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Lo más leído de 2016 en HULEMS

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2016 pasará a la historia por muchas cosas. La mayoría, reguleras, pero oye, algunos acontecimientos han merecido muchísimo la pena. En esta web te hemos contado de todo, desde alegrías hasta penas, pero viendo lo que más habéis leído de este 2016, está claro que el amor (y el salseo, amigas) es lo que más os va. Normal.

1.-Las películas lésbicas que veremos en 2016

El nombre no engaña: una recopilación de los estrenos que íbamos a ver a lo largo del año. Con algunos cumplimos predicciones, otros se han perdido en la noche de los tiempos. A ver este año.

2.-El beso de Lauren Jauregui y Lucy Vives del que todo mundo habla

Antes de salir del armario, Lauren Jauregui aparecía en una boda besando a Lucy Vives, hija del famoso cantante.

3.-Camren: Los mejores fanfics

El fangirleo entre Camila Cabello y Lauren Jauregui ha dado lugar a un montón de fanfics fantaseando con una relación entre las dos componentes de Fifth Harmony.

4.- El romántico paseo de Sandra Barneda y Nagore Robles

El verano nos dejaba una pareja croqueta que, bueno, no vimos venir. Las dos presentadoras de Telecinco paseaban su amor por las calles, y se alzaban con el cetro de la pareja croqueta patria más conocida.

5.- Las canciones de ‘Kiki, el amor se hace’ 

La cinta de Paco León, con protagonista croqueta, contenía un ingrediente que nos encantó: su banda sonora, plagada de ritmos tropicales.

6.- 16 GIFS de besos entre chicas que te van a gustar (seguro)

Besos, besos, y más besos.

7.- Taylor Schilling (‘OiTNB’) habla de su vida sentimental

Antes del estreno de la cuarta temporada de OiTNB, la protagonista de la serie (una de ellas, vaya), hablaba sobre cómo lleva eso de abrir su corazón.

8.-Kristen Stewart y Soko pasean enamoradas (y creemos que felices)

Nueva York fue testigo el amor de KStew y Soko. Durar, duró poco, pero oye. Nos gustó mientras duró.

9.-Cómo tenemos sexo las lesbianas explicado con helado

Bananas, manos y lenguas en un video ¿educativo? fresquito. Nunca más mirarás igual a una tarrina de Ben and Jerry’s.

10.-Lauren Jauregui de Fifth Harmony sale del armario como bisexual

Una de las noticias del año, por la relevancia del personaje. Bravo por Lauren.

Una Lady de la aristocracia inglesa hace historia al prometerse con su novia

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En palabras del actual Premio Nobel de literatura, times are a changin. Y oye, fenomenal. Una de las instituciones más tradicionales que existen es la aristocracia, ya sabéis, el conjunto de personas que ostentan títulos nobiliarios. Su ADN se basa en tradición, tradición, tradición, pero las nuevas generaciones están haciendo un gran trabajo conjugando ese aspecto con, sorpresa, el 2017.

No me quiero poner muy histórica, pero a grandes rasgos os diré que la nobleza es uno de los pilares que han sustentado la historia de Reino Unido. No en vano, hasta hace cuatro días (cuatro días de verdad: 1999), el tener un título nobiliario te daba acceso directo a la cámara de los Lores, uno de los órganos del poder legislativo del país. Casi nada. Ahora, la hija de un Marqués, más concretamente el Marqués de Aberdeen y Temair, ha anunciado su compromiso con otra mujer. 

Lady Anna Gordon, que trabaja en la Fundación del Príncipe Carlos para la Caridad, utilizó la tradicional fórmula de anunciarlo en la prensa para contar que se va a casar con su novia, Sarah McChesney. También, claro, lo colgó en sus redes sociales, con un escueto «Vaya fin de semana. Le pedí al amor de mi vida que se casara conmigo y me dijo que sí. Fiu.»

El padre de Lady Anna es el septimo marqués de Aberdeen y Temair. Este título fue concedido por la Reina Victoria a su (dejadme contar) bisabuelo, que fue Gobernador General de Canadá, y al parecer lo hizo tan bien que la Reina hizo un upgrade del título, ya que anteriormente era Conde. Lady Anna, al ser mujer, no tiene derecho a heredar el título de su padre, pero who cares.

Vía: Pink News

 

 

 

Jen Richards, actriz trans, volverá a ‘Nashville’ esta temporada

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No estoy muy segura de si hay alguien que todavía vea Nashville (exceptuando a Riatha y a la madre de Mal Fangrrl), pero oye, su nueva cadena apuesta fuerte por este musical sureño plagado de botas de cowboy y glamour texano. Y Connie Britton. Ay, Connie. El caso es que, pese a que dos personajes principales no van a estar en esta nueva tanda de episodios, la que sí estará es Jen Richards, actriz trans que interpretará a una mujer trans.

Jen, actriz nominada al Emmy, dará vida a Allyson Del Lago, una enfermera «dura pero comprensiva, que ayudará a un personaje regular en sus retos más duros». No se sabe quién será este personaje, pero después del final de la cuarta temporada… pues en fin, alguno necesitará terapia de recuperación, sip.

Richads es la coguionista, protagonista y productora de Her Story, serie nominada al Emmy, y coproductora del documental More than T, así como guionista de Trans 102. Nacida en Mississippi, Jen es una mujer con diversos talentos: es autora, consultora, activista por los derechos LGBT, y ha creado diversos proyectos que han aparecido en televisión. Una mujer del renacimiento, vaya.

Vía: Pink News

 

Romy Madley Croft (The xx), comprometida con su novia

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Anoche, una persona muy especial me hizo una pregunta muy bonita… ¡y yo dije que sí!

Con este anuncio, simple y efectivo, la cantante de The xx Romy Madley Croft anunció su compromiso con su novia, la artista visual Hannah Marshall. Las dos se conocieron cuando Hannah comenzó a diseñar vestuarios para que el grupo inglés los llevara en sus conciertos.

The xx, aparte de ser uno de mis grupos favs (algo que seguro que os interesa mucho), es uno de los grupos más influyentes del indie desde prácticamente su debut en 2009. Su primer disco, lanzado ese año, llegó a los tops de lo mejor del año.

Su música ha sido utilizada en multitud de spots (me viene a la cabeza el de Ferrero Rocher, por ejemplo) y en series, como por ejemplo 24 o Person of interest. Como somos personas de bien, les deseamos mucha felicidad y cosas buenas.

Vía: Jenesaispop

La luchadora LGBT Amanda Nunes gana el campeonato frente a una rival transfoba

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Update: Como parece que decir que alguien que hace un comentario tránsfobo es tránsfobo hiere sensibilidades, propongo una segunda versión del titular, a ver si así vamos mejor: «La luchadora LGBT Amanda Nunes gana el campeonato frente a una persona que una vez hizo un comentario tránsfobo delante de un montón de cámaras, pero que en realidad no lo pensaba, lo dijo por decir, y jamás se disculpó». 

A veces en este mundo todavía funciona la justicia poética. Os pongo en antecedentes: Amanda Nunes es una luchadora de UFC MMA, una disciplina que combina boxeo, jiu-jitsu brasileño, sambo, lucha, muay thai, karate o judo. El año pasado se alzó con el título del campeonato mundial, y en la rueda de prensa agradeció a su novia todo su apoyo, y amor, y todas esas cosas. Este gesto la convertía en la primera luchadora abiertamente LGBT en ganar el campeonato, y todas hicimos la croqueta porque cada día nos gusta más que haya personas visibles en todas las facetas de la vida pública. 

Este año, Amanda llegó otra vez a la final. Su contrincante era Ronda Rousey, una luchadora que es todo un referente en este deporte, y prácticamente invencible en el ring (¿Esto será ring también, o sólo se aplica al boxeo? Si alguien lo sabe, que me lo diga, que tengo curiosidad), pero lo que sí sabemos es que es un poco  tránsfoba. En 2014 Ronda se negó a luchar con Fallon Fox, una luchadora trans, porque creía que «si pasas la pubertad como hombre es algo de lo que no puedes dar marcha atrás. No puedes revertirlo, no hay botón de deshacer, y ese es su caso». Nada, cosillas sin más de no tener ni idea y vivir a base de prejuicios, porque los científicos ya le dijeron que las personas trans tiene problemas en cuanto a densidad ósea y muscular debido al tratamiento hormonal. Pero oye, Ronda, fenomenal lo tuyo.

Amanda y Ronda se enfrentaron el pasado sábado, y bueno, yo no sé mucho de lucha, pero perder el campeonato del mundo en 48 segundos me parece… un poco… escaso, pero que igual es normal, no lo sé (una vez más, si alguna lo sabe, por favor, contádmelo). 

Amanda celebró la victoria con un beso con su novia, Nina Ansaroff, y el mundo fue un lugar un poco mejor.

Update: Nuestra lectora María del Mar ha sido SUPER maja y nos ha contado cositas para hacer esta noticia más precisa:

En mma (UFC, vamos) el lugar donde transcurre la pelea se denomina octágono, pues esa es la forma de la jaula en la que se introducen. Ronda Rousey es una leyenda de la UFC: ha defendido el título de campeona peso gallo muchas veces y tiene el récord de la pelea más rápida ganada por sumisión (había sido alrededor de 15 segundos).

Lo siento por no concretar los datos pero es que esta chica es una leyenda de este deporte y hasta ahora había sido la mejor, estando a años luz de sus rivales, por lo que no necesita presentación.

Desde el punto de vista competitivo creo que no se debería hablar de ella tan a la ligera. Sin embargo, desde la perspectiva del respeto a sus rivales en general y a las personas transgénero en particular, soy la primera en proclamar que es una ignorante y una imbécil y que estoy totalmente en desacuerdo con su egocéntrica actitud.

Vía: Pink News

 

Pues sí, el anuncio de Nina Ricci es croqueta

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En agosto, el lejano verano, nuestra lectora Deva nos dio el soplo de que un anuncio de Nina Ricci tenía lo que nos gusta: croqueteo. Era sutil, era velado, pero oye, ahí estaba. Lo que no sabíamos entonces es que todavía era MÁS croqueta de lo que pensábamos. Dentro video.

Realmente no es el mismo video, y no creemos que haya habido ningún tipo de censura a la hora de emitir uno sí y otro no. Nos explicamos: para reutilizar el anuncio después de una primera campaña veraniega, la marca ha utilizado imágenes del making of para componer un nuevo anuncio con las mismas protagonistas, Frida Gustavsson y Jac Jagaciak, ambas muy amigas en la vida real. ¿Nuestra teoría? Que el beso no estaba guionizado, y que fue algo espontáneo entre las dos. La buena relación entre ambas se puede apreciar en el video completo, que está en el canal de Youtube de Nina Ricci.

Y pese a que nos FLIPA este anuncio, este tuit nos ha hecho mucha gracia y lo suscribimos completamente.

Ah, pues sí.

Vía: Twitter. 

¿Sigues enamorada de mi?

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croqueta librePodéis enviar los textos (preferiblemente que no incluyan ninguna imagen) a la dirección de correo que figura en el banner, con el asunto “La croqueta libre”. Los textos se leerán para escoger, pero no se editarán. Es decir, que si tu texto se ajusta a la temática de la web, lo publicaremos, pero sin corregir las posibles faltas. Los textos deben ir firmados con nombre o seudónimo. ¡Ah! ¡Y un título! 

La verdad es que solíamos discutir prácticamente a diario. Las dos estábamos cansadas de tanto discutir, pero a la vez seguíamos ahí. Durante esos 3 meses salir con más gente era lo único que nos animaba un poco. El alcohol nos hacía valientes y nos atrevíamos a besarnos y a hacer el amor esa noche o, por lo menos hacerlo. Besos apasionados en los que necesitas parar para poder respirar mientras las manos recorren los cuerpos, o simplemente acarician. Sentir como empezaba a jugar con su boca en mi cuello, en mis pechos y con el resto de mi cuerpo mientras notaba que me agarraba con fuerza, sin querer soltarme. Eso es lo que más me gusta de ella. Pone ganas y se involucra hasta el fondo en todo lo que hace. He de decir que esa era una de las razones por las que discutíamos tanto, y es que nos parecemos TANTO. Todo nos lo tomábamos a pecho y todo era un mundo. ¿Te has acordado de decirle a la casera lo de la caldera? ¿Les has dicho a tus padres que al final mañana no voy a poder ir a comer? ¿Tan difícil es poner el lavavajillas cuando está lleno? Pues así era. Una buscando los defectos de la otra para recriminarle algo. Estábamos metidas en un ciclo sin fin del que queríamos salir y no sabíamos como hacerlo.

No sabía si estaba enamorada o que, pero aún así me encantaba mirarla mientras dormía (soy de las que se despierta antes de que suene el despertador). Sonreía mientras dormía y hacía unas muecas super monas. Podía estar horas observándola, esas 4 pecas que tan bien le quedan, apartarle el pelo de la cara, sus labios… Dios mío sus labios. Como me gustan esos labios, pensaba. Me moría de ganas de hacerle de todo, pero el orgullo ganaba. Me levantaba antes de que sonase el despertador y preparaba el café. Aún así, no era tan fría, volvía para apagarlo yo y la despertaba con un beso en la mejilla y un buenos días al que ella respondía con una sonría y repitiendo la misma frase. A las dos nos encanta el aroma del café, así que despertarse con él al lado era algo que le encantaba. A partir de ahí ya no hacíamos más de pareja, cada una se iba y nos veíamos por la tarde. Hartas del día a día y sabiendo que en casa lo que esperaba era la probablemente una discusión o un silencio algo incómodo. Como todos, también teníamos momentos de risa. A veces cuando nos reíamos y parábamos, nos quedábamos mirándonos, como esperando a que la otra hiciese algún tipo de señal.

Todos los días me planteaba dejarlo, pero no me hacía a la idea, no quería hacerlo. Ya habíamos pasado por otros baches, pero jamás como este. Un viernes salí a tomar algo y mi ex y yo nos encontramos sin saber como porque estaba lleno de gente. Una cosa llevó a la otra y nos quedamos hablando. Me preguntó como me iba con ella así que me esforcé al máximo en mentirle y decir que todo iba genial. No dio resultado, me conocía demasiado. Me recordó que me seguía temblando el labio superior cuando mentía. Ella seguía guapa, simpática y adorable como siempre. Derrochaba energía y su sonrisa era exactamente igual a la que me enamoró un par de años atrás. Estuvimos tonteando como adolescentes durante horas, hablando de su perro, mirándonos las pulseras y contándome las locuras a las que se había dedicado hace poco mientras yo me moría de la risa. He de decir que siempre supo hacerme reír.

Cuando volví a casa estaba leyendo. Mientras me desmaquillaba y me cepillaba los dientes antes de ponerme el pijama, me preguntó como había ido la noche. Le conté que fuimos a un bar y que estuvimos genial. Siguió leyendo sin decir nada. La verdad es que no lo pensé mucho. Me salió soltarle que había visto a mi ex. Supongo que una mezcla entre rabia y culpabilidad me hicieron perder los nervios. A eso le añadí que me hizo sentir como al principio, libre y feliz.. Al principio pensó que nos habíamos enrollado y recurrió a la tontería de que yo seguía enamorada de la otra pero por orgullo tras los cuernos (mas de 1,  he de decir) no volvía con ella. Nos recriminamos tonterías durante al menos dos horas, hasta que nos hartamos y nos quedamos despiertas atrapadas en un silencio que nos daba miedo romper. La verdad es que era el momento idóneo para acabar con todo, pero ninguna lo hizo. Ahora caigo en que ese miedo era lo que me hacía aguantar. La quería, claro que la quería. Había pasado los mejores años con ella, no quería dejar todo eso atrás, y mucho menos a ella.

Empezó a llorar, como si ella estuviese pensando lo mismo, sin dejar que la abrazase o por lo menos la tocase y me hizo la pregunta. ¿Sigues enamorada de mí? Lo dijo lentamente, como con miedo a conocer la respuesta. En sus ojos noté que no estaba lista para escuchar un no, tenía miedo, y desvió la mirada como siempre hacía. Las cuatro palabras fueron como cuatro puñetazos que me fueron directamente al corazón. No podía creer que ella no lo supiese. Rompí a llorar mientras acercaba su cara a la mía apartándole el pelo y forzándola a mirarme repitiéndole el sí más rotundo que había pronunciado en mi vida. Claro que seguía enamorada de sus besos, de su forma de ser, de su forma de acariciar, de su marca de nacimiento en la clavícula, de ella, de todo su ser. Nos besamos y nos miramos. Hicimos el amor no se cuantas veces. Observándonos, susurrándonos, disfrutando del placer propio y del ajeno, frenando los gemidos de la otra con nuestras bocas o manos, lo que fuese. Fumamos y bailamos riéndonos mientras la música sonaba de fondo. No teníamos sueño. Queríamos recuperar todos esos momentos en una sola noche.

.-MG

‘The Runaways’, las cinco chicas que revolucionaron la historia del rock

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Joan, Lita, Cherie, Sandy y Jackie. Cinco adolescentes, ninguna todavía dentro de la edad legal para beber, que sólo querían montar un grupo de rock pero que cambiaron la historia del rock al hacerlo. Su paso por la música fue breve, del 75 al 79, aunque no por ello menos exitoso e intenso y que podría resumirse en sexo, drogas y rock ‘n’ roll.

Todo comenzó con Joan Jett y Sandy West, la primera a la guitarra y la segunda a la batería. Bajo la batuta de Kim Fowley, productor y buscador incansable de nuevas estrellas, estaban decididas a llegar a lo más alto. A ellas se les unió Miki Steele, pero las abandonaría antes de que el grupo despegase para irse a las Bangles y Jackie Fox la sustituiría. Con una Cherie Currie de sólo 16 años de edad en el micro y la poderosa guitarra de Lita Ford, quien estuvo a punto de dejar pasar esta oportunidad al enterarse de que las demás no es que fueran precisamente heterosexuales, el quinteto que compondría Cherry Bomb o Neon angels on the road to ruin estaba listo para romper moldes y estereotipos en el proceso. La primera banda de rock compuesta únicamente por chicas se había formado e irrumpía con una fuerza que nadie podía haber aventurado en el masculino mundo del rock ‘n’ roll.

En 1976, The Runaways publicaría su primer disco homónimo consiguiendo un éxito moderado en Estados Unidos. Telonearon a grupos como Cheap Trick, The Ramones o Van Halen, pero nunca consiguieron el respeto que se merecían, ninguneadas por ser un grupo de chicas adolescentes en una escena dominada exclusivamente por hombres y por ser consideradas un producto prebabricado para la prensa musical. Su segundo disco, Queens of noise, marcaría un antes y un después. El fenómeno The Runaways acababa de explotar y las chicas alcanzarían el status de superestrellas pero, irónicamente, eran ajenas a ello. En los Estados Unidos habían conseguido hacerse un pequeño hueco en la escena punk, pero era fuera de las fronteras estadounidenses donde la verdadera revolución estaba teniendo lugar. Alemania, Canadá, Australia o Japón. Eran esos los países que besaban el suelo que pisaban estas cinco chicas.

El punto álgido de su carrera, a la vez que el principio del fin, fue su gira por el país del sol naciente. Tuvieron su propio especial televisivo, del que publicarían un disco, Live in Japan, que se fue inmediatamente a la lista de los más vendidos, aparecieron en numerosos programas de televisión, y local en el que tocaban, local en el que colgaban el cartel de vendido. Los japoneses parecían no tener suficiente de estas chicas, pero ellas sí.

Los beneficios que generaban eran ingentes, pero ellas no veían más que una minúscula parte, las peleas internas comenzaban a ser cada vez más frecuentes, y los interminables viajes, ensayos, grabaciones y actuaciones les empezaban a pasar factura. Jackie Fox dijo que no podía más y abandonó al grupo en plena gira nipona. Cherie Currie no duraría mucho más. Años más tarde se revelaría que Kim Fowley tuvo mucho que ver con esta ruptura. Había sido acusado de haberse quedado con gran parte de sus ganancias, manipularlas buscando los choques y enfrentamientos para mantener una posición de control, y hasta de abusar verbalmente y sexualmente de ellas, como como ha reconocido Jackie Fox a los medios y Cherie en el documental Edgeplay, en el que la bajista no quiso participar.

Ya sin Jackie ni Cherie, que decidió buscar una carrera en solitario en la música junto con su hermana Marie y, posteriormente, en el cine para poder costearse su adicción a las drogas, The Runaways publicarían dos discos más antes de separarse por desacuerdos creativos y seguir cada una por su lado con más o menos fortuna, Waiting for the night y And now… The Runaways.

En el 2010 estrenaron el recomendable biopic de la banda. Detrás estaba Joan Jett y delante, Kristen Stewart, encargada de representarla, y Dakota Fanning como la rebelde Cherie Currie. La película le ha dado una nueva vida a un grupo que sino hubiera caído totalmente en el olvido. Y ello a pesar de que, si bien su existencia puede haber sido corta, su influencia aún se nota a día de hoy. Sin The Runaways no hubiéramos tenido a las Riot Grrrl, a Hole o a The Donnas, sus sucesoras más directas.

Yo conduzco

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Cuando era pequeña conocí a una mujer que conducía un coche. Ella conducía el coche de la familia. Era raro que una mujer condujera un coche hace treinta años, pero más raro era que no lo hiciera el marido. En esa familia el marido se sentaba siempre en el asiento del copiloto y ella en el del volante. Creo que alguna vez pregunté por qué era así, por qué no conducía él. Supongo que me contestaron con naturalidad, sin darle mayor trascendencia de la que tenía, porque no recuerdo cuál fue la explicación que recibí al respecto.

Después, con los años, he seguido viendo a mujeres que conducen, mujeres que llevan cualquier tipo de coche o moto y cada vez ha sido más frecuente, hasta que hoy en día es lo más normal del mundo. Conducen taxis, camiones, trenes y hasta aviones.

Sin embargo, aunque tanto hombres como mujeres conducen y lo hacen de forma indistinta, hay algo que me ha llamado la atención hoy buscando juguetes para Reyes. Me ha llamado tanto la atención que quería compartirlo con vosotras.

La imagen que aparece a continuación es de un juguete de una famosa marca de coches y vehículos variados para niños y niñas.

Han pasado treinta años desde que le pregunté a mi madre por aquella extraña señora que conducía el coche de su, dedujo mi “yo” niña, marido. Pero la gran caja del coche con esa imagen (ocupa toda la cara frontal) estaba esta tarde en una famosa y céntrica juguetería de Valencia (junto al Mercado de Colón) y miles de niños y niñas  van a acostumbrarse a ver al niño conduciendo (activo, intrépido) y a la niña dejándose llevar (pasiva, recatada, sin carisma).

Al llegar a casa he seguido con la inquietud metida en el cuerpo y he querido comprobar el resto de juguetes de motor de la marca en cuestión. Cuál ha sido mi sorpresa cuando he visto que tanto niños como niñas conducían coches y motos de juguete de forma indistinta. Pasaba imágenes en mi pantalla y niños y niñas sonrientes conduciendo me mostraban su felicidad. Entonces me he topado con estas dos escenas:

 

Y la realidad me ha golpeado fuerte:

Esta marca permite que la niña conduzca, la niña independiente y libre. Ella sí puede hacerlo, por eso presentan motos y coches de distintos tamaños y colores donde una niña disfruta sobre ruedas. El problema no es si la niña (mujer) puede conducir (cuando viaja sola), el problema (y esta marca lo tiene claro) es que si hay que elegir entre ambos, él es el que lleva el volante.

 

He repasado varias veces la galería de imágenes (no quería equivocarme), pero solo hay estos tres vehículos con dos pasajeros y, como podéis observar, en los tres conduce el niño.

 

Me ha venido a la cabeza que estas fiestas el ayuntamiento de la ciudad junto con el Colectivo LAMBDA* ha promovido una campaña de Navidad especialmente encaminada a la no discriminación por razón sexual y de género a la hora de regalar juguetes. Sin embargo hay tanto por hacer todavía que da vértigo. Porque la norma es tan invisible y la realidad está tan enraizada en nuestro propio inconsciente, fijándose y convirtiendo todo lo que nos va llegando a través de los sentidos en lo cotidiano, que hay que pasar dos veces por la misma juguetería para empezar a reflexionar sobre cómo hacemos las cosas. Sobre el origen de lacras como el machismo o sobre cómo poner freno y educar en contra de la violencia contra las mujeres. Porque cosas como el coche de juguete no debería ser lo que enseñamos a los más pequeños, porque debemos cuestionarnos las cosas y enseñarles a ellos a cuestionárselas también. Porque no es solo el coche, el juguete es la punta del iceberg, es una punta de las miles que vivimos a diario.

El niño que conduce trasmite esta idea al niño que contempla el juguete: “Tú tienes (debes) llevar el control siempre. No te dejes dominar ni muestres nunca tu indefensión o tu miedo. Tú tienes el poder”.

La niña que lo acompaña trasmite esta idea a la niña que contempla el juguete: “Tú tienes (debes) dejarte llevar, confía en quien conduce y no muestres interés en cambiar las cosas. Así es como debe ser”.

 

Podréis decirme que soy una exagerada, una alarmista. Podréis pensar que llevo al extremo un hecho inofensivo, pero justo pensar que es inofensivo, que no es para tanto, es lo que lo convierte realmente en poderoso, porque pasa desapercibido.

 

*Fe de errores: En el artículo indico que el Ayuntamiento ha iniciado una campaña junto con el colectivo Lambda para concienciar sobre el no sexismo en los juguetes, pero en realidad la campaña en la que participa Lambda no la ha hecho con el ayuntamiento, sino con la Consellería de Igualdad. La campaña del ayuntamiento es otra (con la misma idea que la anterior) y la promueve la Concejala de Igualdad Isabel Lozano.

 

 

 

*Aquí podéis leer más sobre la campaña: http://www.eldiario.es/cv/valencia/Juguetes-rebelan-sexismo_0_592840946.html

La palabra «novia»

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Es Navidad y parece que todo el mundo habla de amor. Si no se hubiera ido la luz en la finca en la que vivo, si no nos hubieran hecho un “puente” para devolvernos la electricidad, si continuara funcionando la antena de televisión, probablemente la tele estuviera puesta en casa y yo vería, con desgana, retazos de una película que hablara de amor. La vería sin mirar, sintiendo el amor que tengo alrededor, pero sobre todo sintiéndome herida por el amor que no tengo: por esas llamadas —que cruzaban kilómetros— que no llegarán este año, por los kilómetros que no recorreré yo para ver a personas que se quedaron a atrás, por el mar Mediterráneo que meció mis días las navidades pasadas cuando me sentía ya al borde del precipicio.

Por eso, por el amor que no tengo y por el amor que me llena, no quiero hablar de amor, sino de palabras.

Hay palabras difíciles de pronunciar. La palabra “novia” quizá sea una de estas. Cuando mi madre quiere preguntarme si salgo con alguien, utiliza la palabra “amiga”. “¿Es tu amiga?”. Y yo la entiendo y no la rectifico diciéndole que amigas tengo (pocas, pero tengo), pero que no salgo con ellas. Que ella lo que quiere decir es si tengo novia, igual que utilizó esa palabra años atrás, remarcándola mucho, arrastrando las vocales y enfatizando la bilabial, cuando hablaba de la chica con la que estaba mi hermano.

Ese podría ser uno de los “indicadores de normalización” que usaran los ayuntamientos, por mencionar alguna institución, para medir el grado de “aceptación”, de tolerancia, de no diferencia, de toda la ciudadanía con respecto de la comunidad LGTB. Yo, que me dedico a la enseñanza, lo instauraría también como indicador de evaluación de los centros educativos. Dejaría a un lado el volumen de suspensos, los resultados en competencias básicas, el número de graduados… y me fijaría en todos los alumnos y profesores, sobre todo profesores, que con capaces de emplear el término novias para describir la relación entre dos mujeres y que renuncian a las miradas despectivas y a la burla fácil, e incluso a las miradas condescendientes, cuando se cruzan con un hombre “de la acera de enfrente”.

Estos son los versos de una canción de Lluís Llach que abren la libreta en la que últimamente escribo.

Suspenderían muchos institutos, me temo, especialmente quizá en el sector del profesorado, porque es difícil pronunciar aquello que no se comprende. Y la palabra “novia” es difícil de comprender.

Esa es la otra cara de la moneda. Ese es el otro motivo por el que hay palabras incómodas, difíciles, que infunden miedo. En esta sociedad efímera, de “efimeridad” (sustantivo claramente inventado, pero idóneo en este caso), en la que el valor del compromiso parpadea como una batería de obsolescencia programada, la palabra novia se atraganta también en las gargantas propias, no solo en las ajenas. “¿Y qué es para ti una novia?”, me preguntaron hace un par de días. Y creo que justamente olvidé mencionar el compromiso. Hablé de compartir, del deseo, de la confianza, del amor en definitiva (pero he dicho que no os iba a hablar de amor); pero no mencioné la capacidad de comprometerse con alguien, de entrar en su vida y de permitir que entre en la tuya, con respeto, con delicadeza: de la mano.

Yo sí puedo pronunciar la palabra “novia”, como pronunciaría bien alto, con orgullo, las palabras “mi mujer”. Entonces aún habría cabezas que se giraran para mirarme y miradas demasiado atentas y más de un indicador de normalización suspenso; pero también habría compromiso, felicidad, amor.

Sin embargo, como os he dicho que no iba a hablar de amor, continuaré dedicada a estas páginas, que a vosotras os llegan a través de la pantalla, pero que para mí son una libreta de papel reciclado (y manchado de tinta negra) que me regalaron en el primer colegio en el que trabajé. Una libreta en la que soy yo misma y en la que os esperaré, como los versos de Lluís Llach que la preludian, hasta el año que viene.

Si me dices adiós,

quiero que el día sea limpio y claro,

que ningún pájaro rompa la armonía de su canto.

Que tengas suerte

y que encuentres lo que te ha faltado

en mí.

Si me dices “te quiero”,

que el sol haga el día mucho más largo,

y así, robar

tiempo al tiempo de un reloj parado.

Que tengamos suerte,

que encontremos todo lo que nos faltó

ayer.

Lluís Llach (traducción mía). Podéis escuchar la canción entera aquí: