

No conoce el arte de la navegación/ quien no ha bogado en el vientre
de una mujer, remado en ella,/ naufragado/ y sobrevivido en una de sus playas.
Por favor, por favor, por favor. Que el arte de la navegación (ya sabéis, «navegar», «na-ve-gar») no lo conoce quien no haya remado (ejem) y naufragado en una mujer. Si utilizas esa preciosa metáfora con alguien pueden pasar dos cosas: o llama a la Policía explicando que andas hablando sola por bares y pareces bastante extraña, o se engancha a esa idea perfecta de los encuentros que acaban en naufragios.
Hay versos mucho más directos para todas aquellas que sean más valientes (envalentonás, como dicen por mi casa), que, desde luego, no dan lugar a confusión:
te vi/ y el animal oscuro/ clavó sus ojos/ en la curva insinuante de tus senos
¡BOOM! Aquí nuestra uruguaya no se anda con rodeos. El mensaje directo, con la mirada fija, las intenciones aflorando por todos sus poros. Quien no quiera entender, que no entienda, pero a mí me parece una manera perfecta de decirle a alguien «Oye, que masgustaodesdelejos», pero sin la boquita pequeña.

muy por lo bajo te murmuro entre las piernas/ la más secreta de las oraciones/ Tú me recompensas con una lluvia de tus entrañas/ y una vez que he terminado el rezo/ cierras las piernas
¡Esto es poesía erótica, amigas! ¡Y quien lo leyó lo sabe! Cristina convierte en sagrado su acto final, su idea de pasión, su mirada hacia lo que supone para ella el amor por las mujeres. Así que si necesitáis una pequeña ayuda a la hora de abrir conversación, una excusa o un empujoncito, quién sabe, quizá podáis recordar versos de la escritora y soltarlos al aire. Podríamos hacer un hijo suena sugerente en palabras de Peri Rossi, ¡y si nos rechazan siempre podremos decir que estábamos citando!
Post post: Un buena amiga me redecubrió a Cristina Peri Rossi. Nunca ligué con ella, pero le agradezco muchísimo que me uniera literariamente a esta poeta uruguaya. ¡Pa’ ti tó’ esto!










