Lo de Australia, de verdad, empieza a ser una situación dantesca. No sólo es uno de los pocos países económicamente potentes que no tienen una ley de matrimonio igualitario, sino que ahora, además, se han inventado una figura legal, la Evermore Pledge, que permite a las parejas formadas por personas del mismo género unirse con una serie de garantías legales similares a las parejas formadas por hombre y mujer. Que sí, pero que no. Que no lo llaman matrimonio, vaya. Y cuando a algo que es igual lo llamas diferente dependiendo de quién hace uso de ello, pues es momento de hacerte así un poco, que tienes caspa en el hombro.


En un principio, estábamos más preocupadas por la parte legal de las cosas. No hicimos esto antes para poder tener nuestro ‘Día especial’, pero fue tan acelerado todo (lo planeamos con tres semanas) que cuando finalmente llegó el día estábamos super ansiosas y un poco preocupadas de cómo iba a ir todo
Las dos llevan prometidas mil años, pero claro, dada la situación legal en Australia, se les hacía imposible contraer matrimonio, algo que, como para el resto de parejas en países que no han legislado en condiciones, se convierte en algo más que en cuentos de hadas.
Era una promesa vacía para la otra. El matrimonio para la gente es por amor, pero para nosotras es más que eso. Es seguridad en nuestro futuro, lo mismo si estamos enfermas terminales, incapacitadas, o alguna muere.

Me siento como una ciudadana de segunda en mi propio país. Es un asunto importante que necesita ser arreglado. Ser gay o lesbiana no significa que tengas que ser tratado diferente
Vía: Sunshine Coast Daily










