Cuando el título de la película aparece en pantalla, colocando estratégicamente el ASS de «Embrasse» encima del culo de nuestra protagonista, derrumbada sobre su cama, ya te puedes imaginar que no estás ante un dramón lésbico. Afortunadamente, Embrasse-moi! (¡Bésame!) está diseñada para provocar la carcajada o, al menos, la sonrisa del espectador:
Océanerosemarie, fiestera y ligona sin parangón, acaba de salir de la última de una larga lista de relaciones amorosas. Pero pronto se encuentrará con Cécile, una fotógrafa introvertida y sensible (además de muy adorable y con más paciencia que una santa), y decidirá que esta es «la mujer de su vida». A partir de ese momento, Océanerosemarie usará la técnica del «acoso y derribo» para conquistar el amor de Cécile.

Océane Michel y Cyprien Vial dirigen una comedia lésbica fresca, ligera, inclusiva, en general agradable, y sin pretensiones más allá de hacerte pasar una buena hora y media. Un tipo de película que espero que haya llegado a los festivales (y ojalá a la televisión también) para quedarse. Protagonizada por la propia Océane Michel (Océanerosemarie), humorista, y por Alice Pol (Cécile) que tiene varias comedias bajo el brazo; la película sabe rodearse de un amplio plantel de secundarios que ayudan tanto a dar un trasfondo creíble como a crear los gags cómicos. Mención especial a la ex-novia «malvada» y a la madre de Océane.

Dejando esto claro, hay un par de puntos oscuros que no puedo dejar de mencionar. A nivel personal no soy muy fan del manido tema cinematográfico de conquistar vía dando la brasa. Y es que el nivel de intensidad de Oceánerosemarie roza, si no llega directamente, al acoso. Algo que queda potenciado por cierta ingenuidad (y timidez a la hora de mandar a tomar viento) de Cécile. Se redime porque al final queda claro que las personalidades de las dos protagonistas son complementarias y una buena influencia la una para la otra, pero sigue siendo un tema a trabajar por el género cómico.
Mi conclusión final es positiva y la recomiendo si quieres pasar un buen rato. Mundo del cine, por favor, más comedias lésbicas. Las necesitamos.



2017 será recordado, entre otras cosas, por ser el año en que TODO EL MUNDO se dio cuenta de que sí, es posible que los actores utilicen su poder para hacer lo que hacen muchos hombres en posición de poder: acosar y abusar de gente. Que tengan un perfil público no los hace especiales, y si el machismo y el abuso de poder están presentes en todas las esferas de la sociedad, ¿cómo no va a estarlo también en una industria tan poderosa y tan masculinizada? El último nombre en sumarse a la lista es el de Jeffrey Tambor, protagonista de Transparent, ficción de Amazon sobre una mujer trans y, cada vez más, de su familia.














Leighton Meester





























Cuando se enamoraron, en 1974, ninguna había oído hablar del término «lesbiana». La homosexualidad era tabú, y las leyes australianas penaban las relaciones entre dos hombres. Las dos tenían novio por aquel entonces, y el deseo de Georgia por tener hijos fue lo que hicieron que dejaran la relación, además de todas las pegas que tiene una relación clandestina.
Crecí toda mi vida pensando que me casaría y tendría hijos, porque eso es lo que hacen las mujeres . Pero después de unos meses pensé ‘por qué iba a renunciar al mayor amor del mundo por algo que tal vez no me dé felicidad’
La pareja dijo que su compromiso de mantener vivo el amor y la pasión las ayudó a mantenerse unidas por tanto tiempo. «Tenemos un tiempo especial la una para la otra, celebramos aniversarios y nos mantenemos al día. Después de 43 años todavía no nos hemos quedado sin cosas que decir». Las mujeres están emocionadas de poder tomarse de las manos en público sin temor a ofender al público, y no tienen que explicar torpemente que no tienen maridos y viven juntas. Después de 10 años de relación, hicieron un compromiso en el que se prometieron estar juntas siempre, pero ahora esperan con ganas que el parlamento apruebe la ley de matrimonio.
Cruzamos los dedos porque sea antes del 6 de enero, que es nuestro 44 aniversario


Tenemos serie nueva croqueta, y desde luego es una serie que no ee dejará indiferente de ninguna de las maneras. Basada en una película de Steven Soderbergh, y producida por él mismo, The girlfriend experience nos adentra en un mundo que, para el cine, siempre ha sido atrayente por lo prohibido y lo secreto del mismo, el de las escorts de lujo. En la primera temporada seguíamos a Christine, una estudiante de derecho que compaginaba sus estudios con su trabajo como acompañante. Pero en la segunda, en un experimento fílmico, cada uno de los creadores va a plantear una trama diferente. La trama de Lodge Seimetz nos lleva hasta Nuevo Mexico, mientras que la de Amy Kerrigan se desarrolla en Washington, en los pasillos del Partido Republicano, y tiene como protagonistas a dos mujeres: Anna y Erica. Por supuesto, ya hemos visto la trama croqueta.
Si tuviera que definir con un adjetivo a lo que he visto en los dos episodios de The Girlfriend experience que se han emitido hasta el momento, sería gélido. Los planos, los diálogos, las escenas, el sonido. Es como estar en el polo norte. Y con eso, lo que se consigue es hacerlo totalmente impersonal, poder trasladar la historia que Anna, la escort, tiene con Erica, la asesora del partido Republicano, a cualquier otro cliente que pudiera tener Anna. 


