¡Hola Croquetas! Espero que hayáis empezado la semana muy dulcemente. Para empalagaros un pelín más y tirar de orgullo galo, os presento una receta que triunfa cuando tenemos cenas entre vecinos:

Les crêpes o tortitas, como queráis llamarlas. Os cuento primero el origen de este dulce manjar (que se puede degustar también salado). De forma científica, “les crêpes” o tortas han sido la base de la alimentación de los pueblos desde hace unos diez mil años. Pensad en las tortitas de yuca en África, en las de maíz en América.
En Francia, se asocian “les crêpes” al Martes de Candelaria, el dos de febrero. Es un manjar rico que se cocina antes del periodo de ayuno de la Cuaresma, en la que debes comer pescado, legumbre, ayunando los viernes y olvidándote de la carne. Os enseño mi cuadro preferido que recuerda que es un tiempo de penitencia:

El combate entre don Carnal y doña Cuaresma (Brueghel el Viejo, gracias, Wikipedia).
¡Ay! ¡Me equivoqué de pelea en la cocina! Por cierto, ¿a nadie más le preocupa que en este episodio se vayan a la cama sin haber apagado el gas? Ésta es la pelea culinaria y sensorial correcta:

Sin embargo, el origen del dos de febrero es pagano. Era la fiesta de Luperculus, el dios romano de la fecundidad que se celebraba alrededor del 15 de febrero. Los romanos recorrían el campo con antorchas para purificar la tierra y asegurarse buenas cosechas. Los celtas tenían también un rito en honor a la diosa Brigit, Imbolc era como se llamaba aquella fiesta de la purificación y de la fertilidad… con antorchas.
Como siempre, la Iglesia quiso cristianizar esa celebración al no conseguir erradicarla. En el siglo V después de Cristo, se sustituyó las Lupercales por la Candelaria (de candela en latín), la fiesta de la presentación de Cristo en el templo (luz del mundo) y de la purificación de la Virgen en vez de las diosas… con candelaria benditas para alejar el mal y las tinieblas. Las candelas benditas servían para protegerse del mal agüero y decimos que el que tenía la candela no se moría en el año.
En Francia, una costumbre muy arraigada es saltear las crêpes con la mano derecha, sosteniendo en la mano izquierda una moneda de oro. Tened cuidado croquetas, que la crêpe de mi amiga Virginia acabó en el techo… y costó quitarla.
Pero… ¿Cómo preparo mis crêpes?
Ingredientes:
Para unos quince crêpes: 250 gr de harina, 50 cl de leche, 3/4 huevos, 1 cucharadita de sal, 25 g de mantequilla fundida (opcional).
Preparación.
Ponemos la harina en un cuenco. Dejamos un agujero en el centro como si fuera un volcán. Echamos la mitad de la leche y mezclamos empezando desde los bordes del cuenco hacia el centro. Batimos los huevos antes de añadirlos. Debemos verterlo poco a poco en la harina y remover bien sin parar. Podemos añadir unos 25 gramos de mantequilla fundida (opcional). Seguimos removiendo la masa hasta que se queda muy homogénea.
Vertemos la otra mitad de la leche mientras sigamos removiendo para no tener grumos. La masa debe quedar lisa y fluida pero no líquida. Un truco para ver si no está muy líquida: metemos el cazo en la masa y le damos la vuelta. Pasamos el dedo (limpio) en el cazo. Debemos ver la huella del dedo: si no deja marca, resultada demasiado líquida y debemos añadir un poco de harina. En el caso contrario, echamos más leche.

Cubrimos y dejamos reposar 1 hora.
Si has puesto mantequilla en la masa, no hace falta añadir nada en una sartén antiadherente. No suelo usar mantequilla, yo paso un papel de cocina con aceite. Mi abuelo me decía que aquello era una blasfema. Debes echar la masa en una sartén caliente y cocinar las crêpes por ambos lados: un minuto y medio en cada, con o sin saltos.
¿Qué llevan dentro?
Chicas, las crêpes no se comen solamente con Nutella/Nocilla, aunque os pasaré mi receta para hacer crema de chocolate casera sin aceite de palma, te puedes empachar sin tener remordimientos al pensar en el Amazonas.
Unas crêpes pueden ser saladas, como se comen en la Bretaña francesa. Pueden ser de trigo (azucarada) o de alforfón ─ trigo sarraceno que se suele confundir con el trigo negro, pero no es lo mismo. El trigo sarraceno no lleva gluten, piensa en ello si quieres cocinar para un celiaco. Las podemos rellenar con setas, queso (de cabra, de roquefort). Se comen mucho con queso rallado, un huevo y jamón york.
Puedes hacer crêpes pequeñitas y acompañarla de una ensaladita. Puedes rellenarlas también de pollo, hacer crêpes con pisto dentro, con jamón y endivias, o con salmón ahumado y queso fresco. La crêpes no es lo mismo que el “pancake” americano, que se hace con levadura o con clara montada a punto de nieve como lo hace mi mujer. El “pancake” tiene una textura más ligera y es más espeso.
¿Para qué ocasión?
Es sobre todo para pasar un rato con amigos o con tus hijos/sobrinos, como es un plato fácil de elaborar. Lo pasaréis genial al saltear las crêpes y cada uno elaborará su relleno para evitar peleas en la cocina. Te sirven para desayunar y de merienda.
¿Qué bebo?
En Bretaña, se suele tomar con sidra; no obstante, la sidra francesa es mucho más dulce que la sidra asturiana.
Espero que os guste mi receta.
Bon appétit !















En uno de los últimos episodios veíamos como las dos mujeres iban quedando y tal, pero en una maniobra que los guionistas se han sacado un poco de la manga, la hija de Arizona y Callie, Sofía, le comunicaba a su madre vía sms que se iba a vivir con ella. Lo normal, así de repente un sábado noche te da el cuqui y hala, cambio de domicilio, de Nueva York a Seattle. Chas. Cuando vimos a Carina torcer el morro, ya sabíamos que mucha gracia no le hacía.
Efectivamente: Carina besándose con Owen en un cuartito de las escobas. Muy fuerte, amigas. Dejando a un lado que Owen es, bueno, una persona no muy alegre (cof), el sustito viene porque a veces se nos olvida, lamentablemente con bastante frecuencia, que existen personas bisexuales. Es decir: que si, que ha estado saliendo con Arizona, pero que eso no quita que le gusten también los hombres. Y claro, si nadie se lo ha preguntado, pues cómo lo vamos a saber.





¿Hay alguien que todavía se atreva a ver Once upon a time? Nosotras vamos a serte sinceras: se nos había olvidado que existía. Tal cual. Sabiendo que Emma y Regina jamás van a acabar juntas, y habiendo agotado toda nuestra imaginación, hemos pasado de la serie para recabar en prados más verdes, o lo que es lo mismo, series en las que haya parejas de chicas de verdad, no de engañifa. Que sí, que a veces hay besos como el de Caperu y Dorothy, princesas bisexuales como Mulán, y todo lo que queráis, pero… pero eso. Ya sabéis. Perecita.
El caso es que a lo mejor (jeje: no) tenemos que volver a verla (no way), porque Alicia, la del país de las Maravillas, ha contado en el último episodio que es lesbiana, y que una vez tuvo una novia que trabajó para Victoria Belfrey, el alter ego de la madrastra de la Cenicienta. Bueno, en realidad no es Alicia-Alicia, sino Tilly, la versión del mundo real. El co-creador 
