
En marzo de 2016 pasó algo que, si estabas en el fandom sáfico de las series y si no estabas a lo mejor también, probablemente recuerdas perfectamente: el día que Lexa, comandante grounder y crush universal, murió de manera sobrevenida y cruel en The 100. Este 2026 se cumplen diez años de aquel episodio que, durante semanas, convirtió internet en un campo de batalla entre fans, guionistas y medio mundo hablando de representación queer en televisión.

Para quien no tenga el recuerdo fresco: Lexa, interpretada por Alycia Debnam-Carey, era uno de los personajes más queridos de la serie de ciencia ficción de CW. Líder política, estratega brillante y con una presencia magnética, había terminado construyendo, para ENORME ALEGRÍA de las fans una relación romántica con Clarke Griffin. La pareja, conocida por el fandom como Clexa, se convirtió rápidamente en uno de los ships más populares de la televisión y de internet. No era casualidad. En 2016 todavía era bastante raro encontrar una historia sáfica en una serie mainstream tratada con cierta épica.
El problema llegó con el episodio Thirteen, emitido el 3 de marzo de 2016. Tras una larga tensión romántica, Clarke y Lexa por fin se besaban y pasaban la noche juntas. El fandom celebró el momento como una pequeña victoria televisiva. Y entonces, minutos después, todo se fue al traste: Lexa moría de un disparo accidental destinado a Clarke. Algo que, a día de hoy, sigue impresionando por lo absolutamente innecesario que era.

En cuestión de horas empezaron a circular hashtags como #LGBTFansDeserveBetter, que acumularon cientos de miles de tuits. La queja no era simplemente “han matado a mi personaje favorito”. El enfado tenía un trasfondo mucho más concreto: la sensación de que la serie había caído en el famoso tropo televisivo conocido como “Bury Your Gays”, una tendencia histórica por la cual los personajes LGBT terminan muertos, especialmente justo después de encontrar la felicidad o confirmar su relación, y especialmente las mujeres lesbianas. Tenemos ejemplos para dar y regalar, lamntablemente incluso después de esto que te estoy contando. Autostraddle recopiló 240 personajes hasta que en 2024 supongo que se cansaron de contar.

Para muchos espectadores queer, el problema era doble. Por un lado, Lexa era uno de los pocos personajes lésbicos complejos, y queridos, en una serie mainstream, no de nicho. Por otro, la propia promoción de la serie había insistido en su representación LGBT como algo progresista, lo que generó la sensación de traición cuando el personaje murió de manera tan abrupta.
La reacción fue enorme. Hubo campañas para boicotear la serie, debates interminables en Tumblr y Twitter, artículos analizando todo, sobreanalizando, creando revuelo, y también una conversación mucho más amplia sobre cómo se representaban las historias LGBT en la televisión mainstream. Incluso se organizaron iniciativas solidarias impulsadas por fans que aprovecharon el momento para recaudar fondos para organizaciones de apoyo a jóvenes LGBT, y la estupenda editorial LES lanzó un título analizando la reacción.
La presión fue tal que el showrunner de la serie, Jason Rothenberg, terminó publicando una carta abierta disculpándose con los fans. Reconoció que no había sido consciente del peso simbólico que tenía el personaje y admitió que, con la perspectiva del tiempo, habría manejado la muerte de Lexa de otra manera.
Diez años después, la serie terminó hace tiempo y el fandom ha pasado por mil otras guerras culturales, pero la muerte de Lexa sigue apareciendo cada vez que se habla de representación queer en televisión. No tanto por el hecho de matar a un personaje, algo que The 100 hacía constantemente, sino por lo que simbolizó para una generación de fans que, durante unos minutos, pensaron que por fin tenían una historia que iba a durar. Qué jóvenes éramos.










