Este es el mood es el programa digital de Badoo presentado por Amarna Miller, un espacio en donde la creadora de contenido entrevista a diversas personalidades sobre el placer femenino, entendido como algo muy amplio. En el último programa lanzado la protagonista era la actriz Verónica Echegui, y la madrileña se abrió, contando aspectos de su vida personal que hasta ahora permanecían inéditos.
«¿Quién tiene una buena educación sexual a día de hoy? De pequeña, mis referentes eran mis amigas y el porno. Soy bisexual, pero con esos referentes no escuchaba lo que yo sentía, ni lo que quería ni conocía mi deseo»
Además de hablar sobre su orientación sexual, Echegui contó que vivió dos episodios muy concretos de violencia sexual en su adolescencia. «Para mí es importante naturalizar mi sufrimiento porque yo no hice nada malo, yo no estaba en un buen momento y esos son los escenarios en los que los depredadores sexuales se aprovechan para utilizar tu miseria y abusan de ti, que es lo a mí me sucedió en las dos ocasiones»
Para visibilizar la violencia que sufren muchas adolescentes cuando salen de noche, Verónica ha rodado Tótem Loba, un corto en el que, partiendo de fábulas y cuentos tradicionales, pone en relieve los peligros que todavía existen. «A mí me gustaría que con 13 años me hubieran dicho: ‘mira, cariño, la vida es maravillosa, pero hay mucha oscuridad también y hay situaciones que te puedes encontrar muy jodidas'».
Ayer noche se emitió el final de una de las series que emite el canal de televisión estadounidense Hallmark, Good Witch. Así escrito, pues expectación la justa. Pero lo que sucedió entre dos de las protagonistas ha pasado a ser historia de la televisión, ya que es la primera vez que dos mujeres se besan en este canal, conocido por ser lo que los americanos llaman family friendly, con todo lo que ese término conlleva.
Durante el episodio, Joy (interpretada por Kat Barrell de Wynonna Earp) y Zoey ( yana Teresa, de Shadowhunters) compartieron el primer beso entre una pareja LGBTQ en una serie original de Hallmark Channel. Ambas habían sido también la primera pareja LGBTQ presentada en una serie de Hallmark.
"Si no estás haciendo historia, no lo estás haciendo bien", compartió Teresa en Instagram. “Gracias a todos por ayudar a que esta historia se hiciera realidad ya todos los que se unieron a ella hasta el final y más allá. Significa más para mí de lo que jamás sabréis ".
No sé cuanto es el tiempo de cortesía para hacer un reboot de una serie, pero me da la sensación de que se está reduciendo cada vez más, como en el caso de Gossip Girl, la serie de 2007 que hizo vibrar a toda una generación, y que ha vuelto a nuestras pantallas con un aire más millenial y, por supuesto, diverso. Si la serie original carecía por completo de nada que no fueran personas blancas y heterosexuales, la nueva versión es el negativo fotográfico de esto, y ya en el tercer episodio han desvelado que una de sus protagonistas es lesbiana.
*A partir de aquí, espoilers*
Monet de Haan, una de las componentes del séquito de Julien Calloway, y quien se encarga de llevar sus publicaciones de Instagram, aparece en este episodio besando a una chica desconocida en la barra de un bar. La actriz que la interpreta, Savannah Smith, ha confirmado en Twitter que sí, que ella está interesada en las chicas (como si hiciera falta decirlo), y que solamente le gustan las chicas. Personaje lésbico a la vista.
Además de la citada Savannah Smith, el nuevo equipo cuenta con ocho interpretes principales: Whitney Peak, Emily Alyn Lind, Evan Mock, Jordan Alexander, Thomas Doherty, Eli Brown, Zión Moreno, Savannah Smith y Tavi Gevinson. Si no la has visto, échale un ojo y hablamos, porque hay bastante tela que cortar.
Patricia Picón es todo lo que siempre había deseado. Es una tiburona que dirige un equipazo de banca de inversión, tiene una familia perfecta, con tres hijos guapísimos, y no falta ni un solo día a la cita más importante: leerles un cuento y acostarlos. Por supuesto, vive en un agobio constante, pero ¿no es esto lo más normal del mundo? Es supernormal.
Esta es la nueva comedia de Movistar+, creada por Olatz Arroyo y Marta Sánchez, y que cuenta en su reparto con lo más granado de la comedia española, como Miren Ibarguren, Llum Barrera, Gracia Olayo, Usun Yoon, , María Esteve, Marta Fernández Muro, Bárbara Goenaga o Mariona Terés.
Y precisamente Mariona Terés, que aún se debe estar acordando de la turra que le di un día a la salida de un bar, y Bárbara Goenaga interpretan, respectivamente, a Gabi e Isa, cuñada y hermana de Patricia, que se conocieron cuando Isa era profesora de su actual novia. Atentas porque esta pareja da mucho juego. Si estáis buscando una comedia sin complicaciones y que os arranque una media de dos sonrisas por segundo, Supernormal es lo vuestro.
Los Juegos Olímpicos son muchas cosas, y también un escaparate de cada uno de los países que compiten hacia el mundo. Estos juegos de Tokio, que son complicadísimos por muchas cuestiones (la última, unas declaraciones del organizador de la ceremonia inaugural banalizando el holocausto), son a su vez históricos por una razón, y es que jamás hubo tantas personas abiertamente LGBT compitiendo en ellos.
Estados Unidos lidera el camino, con 47 deportistas abiertamente LGBT, lista que incluye a Sue Bird y Diana Taurasi (baloncesto), Megan Rapinoe (fútbol), Erica Sullivan (natación) y Kayla Miracle (lucha). Australia, con sus Matildas compitiendo en fútbol, nos trae a Chloe Logarzo, Teagan Micah y Tameka Yallop. La selección de fútbol de Chile tiene nombres que os sonarán, como Yenny Acuña Berrios, Christiane Endler y Fernanda Pinilla. Por Venezuela compite en triple salto Yulimar Rojas, y en Italia nos encontramos con la nadadora Rachele Bruni.
Por su parte, la jugadora del Lointek Gernika Bizkaia Paula Ginzo es la única persona abiertamente LGBT del equipo español. La baloncestista gallega de 23 años juega como pívot, y estamos seguras de que nos va a dar muchas alegrías. Puedes consultar la lista completa en este enlace.
La fuerza que tiene TikTok es inconmensurable. No solamente está dictando ahora mismo las reglas de los éxitos de la radiofórmula, que va a rebufo de lo que dictan las tendencias, sino que está haciendo algo parecido con el mercado editorial. Los títulos que se hacen virales se agotan de las estanterías de las librerías, se barajan en las cadenas como posibles adaptaciones, y están devolviendo el hábito lector, palabrita, a los adolescentes. Y esto es lo que está sucediendo con Los siete maridos de Evelyn Hugo (The Seven Husbands Of Evelyn Hugo), la novela que Taylor Jenkins Reid lanzó en 2017 y cuya traducción al español llegó en 2020.
La historia nos cuenta la vida, con pelos y señales, de una interprete en el ocaso de su vida, una vida llena de giros imprevistos, de aventuras y experiencias y, sobre todo, de amor. Se lee en dos patadas, porque te atrapa de una manera irremediable, y te la recomendamos con la fuerza de los mares.
Evelyn Hugo es un personaje que está tan bien construído, con tanto detalle, que algunos pueden dudar si no es una biografía adaptada de alguna actriz de la época dorada de Hollywood. Mientras relata su vida a lo largo de la novela, los lectores se sienten conectados con ella y simpatizan con su historia. Los siete maridos de Evelyn Hugo iba a convertirse en una serie en Freeform, de la mano de nada más y nada menos que Jennifer Beals e Ilene Chaiken, pero nunca salió de la etapa de desarrollo y ahora se le está buscando una nueva casa para la adaptación que merece. Y tú, ¿a quién te imaginas en el papel de Evelyn Hugo?
Cuando Ilene Chaiken se propuso resucitar The L word, la búsqueda de una showrunner se prolongó durante varios meses por una razón: querían a la persona perfecta. Y resultó ser Marja-Lewis Ryan. La directora ha sabido recuperar el espíritu de la original, y ese buen trabajo la ha llevado a firmar un acuerdo con el canal Showtime para que realice contenido en exclusiva para ellos.
“Marja es nuestra Shohei Ohtani… una talentosa jugadora a dos bandas que es a la vez una escritora excepcional y una directora inventiva”, ha contado el presidente de entretenimiento de Showtime, Gary Levine. «Me encanta la energía, la perspectiva y la diversión que aporta a The L Word: Generation Q, y espero con ansias la próxima temporada de esa serie y otras creaciones inspiradas de ella».
No resulta complicado pensar que, si la han fichado por este trabajo, y siendo ella misma LGBT y habiendo realizado con anterioridad otros trabajos en esta misma línea, como The four faced liar, película que no nos cansamos de reivindicar, los tiros irán por ahí en un futuro. Además, Showtime se ha caracterizado siempre por tener contenidos interesantes. No en vano es el canal que adaptó Queer as folk, que creó Masters of sex y que nos enamoró con Weeds. Una muy buena noticia.
Si una cosa tenemos que agradecer al inventor o inventora de los libros electrónicos es que nos ha dado la posibilidad de no desaparecer sepultadas bajo la montaña de lecturas pendientes que tenemos en la mesilla de noche. GRACIAS por darnos años de vida. Los títulos que queremos, que quiero leer, son cada vez más y más, y allá van algunos libros lésbicos que puedes añadir a tu lista.
Puedes comprar estos libros pidiéndoselos a tu librería de barrio de confianza. Pero si, por lo que sea, no te es posible, comprándolos en los enlaces de afiliado de Amazon nos ayudas a nosotras, que nos llevamos una pequeña comisión
Laberinto, de Eley Grey
Nuria, Ariadna y sus amigas nos llevan de la mano en esta distopía en la que, por momentos, nos sentiremos envueltas de un aire familiar. ¿Somos realmente libres? ¿Controlamos nuestras vidas y nuestros cuerpos?. Esta apuesta de Eley por salir de su zona de confort es un must-read.
Nat es un alma libre. Camarera de un bar de ambiente, lleva un tiempo manteniendo una relación abierta con Ratja cuando descubre que es seropostiva. La novela más punki de los últimos tiempos viene de la mano de Dos Bigotes, así que es una apuesta segura por la calidad.
¿Cómo sabes que no te gusta si no lo has probado?, de Betz Burton
Eva es una becaria de 28 años que entra a trabajar en una agencia de comunicación. Su jefa, Diana, no es la persona más querida del lugar. Pero hay algo en ella que atrae a Eva irremediablemente y, por supuesto, no quiere quedarse sin descubrirlo. Este título es uno de los primeros que Harlequín, editorial líder en publicación de romántica, ha lanzado bajo su línea LGBTI. Y oye, ni tan mal.
¿JUGAMOS?: Al fin y al cabo la vida es un juego… ¿te atreves?, de La chica del boxer
Ana y Carla son amigas hace mil años, y también comparten piso. Cuando su vecino llega con un jueguito de dados, su mundo se pondrá patas arriba, y es entonces cuando Ana se atreverá con Luna.
Aún recuerdo la primera vez que leí un libro lésbico (o sáfico, o como lo queráis llamar) romántico. Acababan de regalarme, por terminar la carrera, mi primer tablet, y cuando descubrí que podía leer libros electrónicos, se me abrió un mundo literario en el que, por supuesto, también estaban las novelas románticas. Como no tenía referencias, tuve que buscar entre los apéndices finales de Más que amigas, el libro e Jennifer Quiles que sirvió para que varias generaciones de lesbianas y bisexuales hispanohablantes no ubicáramos en la vida y, de ahí, al cielo.
El panorama ha cambiado mucho. Ahora no solamente hay muchas novelas lésbicas, sino que hay buenas novelas lésbicas. Han surgido autoras que se esfuerzan en crear personajes y tramas que nada tienen que envidiar a nada. Algunas, incluso, se cuelan entre lo mejor del año, alejadas de esa etiqueta que tantos debates crea, como el último en el Twitter de Les Editorial, sobre si habría que abandonar el cartel de literatura LGBT. Y, a la vez que esta literatura crece, parece que se devalúan las historias románticas. Y por ahí sí que no paso.
Mi última lectura.-
Exactamente igual que reivindicamos películas simples, romcoms en las que la trama sea chica conoce chica y se enamoran y ya está, en la literatura, bajo mi punto de vista, deberíamos seguir los mismos pasos. El confort que siento al empezar una novela de, no sé, Gerri Hill, Georgia Beers, o cualquiera de las autoras nacionales e internacionales especializadas en romántica, es completamente diferente a lo que siento y busco con otro tipo de literatura. Me hace sentir especialmente satisfecha el tener la certeza de ir a tiro hecho, de saber que las protagonistas van a pasar uno o dos baches a lo largo de la historia, pero que al final van a terminar juntas. La cosa va a terminar bien para ellas y para mi.
En un mundo en el que todo es extremadamente agotador, en el que poner el telediario, entrar a Twitter, poner el oído en el bar, salir de casa, empieza a ser una gesta en la que nos tenemos que armar de paciencia por mil razones diferentes, el saber que existe un reducto de felicidad garantizada, es lo que, a veces, me da la gasolina que necesito en el momento preciso. Porque sí, la literatura lésbica romántica nos salvará. Pese a sus portadas infames, su escenarios inverosímiles o sus enredos mil veces vistos. Porque lo que nos salva es la seguridad, y eso es lo que les sobra a todas. Larga vida a la literatura romántica lésbica.
En la playa, en la piscina, o en tu sofá con un ventilador. El verano, además de quemaduras solares, nos da algo muy valioso: tiempo. Y, por supuesto, parte de ese tiempo lo vas a invertir (que nos conocemos) en ver alguna serie. Si, por lo que sea, andas un poco despistada y no quieres pegarte una hora eligiendo algo en Netflix, allá van algunas propuestas.
Élite
En la cuarta temporada de este sexy thiller adolescentes de niños pijos que tienden a tener secretos hondísimos y a solucionar las cosas matando a gente los creadores nos han querido dar una alegría y, por fin, nos han dado a una pareja de chicas que, además, nos caen fenomenal. Como se sugiere desde la primera escena en la que se ven, te lo decimos: son Rebeka, una vieja alumna de Las Encinas, y Mencía, el nuevo fichaje del colegio. La trama tiene algunas cosillas (CLARO, es Élite), pero es bastante entretenida.
Fear Street
Serie, serie, no es. Pero como hay tres películas, la metemos aquí y no ha pasado nada. Inspiradas por RL Stine, maestro del terror y al que muchas debemos nuestros primeros pinitos en este género con su antología Pesadillas, Fear Street nos traslada a tres tiempos diferentes, 1994, 1978 y 1666, y hace gala de lo más aterrador de cada una de ellas, siempre de la mano de Deena y Sam. Merece la pena que las veas.
Atypical
Vuelve la cuarta temporada, y última, de esta serie sobre una familia en la cual el hermano mayor es neurodivergente. Si ya conoces a Casey e Izzie, no tenemos que contarte nada más. Si no, por favor, empieza desde el principio y disfruta de su historia de amor a fuego lento.
Little Fires Everywhere
Esta serie de Amazon tuvo poco fuzz, y no se lo merece porque, bajo mi punto de vista, está fenomenal. Un poco en la línea de Big Little Lies, Little fires everywhere cuenta la historia de la rivalidad entre Elena y Mia (Reese whiterspoon y Kerry Washington) cuando la segunda le alquila una casa a Elena. El primer episodio te cuenta que su casa acabará en llamas. Pero, ¿cómo hemos llegado a esa situación? Una historia a fuego lento (hola, Rosana) que, de verdad, me flipó el año pasado.
Mare of Easttown
Todo el mundo habla de Mare of Easttown y de Kate Winslet, y no es para menos, porque esta investigación sobre quién está secuestrando chicas en un pequeño pueblo donde todos se conocen está muy, pero que muy bien contada. No es una serie con estridencias, no tiene unos golpes de efecto que alucines, y, sin embargo, te mantiene pegada al sofá desde el primer momento. A tope con Mare (y con su hija).
Sky Rojo
Tres prostitutas tienen, por diversas conjuras del destino, que huir corriendo del club en el que trabajan. Esta huída sin mirar atrás les traerá desgracias varias y a ti, espectadora, algunos infartos de miocardio. Disclaimer: Algunas escenas de violencia no son aptas para públicos sensibles, y es posible que, como a mi, te echen para atrás. En la serie, Lali Espósito es Wendy, una chica con un pasado horroroso en Argentina.
The Pact
Serie inglesa de seis episodios que hemos conocido gracias a Lesbian Lips, nuestra descubridora oficial de cosas guays. Cinco compañeras de trabajo y amigas planean llevar a su jefe al bosque para hacerle unas fotos. Cuando vuelven a por él, está muerto. Chan chan, qué habrá pasado. Además de tener croquetas en su reparto, una vieja conocida ha venido a alegrarte la vida: Laura Fraser, protagonista de Lip Service y Nina’s heavenly delights.