Croqueta Libre, Hay una lesbiana en mi sopa

Podéis enviar los textos que queráis (preferiblemente que no incluyan ninguna imagen) a la dirección de correo que figura en el banner, con el asunto “La croqueta libre”. Los textos se leerán para escoger, pero no se editarán. Es decir, que si tu texto se ajusta a la temática de la web, lo publicaremos, pero sin corregir las posibles faltas. Los textos deben ir firmados con nombre o seudónimo. ¡Ah! ¡Y un título!    

 

Hola muy buenas, me gustaría contaros cómo salí del armario y no en cualquier sitio, en un colegio católico y lo que esto desencadenó.

En mi adolescencia, me destinaron a este colegio en cuestión, por razones personales de mis padres. Conocí allí a una chica preciosa (la apodaré Ana por anonimato), bien, pues después de llevar conociendo a Ana unos tres meses de curso, me di cuenta de que la gente la trataba un poco borde, pensé que sería porque no caía bien, pero resultó que era porque salía con otra chica de la misma escuela (esta será Julia).

Julia y ella se juntaban en los recreos, para descontento del profesorado y alumnos varios, casi la totalidad de la escuela… menos yo. Yo me sentía intrigada por aquella relación y fue cuando me pregunté: ¿Ah, se puede elegir salir con chicas? Como si aquella pregunta no fuese suficiente, mi mente empezó a convertir ese cariño amistoso en un cariño real, fue más allá y ahí empezó la “película”.

Soñaba con Ana, tenía fantasías de citas llenas de besos y abrazos, sabía que aquello jamás se haría realidad, no me importaban las consecuencias, me importaba que Ana y yo tuviésemos la mayoría de asignaturas conjuntas. Y así una tarde, tranquilas en su casa para un trabajo de clase fue ana la que se atrevió a besarme.

Esto dió lugar a un sinfín de preguntas sin respuestas, puesto que en vez de hacerlas, le devolví el beso.

Estuvo mal, no el beso, sino que ambas fuésemos conscientes de que ella tenía novia, pero no paramos, estuvimos robandonos besos muchas tardes, casi un año. Salvo en la escuela, en la escuela ella tenía a Julia, la cual todavía no sabía sobre esto, y mi rabia de adolescente al ver como todavía no la había dejado por ser yo una ingenua jugó un papel horrible.

Con una queja al aire hablando con las que, en ese entonces, eran mis amigas y la situación en la que me encontraba, se descubrió el pastel y no solo lo sabía la escuela, Julia también.

Ana estaba furiosa y me mandó un mensaje sms bastante hiriente y terminamos años de amistad y tonteo. Añadir que mi relación con los profesores pasó de amistosa a borde, al menos con la mayoría, sobretodo la de religión, y además varios amigos empezaron a dejarme de lado.

Si, la pifié de lo lindo, pero fue así a cómo aprendí a no salir con nadie que tuviera pareja, a hablar con personas de confianza y que los colegios católicos no son un buen sitio para expresar nada personal sin que te ridiculicen.

Ahora lo recuerdo como una experiencia más, pero no todo fue malo, pude hacer vida en otra ciudad y mis amigos están, en el buen sentido, hartos de chistes de lesbianas donde me incluyo.

-.Liquid Robot