Si este vídeo se hubiera rodado en Matalascañas, Huelva, España, es muy posible que no le hubiéramos prestado demasiada atención. A fin de cuentas, se trata de una parejita de lo más inocente, que hacen poco más que cogerse de la mano. Pero en un país como Irán, en el que los homosexuales son ejecutados sin miramientos por su orientación sexual, que una cantante famosa se atreva a desafiar todas las leyes incluyendo una pareja lésbica en su nuevo videoclip, bien merece una entrada en nuestra web.
A lo largo de casi todo el vídeo, se nos muestra solamente a una de las protagonistas interactuando con lo que el espectador supone que es un hombre. Pero cuando se acerca el final y la música deja de sonar, es cuando aparece la sorpresa: se trata de una mujer; en todo momento nos han estado contando la historia de amor entre dos mujeres, lo cual tiene todavía más sentido si tenemos en cuenta partes de la letra de la canción:
Tengo miedo de los sentimientos que existen entre nosotras No está claro el final de este camino, yo lo sé tan bien como tú No me digas que debería renunciar a este amor, tú no puedes y yo tampoco
El clip termina con ambas cogidas de la mano y un mensaje demoledor de la cantante: Freedom to Love for All (Libertad de Amar para Todos).
De acuerdo con algunas asociaciones LGBT, este videoclip ha marcado un hito histórico en Irán. Es único en su especie, no se ha hecho una cosa así jamás. De verdad que se nos pone la piel de gallina solo de pensarlo. A Googoosh no la conocíamos, pero, después de esto su nombre, con todo lo complicado que es, se nos va a quedar grabado para siempre. Menudo par de… cuerdas vocales tiene esta señora. Olé.
Nadie sabe con certeza si estas amenazas están relacionadas con este tema. A la policía le parece sospechosa la coincidencia, si bien es cierto que Mia no es quien interpreta a la hija de la pareja de lesbianas. Lo raro del caso es que a partir de ese episodio en particular, Talerico ha sido víctima de varios mensajes amenazantes en redes sociales como Instagram, algo que nunca antes había ocurrido. «¡Muérete Mia, jódete viva en el infierno! Suicídate, mereces morir», son algunas de las «perlas» que le están dejando en su perfil.
Cuenta Towleroead que otro de los mensajes iba acompañado de la foto de una niña pequeña con el puño empapado en sangre y cubriéndose la oreja. El mensaje decía: «Sí, muérete, estúpida zorra».
La madre de la actriz ya se ha puesto en contacto con las autoridades para que protejan a la pequeña, pero todo lo que sabemos es que la investigación sigue abierta, aunque se está llevando en el mayor de los secretos, como demuestra el hecho de que muy pocos medios se han hecho eco de esta noticia.
Es lamentable que personas supuestamente adultas se ensañen con una niña de cinco años que nada puede comprender sobre homosexualidad, religión o inclinaciones ideológicas de ningún tipo. Y todavía lo es más que lo hagan desde el anonimato que da internet.
Afortunadamente, ayer domingo fue el último episodio de Good Luck Charlie, y aunque nosotras, como croquetas, hayamos disfrutado muy brevemente de la primera pareja lésbica de la historia de Disney, con un poco de suerte estos fundamentalistas homófobos dejarán de acosar a la pequeña Mia. Esperamos que la policía sea capaz de identificarlos y meterlos entre rejas lo que les resta de su patética, amargada e intolerante vida.
Es difícil hablar de Nicole sin que me entren calores, y sé que quizás los años pudieron haber pasado sin ser tan injustos, pero las operaciones lo fueron, y mucho, y eso ha menguado su belleza. Pero sinceramente, me da igual. Nicole a muerte, la amo, la adoro y está en mi top five de mujeres por las que lo daría TODO. Y como además el día de San Valentín me vi Moulin Rouge mi amor hacia ella volvió a crecer de forma exponencial e imparable. ¿¡Y cómo no!? Y me da igual si ahora está peor y si no se tenía que haber operado, ¡me la sopla! Y lo hace porque ella siempre será así para mí.
¿No es lo más sexy EVER? Porque para mí lo es, con esos ojos, esos labios, esa forma de mirar que hace que sientas que te hielas y, a la vez, algo arde dentro de ti. Yo es que no puedo, me puede, va más allá de lo que es razonablemente normal para mí. Y juro que a pesar de lo que suele parecer por aquí, soy bastante normal y no voy secuestrando pelirrojas por la calle… Que me comentaron que es ilegal y que podría llevarme a la cárcel y que no son como las de Orange is the new Black. No os hablaré de su carrera, porque a estas alturas quién no sepa de ella es que ha vivido bajo una piedra, pero os diré que si no la habéis visto en Moulin Rouge, Los Otros (de nuestro español director Amenabar), Embrujada (junto a Sandra Bullock!) o Las Horas (película LGBT muy L en la que la veremos con una nariz muy fea pero besando mujeres) ya tienes plan para esta tarde de domingo.
Corred a verla ya.
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman (1)
Nicole Kidman
Era guapa de joven, y lo será siempre. Que sí, que el botox y tal, pero yo tengo la esperanza después de haberla visto en Stoker hace poco, que se haya dado cuenta de que el botox no arregla nada y se olvide de esas tonterías, dejando que la mujer que es luzca frente a todos, con arrugas, pero sin enmascarar la intensidad que es capaz de lanzar en una sola mirada. Ains, si a mí alguien me mirase así una sola vez…
No, en serio, es que no puedo… Es que no puedo.
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Nicole Kidman
Y no puedo decir nada más, porque tengo que ir a pillar un vuelo a Australia para ir a ver si me deja poner mis labios donde ella ha puesto sus manos y cantarle como lo hizo Ewan McGregor para ver si surge el mismo efecto y me caso con ella. ¿Qué? De sueños también se vive. ¿O era que no…?
Empezamos bien, ¿verdad? Pero, reconozco que es una buena pregunta. Sin embargo, me vais a permitir que, antes de responderla, os haga participar en un pequeño ejercicio creativo: a ver, imaginad un día cualquiera, en una ciudad cualquiera y a una chica cualquiera. Vale, pues esa chica cualquiera en cuestión entra en una pastelería (supermercado, ferretería, sex shop o donde queráis que entre) y le suelta al dependiente (dependienta, dueño, patrona o adorno de mostrador) lo siguiente:
—Hola, me llamo Menganita y calzo un 39.
Obviamente, el dependiente/dependienta/dueño/patrona/ o adorno de mostrador solo podría tener una respuesta a semejante gloriosa entrada:
—Estupendo, bonita, ¿y a mí qué?*
(*En este punto, en fin, yo le recomendaría un poco más de mano izquierda, pero bueno, básicamente esa sería la idea).
¿Y a mí qué?
Bien, pues esa réplica, y no otra, sería la reacción lógica de cualquier interlocutor en una conversación iniciada del modo anteriormente descrito (bueno, también tienen cabida la extrañeza, el pasmo y “¡Oh, mierda, la loca del barrio y tenía que entrar en mi turno, joder!”. Pero, dejémoslo en la opción escogida en esta columna, que es la que mejor viene a mis propósitos). Vale, una vez dicho esto, esa misma reacción, por tanto, debería ser la normal si cambiásemos número de calzado por orientación erótico-sentimental. A saber:
—Hola, me llamo Menganita y soy lesbiana (bollera, sombreruda, tortillera, bigotona, torta… Por favor, rellénese a gusto —y zona planetaria— de la consumidora).
Y, a continuación, por supuesto, la consabida réplica:
—Estupendo, bonita, ¿y a mí qué?
¿No sería maravilloso? En fin, no que dudaran de tu estabilidad mental, sino que llegara el día en el que soltáramos algo como “Hola, buenas, soy lesbiana” y te mirasen con cara de “¿Y?”. O, mejor, que ni siquiera hiciese falta hacerlo, porque, ¿para qué ponernos en una situación en la que duden de nuestro equilibrio mental? (porque, vamos a ver, a mí me viene una diciéndome, sin venir a cuento, que calza un 39, y me falta tiempo para llamar a su madre y reclamarle por qué coño le han cambiado la medicación a la niña y qué imprudencia es esa de dejarla salir sola a la calle).
En fin, a lo que quiero ir es a que, oye, estaría muy bien ese hipotético futuro en el que no se tuviera en cuenta, para ser una catalogada, factores más allá como, por ejemplo, cómo eres o qué haces (y todo eso, claro, aceptando esa irritante —pero, al parecer, igualmente imperiosa— necesidad que tenemos de catalogarlo todo). Así, yo podría ser buena persona, agente Fringe, siniestra, diva narizotas, capulla, princesa guerrera, embaucadora, reina malvada, mangante… ¡Esas sí serían categorías! Pero, ¿bollera? ¿En qué parte la ponemos? Porque puedo ser una bollera bondadosa o una bollera tocanarices. Puedo ser hábil, lista, tonta, mediocre, soñadora, torpe, mezquina. Puede ser que deteste a los perros, que adore cultivar patatas enanas o practicar el ganchillo de forma compulsiva (“¡Ahí va una loca del tapete!”, gritarían a mi paso).
Vale, acepto categorías. Al fin y al cabo, tenemos una palabra para cada cosa y clasificaciones para ordenarlas (animal, vegetal, cervecera). Pero, ser lesbiana (zapatona, machorra, machetona, come chocha, dyke, flor de campo… Sí, me he estado entreteniendo con Google), ¿por qué debería serlo? No creo ser una categoría, porque ser lesbiana no me define. ¡Mec! Rectifico: sí lo hace. Lo hace y lo ha hecho desde el punto de vista de lo que la homofobia, la ignorancia, la represión y la presión social hicieron de mí. Todo eso, para bien o para mal, me ha construido como persona, ha hecho de mí lo que ahora soy. Todo lo que sentí al respecto y todo lo que podría seguir sintiendo (porque, desgraciadamente, nada queda nunca atrás y tampoco hay que irse a la madrecita Rusia para ejemplos escalofriantes). A lo que quiero llegar es a que no quiero que lo haga, no quiero que me defina. A que llegue el día en el que presentarse así suene tan innecesario como “Hola, me llamo Zutanito y soy heterosexual”. ¿Verdad que ellos no tienen que hacerlo? ¿Y por qué? Porque a nadie le importa un bledo que calces un 39 (bueno, ellos un 38). ¿Me explico?
Sin embargo, hasta que llegue ese glorioso día, será necesario hacerlo. ¿Por qué? Muy simple: porque tendemos a rechazar lo que no conocemos (que se lo digan al pobre E.T., si no). Y si nos ven, nos conocen. Y si nos conocen… nos aceptarán o no, pero no será por nuestra condición, sino por ser, por ejemplo, la vecina cascarrabias que no presta la sal y el perejil en situaciones de emergencia. Sé que no es fácil, sé que nunca es tan bonito, pero contamos con una ventaja. Y es que no estamos solas. Puede que al hacerlo nos sintamos todo lo bicho raro que queramos (y no podamos evitar). Podremos sentir el miedo pegado a las entrañas por el qué dirán, cómo reaccionarán, cómo me señalarán, a quién perderé… Pero, tened una cosa presente: eso solo será si les dejamos. Si permitimos que nos arrinconen, que nos diluyan, que nos metan en la esquina más oscura, que nos quiten el nombre. Si consentimos en que el dedo se convierta en acusador.
Que me señalen por insolidaria, que lo hagan porque no reciclo el puñetero cristal, porque mi hobby es hacer llamadas obscenas a viejecitas desamparadas o porque cojo la ensalada del fondo y no de la primera fila del estante. Pero… ¿por ser lesbiana? ¡Venga ya!
No les dejéis, no les dejemos. Tengamos un nombre para que el día de mañana podamos prescindir de él. Como una L escarlata cosida a la ropa que se lleve sin pudor, porque sabemos que nada malo hay en ello. Como uno más del listado que nos define: animal racional, proyecto de persona, ilicitana, escritora, morena, cervecera, seriéfila, cinéfila, bollera, insegura, bocazas, cervecera (es que eso lo soy mucho), etc…
Quizás no sea suficiente, lo sé. Quizás la angustia supere al deseo. Pero, como he dicho, no estamos solas. Hay gente que defiende nuestros derechos. Gente que trabaja para ofrecernos información, asesoramiento, apoyo… ¡croquetas!
No deis un paso atrás, porque los caminos se hicieron para seguir adelante. Además, mirémoslo desde el lado lúdico (que también lo tiene, ¿por qué no?). Y es que, ¿no os mola eso de pertenecer a una especie de caótica hermandad? ¿No se os pone una sonrisita de lo más retorcida cuando solo vosotras entendéis términos como shippear, Faberry, femslash, subtexto o #quieropatearalosguionistasdetierradelobosyaroberttapertdepaso? A mí, personalmente, alguna que otra sí que me saca. Vaya que sí.
Y, llegadas a este punto, ya puedo contestar a la pregunta. ¿Qué quién coño soy y qué ídem hago aquí?
A pesar de que hace un par de días nos encontrábamos con la noticia de que la segunda temporada de Orange is the New Black podría estrenarse el 25 de abril, finalmente Netflix ha confirmado mediante un tweet que la fecha elegida para volver a disfrutar de la serie es el 6 de junio. La noticia saltó hace unas horas, en un tweet de una cuenta de fans de Daya Díaz, pero finalmente la cadena, como fuente oficial, y de la única que nos fiamos en HULEMS, ha asegurado que esa era realmente la fecha.
Acompañando a ese tweet que TANTO esperábamos, el primer teaser de la temporada ha contribuído a alegrarnos más la tarde (y la vida):
Así, pues, nuestras dudas han sido disipadas de un plumazo. Tendremos que esperar todavía unos meses que se nos van a hacer interminables, pero ya tenemos una meta. ¿Quién se va a pedir esa semana de vacaciones para poder verla del tirón? Yo se la voy a pedir a Emma y M, a ver si suena la flauta…
¿Pensaba que los Reyes eran el seis de enero? Pues no, nuestro regalo más grande ha llegado en febrero. Se han cumplido nuestros anhelos más profundos y menos escondidos, y Ellen Page ha salido del armario, dejándonos a todas con la boca abierta, con ganas de bailar alrededor del salón, y con una idea en la cabeza: Lo sabía. Porque sí, que Ellen Page era lesbiana es una idea que nos ha rondado a todas por la cabeza, no podemos negarlo. Ella misma se ha encargado de alimentar nuestra imaginación desde que la conocemos. Para muestra, cinco botones.
1. Su amistad con Clea DuVall
No digo ninguna tontería si afirmo que Clea DuVall no es la persona más hetero de la tierra. Y al verlas juntas, todos nuestros radares se pusieron a pitar. Además, si os digo que estaban mirando muebles en anticuarios… Sólo diré que me parece la versión cool de ir a Ikea con tu novia el sábado por la mañana.
2. Convenció al director de The East de que era súper necesario para la trama que ella besara a otra chica
Todo el mundo sabe que una película sin juego de la botella es una película coja, sin gracia, sin nada. Ellen también lo sabe, y nos regaló esta escena sin la cual la cinta no tiene sentido. ¡Gracias!
3. Su amistad con Drew Barrymore
Desde que rodaran juntas Whip It, aquella película de patinadoras, las dos se llevaron tan, tan bien, que hubo quien aseguró que estaban juntas. Lo que sí está claro es que, sea verdad o no, las fotos que nos dejaron son para enmarcar y poner encima de la chimenea.
4. El glorioso sketch de Saturday Night Live en el que hacía de lesbiana
5. Su mayor secreto era que llevaba ropa interior de chico
En una campaña en la que los famosos contaban sus mayores secretos (secretos que se pudieran contar, supongo), la actriz contaba su afición a llevar calzoncillos. No especificaba el tipo, pero ¿acaso importa? ¡Es Ellen Page en ropa interior!
Estas son solo cinco momentos, pero probablemente haya cientos.
Tal vez te estés preguntando qué tiene que ver el videojuego Lightning Returns con la bollería fina, y si es así, es que no sabes nada, Croquette Snow. El universo de Final Fantasy XIII contiene mozas de muy buen ver, algunas de las cuales parecen más que dispuestas a retozar juntas, para nuestro gozo y disfrute. Tienes suerte de que estemos aquí para instruirte y celebrar contigo y con las chicas de Final Fantasy XIII: Lightning Returns el día de San Valentín. ¿Y qué mejor manera que hablando de las parejas más populares en el fandom?
1. Fanille (Fang x Vanille)
Es la pareja más evidente dentro del juego: se conocen desde siempre, cuidan especialmente la una de la otra y parecen tener sus propios secretitos. Además, están de vuelta en Lightning Returns, así que no descartamos verlas dando un paso más en su relación. Por lo menos, esperamos que en Square-Enix sean buenos y no se hagan de rogar.
Si no te atrae demasiado el cliché de “chica dura y chica dulce se enamoran” del punto anterior, estás de enhorabuena: Fang y Lightning también forman una pareja bastante popular. Los materiales gráficos que protagonizan suelen ser bastante más subidos de tono, y no es de extrañar, dado el morbo que desprenden juntas. ¿Por qué conformarse con una chica dura, si puedes tener dos? ¿Se pelearán por estar arriba? ¿Alguna de las se convertirá en una pillow queen?
Así se seduce a una mujer como Lightning. (Fuente)
Hemos hablado de morbo, ¿verdad? ¿VERDAD? (Fuente)
3. Lanille (Lightning x Vanille)
Puede que no sea la pareja con más sentido del juego, pero ¡sorpresa!, es bastante recurrida en el fandom. ¿Y si Lightning se dejara llevar por los encantos de Vanille? ¿Y si Vanille se sintiera atraída por la personalidad taciturna y el aire enigmático de Lightning?
¿Quién puede decirle que no a una mirada de Lightning? (Fuente)
«Niña, te voy a dar lo tuyo y lo de tu prima» (Fuente)
Vanille siempre quiso un pony. Lightning puede llevarla a lomos de Odín, que tiene mucha más clase. (Fuente)
4. Neapolitan (Lightning x Fang x Vanille)
Esta cuarta opción es para aquellas que no quieran separar a las parejas anteriores, sino añadirle condimentos. Como a un helado napolitano: fresa, vainilla y chocolate juntos (sí, de ahí viene el nombre que el fandom le da a este trío). Ya sabéis lo que dicen: donde caben dos, caben tres. Y, además, la hipoteca sale mucho más barata.
Es posible que Vanille desentone un poco con Fang y Lightning poniendo cara de malotas… (Fuente)
…pero, en el fondo, tienen amor para dar y regalar. (Fuente)
Esperamos que Final Fantasy XIII: Lightning Returns nos aguarde gratas sorpresas con nuestras chicas y que sirvan de inspiración para fanarts tan impresionantes como los que os hemos mostrado.
Por lo pronto, pondremos buena parte de nuestras esperanzas en Lumina, el nuevo bombón del grupo. El fandom todavía no se ha atrevido con ella, pero estamos seguras de que nos depara buenos momentos. Ya estamos deseando ver las parejas que se forman a raíz de su aparición y qué línea siguen los fanarts que protagonice en compañía.
Si nos queréis hacer saber cuál es vuestra pareja favorita o qué esperáis de Lightning Returns, somos todo oídos.
Ellen Page (por fin) ha salido del armario. «Estoy aquí hoy porque soy gay y porque a lo mejor puedo marcar una diferencia. Ayudar a que para otros sea más fácil. Me siento con la obligación social y personal de decirlo».
Según The Hollywood Reporter este discurso se produjo el viernes, día de San Valentín, en el que la actriz de 26 años «, asistió como ponente a una conferencia de Humans Right Campaign para promover el bienestar de los jóvenes LGBT. En él, además de salir del armario, comentó que se le hacía extraño el papel que le toca representar porque «aquí estoy, como actriz, representando (por lo menos de alguna manera) a una industria que crea modelos de conducta para todos nosotros, no solo para la gente joven, sino para todos. Modelos de belleza. De vida. De éxito. Modelos que, odio admitirlo, me afectaron también a mí. Tienes ideas predeterminadas en tu cabeza, pensamientos que nunca antes habías tenido, que te dicen cómo tienes que actuar, cómo tienes que vestir y cómo tienes que ser. Yo he intentado dejar todo eso a un lado, ser auténtica, seguir los designios de mi corazón, pero a veces puede ser duro».
(Gracias, Moreorlez por el vídeo!)
Pues nada, ahí la tenéis. Una salida del armario a lo GRANDE que ya está teniendo reacciones en Twitter:
Hacía tiempo que el gaydar nos pitaba a todas con esta actriz, pero una cosa es la sospecha y otra muy diferente tener la certeza. Se agradece que cada día sean más las famosas que se atreven a dar este paso y convertirse, así, en modelos de miles de jóvenes. Como nota curiosa, nos parece que ha sido un gran momento para hacer estas declaraciones públicas, ya que justo ayer os contábamos que va a protagonizar su primer papel como lesbiana en una película.
Avicii es el DJ y compositor de moda. Todos los temas que lanza se convierten automáticamente en exitazos que suenan por las pistas de medio mundo, y con razón, porque su fusión de música electrónica y ritmos eminentemente americanos, como el country, es una fórmula magistral que encanta a casi todos. Todas las canciones que te pueden venir a la memoria de él son trallazos ultra bailables que pueden levantar a un muerto. Para su último single, Addicted to you(sí, como la canción de Shakira, que sabemos que lo estás pensando), nos ha traído un videoclip en el que dos chicas, al más puro estilo Bonnie & Clyde (¿Bonnie & Bonnie?), se dedican a atracar bancos y a darse amor. Nos gustan las malotas.
Otro clip más que sumar a la lista. Nosotras, encantadas, claro. ¿A quién le va a amargar un dulce?
Gracias a A.M. y a Lina María, lectoras de HULEMS, por ponernos sobre la pista de este vídeo para que podamos contártelo antes que nadie!
Jenny’s wedding es el nuevo proyecto de la ex actriz de Anatomía de Grey. La película está todavía en el aire, porque depende del crowdfunding para financiar ciertos aspectos como el color y la música, pero el argumento es más que interesante. Heigl es Jenny, una chica lesbiana que vive su sexualidad abiertamente, excepto para su tradicional familia. Cuando finalmente decide casarse con su novia, quien para su familia era sólo su compañera de piso, su vida da un giro de 180 grados, y se enfrenta a una serie de dificultades con las que hasta ahora no contaba.
El resto del reparto lo conforman actores por todos conocidos como Tom Wilkinson, Linda Emond (Across the Universe), Alexis Bledel y Grace Gummer (AHS). Este no es el primer papel croqueta de Katherine, quien ya tuvo una pequeña incursión en 100 girls. Tampoco es la primera de temática bodil para ella. Pero sí es la primera que aúna estos dos géneros.Si os apetece colaborar en la post-producción de este film, podéis hacerlo desde la página de Indiegogo.com. Como viene siendo habitual, hay recompensas según la cantidad de dinero donada, incluyendo vestidos de novia y cenas con los actores.