la-pluma-y-la-espuma-e1402821711742 La Pluma y La Espuma: La redundancia de la más absoluta [(nada)2]3 El otro día estaba yo pensando (suelo hacerlo. En serio, lo hago. ¡Que sí, coño! Pero tranquilxs, que no cunda el pánico, solo me sucede muy de vez en cuando. Señora, por favor, ¡deje de acumular víveres! He dicho que SOLO MUY DE VEZ EN CUANDO. Y no se lleve al tendero, por amor de dios. ¿Es que no se da cuenta de que con eso no hay Humanidad que se repueble, criatura?). Vale, pues lo que decía, que estaba pensando (tengo que decir que esas raras ocasiones en las que lo hago a veces caen en lunes, otras en jueves y muy raramente los martes. Los martes los carga el diablo. Te crees que es un buen día, porque has dejado atrás al imbécil del lunes, pero entonces miras hacia adelante y, ¿qué ves, eh, qué ves? ¡¡Tres días más hasta el finde!! ¡Maldito martes!). Bueno, que me disperso, sigo: que estaba pensando [ah, se me olvidaba puntualizar que resulta que habitualmente eso ocurre entre las cuatro y veintitrés y las cinco y diecisiete de la mañana. Es una putada, lo sé. Sobre todo para mi santa esposa porque (qué gracia, fíjate tú) soy de las que piensan en voz alta (no, todavía no se ha separado de mí. ¡Es más buena, ay!). En cuanto a lo de pensar con ese horario, no sé, creo que es algo cerebral que resultó dañado tras una ingesta masiva de albóndigas (niñxs, decid no a las albóndigas. Vuestras futuras parejas os lo agradecerán). Oh, y los domingos tampoco pienso, pero no porque lo considere un día sagrado (soy apóstata total, de esas con carta del Arzobispado y todo), sino porque ese día no estoy para procesos mentales, lo dedico única y exclusivamente a cansarme (ya sabéis, de andar por el monte como una gilipollas detrás de la loca de HAN1)]. Total, a lo que iba. Que estaba yo pensando y dio la casualidad de que era algo muy interesante [también me suele ocurrir eso, lo de tener pensamientos interesantes. Os lo juro. A los hechos me remito, si no: ese pensamiento en concreto se me ocurrió un lunes a las cinco menos cinco de la mañana. Y ese día, a esas horas, SOLO se me ocurren pensamientos muy interesantes (los de las cinco menos cuatro minutos son una mierda absoluta. Tipo final de “Perdidos”, ¿sabéis lo que os digo?)]. Lo recuerdo perfectamente, además, porque me gané un zapatazo de mi señora [y lo entiendo, de veras. A ver, una cosa es que no tome la decisión de separarse de mí, pero los lunes son muy duros y el amor no llega para tanto (ah, pero mirad qué curioso: no lo hizo aquella madrugada que la despertó Bam-Bam (es una de mis sobrinxs. Tiene seis años. No preguntéis por el mote, cosas nuestras).

clara-asuncion-garcia-1024x799 La Pluma y La Espuma: La redundancia de la más absoluta [(nada)2]3

Esa noche Bam-Bam vio un fragmento de “Yo, robot” antes de irse a dormir. Y ya me olí yo que iba a ser noche de pesadillas bambaneras, porque la cara de los robots no le hizo demasiada gracia y me preguntó, mientras la arropaba y exhibiendo un tic en el ojo, si esos robots existían y yo la tranquilicé (o eso creía) diciéndole “No, cariño, eso es en el futuro”. Efectivamente, como me temí, esa madrugada Bam-Bam se presentó en nuestra habitación, desvelada, y me preguntó: “Tía Clari, ¿el futuro existe?”. Os juro que después de su pregunta la que no pudo dormir fui yo). Total, que esa madrugada a mi señora no se le ocurrió zapatillear a la niña. Y digo yo: ¿por qué, eh, por qué? ¿Qué tiene Bam-Bam que no tenga yo para no contusionarla con una pantufla? ¿La ONU y su puñetera Declaración de los Derechos del Niño? (y digo yo, señorxs de la ONU, ¿para cuándo la Declaración de los Derechos de las Personas que Piensan Cosas Interesantes a las Cinco Menos Cinco de la Mañana de un Lunes? A que no hay cojones de hacerlos, ¿eh, casta? Que sois todos una puta casta, coño)]. A lo que iba, que me dio un zapatazo y lo recuerdo sobre todo porque me arreó tres veces (¡tres!), como a las malas cucarachas. ¿Sabéis de lo que os hablo? ¿Esas cucarachas que no hay forma de que se mueran así les des con las botas de montaña, la escoba, la Thermomix y la vecina de al lado? (hum, sí. Es terrible formar parte de mi vida, lo reconozco y lo comprendo. Sobre todo si eso supone que revienten de forma intempestiva la puerta de tu casa, te lleven a la fuerza a la de al lado y seas usada con contundencia para matar una mierda de cucaracha. Pero, en fin, para compensar doy los buenos días si te cruzas conmigo en la escalera. ¡Soy más educada, ay!). Pues a lo que iba, que el lunes en cuestión, a las cinco menos cinco de la mañana estaba yo pensando una cosa muy, pero que muy interesante y…

Puedes suscribirte a nuestro canal de Telegram para enterarte de todos los artículos: https://t.me/hulems
  • Raquel

    Y qué??

  • Siale Benoit

    Jajajajaajajaaja yo creo que tu imaginación y el irte por las ramas no tiene limites, esto es la expresión más pura de tus columnas.

    Como siempre, me he divertido muchísimo sobre todo por el final. Lamentablemente no vi el final de perdidos…porque me hicieron un enorme y tremendo spoiler en la universidad cuando yo la estaba viendo. Entonces después como que se quitan las ganas cuando ya todo tiene sentido… o aveces menos del que tenia antes cuando saber que es lo que realmente pasa…

    En fin, yo..es que la pregunta de Bam-Bam no me dejará dormir esta noche.

    Saludos!

    • ¡Eh, Siale!
      Yo es que creo mucho en la Teoría de la Evolución y llevo eso de irme por las ramas muy en la sangre. ;O) Y tienes una inmeeeensa suerte de no haber sido una de las personas a las que se les quedó cara de absoluta gilipollas con el The End de “Perdidos”. Fue como “¿Ein? ¿En serio? No, ¿verdad? ¡Decidme que no!”. Y cosas así. Además, provocó auténticos cismas familiares. Hermanos peleados con hermanas, padres con madres, nietos con abuelas… Estaban los de “Le vais a tomar el pelo a vuestro p…. padre!” y los de “Joer, qué finalazo, tío”. Huelga decir que yo me cuento entre los primeros, claro.

      Y, sí, a mí Bam-Bam me provoca mucho movimiento intelectual, a todos los niveles. Creo que es una especie de reencarnación de Buda mezclada con los Picapiedra. ¡Tiene cada salida! El sábado pasado, sin ir más lejos, la teníamos en casa y ha cogido la costumbre de que tiene que dormirse en nuestra cama antes de pasarse a la suya. Vale, pues, obvio, con los calores como que no usamos pijama (para que te hagas una composición: una que lo es, en bragas, y mi señora, desnuda total). Pues estas son las buenas noches de la enana antes de quedarse grogui. Me mira y me dice: “Buenas noches, tía Clari”. Se gira hacia mi señora y le suelta: “Buenas noche, Susy en bolas”.

      Muero con ella, de verdad. Voy a tener que hacer un spin off de la columna, titulado “Bambanadas” o algo así. ;O)

      Un beso!

  • Frambuesa sabor a fresa

    Jajaja diooos me meo, me recuerdas un montón a mi misma me pongo a contar algo y acabo contando de todo menos eso, me voy mas por las ramas que una ardilla y luego llego a casa y es como, mierda al final no se lo he contado ¬¬ y al día siguiente digo va hoy se lo cuento y se me vuelve a ir otra vez jajaja y así sucesivamente y entonces un montón de tiempo después digo te acuerdas de que te conté que… y me dicen no, no me lo contaste y entonces porfin se lo cuento y me olvido de contarle lo que previamente le estaba contando asi que al dia siguiente lo vuelvo a intentar y, pues eso asi sucesivamente…jajaja

    • ¡Ay, madre, tú eres peor que yo! Pero cómo te comprendo. A mí, cuando me pongo en ese plan que tú dices, me dejan sola. Es decir, estoy yo ahí dándolo todo, charra que te charra y, de repente, cuando quiero darme cuenta, estoy hablándole a las hormigas. No sé qué le pasa a la gente conmigo, de verdad, que me huyen cuando me pongo a hablar. Y llegan a extremos verdaderamente terribles y crueles, no te lo pierdas: en una ocasión llegaron a abandonarme en un pueblecito de Huesca. Así, sin más. Estaba contándoles no sé qué cosa y, ¡ale hop!, cuando quise darme cuenta le estaba hablando a un lugareño que me miraba con ojos vidriosos y cara de no enterarse de nada. ¡Y lo peor de todo fue que el coche en el que huyeron era el mío!
      Pero no hay mal que por bien no venga: el señor de los ojos vidriosos fue muy amable y me acogió en su casa y ahora, todos los años, paso unos días con él y su mujer, una señora también de mirada vidriosa y cara de no enterarse de nada.
      No sé, puede que sea porque los dos están más sordos que una tapia, pero los días que paso con ellos son los mejores del año. Al menos, no huyen.

      Tu amiga en la rama,
      Clara

  • Frambuesa sabor a fresa

    Alaaaa pues no se si es que lo mío igual no es tan exagerado o que me junto con gente como yo y ahi la conversación no acaba nunca jajaja pero a mi nunca me han echo nada asi, es que soy muy educada y cuando llevo mucho rato pregunto ¿oye soy muy pesada? ? O ¿te estoy aburriendo? Y por lo general me suelen decir no tranquila, aunque más de una vez he oido un bueeno ahora que lo diceees… a por cierto y si no huyen es porque estan en su propia casa, no tienen a donde ir jajaja que no mujer que es coña a mi me haces mucha gracia y me caes bien

    • Ah, ya. Pero lo que me pasa a mí es que, cuando caigo en la cuenta de que llevo muuuucho rato hablando y hago esa pregunta, es demasiado tarde. O han huido o han muerto de puro hartazgo. El problema es que, a este ritmo, me estoy quedando sin amigxs… :O(

      Y gracias por lo de caerte bien. ;O)

  • Marta

    Me sigo despepitando contigo. ¡Qué arte contando “nada”! ¡Qué verbo el tuyo! Me entretienes (incluso aunque no haya visto el final de Perdidos… ni el principio, ni el centro), aunque no me entere de nada. Está claro que Bam-Bam ha salido a su tía en lo liiiiiista y graciooooosa. Siempre es un gustazo leerte, porque incluso cuando no cuentas nada, lo haces bien.

    Un abrazo marvecero.

    Chin

    • Huy, Marta, eso de despepitarse no tiene que ser bueno. Consúltalo con tu ginecólogx, no vaya a ser, ¿eh?
      Y Bam-Bam es MÁS lista y graciosa que su tía, te lo digo yo. Va a ser un gustazo verla crecer y que deje para el arrastre a todxs sus coetánexs… ;O)

      Gracias y besos marver’s!

      Chon