Después de más de seis meses de lucha parlamentaria y social, el Senado de Italia aprobó la ley de unión civil para las parejas homosexuales el pasado jueves 25 de febrero. Una ley que igualará a la baja los derechos de las parejas de gais y lesbianas de Italia con respecto a la legislación de la mayoría de países de Europa. A la baja porque, finalmente, el punto más controvertido de la ley de uniones civiles, el derecho a la adopción, no ha entrado dentro del texto que se ha aprobado en el Senado.

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Aprobada por 173 votos a favor y 71 en contra (sin los votos del Movimiento Cinco Estrellas, que abandonó la cámara), la conocida como “ley Cirinnà” ha dejado fuera, contra todo pronóstico, el derecho a adoptar al hijo natural del cónyuge. Durante el mes de enero ya había quedado patente la división de la sociedad italiana sobre la unión civil, y más concretamente sobre el controvertido punto de la adopción. Un punto que el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, aplaudió que no se incluyese en el texto final con estas declaraciones en Bruselas:

Ha sido un bonito regalo a Italia haber impedido que dos personas del mismo sexo, algo que impide la naturaleza, tuvieran la posibilidad de tener un hijo

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Es obvio que la lucha en Italia por la igualdad de derechos aún no ha terminado. A la ley de unión civil todavía le falta pasar por el escrutinio de la Cámara de los Diputados y recibir también la aprobación de esta sala. Pero, lo más importante, Italia debe ir pensando ya en una legislación que de verdad favorezca a quienes luchan por la equiparación de los derechos de los italianos con independencia de su orientación sexual. Porque la ley que impulsó la senadora Cirinnà ha acabado siendo, en efecto, un regalo para la Italia que se oponía a la equidad de derechos, y no un regalo para la Italia que lleva décadas luchando por el colectivo LGBT.

Vía: infoLibre

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