
Hay películas que se anuncian y pasan por delante de nosotras como una noticia más. Y luego están las que juntas varias palabras y de pronto tienes toda nuestra atención: Gillian Anderson, Hannah Einbinder, slasher queer, Jane Schoenbrun y Festival de Cannes. Pues bien, todo eso existe y se llama Teenage Sex and Death at Camp Miasma.
La nueva película de Jane Schoenbrun (I Saw the TV Glow) tendrá su estreno mundial en el Festival de Cannes, donde abrirá la sección Un Certain Regard. Es decir, no estamos hablando de una pequeña rareza escondida en el calendario, sino de uno de los títulos que llegan al festival francés con cartel de acontecimiento dentro del cine independiente y de género.

La premisa, además, es puro caramelo para quienes aman (no es mi caso pero haré el esfuerzo) el terror cuando se pone juguetón, incómodo y un poco pasado de vueltas. La historia gira en torno a la franquicia ficticia Camp Miasma, una saga slasher venida a menos que intenta volver a la vida después de años de secuelas bastante cuestionables. Para dirigir la nueva entrega aparece una joven cineasta entusiasta, interpretada por Hannah Einbinder, que acaba obsesionándose con recuperar a la actriz que fue la “final girl” original. Esa actriz, retirada y rodeada de misterio, está interpretada por Gillian Anderson. Con ese punto de partida ya tenemos cine dentro del cine, nostalgia de videoclub, sangre, deseo, misterio y una Gillian Anderson haciendo de figura casi mítica del terror. Poco más se puede pedir, la verdad.

La película también cuenta con un reparto bastate guay: Sarah Sherman, Eva Victor, Zach Cherry, Jasmin Savoy Brown y Jack Haven. La música corre a cargo de Alex G, colaborador habitual de Schoenbrun, junto a Paul Buchanan, de The Blue Nile. Todo apunta a una propuesta muy de autor, pero con ganas de abrazar el placer del slasher de verano: campamento, trauma, deseo y cuchillos afilados.
Como detalle… interesante, Schoenbrun ha contado que el proyecto no lo tuvo fácil para salir adelante y que prácticamente todos los grandes estudios y distribuidoras lo rechazaron antes de que Mubi apostara por él. Pero aquí la lectura bonita es evidente: la película se ha hecho, llega a Cannes y lo hace en un lugar muy visible. Oooootra victoria.
Vía: Festival de Cannes










