
Durante el verano tendría que estar prohibido que pasaran más cosas, además de que las olas siguieran su cadencioso ritmo, y de que el sol pegara fuerte y te obligara a ponerte aftersun. No puede ser, porque nos pilla de vacaciones todo, y aquí estamos, a 25 de octubre, y sin hablar de una cosa muy guay que dijo la fantástica, inmensa, diosa de la pantalla y de la vida, y muchas cosas más, Charlize Theron. Porque claro, lo dijo en julio. En julio estábamos en otras cosas.
Total: que Charlize, como parte de la promoción de Atomic Blonde, la película que estrenó este verano y en la que interpretaba a una espía bisexual en la Guerra Fría, realizó una serie de entrevistas, y una fue en Watch What Happens Live with Andy Cohen. Cohen es muy, pero que muy dado a preguntar intimidades a las actrices, y además suele recibir jugosas declaraciones. Es en su programa donde descubrimos que Olivia Wilde había estado con mujeres, que Aubrey Plaza es bisexual, que a lo mejor Cameron y Drew habían sido más que amigas, y que Penelope Cruz no se decide sobre quién besa mejor, si Scarlett Johansson o Charlize Theron. Y esta no iba a ser menos.
–. ¿ALGUNA VEZ TE HAS SUMERGIDO EN EL «ESTANQUE FEMENINO» EN LA VIDA REAL?
–Oh, cuando era joven sí. Cuando eres joven quieres explorarlo todo. Pero quedó muy claro que me gustaban los chicos
Nuestro cerebro, por supuesto, ha obviado la última parte, y se ha centrado en la primera, en la de Charlize Theron croqueteando. AAAAAAAAAAH.

Si ya se te ha pasado el calor, puede leer lo que la sudafricana dijo sobre interpretar a un personaje bisexual.
¿Por qué no? Es extraño hablar tanto sobre eso. Debería estar normalizado. Es algo que siento que no está suficientemente representado en el cine … Siento que cuando haces películas, si vas a sostener un espejo y reflejar a la sociedad, entonces debes reflejar a la sociedad
Ay, Charlize. Cuando pensábamos que no nos podías gustar más… Pues sí.
Vía: Huff



A partir de aquí, spoilers.
Una persona LGBT no comienza a serlo en el momento en que lo cuenta, lo mismo que ella no cambia en el momento en que se lo cuenta a alguien. Pero lo que sí se modifica, casi siempre, es la percepción de los demás. En muchos casos es para bien, porque la otra persona aprecia que confíes en ella. Pero, desafortunadamente, muchas veces es al revés, como le sucedió a los padres de Maggie.
Y si esto me parece guay, más me lo parece cómo resuelven: después de invitar a su padre a su despedida de soltera (una light, con champán, y cosas románticas, y regalos), éste se sigue viendo incapaz de soportar que Maggie se vaya a casar con otra mujer. Pero su hija, después de haber hecho un último esfuerzo por retomar la relación con él, lo tiene claro: ya no es la niña que buscaba su aprobación a toda costa. Es una mujer adulta que ha comprendido que su felicidad no depende de sus padres, sino de ella.








Ah, las bodas: los parques temáticos del amor. Duran unas horas, un ratito, pero su recuerdo se extiende para siempre. No sé si últimamente habéis estado en contacto con alguna pareja que vaya a casarse, pero os puedo asegurar que la organización de este evento ocupa, en la mayoría de los casos, 39 horas al día. Desde el seating plan al menú, pasando por la entrega de regalos y el ramo, es un mundo de detalles inabarcable, pero que, desde luego, merece la pena total. Hasta ahora, si tu chica y tú queríais sacar ideas para vuestro enlace, no existía ninguna publicación especializada en bodas para mujeres LGBT, 





