¡Gokigenyou, croquetillas! En enero ya os hablé de “Oshi ga Budoukan Itte Kuretara Shinu” [si mi idol favorita llega al Budoukan, moriré]. Pero era una opinión hecha tras ver pocos capítulos. Que no me arrepiento de aquella opinión porque es lo que pensaba hasta media serie. ¿Qué ha cambiado? Pues eso es lo que contaré en este artículo semanal.

Sinceramente, ha habido un cambio de opinión. Igual que con “Sounan Desu ka” cambié de opinión para mejor, con OshiBudo ha sido al revés. Bueno, realmente no tengo mala opinión de este anime, pero sí he quedado un poco decepcionada.

Pongo en situación resumiendo la serie. Eripiyo es una chica joven que vive a base de trabajos temporales. Le da libertad de horarios y se mantiene, pero no son trabajos serios. Un día paseando por un parque una idol le da un panfleto y le pide que vaya a ver su actuación. Así conoce a las ChamJam y a su amor platónico Maina, la chica tímida del grupo. Eripiyo se convertirá en una fan un tanto obsesionada que hará todo lo posible para apoyar a su favorita, Maina. Maina a su vez también está enamorada de Eripiyo. Y ver sus comportamientos y reacciones, de las dos, es bonito y humorístico. No le quito mérito.

Y ahí se nos queda la cosa, en darnos la mano

Bien, todo eso está muy bien, no digo que no. Pero… Y es que sí, croquetas mías, hay muchos peros.

Primero, el mayor problema para mí gusto. No son pokemons, no evolucionan. Vale, cada una de ellas sí hace ciertos cambios, pero insuficientes. Eripiyo es incapaz de expresarse adecuadamente, ya sea por nervios o que le falta una primavera o lo que sea, no sabe hablar ni crear un mensaje para decir a Maina lo que siente por ella. Igualmente, Maina tampoco puede decir nada, pero en su caso es que es idol y no debe tener pareja. Esto es real, a las y los idols se les prohíbe tener pareja mientras son idols. Pero vaya, que podrían tener una relación clandestina tan chula como la de Maki y Yumeri, que son las que salvan la serie.

Realmente es muy frustrante ver que ninguna dice una puta mierda al final. Coño, ¿cómo se va a enterar la otra de que te gusta si no lo expresas? Muy complicado. Y sí, dije que esto es lo que más me ha frustrado de toda la serie. Que pasan 12 capítulos y no cambia nada. Eripiyo sigue siendo la fan obsesiva y Maina la idol tímida que parece el enano mudito de Pavanieves.

Vale, ya relajo, sí. Pero necesitaba expresarlo, que yo sí se expresarme. ¿Veis como no es tan difícil, Eripiyo y Maina?

Segundo, consecuencia del primer punto. Como no hablan, hay muchas pajas mentales. Aparte, que hay tramas que dejan a medias. No sabremos nunca si Eripiyo volvió a intentar mandar los poemas a Maina u otro tipo de cartas. Ni si Maina los reclamó. Hay cosas que hacen que están chulas y bonitas, pero muchas se olvidan por el camino. Cada capítulo te va narrando una nueva situación, hay algunas que sí van hiladas, como la votación de popularidad, los cumpleaños y lo que pasa por Navidades. Pero con la excusa de la nueva trama de cada capítulo, pasa eso, que hay cosas que quedan descolgadas u olvidadas. Mal, fatal.

Aunque vaya, no todo son cosas malas. La serie tiene momentos muy bonitos y tiernos. Y mucho humor. Y tenemos dos secundarias de lujo que croquetean bastante y con calidad. Dos de las idols de ChamJam son pareja, en secreto por lo que dije antes. Son Maki y Yumeri. Realmente aportan mucha calidad a la historia con sus momentos románticos. Que no son muchos, pero vaya, son oro puro.

Estas dos aportarán escenas bonitas menos frustrantes

Y explicación del título que he elegido, he puesto penúltimo por ser optimista. Yo espero que esto tenga una segunda serie, la verdad. Porque como nos dejen con esa mierda de final tan abierto, me voy al chiringuito del estudio y les reviento a collejas.

Ante la duda, no, hoy no estoy de mal humor especialmente. Realmente he rebajado mucho el tono con la frustración que me ha provocado esta serie. Pero tocaba ser sincera, porque creo que es echar a perder una serie que prometía mucho, pero al final se ha quedado en un “quiero y no puedo y me quedo con las ganas”. Realmente fue a media serie cuando me di cuenta de que eso no iba a ser como yo esperaba, pero quería mantener la esperanza. Pero claro, llegas al último capítulo y ya pierdes la esperanza del todo. Aunque bueno, esperemos que haya continuación y lo arreglen.

Y por hoy fin del artículo. La semana que viene me quejo de Tamayomi, que esa también se ha ganado varios gallifantes bien grandes.

¡Gokigenyou!

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