De la mano de Film Buró se estrena en España el próximo día 13 de mayo Reina Cristina, la mujer que fue Rey. El film está basado en la historia real de la Reina Cristina de Suecia, quien en pleno siglo XVII se enfrentó al consejo del reino en numerosas ocasione. Ellos querían casarla con un noble, y ella se negaba, porque era lesbiana.
Mika Kaurismäki dirige la historia, protagonizada por Malin Buska¡ como la Reina Cristina y Sarah Gadon como la Condesa Ebba Sparre. ¿Quieres asistir al pre-estreno de la película en Madrid? Te lo ponemos fácil.
Si quieres ganar una de las diez entradas dobles que tenemos para el pase, solamente tienes que comentar este artículo contándonos porqué debes llevarte una. Las respuestas más originales son las que se llevarán el premio. Recuerda que el comentario tiene que ser aquí, en la web, no en el Facebook.
El pase es el próximo miércoles 11 en el Cine Palacio de la Prensa el Miércoles, a las 21:45. Anunciaremos a las ganadoras mediante un artículo ese mismo día por la mañana, ¡así que no te despistes!
Hubo una época de mi vida en la que fui lo más parecido a una ermitaña. Trabajaba muchísimas horas en una casa aislada de la civilización, en medio de unas montañas danesas. El pueblo más cercano estaba a una hora en bici y como buena femme, no me atreví a cogerla por mi falta de práctica (en los países nórdicos eso se lleva mucho, pero en Barcelona me basta con el metro y el bus). Durante ese tiempo, mi mayor diversión fue Anatomía de Grey y mi novela erótica Fugace Piacere. Ah, y un vibrador ridículo de Picobong que me llevé por si acaso. Digo ridículo porque me llevé una bala con dos pilas para dos meses de supervivencia. DOS PILAS Y UNA BALA. Si tuviera que irme ahora, como mínimo me llevo algo recargable, porque en más de una ocasión tuve que cambiar mis pilas por las del mando de la tele.
Pues claro, cuando dejé aquel lugar tan pero tan tranquilo y pasé unos días descubriendo Copenhague y sus tiendas de sadomasoquismo, tuve que comprarme una magic wand para compensar los orgasmos perdidos. Tenía la fantasía de probarla porque es muy famosa en el mundo del porno y parece que cualquiera que la usa tiene un orgasmo instantáneo. Yo compré la más barata, porque el cambio de euros a coronas me dejó seca. Me gasté unos cuarenta euros en una especie de batidora que me decepcionó por completo. Hacía todavía más ruido que Rosita (que conste que escribí la reseña de Rosita antes de probar las maravillas varias que he probado recientemente). Después de eso, me dije que las varitas mágicas de las narices podían irse a freír espárragos.
Aquí os quedáis, castigadas, por destrozarme una fantasía.
Y luego, casi dos años después, tengo el placer de conocer al holandés Enoki gracias a Oh Lilith!.
Enoki no es exactamente una varita mágica, sino más bien un híbrido que combina el diseño de una varita y el tamaño de un masajeador. Lo que tienen en común Enoki y las magic wand es que «no se meten», sino que su uso es externo y tiene como objetivo estimular el clítoris. El caso es que este vibrador que parece una seta o un micrófono o lo que se os ocurra, me ha devuelto la ilusión por las varitas.
Luces, cámara, ¡ACCIÓN!
Lo que más llama la atención, ya os digo, es la forma. Cuando lo probé la primera vez me sentí rarísima, porque estaba acostumbrada a otro tipo de masajeadores, como este, este o este. Hay que sujetarlo de forma diferente y por eso al principio es inquietante. Pero no te preocupes, después de unos minutos de brrrrrrr te acostumbras. Ay, el brrrrrr: resulta que tiene diez modos de vibración y uno adicional que se llama «clímax» y ya te puedes imaginar para qué sirve. Este modo es el más potente y te aseguro que el nombre le pega…
¡Y mucho!
Más cositas sobre esta joya: es resistente al agua y recargable por USB. Tiene 55 minutos de autonomía con unos 100 de carga. La interfaz es sencilla y consta de tres botones: un +, un – y uno central para encender y apagar el juguete. El central tiene una luz que indica el estado de la carga (verde, 100% cargado; blanco, juguete on fire; naranja: o me pones a cargar o te dejo a medias).
El Enoki de postureo
Como os he explicado alguna vez, los recargables son más silenciosos y me ha gustado mucho descubrir que, en las instrucciones, se indica cuánto ruido hace con respecto a otros juguetes de la marca. En el caso de Enoki son 60 decibelios, es decir, un poco más de ruido que un ordenador.
Voy a decir algo malo porque si no pierdo toda credibilidad: los botones me han parecido demasiado pequeños y poco cómodos de manejar. Puede que influya el hecho de que tengo las uñas largas a diferencia de la gran mayoría de lesbianas, pero el hecho es que me ha costado más de la cuenta subir, bajar y todo eso.
Quitando el detalle de los botones, solo tengo palabras buenas para Enoki. Lo mejor, diría yo, es que tiene un acabado de lujo con silicona flexible libre de polvo y un precio muy razonable. Siempre os digo que si os queréis comprar un vibrador, mejor ahorrar para uno bueno: pues ya podéis sacar las monedas del cerdito, ¡ha llegado el momento! La setita de Vive es perfecta para estrenarte si buscas un primer vibrador y también para los clítoris más exigentes que buscan potencia a un buen precio.
El mío es exigente, ifyouknowwhatImean
Para conocer mejor a esta mini magic wand tan innovadora y bonita, pásate por Oh Lilith!
¿Os suena esta etiqueta? Supongo que sí, pero para aquellas que no la conozcáis, os hago un breve resumen:
El 1 de mayo de este año, la activista mexicana Alexis Isabel lanzó un tweet donde mencionaba a Disney y le pedía una novia para Elsa (la de la película de dibujos animados).
A las pocas horas, el mensaje se hizo viral y desde entonces ha recibido multitud de seguidores, pero también detractores. Las principales críticas vienen de quienes temen que los niños y niñas puedan sentirse confundidos por encontrarse con una Elsa no heterosexual. Por otra parte, es lo que se espera de ella y de todas las princesas de cuentos (que sean heterosexuales).
Para quienes no han visto la película, la princesa Elsa se representa como una mujer independiente con un poder secreto que todavía no sabe controlar y que puede ser peligroso para la gente que le rodea: convierte todo en hielo. Para muchas personas, este poder que a la vez es un secreto, se puede interpretar como su propia sexualidad, que le obliga a aislarse del mundo y a cantar una canción que se ha convertido en una llamada para salir del armario: “Let it go”. Sin embargo y como siempre pasa, cada cual interpreta lo que quiere interpretar. La mayoría (por no decir toda) la gente heterosexual que conozco no lo ve así. Lo ve como lo que Disney (y Pixar) ha mostrado en las pantallas: una solitaria princesa que quiere a su hermana se tiene que alejar de ella para no hacerle daño con su poder de hielo.
Aclaro en este punto que todo lo que aquí digo es mi opinión más personal (es lo que suelo hacer aquí: dar mi opinión), por tanto, estoy abierta a comentarios y críticas de interpretación.
Bien, dicho esto, puedo continuar explicando mi punto de vista y de paso tratando de responder a la pregunta que todo el mundo se hace desde el 1 de mayo:
¿Y si la princesa Elsa fuera lesbiana?
Desde mi experiencia docente tengo la impresión, corregidme si me equivoco, de que las niñas repiten patrones y modelos importantes para ellas, como las princesas o las reinas (sobre todo las princesas). Se sienten importantes, guapas, fuertes o sumisas según la princesa que elijan ser y, no nos equivoquemos, el personaje que representan en sus juegos imaginarios suele ser el mismo que interpretan en sus vidas reales (eso puede cambiar con el tiempo, es decir, conforme se van haciendo mayores, aunque no siempre pasa).
En los cuentos hay muchas princesas, aunque todas ellas, por lo general, buscan un príncipe para casarse o, como mucho (me viene a la cabeza “Brave” o la misma Elsa) se aíslan y no buscan a nadie con quien estar, vamos, que no muestran sus sentimientos o su forma de amar. Por lo tanto, podríamos afirmar que, hasta ahora, las princesas de los cuentos son heterosexuales con príncipe o heterosexuales sin príncipe.
Durante toda mi vida he dado por hecho que una chica tenía que estar con un chico o buscarlo. Las princesas de los cuentos han jugado un papel fundamental en esta creencia personal. Repito, fundamental.
Os diré lo que pasaría si Elsa fuera lesbiana: no pasaría nada. Al menos no les pasaría nada a las niñas que la vieran. Porque las niñas seguirán eligiendo a la princesa que más les guste o con quien más se identifiquen. Más bien pasará que habrá niñas que podrán elegir a Elsa porque la admiren o porque sientan como ella.
No olvidemos que a las lesbianas nunca se nos pidió opinión para crear a Cenicienta, Blancanieves, la Sirenita o Mulán. Nunca nadie se planteó cómo se sienten las niñas que no se identifican con ninguna de ellas. Repito, con NINGUNA de las princesas. Y el mundo sigue girando, y las niñas siguen eligiendo a la princesa con la que quieren jugar/vivir. Eso sí, siguen existiendo muchas niñas que no muestran su verdadera personalidad/sexualidad. Muchas son las que, como Elsa o Brave, se aíslan o no juegan como las demás (aunque quisieran) porque no hay una princesa lesbiana que, a ojos de las demás, normalice lo que ellas mismas sienten.
Así que, señoras y señores de Disney, si están leyendo esto, por favor:
Alex y Piper no necesitan prácticamente presentación. Hasta la llegada de Stella, las dos eran la pareja por excelencia de Litchfield. ¿Qué pasará esta nueva temporada? Por si acaso, nos quedamos con los mejores momentos de las dos.
Hay fantasías para todos los tipos. Algunas tienen que ver con lugares: la playa, un sitio público, un sitio prohibido. Otras, con el número de personas: muchas, alguien en concreto, o incluso nadie. Y otras, por supuesto, con determinados juguetes. Dildos, vibradores, pinzas, cuerdas… Hay tantos juguetes como tu imaginación pueda absorber. Pero, ¿has pensado alguna vez en utilizar un arnés con tu chica?
Lo primero que tienes que decidir es si quieres un arnés convencional, con correa y tu dildo preferido, o si por el contrario prefieres uno de doble penetración. Vibrafacción te propone varios modelos de correas que se ajustan a tus necesidades. Por ejemplo, el Fetish Fantasy Elite es un arnés de nylon con frontal de neopreno, perfecto parainiciarte en estos juguetes. Es compatible con cualquier dildo.
La misma marca ofrece también el mismo modelo en cuero. No es apto para veganas pero las amantes de ese kink seguramente lo prefieran.
Los dildos dobles son una pasada. No hay descripción más precisa que esa. La sensación de estar penetrando a tu pareja mientras tú estás sintiendo lo mismo es muy, muy potente. No es algo que se consiga con ningún otro tipo de juguete, y es por eso que te animamos muy fuerte a que pruebes uno. Nos lo agradecerás, estamos seguras. La marca ToyJoy, una de nuestras favoritas por su calidad precio, nos propone varios modelos, como por ejemplo este Bend over boyfriend que puedes encontrar en la web de vibrafaccion.
Pese a que sería más ajustado llamarlo Bend over girlfriend (jeje), este juguete es suave y fácil de usar. La chica que vaya a ser la parte activa del asunto (festival de eufemismos) tiene que introducirse la parte corta, y… ya está. A partir de aquí empieza la diversión.
Como última propuesta, te traemos un vibrador doble, el Vibe Therapy. Su uso es exactamente igual que el anterior, pero al vibrar puede ser más incómodo. ¿Un consejo? Ponte unas medias y hazles un agujero. Te ayudarán a mantenerlo en su sitio.
Estas son sólo algunas propuestas para que te inicies en el mundo, el maravilloso mundo, de los arneses eróticos. ¿Te animas? Y, si eres experta, ¿nos das algún consejo?
Shay Mitchell, a quien seguro conoces por interpretar a la asustadiza y atlética croqueta Emily en Pretty Little Liars, esa serie que nos gusta y nos da ganas de tirar tomates a la tele por partes iguales, ha concedido una entrevista a Cosmopolitan en su nuevo número que, no te voy a mentir, nos ha hecho dar un saltito de alegría. Bajo el titular de «No me voy a etiquetar», nos cuenta que está abierta a salir con chicas. SHAY MITCHELL ES CROQUETA.
Cuando empecé, la gente estaba como ¿Qué eres?. Y es como, ahora estoy saliendo con un chico. No sé lo que va a pasar en tres años. Te enamores de quien te enamoras. Negro, blanco, a topos, es lo que mi padre siempre ha dicho. Nunca me voy a etiquetas. Puedo ponerme en cincuenta años saliendo con una mujer, ¿y qué? ¿Dije que era hetero y ahora no?
Voy a poner una serie de gifs para ilustrar este notición.
Las chicas de Pretty Little Liars son todas unas celebridades. La serie es todas las semanas lo más buscado en internet al día siguiente de su emisión y siempre, siempre es buenísima noticia que personas tan públicas hablen abiertamente sobre orientación sexual y etiquetas. La visibilidad es una tarea importantísima.
Hace unos días Marca os enseñaba a adorables parejas de chicas que iban juntas a los famosos bailes del instituto yankees, y, a lo efecto mariposa, ahora os traemos una noticia aún más adorable: ¡habemus reinas del baile en un instituto de Estados Unidos! Las elegidas han sido Lindsey Creel y Brie Grimes del centro Leon en Tallahassee, Florida, que se han convertido en la primera pareja del mismo sexo en ser coronadas reinas –son dos chicas, no entiendo por qué dicen rey y reina en las noticias– de la promoción en los 185 años de historia del instituto.
Las orgullosas monarcas estudiantiles han dicho en la web Tallahassee Democrat que más que una victoria personal, su coronamiento es un símbolo de esperanza para el resto de jóvenes gais, lesbianas, bisexuales y transexuales. Lindsey y Brie, que llevan tres años saliendo juntas, dicen que esperan que esta decisión del centro consiga que la gente apoye más a la comunidad LGBT. Y si las dos jóvenes ya son adorables de por sí, más lo es la reina honorífica, Tammy, la madre de Brie, que ha colgado esta foto en Instagram de su hija y su novia con este mensaje:
¡La promoción de 2016 del Instituto Leon pasará a los libros de historia! No solo es el baile de graduación de Brie, también ha sido elegida reina del baile, y su novia Lindsey, el rey del baile. El Instituto Leon es el más antiguo del estado de Florida, fundado en 1831, y está en el registro nacional de Estados Unidos de Lugares Históricos. Esta noche han coronado a la primera pareja del mismo sexo. Brie, que se preocupa mucho por la igualdad, el feminismo y que no haya diferencia entre sexos, está orgullosa de su instituto y de su promoción por reconocer el amor sin importar el género. Como madre de Brie estoy orgullosa de ella por escoger el amor, por ser valiente y por luchar por las cosas en las que cree, incluso si son diferentes a lo que creo yo y gran parte del mundo. Es una persona maravillosa, ¡y fue una preciosa reina del instituto con su rey!
Hace unas semanas las chicas del Roller Derby Madrid, las “gatas”, nos invitaron a ver un partido de su equipo. El roller derby, bastante desconocido para muchas de vosotras y de nosotras, resultó ser un deporte que reúne patines y contacto, compañerismo, feminismo, autogestión y tolerancia. La rivalidad entre las contrincantes comienza cuando se enfundan los patines y termina antes incluso de quitárselos, con el pitido de los árbitros que da por finalizado el encuentro. Porque la deportividad y la camaradería entre las rivales es uno de los rasgos más llamativos de este deporte cuya primera aparición se remonta a los lejanos años 20 en Estados Unidos, cuando “roller derby” se usaba, inicialmente, para referirse a carreras de patines.
Aunque no sería hasta 1935, en plena Gran Depresión, cuando el empresario Leo Seltzer crease el “Transcontinental Roller Derby” para atraer al público a un evento deportivo que tuvo que organizar en el Coliseum de Chicago. Setlzer escribiría las reglas de ese nuevo deporte en una servilleta, como recuerda la profesora Colleen English. Un deporte arcaico que poco se parece a lo que hoy se conoce como roller derby.
El “Transcontinental Roller Derby” de Seltzer parecía una competición bastante sencilla: una carrera de larga distancia en patines que se alargaba durante semanas con el objetivo de recorrer en una pista peraltada una ruta imaginaria a lo largo de los Estados Unidos. Veinticinco equipos mixtos reunieron a un total de cincuenta participantes para la primera edición del Transcontinental Roller Derby, en el que las parejas tuvieron que recorrer la distancia que separa San Diego de la ciudad de Nueva York (alrededor de 4.000 kilómetros).
Las mujeres patinaban al lado de las otras mujeres contrincantes, y los hombres seguían la misma dinámica. Las jornadas duraban once horas y media, y al menos uno de los miembros tenía que patinar, mientras el otro descansaba, para poder seguir en la maratón. Los equipos, además de dormir, comer y recibir asistencia médica en el recinto en el que se llevaba a cabo la competición, tenían que recorrer al día un número concreto de kilómetros para poder seguir compitiendo. La primera edición del Transcontinental Roller Derby comenzó el 13 de agosto de 1935 y terminó el día 22 de septiembre con la victoria de Clarice Martin y Bernie McKay.
Desde 1935 hasta 1937 esa versión primeriza del roller derby se popularizó mucho en Estados Unidos. En un país sumido en la Gran Depresión, un deporte con una entrada barata en comparación a otros eventos tenía todas las de ganar. Viendo la gran aceptación que había tenido el Transcontinental Roller Derby, Seltzer decidió hacer una gira por el país para llevar el campeonato a diferentes ciudades, en las que se congregarían cada día 10.000 personas para ver la competición.
Es en el año 37 cuando Seltzer, junto con el periodista deportivo Damon Runyon, comienza a cambiar las normas del deporte para hacerlo más emocionante. Las nuevas reglas empezaron a contemplar el contacto físico y el bloqueo entre los contrincantes, se pasó de varios equipos a dos compuestos cada uno por cinco jugadores y se incluyó un sistema de puntuación basado en el número de rivales que los patinadores adelantasen a lo largo del maratón, sentando las bases de lo que hoy se conoce como roller derby.
El roller derby vivió otro boom a partir de los años 40, cuando los partidos comenzaron a televisarse y era más fácil llegar a la audiencia, aunque este deporte tocaría fondo cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. Los jugadores empezaron a ser alistados al frente, y la sociedad, demasiado preocupada por el conflicto, no le prestaría al roller derby la misma atención que en los años 30.
A principios de los años 60, Seltzer transfirió el negocio a su hijo Jerry y comenzaron a surgir más equipos de roller derby, aunque se enfatizó el lado más teatrero del deporte y empezó a perder popularidad. En 1973 Seltzer hijo cerró su organización Roller Derby. Durante los años 80 y los 90 se intentó revivir la versión original de la competición, incluyendo los RollerGames, un espectáculo que había surgido en Los Ángeles en los años 60 para intentar acabar con el monopolio de la familia Seltzer y que incluso se convirtió en una serie de televisión que estuvo en antena un año, entre 1989 y 1990.
El gran resurgir del roller derby no llegaría hasta el nuevo siglo, a principio de los años 2000 en Austin, Texas. Un grupo de mujeres formaron el Texas Rollergirls, un equipo que sentaría las bases del roller derby como un deporte eminentemente femenino y que impregnaría en sus sucesores la tradición de autogestión. Las jugadoras empezaron también a ponerse motes de guerra para darle un toque diferente a los partidos. Empezó a popularizarse también la versión del roller derby en pista plana en lugar de peraltada, haciendo más fácil practicar el deporte: solo necesitas delimitar la pista en un lugar llano para enfundarte los patines y empezar a jugar. En España, el roller derby en pista plana es el único que se practica.
En el año 2004 se fundó la Women’s Flat Track Derby Association (WFTDA) en Estados Unidos, la asociación que actualmente rige las normas del deporte y que congrega a 369 ligas –o equipos– miembros de dieciocho países y a 76 ligas aprendices, aunque se estima que son medio millar los equipos de roller derby femenino en todo el mundo. Hay tres ligas españolas en la WFTDA: la Barcelona Roller Derby como miembro de la organización, y las gatas del Roller Derby Madrid y el equipo Tenerife Roller Derby como aprendices. El censo de la WFTDA de 2015 en España arrojó que en nuestro país hay 184 jugadores de roller derby, el 83 por ciento mujeres con una media de edad de 29 años.
El roller derby, con toda su historia, es más que un deporte de contacto en patines. Madame Psychosis, el dorsal 317 de las gatas del Roller Derby Madrid, nos explicó lo bien que se tienen que conocer las compañeras para llevar a cabo las tácticas en la pista, y el compañerismo que hay entre las propias rivales. Cuando una liga de otra ciudad o de otro equipo juega contra ellas, las acogen en sus propias casas, y las rivales hacen lo mismo. Si vas a pasar a una ciudad ajena una temporada, solo tienes que ponerte en contacto con la liga local para que te dejen practicar con ellas sin problemas e incluso te explicarán sus propias tácticas.
¿Todavía no es el roller derby vuestro deporte favorito? Pues solo diré dos palabras más: Whit Ip, el filme de 2009 con el que Drew Barrymore debutó como directora y que nos presenta a una joven Ellen Page de diecisiete años que hará todo lo posible para formar parte de un equipo de Austin. Una cinta que, por cierto, podéis ver en el catálogo de Netflix España. ¿Una película sobre roller derby protagonizada por Ellen Page? ¿Cómo no nos va a encantar este deporte?
Internet es compartir. Nada ha hecho a la humanidad avanzar tanto como compartir datos, ideas, proyectos y opiniones, y la inmediatez que la red nos da ha supuesto, literalmente, una revolución. Eso se refleja también en los nuevos medios de información, que se nutren en buena parte del feedback con los lectores. Todo el mundo puede dejar su parecer sobre un asunto con solamente un clic. Eso es bueno, muy bueno, porque puedes aprender a base de leer opiniones que difieren de la tuya. Pero también es una experiencia no apta para gente sensible, que se enfade con facilidad, o con ordenadores muy caros, porque a veces dan ganas de tirarlos por la ventana.
A esta web que estás leyendo llegan todos los días un montón de comentarios. La gran mayoría son positivos, pero siempre hay alguien que, al parecer, no ha entendido que una página que se llame Hay una lesbiana en mi sopa probablemente trate de lesbianas, y sus comentarios no son tan positivos. Pero, ¿y en los medios generalistas? ¿Qué pasa en El País, El Mundo, El Diario? ¿Qué reacciones tiene la gente cuando estos periódicos publican noticias sobre asunto LGBT? Me he armado de valor y me he dado un paseo por los comentarios de las redes sociales.
Javier está muy preocupado por la posibilidad de que los heterosexuales se extingan, y sobre que alguien legisle sobre cómo ÉL tiene que ir al baño. Ya si alguien legisla sobre cómo tienen que ir los demás le parece bien. Después de este alegato, similar a los de Malcom X o Martin Luther King, me voy a la noticia en la web, a ver qué pasa. Y por supuesto pasa algo.
Los hombres bunga bunga tienen que proteger a las mujercitas de sus salpicaduras. me froto un poco los ojos porque no me creo lo que acabo de leer, pero como me va el barro sigo leyendo, y veo que Jose, que sigue teniendo esa idea tan de los ochenta de que los gays tienen muchas enfermedades, no entiende bien lo que significa ser transgénero y no le han enseñado cómo se transmiten las enfermedades de transmisión… sexual.
Me vuelvo al Facebook, porque quiero ver si han sacado algo sobre la posibilidad de que Elsa de Frozen tenga novia, pero antes me encuentro con la noticia de «La primera ‘mossa d’esquadra’ transexual«, el relato de Marta, que ha decidido empezar a vivir su vida como una mujer. Entro en él y está escrito regular («cambio de sexo», erm…) , pero bueno, lo pasaremos por alto, que aquí hemos venido a ver los comentarios.
Diego cree que es comparable el ser transgénero con el venir de Kripton y ser un personaje de ficción. A Francisco le hace gracia por… algo. Supongo que porque le hace falta leer más.
Después de un rato de scroll no doy con nada que me pueda servir, así que me voy a otro gigante del periodismo en España, El Mundo. Entro en su Facebook, scroll down… Y después de mucho bajar, doy con la columna del presidente de COGAM de este domingo, una columna polémica. Pero, una vez más, hemos venido a ver los comentarios.
Lorenzo, aparte de no saber escribir guay correctamente, anda preocupado por los treinta, ni más ni menos, hombres asesinados cada año, una de las falacias más reiteradamente demostradas falsas. Ya las 57 a las que mataron el año pasado sólo en España ya tal. Roberto está indignado porque la comunidad gay use la bandera gay como suya. Bueno, el nivel en El mundo es altito.
Remedios ve bien lo de ser homosexual, pero en su casa y sin hacer el mamarracho. Roberto no es partidario de que se mezclen churras con merinas (excepto si lo hace él).
Y en la linea de salida para los próximos premios Nobel están estos comentarios de que jojo, vaya chollazo ser bisexual, los gays cansan, y demás muestras de tener dedo prensil de casualidad.
Iba a seguir mirando periódicos pero es que ya me he enfadado.
Aunque oficialmente no ha comenzado el verano, en nuestro corazoncito un poco sí. Tenemos ganas de salir, tenemos ganas de bailar. Estamos contentas, y eso se refleja en la playlist de mayo, una playlist muy, muy tropical y llena de ganas de pasarlo bien.