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En Diciembre del año pasado, Keiichi Nitta, un fotógrafo japonés bastante gamberro y públicamente gay, empezó a grabar las sesiones de fotos para su exposición «WE ARE OUT!» en formato de documentales cortos. Tanto las fotos como los vídeos eran su manera de mostrar el día a día de parejas homosexuales en Japón, en un intento de normalizar y hacer visible un colectivo bastante tímido y cerrado.

El primero de la serie, con una pareja monísima de croquetas, es el que os enlazo y el que más me interesa. Por qué no decirlo, las chicas se te hacen más simpáticas que las dos parejas de chicos siguientes. ¡Aunque sólo sea porque se besan con un poco más de cariño!

Cosas curiosas de ver: No saltan a la que se menciona «el hombre de la relación», como podría pasar por aquí si preguntas a cualquier pareja. Como ya hablábamos en el post del amae, para ellas parece normal ajustarse a esos roles.

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El uso de SNS a la hora de ligar (Social Networking Services) es bastante común en Asia, incluso más que aquí. Pensad que hace muchísimo más tiempo que tienen redes móviles con internet y bastante más rápidas.

El tema de las purikuras (Fotos de fotomatón con decoraciones en los lados) como registro gráfico de su relación me parece gracioso y un poco… «¿Qué hacéis todavía con eso?». Estaba convencida que las purikuras sólo se utilizaban entre los adolescentes, pero estas chicas pasan la veintena y tienen montones! A los japoneses les chiflan las cosas monas.

Cientos y cientos de purikuras
Cientos y cientos de purikuras

Hablan del terremoto de 2011 como razón para una ruptura que tuvieron. Estas chicas son de Tôkyô, así que estaban a menos de 400km del epicentro. Leí un par de anécdotas bastante terroríficas en las ciudades de la costa.

Para las que no sepan que son los cat cafés que mencionan, es una de estas rarezas que realmente sólo existen en lugares como Asia: Pagas una cuota por hora por estar en un lugar tomando algo y achuchando gatos. Han salido muchas versiones diferentes con perros o conejos.

Sobre el tema de la adopción: Conocemos la fórmula anglosajona de que la mujer adopta el apellido del hombre, es decir, pasa a formar parte de la familia del marido. En Japón eso sucede excepto si la familia de la mujer tiene más dinero/estatus social/poder que la del hombre. En ese caso es él que pasa a formar parte de la familia de ella y toma el apellido. En el caso de las parejas homosexuales como no pueden casarse entre ellos, usan este método de pasar a formar parte de la familia del otro a través de la adopción. Así, los padres de Ai adoptarían a Julie para que esta formara parte de la familia como «hija adoptiva» y ambas tuvieran el mismo apellido. Es un asunto lioso del que ya ahondaremos en otro momento XD

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Se puede ver que son bastante tímidas cuando les pide un beso de verdad y tenemos un aburrido pico. Es aún peor con los documentales de los chicos, que apenas ni se tocan. ¡Entiendo que no deben darse *sólo* esos besos en el día a día!

He de decir que me parecen adorables y muy muy guapas (A pesar de esas lentillas absurdas). ¿Y vosotras? ¿Creéis que son una pareja 10? ¿O más bien «Madre mía, de dónde han salido estas frikis»?

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Y aún preguntando más: ¿Os dejaríais hacer una sesión de fotos como la de este documental, en vuestra casa? (Keiichi Nitta os abriría el frigorífico sin contemplaciones XD)

6 Comentarios

  1. Me ha gustado mucho este documental, es entrañable ciertamente la visión que ofrece tanto de las chicas como de los chicos, y si, son muy monos todos; también creo que la reticencia que tienen los chicos a tocarse, siquiera rosarse, es por el modelo machista que hay allá, sin embargo también es de notar el respeto que ofrecen a otros, la cultura japonesa es muy hermosa, a mi me encanta, claro hay muchas cosas que podrían ser mejores o tener otros enfoques, pero creo que es de las sociedades más civilizadas que hay.
    Y precisamente, lo que hace falta en todo el mundo es una normalización y visibilidad para todos y todas. Pero eso se va construyendo de a poco, y esfuerzos como los de éste fotógrafo son estupendos.
    Me gustó conocer esta cara de los japoneses, porque no es lo mismo leer un manga yuri o yaoi a ver lo que realmente viven dia a dia.

  2. La verdad es que yo lo disfruté un montón precisamente por lo que dices, que es una visión realista y sin ambajes de su mundo y eso siempre es muy interesante. Aunque sea por la comparación inevitable con el manga que leemos.

    Yo tengo una relación de amor-odio con la cultura japonesa. Por una parte hay cosas que me fascinan, por otra que me preocupan. Su bloqueo emocional, el control salvaje al individualismo, la presión social a la mujer… en fin, que es una sociedad con sus claroscuros, como todas. Yo prefiero no idealizarla.

  3. Son muuuy majas =) Tienen sus momentos de «…oh, Dios mío, pero ¿de dónde habéis salido?» pero son mu lindas ^^

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