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¡Extra, extra! : Derechos de reunificación familiar garantizados para parejas LGTB

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Razones para que te guste la Unión Europea (aparte de todas las ventajas de vivir y trabajar en otros 27 países y darnos un montón de derechos a nivel europeo): cuando los Estados Miembros se ponen tontainas e intentan restringir los derechos regulados a nivel europeo, de vez en cuando (sin entrar a invadir el derecho a la soberanía de dichos Estados y de autolegislarse), la UE se cansa y pone límites.

Esto es lo que ha ocurrido recientemente y esta vez implica un gran avance en cuanto a derechos LGTB en la Unión Europea se refiere. ¡Palomitas y a por ello!

 Qué ha pasado

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE para los amigos) ha dictaminado que todos los Estados Miembros de la Unión Europea han de reconocer los matrimonios entre parejas del mismo sexo (enlace de momento solo en inglés, sorry), incluso si ellos no disponen de legislación al respecto, a efectos de reunificación familiar para ciudadanos no comunitarios.

Esto de forma práctica implica que un ciudadano no comunitario puede conseguir un permiso de residencia como familiar de ciudadano de la UE en cualquier país de la UE, incluyendo a todos aquellos países que desgraciadamente aún no tienen matrimonio igualitario (ni pareja de hecho equivalente).

Cómo ha pasado

La Unión Europea tiene una Directiva (un tipo de legislación a nivel europea que todos los Estados Miembros están obligados a implementar en sus leyes nacionales y a respetar en todo momento) que incluye derechos y normativas sobre reunificación familiar.

Pues bien, tenemos a un señor de nacionalidad rumana y a un señor estadounidense. Estos señores están casados. Se han conocido en Estados Unidos, han vivido juntos durante cuatro años y, después de este tiempo, al señor de nacionalidad rumana lo trasladan por trabajo a Bruselas (donde trabaja para el Parlamento Europeo y se entera de cómo van estas cosas).

Pero sigue queriendo mucho al señor estadounidense (¡bien por las relaciones a distancia que funcionan!) y, aunque el señor estadounidense sigue en Estados Unidos, se van a Bélgica a casarse. Un “ooooooh” todas muy grande aquí, por ser tan monos.

Después deciden que quieren vivir juntos otra vez, pero que se van a mudar a Rumania, de donde es nacional una de las partes. ¿Y qué pasa? Pues que intentan pedir un certificado de residencia para familiar de ciudadano de la Unión Europea para nuestro ya amigo estadounidense y Rumania les dice que nanay. Porque Rumania no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Y entonces, el señor rumano, que ha trabajado para la Unión Europea y al que este tema le pone de muy mala hostia, demanda a nivel nacional. Y luego va a segunda instancia. Y así hasta que no le quedan más tribunales rumanos que el Tribunal Constitucional Rumano (que es la instancia más alta).

Cuando pasa esto, la UE tiene una cosa muy guay que es que el Tribunal Constitucional Rumano, si no está seguro de cómo entender una regulación europea, está obligado a preguntarle al Tribunal de Justicia de la Unión Europea por su interpretación de la ley (básicamente para que todos los Estados la apliquen igual y aquí no entienda cada uno una cosa).

Y el TJUE nos contesta, nos hace muy felices a todos, y nos dice que no, que eso va en contra de la Directiva sobre reunificación familiar, porque el concepto de esposo/a es equivalente en las relaciones homosexuales por analogía a las heterosexuales, ya que el único requisito es estar casado con un ciudadano de la UE. Que dicho término (esposo/a, que en inglés no tiene género) es neutro y, por tanto, no excluye a nadie.

Esto, junto con el hecho de que rechazando este derecho se rechazaría la libertad de movimiento del ciudadano de la UE — que lógicamente quiere vivir con su pareja —, obliga a Rumanía a darle el permiso a este señor. Y, como es una interpretación de la ley de carácter obligatorio dictada por el TJUE, todos los países de la UE que se encuentren en esta situación tienen que hacer lo mismo de aquí en adelante.

Consecuencias

Cualquier ciudadano de la UE puede solicitar a cualquier Estado de la UE un permiso de familiar de residencia por su matrimonio con esta persona, sin poder ser rechazada dicha solicitud por su orientación sexual. Así que, croquetillas mías, ¡ya podéis mudaros (si es que os da por ahí) a todos esos países que aún no están en el siglo XXI!

Estas dos chicas montaron un imperio heladero y lo que pasó después te sorprenderá (o no)

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Hoy, en historias que nos encanta oír porque nos ponen una sonrisa tonta en la cara y nos ponen de buen humor para el resto de día, la de Freya y Case, dos chicas que montaron un imperio heladero y terminaron montándoselo entre ellas también.

Todo surgió con una crítica que una de las profesoras de Natasha le hizo durante una clase en la escuela de diseño. Criticó el logo que había hecho porque le parecía un layer cake, como si hubiera algo de malo en los pasteles. Lo imprimió y puso en marcha la idea encargándose ella de la primera hornada. Ahí es donde entra Freya. Si Natasha es la creativa de la pareja, Freya es la práctica y la empresarial. Le echaron un ojo a la zona de helados del supermercado y se dieron cuenta de que vendiendo sandwiches de helado, con un poco de originalidad, podrían imponerse fácilmente sobre la competencia. Compraron un food truck de segunda mano y se fueron a la tierra prometida de lo moderno y lo guay para darse a conocer, el festival de Coachella con su marca, CoolHaus.

Pronto se expandieron y abrieron locales en Los Ángeles, Texas…, sacaron un libro de cocina y sus helados comenzaron a venderse en supermercados. Pero no todo fueron alegrías, y el camino también tuvo baches y momentos difíciles, pero años después aún siguen juntas, felices y se han sacado recientemente el carnet de mamás.

Vía: Advocate

Amandla Stenberg sale del armario como lesbiana

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Ayer, la revista Wonderland publicaba una entrevista realizada a Amandla Stenberg (conocida por interpretar a la pequeña Rue en Los juegos del hambre) quien, tras salir del armario como bisexual hace un par de años, habla en esta entrevista sobre el largo camino que ha recorrido para descubrir y aceptar que, en realidad, no es bisexual, sino lesbiana.

«Estoy agradecida por la forma en que ser gay me ha brindado la oportunidad de experimentar y entender el amor y el sexo y, por lo tanto, la vida, de una forma amplia e infinita. El proceso continuo de desaprender la heteronormatividad y la homofobia interiorizada puede ser difícil, pero una de las mayores bendiciones radica en la magia que implica tener que entender el amor fuera de los confines de los roles heterosexuales aprendidos»

En la entrevista (completa en inglés aquí y resumida en español aquí), la actriz habla con la artista queer Mikaela Straus/King Princess sobre la importancia que han tenido en su vida referentes como Frida Kahlo o Audre Lorde, así como confiesa que su primer crush femenino fue ni más ni menos que Mila Kunis.

Te entendemos perfectamente, Amandla.

Ambas artistas también han tenido tiempo para hablar sobre el movimiento «Black Lives Matter» y lo profundamente significativo que es para la actriz, así como de sus nuevos proyectos artísticos, adelantando que está especialmente centrada en la creación musical y en la escritura de un guión.

Desde HULEMS nos alegramos muchísimo de que Amandla haya descubierto y aceptado totalmente su verdadera orientación sexual y de tener un ejemplo tan potente de representación, visibilidad y activismo.

Vía: i-D

Elena Farga, la croqueta que lo está petando en ‘Factor X’

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Elena FargaLa semana pasada, en Telecinco, se emitió la segunda ronda de actuaciones en directo del talent show Factor X. Elena Farga, una de las firmes candidatas a ganar el concurso (ya fue favorita la semana anterior), salió al escenario sin guitarra por primera vez en todo el programa y volvió a enamorar a público y a jurado (y a nosotras, para qué negarlo). Podéis encontrar su actuación de anoche aquí (y el resto de sus actuaciones en la misma página).

Al darnos cuenta desde el principio del programa del talentazo que tiene Elena, nos pusimos a seguirla por todas sus redes sociales y, buscando en su Instagram, la hemos podido ver muy bien acompañada por otra chica en algunas de sus fotos recientes (y no tan recientes), así como comentarios de ambas en las fotos donde aparecen juntas diciéndose cuánto se quieren.

https://www.instagram.com/p/Bj2Ei3FhZsS/?taken-by=elenafarga

https://www.instagram.com/p/BFE25-_JdCs/?taken-by=elenafarga

https://www.instagram.com/p/BjUddQRBhBM/?taken-by=elenafarga

No se puede negar que estamos living porque hacen una pareja preciosa y desde HULEMS les deseamos lo mejor (y toda la suerte del mundo para Elena en su carrera musical).

Vía: Instagram

Biñetas: Presunción de heterosexualidad

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Biñetas es una tira semanal de Chris G. Represa. Puedes seguir a la autora en su Twitter, su Instagram y su Facebook. También puedes apoyarla en Ko-fi o Patreon.

Las Campanillas y Kase-san

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¡Hola, croquetillas! Tras haber hablado de Strawberry Panic quería hablar de Kannazuki no Miko, que van un poco de la mano (aunque tengan sus diferencias), pero consideraba oportuno colar esta reseña por fechas, ya que acaba de estrenarse en los cines de Japón la película que adapta este manga tan tierno.

Creo, ojalá me equivoque, que esto ha pasado un poco desapercibido. Asagao to Kase-san, traducido por “las campanillas y Kase-san” empezó como un one-shot, historia corta auto-conclusiva. Pero gustó y se continuó.

La historia inicial trata de dos chicas, diferentes entre sí. Por un lado, vemos a Yamada, chica muy tímida, del club de jardinería, que se dedica a cuidar las plantas y regarlas. Mientras está en su faena diaria, aparece Kase, del club de atletismo a ayudar a regar las campanillas. Al contrario que Yamada, la atleta es muy sociable y muy popular. Se ve desde el primer momento que ahí hay química. Claro, al continuar esta historia corta, se desarrolla la trama.

El manga en sí tiene tres tomos, formados de pequeñas historias en las que se va desarrollando esa relación entre ambas. Sin mucho drama, se va contando el romance de una forma muy dulce y realista. La historia se ve desde el punto de vista de Yamada, aunque la lectora puede ver perfectamente reacciones de Kase que a la dulce jardinera le pasarán desapercibidos por su inocencia.

En el primer tomo se ve cómo terminan de pareja, ese proceso de irse conociendo hasta el primer beso. Los otros dos tomos tratan de cómo van funcionando y cómo afianzan esa relación. Tras el éxito de la historia se planeó la adaptación a anime, al no ser un manga largo, lo que se ha hecho es una película de 60 minutos. Se estrenó en los cines el pasado día 6 de junio.

Llegué a este manga cotilleando cosas por anidb (como imdb, pero para anime). Me llamó la atención un vídeo musical. Tardé unos meses en lograr verlo y me encantó cuando pude disfrutarlo. Seguí investigando, ¿qué era ese vídeo promocional? Porque solo sabía eso. Cotilleo más, vale, es para una película, adaptación del manga del mismo nombre. Como el vídeo musical me deja tan tocada, me busco el manga porque me he quedado con ganas de más. Por supuesto, el manga me encanta igualmente, que al ser tan cortito te lo terminas pronto. Ahora mismo estoy trabajando para sacar la peli, ya tengo todo el material, esta semana debería tenerla disponible en Bara (por aquí no puedo poner enlaces, pero en mi perfil hay información). Nunca me había gustado tanto un cambio de agenda, la verdad.

¿Por qué recomiendo este manga/película con su precioso vídeo musical? Porque siendo de los dulces como a mí me gustan, es muy realista a la hora de tratar las relaciones sexuales. Muy épica la búsqueda en google que hace Yamada para ver cómo tienen sexo dos mujeres. Es el primer anime, para mí gusto y desde mi punto de vista, que tratando el tema del sexo lo hace de forma madura, sin jugar con el morbo. Creo que muchos shoujo-ai deberían aprender de esta forma de tratar las cosas.

Yo me enamoré del vídeo musical, tenía ese algo que me atrapó. Me partí los cuernos para hacer ese karaoke. Porque no veas tú qué aventura lo de encontrar la letra. Que la canción se titula “tu luz”. Y no saber quién es la cantante no es que ayude mucho. Cuando por fin la encontré, me gustó mucho. Era tan dulce como el vídeo y la música. Me gustó tanto que es el único manga que he editado y que editaré, aunque mereció la pena. Y ahora, como buena fangirl, a disfrutar de la película.

Así que nada, espero haberos animado a ver esta historia corta pero intensa y entretenida, que creo que merece mucho la pena.

¡Gokigenyou!

Nanaho.

Ellie y Dina: el beso que desató la hipocresía de los machitos™

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El pasado 11 de junio, Naughty Dog presentaba en la convención de videojuegos E3 el primer gameplay de The Last Of Us 2 (cinco años después del estreno de su predecesor), dejando boquiabierta a la comunidad gamer.

En efecto: durante los primeros minutos del vídeo, Ellie (protagonista femenina de The Last Of Us) comparte un beso cálido con Dina, nuevo personaje en la historia. Este beso es una gran noticia para el mundo croquetil, ya que vernos representadas en un videojuego de semejante calibre habría sido impensable hace unos años.

El problema viene cuando, para un buen sector de la población, esto sigue siendo impensable. Mientras la comunidad LGTB celebra este importantísimo ejemplo de integración, otras voces discordantes lo critican valiéndose de diferentes argumentos (los cuales se pueden resumir en la sección de comentarios de este artículo).

Una de las reacciones ha sido la sorpresa (negativa) ante la orientación sexual de Ellie. Parece ser que estas personas tan impactadas no jugaron al DLC The Last Of Us: Left Behind, o lo que es peor: lo jugaron y no quisieron darse por enteradas («Ha besado a otra mujer… ¿Cuál es el mensaje que estará intentando mandarnos? ¿QUÉ INTENTAS DECIRNOS CON ESTO, ELLIE?»)

La segunda reacción se puede resumir en: «¿Por qué la muestran como lesbiana/bisexual si eso no tiene importancia en la trama?». ¡Excelente pregunta! Nosotras también llevamos años preguntándonos por qué muestran a la inmensa mayoría de personajes como heterosexuales si eso no tiene importancia en la trama. ¿Absurdo, verdad? Pues eso.

Tercer argumento: «Es que ya queréis estar representados en todas partes. Estáis forzándolo». Pues sí, Jose Carlos. Queremos representación en todas partes, pero nadie está forzando nada porque, sorpresa, existimos en todas partes. No somos LGTB durante unas horas pero nos volvemos heterosexuales al coger el mando de la Play. Lamento si alguna persona LGTB algún día te hizo una broma con eso y te la creíste. Lo único forzado en la industria del videojuego (y con cero importancia e interés para la trama, por cierto) es esto:

https://youtu.be/xxPuEzl1GwU

Por no hablar de todo esto

Y por último, el Mejor Argumento de la Historia de los Argumentos (y el más repetido por los Hombres Gamers™): «Qué manía con sexualizarlo todo». Frente a la fuerza aplastante de este razonamiento, sólo queda remitirnos al vídeo y al artículo anterior en bucle y reírnos ante la situación tan heavy que nos está tocando vivir.

A lo mejor si ves sexualización en un beso de diez segundos el problema lo tienes tú, Juan Antonio. O a lo mejor estás demasiado acostumbrado a engrosar el Top 1 de esta lista y crees que las mujeres más allá del porno se besan para que tú luego te des una breve alegría en tu casa.

Las conclusiones que se pueden sacar de todo esto están claras: lleváis encima un machismo rancio y casposo que apesta a kilómetros, sois unos homófobos recalcitrantes y solamente os interesan las muestras de cariño entre mujeres cuando son aptas para vuestro consumo pornográfico y misógino. El mismo doble rasero y la misma hipocresía de siempre.

(Enhorabuena a los creadores de la empresa Naughty Dog por el juegazo que se avecina)

Jamie Clayton habla sobre el final y la importancia de ‘Sense8’

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Sense8 nos ha dicho adiós para siempre, pero es no quita para que todavía no nos dure la sonrisa tonta en la cara que se nos ha quedado con perfecto último capítulo y, especialmente, con sus últimos quince minutos en lo alto de la Torre Eiffel.

Para Jamie Clayton, Nomi en la serie, estos últimos minutos, en los que ella y Freema Agyema, Amanita, se casan lo eran todo. Eran tan importantes que incluso llegó a ser un condicionante para participar en el finale. «Una vez hicimos una lectura del guion y leí los votos matrimoniales, no podía dejar de llorar. No podía esperar a estar allí y caminar por el altar con Bug». Durante un screening con fans, reconoce que básicamente estuvo «allí sentada durante dos horas a que empezara la boda porque quería que la gente lo viera». Y es que normal, yo ya la tengo en mi top 3 de casamientos favoritos.

Jamie Clyaton, como única persona abiertamente queer del cast, sabe lo importante que es para el público LGBT esta clase de contenido donde se refleja la diversidad racial, sexual y de género de manera positiva y no cayendo en estereotipos o representaciones dañinas. «No podía esperar a rodar la escena de la boda. «Como la única persona abiertamente queer de la serie (…) sé lo importante que es esta clase de representación y me puso muy triste que se acabara. Aunque al mismo tiempo, no podía esperar a que se rodara la escena de la boda. (…) Quería desesperadamente que los fans, la gente queer de todas las etnias, géneros y sexualidades fuera capaz de ver a esas dos mujeres enamoradas expresar ese amor de una manera tan pública. Así que estaba triste, pero a la vez muy agradecida de que eso fuera a suceder.

Pienso en o importante que este tipo de representación fue y en lo orgullosa que estoy de ser parte de algo como el personaje de Nomi, y como es una mujer que se identifica como trans pero su trama no tiene nada que ver con ser trans. Es algo poco común.

Cuando le preguntan sobre su experiencia y la de sus compañeros de reparto trabajando en la serie, contesta que todos tienen su propia perspectiva «y eso es lo bonito de la serie. Eso es justo de lo que va la serie. Todos hicimos lo mismo. Como cenar juntos. Pero todos lo experimentamos de diferentes maneras», pero si tuviera que quedarse con algo en concreto, resalta la gran oportunidad que fue para ella interpretar a Nomi. «Estoy tan, tan orgullosa de poder interpretarla y que tanta gente con experiencias trans pudiera verse representado de esa manera y no como un estereotipo. Esto es definitivamente lo más increíble sobre esto para mí».

Vía: Indiewire

Stonewall y el olvido de nuestras raíces

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En septiembre de 2015, se estrenaba Stonewall: Where Pride Began, dirigida por Roland Emmerich y protagonizada por  Jeremy Irvine y Jonathan Rhys-Meyers. Aquí tenéis el trailer (está en inglés, pero basta con fijarse en las imágenes):

Echando un vistazo a la sección de comentarios y a la cantidad de dislikes que tiene el vídeo, se puede apreciar que la gente se enfadó bastante. Pero, ¿por qué?

La respuesta es sencilla: porque las cosas no ocurrieron como esta película quiere hacer creer al público. Este caso (y muchos más) pueden enmarcarse dentro del fenómeno conocido como «whitewashing», que podría resumirse en «reescribir la Historia de la Humanidad poniendo a personas blancas donde realmente no las había». Evidentemente, esto invisibiliza a las personas racializadas, silenciando su voz incluso en momentos de la Historia donde la alzaron con más fuerza que nadie.

El caso es aún más grave en esta cinta: no aparecen representadas  la mayoría de mujeres trans racializadas y bisexuales que prendieron la chispa de la revolución, la subversión y el Orgullo en los disturbios de Stonewall. En su lugar,  los protagonistas son chicos blancos homosexuales cisgénero. En su afán de «libre adaptación» de los sucesos ocurridos a partir de aquel 28 de junio de 1969, la película llega incluso a mostrar al protagonista masculino siendo el primero en lanzar un ladrillo en los enfrentamientos con la policía. Aunque pueda parecer un detalle sin importancia, no es casual ni inocente la elección de un chico blanco cis para interpretar este acto (ya mítico en la historia del movimiento LGTB) llevado a cabo, en la vida real, por la activista Marsha P. Johnson.

Pero la costumbre de presentar a hombres blancos de clase privilegiada como los grandes abanderados de las luchas sociales no es algo nuevo: poco después de las revueltas de Stonewall, el colectivo se fue olvidando de la gran importancia de estas mujeres. Entre los años finales de la década de los 70 y los primeros de los 80, los homosexuales (y algunas lesbianas) criticaban a las personas trans por considerarlas «estereotipos», así como consideraban a lxs bisexuales «homosexuales reprimidos». De hecho, por aquel entonces, las siglas para el movimiento eran solamente la L, la G y la B. Las personas trans tuvieron que esperar hasta los años 90 para verse oficialmente incluidxs en el colectivo añadiendo la T, aunque la palabra «transgénero» llevase en uso desde los años 70.

Orgullo de Barcelona. Años 70.

Esta marginación sistemática de las personas trans y el olvido de sus  reivindicaciones particulares ya había llevado a Sylvia Rivera, años antes, a pronunciar estas desgarradoras palabras durante la marcha del Orgullo en Nueva York en 1973 (la opción de subtítulos en castellano está disponible)

Han pasado cuarenta y cinco años desde que Rivera protestara por esto y es innegable que, si aún viviera, tendría que seguir protestando exactamente por lo mismo que reivindicaba entonces.

Las mujeres en general (y las mujeres trans en particular) llevamos años viendo cómo nuestros espacios dentro del colectivo LGTB son reducidos. Cómo nuestras problemáticas específicas son, cuando no ignoradas, instrumentalizadas. Cómo no sólo sufrimos (aparte de la homofobia, bifobia y/o transfobia) un machismo que nos reduce a una mera fantasía masculina heterosexual, haciendo invisible la verdad de nuestras identidades, de nuestra forma de amar, follar y expresar quiénes somos en el mundo, sino que también sufrimos machismo y misoginia dentro del propio colectivo, un espacio donde, en teoría, deberíamos sentirnos seguras, libres y escuchadas del mismo modo que nuestros compañeros homosexuales cis. Necesitamos referentes, respeto y voz.

Es necesario recordar de dónde venimos para saber dónde queremos (y debemos) ir. El primer Orgullo fue una revuelta. Una revuelta encabezada por mujeres totalmente al margen de los estándares normativos. Tal vez debamos hacer un ejercicio de autocrítica y preguntarnos en qué fallamos como colectivo, a quiénes estamos dejando atrás en nuestra lucha y por qué y, sobre todo, qué podemos hacer para solucionarlo. Juntxs y, sobre todo, iguales.

Recuperemos el espíritu de Stonewall para recuperar nuestras raíces: Subversión, Orgullo y Revolución.

Violencia intragénero: situación legal y medidas a tomar

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Dada la importancia del tema sobre el que me he decidido a escribir esta semana, en este artículo no va a haber GIFs. Pero es tan importante como el respirar. ¿Y por qué tanta seriedad? Porque voy a hablar de la situación legal existente en casos de abuso y maltrato en parejas de lesbianas. Un tema muy tabú hasta dentro del colectivo (si bien es un tema recientemente tratado desde una perspectiva psicológica) y que requiere de mayor visibilidad y discusión.

Concepto y problemática

Lamentablemente, el abuso y el maltrato en pareja afecta a todos los segmentos de la población. La violencia no sólo se limita a las parejas heterosexuales, sino que hombres homosexuales y mujeres lesbianas sufren maltrato físico, sexual y psicológico (todos ellos son violencia, sin gradación) por parte de sus parejas. De hecho, múltiples estudios indican que esto ocurre en mayor porcentaje que en las parejas heterosexuales.

Debido a que el concepto de “violencia de género” no se ajusta a la violencia que sufren las mujeres en el seno de una relación lésbica, se ha procedido a denominar el término como “violencia intragénero”. El principal problema con el que nos encontramos al hablar de este tipo de violencia es que, debido a la histórica invisibilización de las parejas homosexuales, hasta hace poco no era un problema social que se estudiara o para el que existan medidas legales a nivel nacional (algunas Comunidades Autónomas sí han legislado al respecto).

A pesar de la promulgación de la Ley 1/2015 que aprobaba el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la equiparación de Derechos en el Código Civil, en la regulación penal española aún existe una diferenciación entre violencia entre parejas del mismo sexo y parejas heterosexuales. Esta circunstancia ha motivado quejas por parte de organizaciones LGTB, ya que el abuso entre personas del mismo sexo no está incluido en la Ley de Violencia de Género de 2014 y no existe ninguna normativa estatal específica para este problema. De hecho, incluso los jueces que han intentado aplicarlo al entender que se trata de una situación análoga, han visto sus sentencias apeladas y canceladas por otros juzgados superiores.

La realidad es que el Código Penal español crea una diferencia abismal entre la “violencia de género” y la “violencia doméstica”. La violencia de género sólo acepta la violencia que un hombre ejerce sobre su pareja mujer. No requiere habitualidad ni convivencia y la víctima está protegida por medidas como las incluidas en la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género. Por el contrario, la violencia doméstica requiere una violencia (física, psicológica o sexual) ejercida por un miembro del mismo núcleo familiar (convivencia), así como de habitualidad (varias acciones). 

Como ya podéis deducir por lo que voy contando, es tan sólo en la categoría de “violencia doméstica” en la que entraría el maltrato y el abuso en parejas del mismo sexo. Y esto implica que no solamente nos encontramos con diferentes niveles de protección (las víctimas de violencia de género cuentan con una serie de servicios específicos que las víctimas de violencia doméstica no tienen, como el teléfono 016, ayudas económicas o beneficios a la hora de solicitar custodia de los hijos), sino con menores penas. Por ejemplo, la pena por agresiones de una pareja hombre hacia una mujer heterosexual va de 6 meses a un año, mientras que las lesiones a una mujer lesbiana provocadas por su pareja son de 3 meses a un año.

Derechos ante casos de violencia intragénero

A pesar de esta situación de desventaja, las víctimas de violencia intragénero tienen una serie de derechos conocidos por el mero hecho de denunciar una situación de maltrato. Los principales son los siguientes:

  • Derecho a entender y ser entendido cuando va a interponer la denuncia.
  • Derecho a asistencia lingüística gratuita y traducción escrita de la denuncia.
  • Derecho a recibir información sobre el procedimiento a seguir en estos casos y los recursos de los que la víctima puede disponer.
  • Derecho a ir acompañado/a por la persona que designe, sin perjuicio de la intervención de abogado cuando proceda.
  • Solicitar justicia gratuita para ejercer la acusación particular.
  • Derecho a recibir información sobre la causa penal.
  • Derecho a los servicios de asistencia y apoyo de la Oficina de Atención a las Víctimas.
  • Derecho a ejercer la acción penal y civil.
  • Derecho a la protección.
  • Derecho a que se evite el contacto entre la víctima y la maltratadora.
  • Derecho a la protección de su intimidad.
  • Derecho a que se adopten medidas de protección. Art. 48 Código Penal (alejamiento, prohibición de comunicación…)
  • Se reconoce la condición de víctima indirecta a sus hijos e hijas.
  • Derecho a participar activamente en la ejecución de las penas: se le consultará a la hora de decidir sobre la suspensión de condena, beneficios penitenciarios, libertad condicional o progresiones de grado de la condenada.
  • Derecho a recibir ayudas económicas por ser víctima de delito violento.
  • Todos los demás derechos establecidos en el Estatuto de la Víctima.

¿Qué hacer?

  • Si has sufrido una agresión física, acude a tu centro de salud u hospital para que te hagan un reconocimiento médico completo. Solicita el parte de lesiones.
  • Si tienes miedo, te sientes insegura o recibes amenazas, llama al servicio de Emergencias (112).
  • El siguiente paso es denunciar y tratar de pedir todas las órdenes de protección posibles. Puedes denunciar en la Comisaría de la Policía Nacional, el Cuartel de la Guardia Civil o el Juzgado de Guardia de tu localidad.
  • Puedes llamar al Instituto de la Mujer (24 horas), para informarte de tus posibilidades legales. Los teléfonos son: 900 191 010 y 900 152 152. Asociaciones como COGAM también tienen programas de información.
  • Cuéntaselo a amigos y familiares y abandona el “núcleo familiar”.
  • Solicita asesoramiento jurídico e infórmate de si tienes acceso a la justicia gratuita.

Y, como último recordatorio: la violencia no se limita a la violencia física, sino que incluye el maltrato emocional, psicológico y sexual. Todas ellas se encuadran en el marco de protección explicada en este artículo y ninguna de ellas tiene justificación.