Hace ya un tiempo desde que Glee, esa serie musical que nos trajo Ryan Murphy, terminara, pero la fanbase sigue siendo casi igual de fuerte. No es para menos, ya que durante sus seis temporadas contó historias para todos los gustos, y, claro, los que no tenemos mucha representación en pantalla nos emocionamos y abrazamos con amor todo lo que nos complazca un poco. El caso es que Ryan Murphy se ha hecho un Física o Química, y ha desvelado alguno de los secretos del rodaje de la serie.
Había muchas luchas. Había mucha gente durmiendo junta y rompiendo. Fue un buen entrenamiento para ser padre, ya te lo digo.
Pues claro, si combinas adolescentes con mucho tiempo libre entre toma y toma… tienes lo que tienes. Sólo queda saber si ellos también alquilaron una casa en Segovia para los fines de semana, y agradecer eternamente a la serie la cantidad de gifs que nos ha dado.
Dos chicas van a un concierto. Se ven, se miran, se gustan, y terminan en casa de una de ellas. A la mañana siguiente, charlando, sale el tema de que una de ellas es vegana.
Esta es la premisa del segundo episodio de Easy, la serie que Netflix estrenó el pasado día 22. La ficción está narrada a modo de antología, con una historia diferente en cada episodio, y es una mirada sobre las relaciones modernas. ¿Os acordáis de cuando conocer a alguien y enamorarse a los diez segundos era tan sencillo como en las películas? Claro que no, porque eso no pasa en la vida real.
Jacqueline Toboni (Jo) y Kiersey Clemons (Chase) son las protagonistas de una historia que, mira, sí que nos creemos. Chica conoce a chica, y por querer agradar a tu compañera te inventas una historia, que puede ir desde lo que cuentan en la serie («voy a probar el veganismo y voy a ir en bici a todas partes») a ejemplos más cotidianos, como cuando dices que «a veces» sales a correr. Mentira. Lo que te gusta es salir los sábados y beberte hasta el agua de los floreros, pero a lo mejor este ejercicio de honestidad brutal no queda bien como primera impresión.
Easy es divertida, y sin más pretensiones que entretener durante los 20 minutos que dura. El resto de retratos de las relaciones modernas que hace son igualmente interesantes, y permiten echar un ojo sin llegar al voyeurismo. La apuesta indie de Netflix de esta temporada merece una oportunidad. Además, Jo y Chase vuelven a salir 😉
Ya es oficial. Lady Gaga será la reina y señora del descanso de la Super Bowl de este 2017, el evento deportivo más anticipado y más grande del mundo. Un gigantesco espectáculo que mueve tantos millones de aficionados como de dólares que esta vez tendrá lugar el 5 de febrero en Houston y donde los dos mejores equipos de la NFL, la liga de fútbol americano, se disputarán el campeonato.
El descanso de la Super Bowl se ha convertido, en los últimos años, en un acontecimiento todavía más importante que el propio partido y que hace que incluso los no interesados en el fútbol americano, enciendan sus televisores para ver las actuaciones de turno. El año pasado fue Beyoncé la encargada de petarlo (sí, ya sé que el artista principal era Coldplay, pero ¿alguien se acuerda de su actuación?) y el anterior Katy Perry y el tiburón de la izquierda. Este que entra la tarea de elevar el listón le corresponde a Lady Gaga, quien no es ninguna primeriza en esto. Mientras Queen B. se adueñaba del descanso hace 8 meses, Gaga tomaba el relevo de Idina Menzel y cantaba el himno nacional antes del pitido inicial del partido, ante los miles de aficionados que se encontraban en el estadio de los San Francisco 49ers y los millones que no se perdían detalle desde sus casas.
Este año escolar parece que empieza fuerte para Gaga, no sólo ha presentado su primer single del nuevo disco, Perfect Illusion, sino que también ha anunciado la fecha en la que este verá la luz, el 21 de Octubre.
Hay algo que tienen las canciones de los años 40, 50 y 60 del siglo pasado, algo que hace que las canciones de amor de esas décadas vayan directas al corazón y a los pies (aunque no sepamos bailar). Las taradas son una banda de señoritas, según sus propias palabras, que quieren recuperar los sonidos analógicos y artesanales, recuperar pequeñas joyas olvidadas que quizá tu abuela conozca, y que la incorpores al repertorio de tu vida.
Luisa Malatesta (Paula Maffia) y Lucia de Paco (Lucy Patané), ambas voz y guitarra, se unieron en 2010 al contrabajo de Encarnación de los Males (Lu Martinez), al clarinete de Cheetara Rodriguez (Carla Branchini, tristemente fallecida en 2014), la voz y trompeta de Maricarmen Montenegro (Mel Muñiz), el violín de Exaltación de la Cruz (Rosario Baeza) y la percusión de la Tía Nidia López do Pandeiro (Nati Gavazzo) para sacar adelante un disco titulado Son y se hacen, un viaje por la cumbia, el bolero, el swing, y en definitiva por todas las canciones que conforman la memoria musical de una lengua.
La consigna fue hacer aquellas canciones que sonaban antes de 1958, en el momento en que nació el rock. Nos asignamos roles e instrumentos. Convocamos a Lu Martínez, que tocaba el contrabajo, y a Carla Branchini, que tocaba el clarinete. Así fue la primera fecha de Las Taradas (La nación)
En 2015 lanzaron su segundo trabajo de estudio, Sirenas de jungla, que continúa con la misma línea aunque definitivamente más maduro y reposado. Porque no está reñida la fiesta con la emoción. Las composiciones escogidas esta vez son más reposadas y sentidas, y las canciones populares italianas han desaparecido para dar paso a la bossa nova. Además, hay composiciones originales.
Las taradas ponen voz de mujer a canciones que tradicionalmente no la tenían. Ellas se lo guisan y ellas se lo comen. Además, tienen el buen gusto de contar en algunas actuaciones con Miss Bolivia, una artista también argentina que en sus canciones despliega un fuerte mensaje de apoyo al colectivo LGBT, del que ella misma forma parte.
Si tienes la gran suerte de poder verlas en directo, no te lo pierdas por nada del mundo. Puedes estar al día de todo en su Facebook.
Podéis enviar los textos (preferiblemente que no incluyan ninguna imagen) a la dirección de correo que figura en el banner, con el asunto “La croqueta libre”. Los textos se leerán para escoger, pero no se editarán. Es decir, que si tu texto se ajusta a la temática de la web, lo publicaremos, pero sin corregir las posibles faltas. Los textos deben ir firmados con nombre o seudónimo.
Verte ahí durmiendo de costado tan vulnerable, me hizo sentir la necesidad de acercarme así que sutilmente sin querer que despertaras de tus sueños me incorporé en tu cama. Tenía tu espalda a pocos centímetros de mi y eso me impedía poder dormirme así que me recosté frente a tu espalda, me acerqué y te abracé.. Cualquiera que me estuviera viendo podría estar pensando que estaba loca pero más loca me volví cuando vi su cuello desnudo, lo acaricié. Ni se percató así que me di la libertad de seguir acariciándolo hasta que pensé en besarlo. Y así, lentamente acerqué mis labios hasta el cuello y empecé a besarlo suavemente, des de la oreja repasaba su silueta hasta el hombro y sentía su respiración aumentando.. Mi otra mano se encontraba justo en su cadera apoyada y, jugueteando, conseguí pasar por debajo de la ropa que me impedía sentir su espalda. Fui lentamente subiendo por ésta acariciando todas sus partes, sintiendo toda su piel recorriendo toda su suavidad mientras no paraba de besarle ese cuello que me volvía loca y en un momento mi mano quería descubrir más, quería sentir más y empezó a deslizarse por los hombros hasta acabar en su dorsal, adentrándose en su abdomen, queriendo saciar el deseo, queriendo sentir más partes de su piel y de pronto empezó a respirar más fuerte y sin darme cuenta me cogiste de la mano.
No estaba despierta, fue un acto reflejo. Te recostaste de nuevo hacia mi. La luna me iluminaba tanto que no veía ni tu tez… Te tenía delante y no sabía qué hacer ni tan si quiera sabía si te habías dado cuenta de lo cerca que me encontraba… Cerré los ojos intentando dormir. Fue en vano. Notaba tu respiración, sentía el olor de tu pelo, sentía tus manos cerca y tu piel debajo de esa ropa que tanto me molestaba. Intenté calmarme. Me alejé un poco y al moverme te volviste a incorporar más hacia mi. Estaba perdida. Salí de la cama, necesitaba mi dosis de nicotina, necesitaba calmarme.. Me fumé dos cigarros seguidos mientras te miraba a través de la ventana, allí estabas, tan lejos y a la vez tan cerca, pensé. Me fui a cepillar los dientes, odiabas el olor a tabaco aunque en ese momento no te ibas ni a dar cuenta. Me volví a incorporar sigilosamente, estabas tan cerca, tan vulnerable… Eran las 4:19, genial. Me puse boca arriba y cerré los ojos. ‘Tranquila’, no
paraba de decirme a mi misma. Volviste a respirar profundamente y te pusiste boca arriba también, menos mal. Pero no, tu cabeza estaba recostada hacia mí. Te miré, esta vez te veía bien, tus ojos tus labios tu tez, tu cuello otra vez.. Me acerqué, quería mirarte más, quería verte más de cerca, quería contemplar tu belleza. Y tus labios me pedían a gritos que los besara. Suspiré. Fue tan profundo mi suspiro que volviste a medio despertarse y giraste tu cuerpo hacía mi. Tu mano cayó encima de mi pierna y tenía tus labios a un centímetro de mi rostro. Notaba tu respiración, notaba el calor de tus labios, mi corazón no paraba de latir. No sabía que hacer, ¿me estaría aprovechando si te besaba?, ¿Podría volver a tener esa oportunidad? ¡Dios! Hazlo, pensé. Cerré los ojos, estiré mi cuello, y empecé a rozar mis labios con los tus tuyos muy lentamente y los besé de la forma más sensual que podía sentir, estaban ardiendo.
Las mujeres de verdad llevan una talla 48. O 52. o 34. Comen hidratos, y hamburguesas, y tofu, y brócoli, y chuletón. Son altas, y bajitas, y talla media, y su talla puede variar con los años. A veces son rubias, otras no, y a lo mejor les apetece ir rapadas. Las que salen con hombre, con mujeres, y con ambos. Las mujeres de verdad somos todas. H&M se ha aprendido esto, y en su nuevo spot comercial nos muestra un catálogo diverso de mujeres como en ningún otro que hayamos visto con anterioridad.
Con una deliciosa versión de She’s a lady de Tom Jones de fondo, cantada por Lion Babe y que se va a convertir en la canción del otoño SEGURO, esta campaña parece que puede abrir camino para una nueva publicidad responsable e inclusiva, en la que todas, sin excepción, podamos sentirnos representadas y cómodas.
Bates motel es una de las series más interesantes de la parrilla actual. Lo que en un principio parecía otro aburrido remake, en este caso de una de las películas más famosas de la historia del cine, Psicosis, se desveló como una producción inquietante, que sabía mantener la atención del espectador con sus tiempos pausados, y estéticamente preciosa. A mi me recuerda muchas veces a Hannibal, sin tanta potencia, mucho más contenida visualmente, pero a caballo entre lo retro y lo actual, quizá incluso anacrónica. El caso es que la serie (que, por cierto, podéis ver en Netflix), está inmersa en la grabación de su quinta temporada, y tenemos unos detalles de la trama que, mira, nos han gustado mucho.
Uno de los personajes nuevos de esta tanda será ni más ni menos que Marion Crane. ¿No te suena el nombre? Pues es esta mujer.
El grito cinematográfico más famoso será interpretado por Rihanna, en su primera incursión en una serie de televisión. Pero su papel tendrá algunas diferencias con el original, ya que los guionistas han decidido incorporar a Isabelle McNally como Madeleine Loomis. En la película, el novio de Marion Crane se llama Sam Loomis. Y claro, los medios especializados están dando por hecho que las dos mujeres tendrán una relación sentimental en la serie.
Como la serie es perturbadora a muchos niveles, Isabelle McNally tiene un perturbador parecido con Vera Farmiga, quien interpreta a la madre de Norman Bates. Las cosas se van a poner (más) raras en Bates Motel.
México está inmerso estos últimos meses en un debate social con el tema del matrimonio igualitario como sujeto central. Mientras que el partido del gobierno está plenamente convencido de regular el matrimonio entre personas del mismo sexo, amplios sectores de la población salen a la calle a protestar y a intentar impedir que todo el mundo tenga los mismos derechos. Buenísima gente. El caso es que los personajes públicos se están posicionando, como siempre ocurre, y en esta ocasión han sido las cantantes Ana Torroja y María León, quienes han mostrado su apoyo de la manera más gráfica posible: besándose.
Durante un concierto, ambas interpretaron el himno lésbico Mujer contra mujer, y al finalizar la actuación se fundieron en un beso. Este hecho tan simple ha levantado muchísimo revuelo en las redes sociales, donde se ha comentado este acto por encima de nuestras posibilidades. A ver, que es un beso, que tampoco es para tanto, que es un hecho muy bonito, pero algunos comentarios sugieren que poco menos han estado fornicando encima del escenario. María León ha contado en una entrevista la preparación del ósculo.
Aunque la letra es bastante evidente y ha sido un himno contra la censura desde el 88, quisimos que el mensaje tuviera más fuerza, que fuera más contundente. Por eso coincidimos en el beso. En México tenemos todavía una doble moral. Es complicado convencer a todo el mundo de ser tolerante y creo que la falta de respeto parte de la ignorancia. Ha habido todo tipo de comentarios después del beso, pero Ana lleva años defendiendo esta postura y yo también, por eso quisimos, desde nuestra tarima como artistas, dar un beso a favor del amor de cualquier tipo
Además de para reivindicar el matrimonio igualitario, coincidió con el Día internacional del Orgullo Bisexual, celebrado el pasado viernes, así que las cantantes se marcaron un 2×1.
¿No os ha pasado que cogéis un libro, os encanta y cuando se termina, os quedáis con ganas de más? Pues con estos que os traigo hoy se acabó ese problema. ¿Que acabáis uno y queréis más? Pues cogéis el siguiente de la serie y aquí todos contentos.
Los libros de Carla y Nico comienzan con Nico, por favor, donde conocemos la historia de cómo Nico conoce a Carla, la chica del metro, esa con la que se cruza todas las mañanas de camino a la universidad. El sentido de la vida de Carla Pi es la misma historia pero contada desde el otro lado del vagón, desde el punto de vista de Carla, que nos habla de su chica del metro. Aquí se quisieron Carla y Nico concluye la, por ahora, trilogía, donde las dos disfrutan de su amor y nos hacen disfrutar con él.
Políticamente incorrectas es una duología sobre un tema que sigue abriendo los telediarios día sí y día también, la corrupción política. Dentro una trama perfectamente hilada y una buena galería de personajes, conocemos a Esther, la alcaldesa de Madrid, y a Lara, la jefa del gabinete de prensa. Las dos tendrán trabajar codo con codo para evitar verse salpicadas por los recientes escándalos que acaban de salir a la luz.
La serie de Cate Maynes ha dado a la literatura lésbica y a la novela negra nacional, uno de sus personajes más inconfundibles, la detective Cate Maynes. Mordaz, sarcástica y cínica, demasiado aficionada al alcohol y conocida, más que por sus logros profesionales, por los sexuales se presenta ante nosotras en El primer caso de Cate Maynes, donde se ve involucrada en un caso de chantaje, aparentemente fácil, que se complica al verse implicada personalmente.
Mila Martínez trae una trilogía llena de pasión y suspense, que no te suelta hasta llegar a la última página, y que abre con No voy a disculparme. Mel, la protagonista, ya no tiene a Sophie en su vida, pero puede sentirse afortunada de tener el trabajo que siempre quiso, unas amigas envidiables, algún que otro encuentro con espíritus lésbicos… Y a Carla, una mujer mucho más joven que ella de la que lleva enamorada muchísimo tiempo y que reaparece en su vida de manera totalmente inesperada.
Susana Hernández maneja la literatura negra como nadie. La subinspectora Rebeca Santana se ha convertido, por derecho propio, en uno de los personajes fundamentales de la literatura lésbica en español. El comienzo de la saga, Curvas peligrosas, nos presenta a Rebeca y a su compañera en la policía, la inspectora Miriam Vázquez, mientras resuelven un asesinato con Barcelona de fondo. En los dos volúmenes siguientes, Contra las cuerdas y Cuentas pendientes, el tándem formado por estas dos mujeres nos sumergirá en casos siempre oscuros e interesantes.
Mientras Fun Home decía adiós a los escenarios de Broadway, se levantaba el telón, aunque esta vez en las lejanas tierras de Atlanta, para el musical que venía a tomar el relevo y cubrir el vacío croqueta dejado por la obra basada en la novela gráfica de Alison Bechdel, The Prom.
Basado en las no tan infrecuentes noticias de bailes de graduación cancelados ante peticiones tan escandalosas en estos tiempos que corren de chicas que quieren ir con sus novias al baile de graduación y/o con un traje, The Prom es una mezlca de Hairspray y Una rubia muy legal con envoltorio de comedia juvenil de instituto. Emma (Caitlin Kinnuen), una adolescente normal y corriente lleva más de un año saliendo con su novia, Alyssa, (Anne Grace Barlow), una de las animadoras de su instituto. Juntas habían tomado la decisión de que ya era hora de hacer pública su relación y de que lo harían en el baile de graduación, pero este corre el riesgo de ser cancelado y desbarajustar así todo el plan.
A ritmo de música pop pegadiza y coreografías muy llamativas, The Prom no deja de ganar adeptos con cada nueva sesión. Tras este éxito, Jack Viertel, el productor ganador de un Tony, tiene la esperanza de que su andadura no termine en el estado de Georgia y puedan debutarlo ante los ansiados focos de Broadway.