstinación de Lee todos estos años por no volver a publicar y la acusación de que, a los noventaymuchos años actuales que tiene la autora, posiblemente la publicación de este libro respondiera a intereses de otras personas.

Sin querer hacer spoilers de ninguna de las dos tramas o entrar a valorar uno y otro en un sentido literario (aunque posiblemente podríamos resumir la lectura del segundo en ‘la pérdida de la inocencia’) existen una serie de cuestiones que, hasta hace poco, quien escribe consideraba producto de su imaginación. Pero descubrir que Matar un Ruiseñor ha sido incluido por Publishing Triangle en su lista de Las 100 mejores novelas Lésbicas o Gays me dio la razón.
Y es que, si bien en ninguno de los dos libro se cita realmente ninguna palabra que pueda sugerir homosexualidad, en el primero de ellos es increíblemente evidente una situación reveladora: Scout Finch es todo un tomboy, una niña que quiere ser niño, comportarse como niño y vestirse como niño, (como yo de pequeña), mientras que su amigo Dill es más bien lo contrario, un niño, vamos a decir para resumir, distinto al prototipo. Aunque bien es cierto que en el libro se hacen pequeñas alusiones a que sean novios, Scout deja bien claro que no tiene intereses en los hombres mas allá de parecerse a ellos o a sus roles.
Esta reflexión nos lleva además a valorar muy mucho el esfuerzo de Lee por mostrar a Scout como la receptora de una educación libre por parte de su padre , el famosísimo Atticus Finch, al contrario que de parte de su tía Alexandra, que trata de hacer de ella una señorita, cuestión que aborrece.
Esto es, el primero de los libros ofrece la visión de una muchacha que puede o no ser lesbiana, heterosexual o loquesea, pero que resulta fácilmente identificable con alguien que pone en cuestión los roles asignados a cada género. Y lo hace en medio de todo un debate moral sobre la libertad y la igualdad (racial), pero que da para trazar uniones y líneas que enlazan una cuestión y otra.
Al margen de lo que sucede en el segundo, lo cierto es que se prosigue, aunque desde una perspectiva diferente, con la idea de que Scout a.k.a Jean Louise, no se considera una persona ‘al uso de la época’: Rechaza casarse o comprometerse con alguien de por vida, por ejemplo, ya que, según reflexiona, le supondría una tortura. Y, si bien muestra una protagonista quizás diferente a como podríamos haberla imaginado desde nuestra croquetil-mente al leer el primero, profundiza en una visión más adulta y más cruda de la situación que les rodea, y en como refleja ello en su personaje.
En definitiva, nos podemos preguntar muchas cosas. Sobre todo si estas ideas tan peculiares que se nos pasan a más de uno por la cabeza eran contempladas por Harper Lee, quien vive soltera y retirada de toda vida pública en su pueblo natal, cuando trazó esta historia, y como plus, si podría imaginar que Scout acabaría trabajando de redactora, como ella, pero en esta web tan genial que es Hay una Lesbiana en mi Sopa.
Luces, cámara y… primera promo de ‘Agent Carter’
Peggy no vuelve a la pequeña pantalla hasta enero, pero ya podemos disfrutar de la primera promo de Agent Carter. Son treinta segundos pero se intuye un aire más cómico y desenfadado para esta segunda temporada ambientada en Los Ángeles y con el mundo de Hollywood de fondo. Entre otras cosas podemos disfrutar de los puñetazos, el saber estar y el acento británico (aish) de la mejor agente de la SSR, interpretada por la fantabulosa Hayley Atwell (soy totalmente imparcial). Y de Jarvis, su ya inseparable ayuda. Si Carter fuera Batman, Jarvis sería Alfred.
Según la sinopsis oficial, Carter debe viajar a Los Ángeles para enfrentarse a su misión más peligrosa. En el proceso hará nuevos amigos y descubrirá una amenaza enmascarada por el mundo Hollywoodiense. Y no oficialmente, se sabe que aparecerá la mujer de Jarvis y la supervillana Madame Masque, interpretada por Wynn Everett. Si no la conocéis es una villana que lleva máscara (inesperado con ese nombre, lo sé) y que le ha dado mucha guerra a Iron Man a lo largo de su vida comiquera. Ahora se la dará a la agente Carter, para variar un poquito. La verdad es que Carter es mucho más interesante que los Stark, bajo mi humilde y, como ya os decía, imparcial punto de vista.
No estoy segura de que la misión vaya a ser la más peligrosa —aunque si se tiene que enfrentar a un director de cine petulante podría ocurrir— pero entretenida parece un rato. Yo no me la pierdo.
Cate Blanchett y las preguntas absurdas sobre interpretar a una lesbiana
Hoy, sin duda, es un día de estrenos: Jessica Jones en Netflix y la esperadísima cinta de Cate Blanchett y Rooney Mara, Carol, llega por fin a los cines estadounidenses cubierta de gloria en los festivales que ha ido recorriendo durante el año. Y es que Carol no es solo una de las grandes apuestas de temática lésbica de este curso cinéfilo, sino una de las películas que están llamadas a marcar un antes y un después en el cine con protagonistas lesbianas.
La película dirigida por Todd Haynes y basada en la novela de Patricia Highsmith, The Price of Salt, ha causado gran expectación mediática. Lógicamente, Cate y Rooney han concedido un sinfín de entrevistas para saciar la curiosidad de los medios (y para promocionar Carol, desde luego) y casi sin excepción se han topado con la sombra de la homosexualidad de sus personajes: ¿cómo es interpretar a un lesbiana?, o sus derivados, han sido preguntas recurrentes a las dos actrices. Pero Cate y Rooney han sabido salir elegantemente del paso con respuestas que llamaban a la normalidad.
Durante una de las ruedas de prensa en Nueva York para la promoción del filme, uno de los reporteros dijo:
Lo que más me gusta sobre la película es la historia de amor entre vosotras dos y cómo no parece que sea una historia de amor homosexual; se sintió como muy heterosexual, así que ¿podrías hablar…?
A lo que Cate interrumpió: “Se sintió normal”. Mara, apoyando a su colega de reparto, continuó: “Para mí no hay ninguna diferencia, así que es una pregunta complicada de responder”.
Otra de las perlas a las que se han enfrentado las actrices, en este caso Cate, fue “¿Esta es tu primera vez como lesbiana?”. Cate sonrió y contraatacó: “¿En películas… o en la vida real?”. Envueltas en ese extraño halo exótico sobre una relación entre dos mujeres, Cate y Rooney han sido interrogadas en múltiples ocasiones también, cómo no, sobre las escenas de sexo entre sus personajes. De las bromas sobre depilación las dos actrices pasaron a recalcar la importancia de esas escenas en la trama y la evolución de la relación de Carol y Therese, dejando claro que no hay nada gratuito en la cinta.
Carol es una de las grandes apuestas para los entendidos en la próxima gala de los premios Oscar, y se ha esperado con muchas ganas hasta su estreno hoy en Estados Unidos. La distribuidora de la película en España, Vértigo Film España, aún no ha precisado el día del estreno en nuestro país, que tendrá lugar, eso sí, en 2016. Todavía tendremos que esperar para verla, pero deseamos con todas nuestras fuerzas que Carol sea de verdad el punto de inflexión que se supone que va a ser en el cine con temática lésbica, y que Cate y Rooney sean las dos últimas actrices que tengan que hacer frente a preguntas tan absurdas por el simple hecho de interpretar a mujeres lesbianas en la gran pantalla.
Los nuevos retos de ‘Transparent’

https://www.youtube.com/watch?v=CluxHR9pkdQ
Sinceramente, aunque no hubiera lesbianas en la trama, recomendaría esta serie una y mil veces. Pero tenemos la gran suerte, y lo digo de verdad, de que hay personajes lésbicos y bisexuales, y sus tramas son creíbles, relevantes y, lo que es más difícil de encontrar, verdaderas. Por lo que vemos en el trailer, Sarah y Tammy dan el siguiente paso en su relación, y pasan por el altar. En la primera temporada veíamos como Sarha no estaba nada segura de que lo suyo con su novia fuese buena idea, pero se dejaba arrastrar por la situación. Veremos si ha cmabiado de idea, si se casa convencida, o simplemente hace como muchas otras personas, en la serie y fuera de ella, que, simplemente, son incapaces de salir de la corriente y tomar las riendas de su vida. El 11 de diciembre, en Amazon Premium (y más tarde en Movistar series), tendremos la respuesta.
¡‘Jessica Jones’ se estrena hoy en Netflix!
Por fin ha llegado el día: hoy se estrena (de hecho ya está disponible) la temporada completa de Jessica Jones en Netflix. La noticia de la creación de la serie saltaba a los medios por primera vez el 7 de noviembre de 2013 y hoy, más de dos años después, la superheroína de Marvel llega definitivamente a las pantallas de nuestros ordenadores. Desde aquel lejano día de 2013, nos hemos ido enterando de muchas cosas sobre la adaptación del cómic de Marvel que nos tenían completamente en vilo: Jessica Jones iba a ser una serie oscura y madura, con un personaje principal lésbico (Jeri Hogarth, interpretada por la actriz de Matrix Carrie-Anne Moss) y, posiblemente, con más croqueteo del que podíamos esperar, incluso con la propia Jones.
Con la mirada puesta en el inminente estreno de la serie, la actriz Carrie-Anne Moss concedió hace unos días una entrevista a HuffPost Live para hablar sobre cómo se siente interpretando al primer personaje lésbico de la multinacional Marvel, con todo lo que va a significar para muchos fans de los productos de la compañía.
Sí, está muy bien. Me siento como… Estoy interpretando a un ser humano, ¿sabes?, y el hecho de que sea el primer personaje gai de Marvel es enorme. Gracias a Dios vemos muchos personajes gais, hay mucha diversidad en la televisión ahora mismo. Incluso en conversaciones que he tenido hace algunos años, hemos podido ver lo lejos que hemos llegado. Pero definitivamente me siento afortunada de hacer esto y tener este tipo de impacto, seguro
El impacto de esta serie con el sello de Netflix va a ser, desde luego, increíble en el mundo de los superhéroes y esperamos que sirva de precedente para ir incorporando personajes LGBT en sus muy consumidos productos. Y aunque se estrene hoy y podamos comprobar ya con nuestros propios ojos el resultado y desmentir o confirmar todos los rumores sobre Jessica Jones, eso no nos impide seguir con nuestras preguntas conspiranóicas: ¿Jessica se pasará al lado croqueto? ¿Tendrá (o ha tenido) algún affair con su amiga Trish? ¿Es posible que Jeri Hogarth sea nuestro nuevo personaje favorito? Pronto lo descubriremos.
Vía: HuffPost Live
Dos gays, dos lesbianas, un zapatero de Ikea. ¿Quién ganará?

¡Sorpresa! Gana el mueble. Si es sueco es molón, pero hay veces que merece más la pena coger un palé del contenedor de debajo de tu casa antes que pasar toda la tarde del domingo montando cuatro tablas de contrachapado. Palabrita.
Vía: Buzzfeed
Las समलैंगिक* indias nos enamoran
Al hilo de la entrada que publicaba Marca sobre el primer beso lésbico en la televisión india, en HULEMS nos picó la curiosidad y hemos hecho un repaso de cómo se ha representado a las mujeres lesbianas en la televisión del país asiático. Por poner en antecedentes, la India tiene la friolera de más de 1.200 millones de habitantes y, con una tasa de acceso a la televisión muy elevada, la pequeña pantalla india es una gran herramienta para representar al colectivo LGBT e ir rompiendo barreras en la tradicional mentalidad y cultura del país. Y en una sociedad que se llevó las manos a la cabeza ante la remota perspectiva de que se introdujesen personajes LGBT en los programas de animación infantil tras la aprobación del matrimonio igualitario en Estados Unidos, cada pequeño guiño a la representación de las mujeres lesbianas en la televisión tiene que contar.
Pyaar Tune Kya Kiya

(…) ¿Qué pasa si nos enamoramos de una persona de nuestro mismo género? ¿Es aceptado, o es algo que todavía se discute a puerta cerrada? El episodio de esta semana de “Piyaar Tune Kya Kiya” es una historia de amor inusual, inusual de las pautas convencionales establecidas en nuestra sociedad que se espera que sigamos.
A pesar de las loables intenciones de la cadena, las dos protagonistas se representan de una forma estereotípica con el manido binomio butch-femme, y, por lo que hemos podido ver en el episodio, no comparten ningún beso en la pantalla. Sin embargo hay que concederle a Pyaar Tune Kya Kiya haber acercado a la sociedad india dos personajes lésbicos en una serie juvenil, y nos quedamos con las palabras de una de las actrices: “Escogí este papel porque habla de dos chicas queriéndose la una a la otra (…). Estoy contenta y feliz de que la televisión sea lo suficientemente valiente como para proyectar un amor lésbico”.
Connected Hum Tum
No todo en la televisión son series. Los reality shows, a parte de ser productos que acumulan grandes cuotas de audiencia, tienen en su mano poder reflejar la realidad porque, a fin de cuentas, hablamos de personas anónimas de la sociedad apareciendo en pantalla. Así que cuando la activista Sonal Giani y su novia aparecieron en el programa Connected Hum Tum del canal Zee TV, supuso un gran paso en la representación de las mujeres lesbianas en la televisión india. Sonal y Janu fueron la primera pareja de mujeres que aparecían en primetime en la televisión de la India, y la activista LGBT Sonal se mostró muy orgullosa de ello y de las repercusiones positivas que iba a tener esa visibilidad en la sociedad: “Cada vez más y más personas han empezado a aceptarnos con los brazos abiertos cuando han sentido nuestra lucha por estar juntas”.
Yudh
Yudh es una serie de thriller psicológico que se estrenó en el canal indio de Sony Entertainment en julio de 2014. El romance entre una de sus protagonistas principales, Mona, y el personaje que interpretaba la actriz Rishina Kandhari, fue la primera representación del lesbianismo en la televisión india, aunque nos encontramos con el mismo problema que hemos venido viendo hasta ahora: la relación y el amor entre los dos personajes se mostró sutilmente, con gestos inocentes, sin ningún contacto explícito para no herir la sensibilidad de los espectadores.
Anuncio de Anouk
Quitando las series y los reality shows, la otra herramienta de la televisión para mostrar el creciente aperturismo para representar al colectivo LGBT es la publicidad. Marca ya os enseñó hace unos meses el bonito anuncio televisivo que protagonizaba una pareja lésbica en la India, que se hizo viral y consiguió dar la vuelta al mundo. Y como nos encantó y no nos cansamos de verlo, aprovechamos para volver a mostraros la conseguida campaña de la compañía de moda Anouk.
Code Black
Mientras India empieza a hacerle un hueco a los personajes lésbicos en sus parrillas televisivas, los países occidentales viven su propia batalla de representar a las minorías raciales en sus programas. Uno de los últimos ejemplos os lo traíamos hace unas semanas: Code Black, la serie hospitalaria recién estrenada en la CBS, ha llevado a Estados Unidos un personaje lésbico de origen indio. Malaya, residente de un hospital de Los Ángeles, ayudará a fomentar la diversidad en la televisión estadounidense a raíz del estreno de la serie el 30 de septiembre.



















