
Hasta hoy, os he hablado de juguetes de todo tipo: dildos, dildos dobles, masajeadores, vibradores, cosmética erótica, balas… Pero hoy os voy a hablar de un producto que ha revolucionado el mercado erótico por su versatilidad y las infinitas posibilidades que ofrece: el huevo vibrador.
Un huevo vibrador es un juguete erótico que tiene forma ovalada y está pensado para introducirse en la vagina. Su tamaño es mayor que el de una bala, pero menor que el de un vibrador y, por lo general, no requiere cables. De ahí que su uso sea sencillo y cómodo.

La gran ventaja del huevo vibrador es que se puede usar para ir a dar un paseo, para estar por casa, para ir a comprar o para ir al trabajo. Aunque si queremos hacer alguna de esas cosas sin llamar demasiado la atención lo mejor es hacernos con un huevo vibrador sumamente silencioso, como por ejemplo Ocean Dream de Adrien Lastic.
Ocean Dream mide 7,9 cm. de largo y 3,5 de ancho y tiene una forma que facilita la introducción en la vagina. Una vez dentro no molesta y podemos sacarlo con facilidad gracias al cordón que tiene en la parte inferior. Debido a las ondas y los relieves, la textura de este huevo es muy agradable y suave.
Este juguete en concreto tiene otro plus y es que funciona con control remoto gracias a un mando. De esta forma nos permite usar el juguete en solitario o en pareja, cediéndole el mando a nuestra pareja para que juegue con las 10 velocidades de vibración que nos ofrece Ocean Dream desde una distancia alrededor de los 10 metros. Si ya tenéis algún otro producto de Adrien Lastic que funcione con el mando, no será necesario que volváis a comprar el mando, pues el mismo mando funciona con varios productos.

Lo único que cambiaría de Ocean Dream es que funciona con pilas, lo cual no significa que su calidad sea menor, pero sí es verdad que los vibradores con batería siempre me han dado mejores resultados y su potencia es mucho mayor. Sin embargo, este juguete no utiliza solo una sino dos pilas AAA, haciendo que la calidad de las vibraciones sea óptima.
En definitiva, un juguete imprescindible para tener en el cajón de la ropa interior.
Para hacerte con Ocean Dream ve AQUÍ.





A pesar de que la serie se define como telenovela y, a veces, esto asusta (¿Ahora soy lesbiana, ahora ya no? ¿Muerte a la vista? ¿Te quiero, pero como amiga? ¿Cuernos?), la evolución de los personajes y de su relación es casi perfecta. Eso sí, el drama no falta, así que preparaos para dosis de #SufroComoMariana. Pero, ¿qué sería de nosotras sin ese dulce sufrimiento? Esperemos que, pase lo que pase, triunfe el amor… o la vida, que ya sabemos que las croquetas televisivas tienen la esperanza de vida más corta.



















Reinvindica también una buena película sobre matrimonios y familias homoparentales, ya que cree que «la opinión sobre los amtrimonios la cambió Ellen DeGeneres, no las películas. Ella y toda esa gente que están ahí fuera y que son ejemplos positivos». En cuanto a su papel en Three Generations, nos deja caer que no acepta bien que su nieto sea transgénero, con frases como «¿pero por qué no puede ser una lesbiana normal?». Yo siempre he tenido una opinión muy clara respecto a estos personajes en las películas, y es que hacen falta. Hacen falta más personajes homófobos y que no entiendan las cosas, porque así es mucho más sencillo que los que lo son en la vida real se vean reflejados y comprendan su error. Así que estoy bien segura de que el papel de Susan va a ser definitivo.









