icono_col_trans_hulemsLxs que nos conocen bien saben que somos divertidxs, espontánexs, que se nos va un poco el cencerro pero que, sobre todo, nuestra pasión por el activismo LGTB+ y la visibilidad del colectivo nos lleva a realizarnos como personas y nos llena de maneras insospechadas. Pero… ¡Ups, qué despiste! Nos presentamos: somos Patri y Guillem, (sí, somos lxs del Pans) y para quienes no nos conozcáis aún, tal vez os sonemos de películas como… espera, esto no era así. Tal vez os sonemos por nuestro blog De Aquí al Pans, un espacio donde jóvenes —y no tan jóvenes— del colectivo LGTB+ pueden expresar sus inquietudes y descubrir más acerca del activismo.

Pero como no estamos aquí para hablar de nuestro libro, o de nuestro blog en este caso, vamos a explicaros de qué trata todo esto de la T. Pensaréis, ¿qué pintan aquí estxs dos?

Pues bien, nosotrxs hemos venido a darle el toque trans* a esta web tan genial —y sin haberlo planeado nos ha salido un pareado—. Perdón, sigamos con seriedad. Hemos llegado a Hay una lesbiana en mi sopa para hablaros de transexualidad, el colectivo menos visible de todos. ¿Por qué? Porque da la casualidad de que Guillem es un chico trans, ¿y quién mejor que nosotrxs para hablaros de este tema?.

Y claro, en este momento estaréis pensando, ¿qué pinta esto en una web para mujeres lesbianas?. Pues, porque aunque no lo creáis, la identidad de género no está reñida con la orientación sexual de cada persona. Puedes ser mujer trans, es decir, nacer con cuerpo de varón y realizar la transición hacia mujer, y sentirte atraída por otras mujeres. ¡O no! Puedes ser mujer trans y sentirte atraída por hombres. Esto también pasa al contrario con los hombres trans: su identidad de género no está relacionada con su orientación sexual. Y así es como se rompe el famoso mito de que todas las personas transexuales son homosexuales. Son dos cosas diferentes y que debemos conocer de antemano 😉

Para situaros os contaremos que la transexualidad es… es… a ver, no una hay manera fácil de explicar algo que no es tratado muy a menudo en los medios de comunicación. Y no, no es solo el mítico archi-conocido cambio de sexo del que seguro habéis oído hablar. Mirad, imaginad como mujeres lesbianas y bisexuales que sois que vuestra cabeza os dijese, gritando sin descanso: «Pero… si tú eres un hombre, lo eres. Manifiéstate, macho alfa», pero vuestro cuerpo fuese el que tenéis ahora mismo. ¿Qué haríais? Pues ese infierno es el que viven los hombres trans*, por ejemplo. Además de esa sensación, la mayoría de personas quieren adaptar su imagen exterior con la que sienten que debe ser en su interior, por ello existe un proceso de reasignación de sexo —que no cambio—, en el cual hormonas y cirugías hacen que esto sea más llevadero, aunque os diremos también que es algo lento.

A lo largo de nuestras columnas vamos a ir contandoos más cosas sobre la T de LGTB, como bien llamamos a nuestro rincón, y os presentaremos a muchos hombres y mujeres trans* que hacen que este mundo sea mucho más diverso.

¡Nos leemos pronto!

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