Los Juegos Olímpicos llegan a su fin. Tras dos semanas frenéticas de competición deportiva, Rio 2016, los juegos con mayor representación femenina española de la historia, se despide pasándole el relevo a Tokyo 2020.
Maialent Chorraut fue de las primeritas en darnos una alegría. Justo después de las medallas de Mieria Belmonte, fue la piragüista la que se encaramó a lo más alto del podio.
Lo mismo, Ruth Beitia, que consiguió la primera medalla olímpica para el atletismo femenino español desde Sydney, después de haber conseguido llegar al 1,97 metros en la modalidad de salto de altura.
El otro oro del medallero español subió gracias a un partido agónico de Carolina Marín contra la india Shingu en badminton. Después de haber ganado dos mundiales consecutivos y haber hecho un campeonato impecable, Marín ha sumado otra medalla más a su nada desdeñable palmarés personal.
Las platas las han conseguido las chicas del basket femenino, las de rítmica y Eva Calvo en taekwondo. En baloncesto, las leonas, después de haber derrotado a Serbia sin problemas en la semifinal, toparon contra la imbatible selección norteamericana, que se llevó su sexto oro consecutivo. En rítmica, las españolas se quedaron a las puertas del oro tras una ejecución impecable, que fue finalmente para las rusas por decimosexto año consecutivo. Por último, el taekwondo nos volvió a poner una sonrisa en la cara otro año más. Eva Calvo fue segunda al perder ante la estrella mundial de este deporte y ganadora del oro en Londres, Jones, por 16 a 7
Anna Boada y Aina Cid consiguieron un meritorio sexto puesto en la final de remo en la modalidad de dos sin timonel, con el consiguiente, diploma olímpico.
En waterpolo al final no pudo ser y España tuvo que contentarse con una quinta plaza después de haber ganado a China y, de manera ajustada, a a la notable Australia por 12 a 10. Mengual y Carbonell, acostumbradas a los podios olímpicos, esta vez se tuvieron que conformar con un cuarto puesto en una final muy ajustada y no exenta de polémica respecto a la calificación de los jueces.
En balonmano las guerreras cayeron en octavo ante Francia después de haber estado siete arriba al descanso. Tras forzar la prórroga, las francesas fueron las que al final consiguieron llevarse el gato al agua. En voley playa fue Rusia la que nos eliminó en octavos, mientras que en hockey y en tenis dobles, conseguimos alcanzar los cuartos de final.
Queremos dar las gracias a todas las deportistas que nos han representado en estos Juegos Olímpicos: sois unas campeonas, y nos habéis hecho disfrutar una barbaridad. Estamos orgullosísimas de todas vosotras 🙂
Allá por el 2003, el guionista Brian K. Vaughan —Saga, Paper Girls— y el dibujante Adrian Alphona —Miss Marvel— unieron sus fuerzas para crear Runaways; un cómic protagonizado por un grupo de adolescentes cuya vida queda patas arriba cuando descubre que sus padres son supervillanos. A partir de ahí pasan a vivir a la fuga (no os lo esperabais, lo sé) mientras descubren sus superpoderes en el proceso. La serie, que presumo habría tenido más apoyo si se hubiera estrenado en la actualidad, continúa actualmente de forma intermitente y con el habitual baile de equipo creativo de «las dos grandes.»
En el grupo protagonista, bastante diverso, tenemos a Karolina Dean, lesbiana que esperamos lo siga siendo en la TV, interesada en principio en su compañera Nico Minoru… El resto ya veremos cómo se traslada a la pequeña pantalla.
Karolina Dean y Nico Minoru
Los encargados de llevar a buen o mal puerto a los Runaways serán Josh Schwartz y Stephanie Savage. Puestos así no suenan de nada, pero si os digo que fueron los culpables de Gossip Girl la cosa cambia ¿no? Por ahora, Hulu ha pedido un episodio piloto más algunos guiones adicionales. El resto dependerá de la pericia de los guionistas y de la audiencia pero el material de partida es muy apto para un nuevo bombazo al nivel de Sense8.
Ayer fue un día que pasará a la historia del baloncesto español. Nuestras chicas lo han conseguido, se han traído para casa una medalla olímpica, y de qué manera lo han hecho. La selección femenina de baloncesto, durante estos Juegos Olímpicos de Rio, ha conseguido emocionar a fanáticos, seguidores ocasionales y ateos por igual. Las chicas se llevan una merecidísima plata que se una a un palmarés que este equipo se ha encargado de ir engrosando en los últimos años, con una plata en el Mundial de 2014 y un bronce en el Eurobasket de 2015.
A pesar de haber salido derrotadas por las todopoderosas jugadoras del Team USA, quienes llevan 8 oros, 6 ganados de forma consecutiva, contra los 3 conseguidos por el resto del mundo (abusonas), esta selección nos ha dejado un muy buen sabor de boca. Han jugado lo mejor que han sabido hacerlo, y qué bien es cómo lo hacen, oye, y nos han hecho disfrutar con el tremendo campeonato que se han marcado todas, y cada una de las jugadoras de la plantilla. Sólo hemos perdido contra una selección (y qué selección, madre mía) y yo, y vosotras también deberíais, me quito el sombrero ante ellas, porque han hecho una demostración de lo que es el buen baloncesto.
Las medallas ayer estaban repartidas antes del salto inicial. Yo, que me ilusiono fácil, creí que alguna posibilidad, aunque nimia, tendríamos después del fantástico primer cuarto donde Torrens y compañía consiguieron mantener a raya al equipo de capitaneado por Sue Bird. Pero pronto cogieron ritmo y claro, a ver quien es capaz de pararles los pies a estas mujeres. A Taurasi le entraba TODO de manera escandalosa, Griner, es indefendible, Whalen juega a otro nivel, para Delle Donne no tengo palabras… y así podría seguir con todas. Pero no vengo aquí a alabar al Team USA, que se lo merecen, también, pero le sobra gente que las bañe en zalamerías, sino que vengo a decirle cosas bonitas a nuestro equipazo nacional.
Durante la segunda mitad estuvieron poco finas con los tiros, pero no se dieron por vencidas en ningún momento. Ni siquiera cuando estaban veinte abajo y aquello estaba visto para sentencia bajaron los brazos, allí continuaron, plantándole cara a las norteamericanas con uñas y dientes.
Hay que reconocer que Team USA juega a otro nivel. Tanto desde el punto de vista técnico como físico, son inalcanzables, por eso, poder decir que somos las segunda mejor selección del mundo después de ellas no es moco de pavo y es algo de lo que podemos estar muy orgullosos. Nos hemos ganado el título de manera justa y dejando bien alto el pabellón español. Así que, desde aquí, Nicholls, Xargay, Cruz, Ndour, Torrens, Palau, Gil, Domínguez, Romero, y Pascua, enhorabuena. Os merecéis esta medalla y, si seguís jugando como lo habéis hecho, segurísima estoy de que no será la última que vayamos a celebrar con vosotras en el futuro próximo.
A esta pareja le faltó años. Es un poco antigua ya, del 2006, cuando el subtexto era todo lo que podíamos tener entre las dos protas. Aunque era una serie muy abierta de mente, pues había personales bisexuales (la propia Cara), era difícil que el final feliz de nuestra Madre Confessor fuera una mujer. Pero no importa: saber que las actrices se shippean y que hasta se besaron fuera de escena para contentar a los fans es suficiente para nuestros feels. Ojalá se produzca el reboot que los fans esperamos ansiosos.
Antes de que continúen encendiendo antorchas y empujándome al cadalso, les pido por favor que me suelten un poco las amarras para que pueda explicarles por qué traigo una obra de subtexto a una sección de yuri explícito.
GIRL FRIEND (Beta), es un modesto slice of life quenos transporta a aquella época en donde muchas nos enamorábamos de nuestra mejor amiga de la escuela (sí, hablo de tí Marianita, pero ya te superé…snif), pero todos pensaban que sólo la admirabas (Je,je,je crédulos). Sin embargo, no te atrevías a salir del clóset, ni siquiera estando a un lado de ella en la pijamada a la cual te invitaba sólo a tí por que eras su beffa.
Ese tipo de croquetismo ligero es lo que sucede en Girl Friend (Beta). Basado en un juego de citas virtuales que salió en 2012, los estudios Silver Link y C-Station apostaron por el anime y lanzaron 12 episodios para la temporada de otoño del 2014.
La historia abre, porque no se centra totalmente, con Kokomi Shiina:
Una estudiante de segundo año que es el as de la gimnasia rítmica de su Instituto. La gente la admira por ello y tiene muchos seguidores, pero su noble personalidad hace que no se percate de ello. Hasta que entra en escena Erena Mochizuki:
Una extrovertida estudiante de tercer año aficionada a la fotografía que desea retratarla desde todos los ángulos posibles, de preferencia sin nada de ropa.
Para suerte de Shiina, aparece Chloe Lemaire:
Una estudiante francesa de intercambio que también cursa el tercer año. Es una chica risueña y activa que suele maravillarse con todo lo referente a la cultura japonesa. Piensa que Shiina representa la típica belleza del país, por lo que generalmente anda alrededor suyo.
Otro personaje destacable, aunque no lo parezca, es la bella y solitaria Fumio Murakami:
Ella es el típico ratón de biblioteca (de hecho es la encargada) de trenzas y carácter tranquilo. Ella y Erena Mochizuki son muy unidas, cosa que le extraña a los demás debido a sus personalidades opuestas. Pero en el capítulo 3 de la serie, nos desvelan la historia de cómo empezó su peculiar “amistad”. Cabe destacar que aunque Erena siempre anda tras niñas bonitas que se dejen retratar, su número uno es Fumio y ésta lo sabe.
Pero los suspiros no acaban ahí. Nonoka Sasahara:
Es otra estudiante de tercer año que trabaja como mesera de medio tiempo en el café-restaurante de su abuelo. Aunque es un desastre en la cocina, su personalidad encantadora y delicada es la que cautiva a sus clientes, en especial a Shiina, quien se sonroja cada vez que la tiene a su lado.
A parte de los típicos clubs deportivos y de habilidades, también nos presentan una banda de rock llamada Neuron Creamsoft, que aunque sólo salen en un par de capítulos, nos muestra a la segunda parejita más shippeable de la serie: Momoko Asahina y Kurokawa Nagiko.
La primera es la tecladista del grupo y cursa apenas el primer año. Tiene un carácter tímido y es muy educada, sin embargo, suele hablarle a sus compañeras de banda con mucha camaradería. Eso hace que se pregunte si no le molestará a sus senpais, en especial a Nagiko, quien es el verdadero motivo de su preocupación. Nagiko es la guitarrista con personalidad cool del grupo, tiene una mirada un poco intimidante, pero es muy agradable y siempre trata bien a Momoko.
Como en todo instituto, tampoco falta el consejo estudiantil conformado por su respetada Presidenta y una Vicepresidenta: Amatsu Kanata y Risa Shinomiya.
Nadie sabe cómo es que Amatsu consiguió ese puesto, pues nunca está en los momentos difíciles, sin embargo, su encantadora sonrisa y el excelente té que prepara hace que a todos se les olvide ese detalle. Muy por el contrario, la disciplinada Risa, es quien saca adelante el trabajo del consejo. Y aunque a veces trata de ponerse firme con Amatsu, ésta siempre logra hacerle “doblar el brazo”. Es difícil no imaginarnos a una típica pareja de recién casados con ésta dos.
Existen muchos más personajes que aunque no tienen una pareja para shipear, son realmente interesantes, como por ejemplo: Sakurai Akane, una estudiante de segundo año que es la locutora de radio de la escuela y siempre está presente en los momentos cruciales. Nao Miyoshi, una despreocupada modelo que aunque no tiene tiempo para pertenecer a ningún club, está dispuesta a echarle una mano a sus compañeras. Natsume Mahiro, una escritora amateur que es la protagonista de uno de los episodios más nostálgicos. Y hasta un androide con estrellas en los ojos aparece por ahí…no, no estoy bromeando.
¡En fin!, 12 episodios son demasiado poco para presentarnos a las cien chicas que originalmente conforman la saga. Sin embargo, vale la pena ver los escasos minutos que en cada capítulo intentan destacar lo mejor de sus personalidades.
Aunque se dice que no hubo mucho presupuesto invertido en la serie, la verdad es que el diseño es muy agradable y el opening es pegajoso. La trama es una mezcla entre Kinhiro Mosaic, Yuru Yuri y Love Live, pero sin idols. La recomiendo mucho para aquellos que no son complicados ni tratan de diseccionar cada serie como si se tratara de un manuscrito apócrifo. Recuerden que la belleza siempre se encuentra en lo más sencillo. Así que dejen que su corazoncito salte cual colegiala en coletas y disfruten del tráiler que muestra la secuela de ésta serie, y que se estrenará en Octubre bajo el nombre de Girl Friend (Note):
https://www.youtube.com/watch?v=s-GEguVa-NA
Y ahora si me disculpan, tengo una hoguera y una guillotina de las cuales huir. Osakini!
El capítulo anterior fue tan bonito. Tuvimos todo lo que queríamos/esperábamos y más.
Hasta los dos minutos finales… que no hace falta recordar.
La inquietante promo de este capítulo nos adelanta que: «Someone will rise. Someone will fall. Someone will die.» Muchas dudas y demasiada tensión para resolver en menos de una hora. El capítulo se titula «Seeing Red». En lugar de comentar el título, os dejo lo que Danielle Cormack (Bea) le recomendó a una fan que le preguntó cuál era el kit de supervivencia para el final de temporada.
Your crew. Hydration. Anti- freeze. Band-Aids. Compass. Tissues. Commemorative statuette of Liberty. https://t.co/XZvhBxp1ku
El kit incluye: tu pandilla, hidratación, anticongelante, tiritas, una brújula, pañuelos y una Estatua de la Libertad conmemorativa. Algunas de estas cosas nos asustan, otras nos desconciertan. A ver si al final del capítulo somos capaces de entender para qué es cada una.
Empezamos con el despertar de Bea tras la que, probablemente, ha sido la mejor noche de su vida, con Allie. Incluso Liz ve la felicidad que irradia.
Bea, superfeliz, va a las duchas porque Allie aún está allí, pero lo que se encuentra no es lo que esperaba.
Ante la situación, por Allie, Bea vuelve a infringir una de las reglas no escritas de la cárcel, que ella misma defendió hace unos capítulos: pulsa el botón del pánico.
De momento, parece que, aunque esté grave a causa de la sobredosis, Allie está viva. Aunque Ferguson se ha encargado de que parezca que Allie se ha drogado, Bea sabe que no ha sido así (se lo prometió) y llega a la conclusión de que ha sido Kaz, para vengarse. Bea está destrozada. Cree que si no hubieran tenido nada, Allie no estaría al borde de la muerte.
Bea se encuentra con Will. Le pide ir al hospital a ver a Allie, aunque sabe que es imposible (aquí Will se da cuenta de que Ballie existe). Además, le insiste en que Allie no se drogó y le pide que revisen las grabaciones de las cámaras. Pero ya lo han hecho y no han encontrado nada. ¡Muerte a Jake! Con estas noticias y después de ver a Kaz hablando con Linda, Bea confirma sus sospechas y le hace una visita a Kaz.
Kaz también está destrozada por lo que ha pasado. Aunque a veces no lo parezca, también quiere a Allie.
Vera visita a Bea en la enfermería, donde tendrá que pasar la noche por una probable conmoción. Bea vuelve a insistir, en este caso a la alcaide, en que alguien drogó a Allie. Vera le dice que está haciendo todo lo que puede, y los médicos, con Allie, también.
No estoy llorando, ¿vale?
Al final del vídeo hemos visto como Ferguson, que se dirige a su juicio, en pocas palabras, ha confesado que fue ella.
Bea sigue en enfermería y pide hablar con Will. Cuando por fin lo consigue, le cuenta sus sospechas sobre Ferguson y le dice que ella puede solucionarlo con una llamada. Al rato, Will le da un teléfono de prepago. ¡Will, te queremos!Bea se pone en contacto con Franky y llegan a la conclusión de que Shayne va a matar Nils Jesper, el testigo principal contra Ferguson. Franky se pone en marcha para evitarlo.
Vamos a sacar algo positivo de esta escena, además de que Franky ha detenido a Shayne: ¡han apuntado a una lesbiana con una pistola y no ha muerto!(Que sabemos que a las balas les gustan mucho las lesbianas.)
Le han dado el alta a Bea. Cuando vuelve a su bloque, Maxine le dice que tiene que ir al hospital más tarde e intentará ver a Allie. Mientras, Bea utiliza el teléfono que le ha dado Will para saber cómo está Allie, pero como no es familiar, no le dicen nada. Entonces, se va a la celda de Allie.
Bea se hace pasar por la hermana de Allie y justo cuando van a darle información sobre su estado, se le acaba el saldo. ¿En serio?
Mientras tanto, alguien se ha encargado de matar a Nils Jesper cuando iba de camino al juzgado. Resulta que Ferguson no acababa de confiar en Shayne y le había encargado a otra persona que lo hiciera…
¡Odio a Jake!
Sin Jesper como testigo principal, el caso contra Ferguson no es válido y tienen que dejarla en libertad. Con estas noticias, Franky visita a Bea. Le da ánimos y le pide que no se rinda con Allie.
Allie nunca se rindió contigo, Bea, así que tú tampoco.
Will las interrumpe porque Bea tiene una llamada desde el hospital. Maxine ha conseguido ver a Allie.
Primero Bea le dice: «Allie, soy yo. Ya puedes despertarte, preciosa. Eres más fuerte que esto. Lo sabes. Deja de hacer el tonto y despiértate, ¿vale? Despierta. ¡Despierta, por favor!»
Y cuando Maxine le informa de que ha desarrollado un síndrome respiratorio agudo y de que los médicos no pueden hacer nada por ella…
«¿Allie? Todo va a ir bien. Vuela. Serás libre. Encuentra a Debbie y cuida de ella. Y espérame. Espérame. Te quiero, preciosa.».
No sé si os habéis fijado, pero en los últimos segundos del vídeo, además de mostrar lo que sea que haya más allá de la tristeza absoluta, Bea transmite algo diferente en su mirada. ¿Para cuándo un Emmy para Danielle?
Ferguson está a punto de ser liberada. Bea va a hablar con Vera. Le dice que está convencida de que fue Ferguson, aunque no tienen ninguna prueba. Bea convence a Vera de que la deje sola con ella. La provocará, hará que confiese el asesinato de Allie (según Bea, como no se va a despertar, es asesinato) y lo grabará con el móvil. Finalmente, Vera accede.
Antes del encuentro, Bea pasa por el comedor, donde acaban de elegir Top Dog a Kaz. Ambas tienen una pequeña conversación en la que Bea le dice sobre Allie «Todo va a ir bien» y, en pocas palabras, le desea suerte en su nuevo «cargo». Por fin, están en paz.
¿A qué viene ese plano en el que Liz, Booms y Doreen cruzan miradas y sonrisas con Bea?
Antes de verse con Ferguson, Bea pasa por su celda, la redecora y se prepara.
¿Dónde va con ese destornillador? ¿Y por qué ha dejado el teléfono? No tiene sentido si va a grabar la confesión de Ferguson (aunque tampoco está claro que tuviera validez jurídica)… Esto no me gusta…
Sueltan a Ferguson. Por fin, Bea se encuentra a solas con ella, fuera de la cárcel. Y esto es lo que pasa en su encuentro, sin teléfono y con un destornillador…
Y esto. (Avisamos de que el vídeo es un poco fuerte.)
Estaba claro que algo iba a pasar, pero… ¿por qué lo has hecho, Bea? Sabemos por qué, pero aún así… ¿POR QUÉ?
Y por si no había bastante, así acaba el capítulo y la temporada:
¿Qué ha pasado? ¿Qué locura es esta? No entiendo nada. Sobre todo, porque han vuelto a usar la comparación de los caballitos de mar. Recordemos lo que le dijo Allie a Bea: «¿Sabías que a los caballitos de mar les gusta nadar en parejas? Enlazan las colas, así no se separan.» Entonces, ¿por qué Bea muere y Allie despierta?
Justo antes de morir perder el conocimiento, Bea ve que las nubes en forma de caballito de mar se unen por las colas. Si se han unido, no pueden perderse. No puede morir una y la otra no. O quizás sí y soy yo que no puedo quiero aceptarlo.
Si ponemos nombre a cada una de las dudas que planteaba la promo… Someone will rise: Allie, porque se ha despertado. Someone will fall: Ferguson, porque ahora sí que hay cargos y pruebas para encerrarla por asesinato. Someone will die: Bea.
Entonces, ¿esta muerte se considera del «Bury Your Gays Trope»? Después de darle muchas vueltas, no lo tengo claro. Bea no era la lesbiana/bisexual de la serie. Era la protagonista principal, la Top Dog. De hecho, Wentworth tiene muchos personajes LGBT y ninguno es simplemente eso. El personaje de Bea ha evolucionado muchísimo durante estas cuatro temporadas, siendo esta última, quizás, la más bonita de ver.
Es cierto que hay factores que hacen que entre en el «Bury Your Gays Trope», como morir justo cuando por fin era feliz, cuando por primera vez en su vida había encontrado el amor de verdad.
Puede que Bea haya muerto para nada, porque Allie ha resultado estar viva al final (y quizás pudiera haber reconocido a Ferguson como la que le agredió) y fue ese sentimiento de perderla lo que la impulsó a hacer lo que hizo, aunque también tuviera otros motivos.
Por otro lado, tenemos que reconocer que su muerte no ha sido la de «la típica lesbiana». No ha sido para que la trama de otro personaje heterosexual avance. Como Danielle dijo en una entrevista (ahora entendemos por qué), al final de la temporada, Bea es la «tragic hero». No ha sido una flecha; no ha sido una bala perdida; no ha sido un accidente. Lo eligió ella. Tuvo una «despedida» a su manera (aunque no de Maxine), y se fue sabiendo que Kaz es la nueva Top Dog y que se encargará de las chicas. Bea se fue en paz, segura de quese iba a reunir con su hija Debbie y con su amor Allie y sabiendo que, gracias a ella, se iba a hacer justicia con Ferguson.
Todo esto no hace que su muerte duela menos, pero quizás ayude un poco a dejarla ir. Por fin, Bea es libre. Bueno, si está realmente muerta, porque todavía tengo alguna esperanza de que esté viva. Ya comentaremos las teorías que circulan por la red…
Hasta entonces y hasta que sepamos qué ha pasado realmente, yo me quedo con esta imagen y con la última frase de Bea: «It’s gonna be okay».
Valerie Col es una escritora que lleva ya un tiempo por estos lares pero, como yo soy así y llego siempre tarde a todo, la acabo de descubrir hace nada. Marca me la recomendó diciéndome que valía la pena y, si Marca dice algo, yo le hago caso que para eso es la que manda. Así que, allá fui yo de cabeza. En un santiamén me devoré Diez relatos, y en medio, La tempestad. Así de adictiva es Valerie Col.
Un intercambio de emails, la facultad de Derecho, una reunión de antiguos alumnos o una escapada de viejas amigas en Málaga, son algunos de los escenarios escogidos por Valerie Col para contar sus historias, o más bien, las de sus personajes. A pesar de la brevedad de sus relato y de que nos saben más bien tirando a poco, se podría decir que llegamos a conocer a sus protagonistas. Su estilo, su punto fuerte, es muy sencillo y sabe como conseguir mantener el dinamismo durante todo el libro, sin que decaiga en ningún momento, gracias a sus entretenidos diálogos y las muy diferentes ambientaciones y situaciones que nos presenta.
En 1962 una película uniría a dos de las más grandes actrices de todos los tiempos, Bette Davis y Joan Crawford. ¿Qué fue de Baby Jane? se ha convertido, por derecho propio, en una cinta fundamental de la historia del cine. Y es que unida a la calidad de la película viene la leyenda de su rodaje, plagado de odios y rencores, algo que ahora Ryan Murphy quiere llevar a la pequeña pantalla en Feud.
A Murphy le pasa una cosa, y es que se aburre pronto. Las primeras temporadas de sus ficciones siempre presentan historias más o menos sólidas, pero desde luego con un propósito. ¿Que queremos historias de instituto? Popular y Glee cumplen a la perfección. ¿Queremos cristalizar todas las leyendas de horror americanas? AHS es la serie. ¿Presentar un lienzo de los cambios sociales? The new normal. Pero conforme pasan los años, el director parece cansarse, e inevitablemente el nivel baja, llegando a lo más profundo del hastío y la repetición, y con unas últimas temporadas que a veces no merecen ni nuestro tiempo.
Pero sería injusto también no decir que el tipo tiene talento, y además todos los medios de la industria a su disposición. Por eso, la historia de Davis y Crawford tiene pinta de convertirse en algo grande dentro de la televisión. Veréis, Ryan Murphy lleva persiguiendo este proyecto desde hace mucho, mucho tiempo. Su obsesión por el cine clásico y las divas le llevaron a presentar el proyecto a HBO en 2003, en formato de telefilme, pero la cadena, con una línea de programación más dramática y que en ese momento contaba con A dos metros bajo tierra como estandarte, le dijo que ni se le ocurriera, que mejor algo del estilo. De ahí surgió The normal heart. Pero las ganas de Murphy no acabaron ahí, y por fin el canal FX va a darle barra libre.
La rivalidad entre Bette Davis y Joan Crawford no apareció en el rodaje de Baby Jane, ni mucho menos. Cuando ambas comenzaron su carrera, allá por los años 30, ambas pertenecían a estudios diferentes, Crawford filmaba con MGM, mientras que Davis lo hacía con Warner. Más allá de lo que quisiera contar la prensa, no se disputaban ningún contrato, porque cada una filmaba exclusivamente con su estudio. Pero en 1943, Crawford se cambió de bando, firmando también por Warner. Esto, sumado a que Crawford se había casado con Franchot Tone, un actor del que Davis se había enamorado mientras rodaban una película, fue un cóctel explosivo. Davis era mejor actriz que Crawford, pero Crawford era más guapa. Por eso, que esta última le arrebatara un papel a la otra, papel que además le llevaría a ganar un Oscar, fue la puntilla. No se podían ni ver.
La industria del cine, como muchas otras, no ha sido nunca amable con las mujeres, y menos conforme van cumpliendo años. Y cuando ambas rozaban la sesentena, llegó Baby Jane, una película sobre juguetes rotos, grandes estrellas caídas en el olvido y, sobre todo, odio. Mucho odio. Inquina y desprecio, ira y rencor. Una película que cautivó a crítica y público. La cinta cuenta la historia de dos hermanas, Jane y Blanche. La primera fue una gran estrella infantil, pero se vio eclipsada en la juventud por el talento de su hermana, que tuvo que acostumbrarse a vivir a su sombra. Por un accidente, Blanche queda paralítica, y Jane, rota de culpa, hipoteca su vida para cuidarla. Pero la odia de una manera nada sutil.
Como nada sutil era que esa relación era un reflejo de lo que ocurría en la vida real. Davis hizo instalar máquinas de cocacola en el set de rodaje porque Crawford era viuda de un directivo de Pepsi y tenía acciones. Crawford se puso piedras en los bolsillos para que cuando Davis la arrastrara en una escena se hiciese daño en la espalda. Davis le pegó con tal fuerza a su compañera en la cabeza que le abrió una brecha. Los cruces de comentarios caústicos eran frecuentes: de Crawford dijo Davis que ‘se había acostado con toda la MGM menos con la perra Lassie’. También que ‘no le mearía encima ni aunque estuviese en llamas’.
La elección de Murphy para encarnar a estas dos figuras no puede ser más acertada. Jessica Lange, para quien todo lo que digamos se queda corto, será Joan Crawford, mientras que Bette Davis será encarnada por Susan Sarandon. Nivel. Otra actriz confirmada para el proyecto es ni más ni menos que Catherine Zeta Jones, que en su comeback a los platós será Olivia De Havilland, amiga íntima de Bette Davis. De Havilland podría perfectamente protagonizar una segunda temporada de Feud, ya que su relación con otra gran actriz, su hermana Joan Fontaine, es también de película. De momento, veremos con gran placer esta primera temporada, que se estrenará en algún punto de 2017.
Que la nueva temporada de Supergirl, además de pintar superbien con la incorporación de Lynda Carter y un cada vez mayor elenco femenino, iba a tener un poco de croqueteo, ya lo sabíamos, pero ahora tenemos motivos para estar todavía un más contentas.
Las productoras ejectuvias de la serie, Sarah Schechter y Ali Adler han confirmado que uno de los personajes comenzará a explorar su sexualidad y saldrá del armario. ¿Quién será? ¿Alex? ¿Lucy? ¿Kara? Que sea Kara, que sea Kara, que sea Kara. Si rezamos todas fuerte, igual lo conseguimos.
Ninguna ha revelado la identidad del personaje, así que tendremos que esperar a la nueva temporada, que comienza el 10 de octubre, para despejar la incógnita. Lo que sí sabemos con certeza, es que este otoño, National City, estará protegida contra cualquier villano, sea de este o de otro planeta, que ose poner un pie en ella, no sólo por Kara Zor-El, sino que también por una de nuestras detectives favoritas. Maggie Smith, que será interpretada por Floriana Lima, es conocida además de por sus dotes para la investigación, por ser la novia de Batwoman, quien se ha escuchado por los pasillos de la Comic Con, que podría tener alguna aparición.
No es la primera vez que las princesas Disney son la inspiración para algún artista, que las imagina como personajes de Star Wars, de Hogwarts, o con orígenes completamente diferentes a los originales. De hecho, en esta casa ya te hemos traído alguna vez fanarts que las reinterpretaban como princesas disney lesbianas. Pero hoy te queremos enseñar el trabajo de Isaiah Keith Stephens, quien como encargo para la revista Cosmopolitan reinventó todo el universo Disney, chicos incluídos, para darle un nuevo aire. Un aire croqueto.
Elsa y Tiana
Mulan y Pocahontas
Ariel y Jasmine
Aurora y Cenicienta
Megara y Bella
Blancanieves y Anna
Este mismo autor, que tiene una imaginación desbordante, también ha hecho un mashup entre el universo de Hogwarts y el de Disney que nos ha encantado.