La comediante estadounidense Lea DeLaria saltó a la fama mundial gracias a Orange is the New black, la serie de Netflix basada en la vida de una prisión de mujeres. Pero, antes de eso, ella llevaba dos décadas dedicada a hacer reir a los estadounidenses, y a visibilizar, de manera consciente, tanto a las lesbianas como a aquellas mujeres que se alejan de la imagen más femenina, las lesbianas butch.

Durante años, cuando una lesbiana salía en televisión, siempre cumplía con una condición: eran seres masculinizados, con una estética que no tenía nada que ver con el resto de mujeres, porque, bueno, ellas era lesbianas, así que lo que pasaba era que querían ser hombres. Dos y dos son cuatro, y las lesbianas son así, y se comportan siempre como lo haría un hombre. Y, claro, cuando no hay nada más en lo que verte reflejada, consientes en esta idea, pero llega un momento que, mira, no. Y esto le sucedió a Lea, que abandonó los escenarios y la televisión.

No había nada para mí . Interpreté a muchas profesoras de educación física y tenientes de policía, y por supuesto a la lesbiana que inapropiadamente ligar a mujeres heterosexuales en todas las funciones. Hice eso en todo hasta que dije «no, ya no lo hago más, estoy harta de esto». ¿Esta es la única representación de queers que puedes dar? No, gracias.

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Pero con la mayor inclusión de representación de mujeres LGBT en la televisión y el cine, la tortilla se dio la vuelta, y pasamos de ver mujeres masculinizadas a todo lo contrario, mujeres extremadamente femeninas que se acostaban con otras mujeres extremadamente femeninas. El fenómeno del lesbian chic, en el que además sucedía otra cosa, y era que no estaban interpretadas por mujeres lesbianas o bisexuales. Lea explica este fenómeno.

Y luego, por supuesto, el lesbian chic. De hecho, tengo camisetas que dicen ‘sobreviví al lesbian chic’. Hubo un momento en el que las lesbianas en la pantalla eran realmente femeninas, pero nunca fueron lesbianas interpretando a lesbianas, ninguno de los guiones fue escrito por lesbianas, estaba dirigida por hombres y era todo un concepto masculino de lo que eran las lesbianas. Entonces, ¿me  ficharon en un papel menor para legitimar su película de mierda o programa de televisión? He estado allí, hecho eso, y ya paso de hacerlo. 

Una de las maravillas de la televisión actual se resume con una palabra: diversidad. No todas las lesbianas somos butch, no todas las lesbianas somos ultrafemeninas. Hay tanta variedad y diversidad como mujeres LGBT hay en el planeta, y ultimamente y sobre todo gracias a series como OiTNB, eso se está viendo.

Lea es una pionera. Fue la primera mujer abiertamente lesbiana en aparecer en un late show, el Show de Arsenio Hall, en 1993, y ahí le advirtieron que ni se le ocurriera decir la palabra «dyke» (bollera) en directo.  Por supuesto, ella hizo lo que le dio la gana.

Si te ofendo, probablemente lo necesitaras, joder. Enfado a gente de la izquierda tanto como enfado a gente de la derecha. Porque, seamos claros, la izquierda es jodidamente molesta a veces. No puedo tener a nazis del lenguaje en mi cara. Cuando estoy en el escenario, llamo ‘puta’ a mi público todo el rato. Y tengo a estas lesbianas de ultra izquierda diciendo «no uses la palabra puta». Lo siento, pero ¿has pasado por alto que todo el mundo es un poco puta, que no es solo para mujeres? O cuando tengo a conservadores diciendo «no digas bollera». Que te jodan: soy bollera.

Por supuesto, DeLaria está agradecida a OiTNB por haber podido enseñar las aristas de su personaje.

Toda mi carrera ha sido «no juzgues a una butch por su aspecto». Y Orange is the new black ha sido muy útil con eso

Vía: Time Out