Satisfyer (sí, sí, del famosete Satisfyer) ha sacado una línea de vibradores que no te puedes perder. Me llegaron todos hace unas semanas y me he decidido a empezar hablándote de Petting Hippo, porque es el que más me ha llamado la atención. Los siete son bastante similares entre ellos por lo que respecta a potencia, carga y esas cosas, pero las formas son diferentes y muy divertidas.

Petting Hippo toma la cabeza de un hipopótamo para ayudarte a estimular el punto G. Su tacto es suave, más de lo que parece en la foto porque le han dado un acabado brillante en la imagen. Está fabricado en silicona maciza hipoalergénica de alta calidad. Lo más destacable de su forma es que esa cabeza que imita al hipopótamo es más alargada de lo que suelen ser los juguetes de punto G, con lo cual el acceso a esa región está garantizado. Además, es flexible. En este sentido, debo decir que me ha gustado más que los que tienen una punta más bien plana.
Otra ventaja es el mango, que tiene un especie de anilla para sujetarlo cómodamente. En la parte superior están los botones, tan solo tres, así que la interfaz es muy sencilla de utilizar: con el de en medio enciendes y apagas pulsando dos segundos, y con los otros subes y bajas por los distintos programas.

Como tiene una longitud de casi 23 cm. de los cuales solo son insertables unos 15 cm., te recomiendo que utilices un lubricante (¡de base agua!) para que la experiencia sea más agradable.

Con respecto a la potencia: me ha flipado lo potente que es este juguete. Y no es para menos, porque no tiene uno sino dos motores que ofrecen 12 patrones de vibración (6 intensidades y 6 ritmos). No es de los juguetes más ruidosos que he probado… y te recomiendo que lo uses bajo el agua porque, además de amortiguar el ruido, las vibraciones son muy interesantes.
En efecto, como puedes ver en todas las fotos de la review, Petting Hippo es sumergible. Yo me lo llevé a la bañera un día que volvía muy cansada del trabajo y fue un gustazo compartir un baño entre burbujas. Puedes meterlo en el agua gracias a su cargador magnético, muy cómodo porque no tienes que buscar ranuras en el juguete. Necesitará tres horas y media en las que parpadeará hasta que el piloto se quede encendido, y luego podrás usarlo unos 50 minutos sin interrupción. Se carga en estos dos pequeños puntos metálicos que tienes aquí:

Si, además de aliviar lo que es la zona íntima, también tienes dolores musculares, te recomiendo que pruebes con Petting Hippo. Gracias a su longitud y a la cabecita que sobresale es muy cómodo para masajear la espalda mientras agarras del juguete desde el mango.

En resumen: Petting Hippo es un juguete ideal para penetración, aunque tal vez prefieras otro de los Satisfyer Vibes si te gusta que tu clítoris también esté atendido. Para el punto G es perfecto, un vibrador de buena calidad a un precio competitivo. Potente, ergonómico y muy cómodo.
¿Quieres saber más sobre Petting Hippo? Pásate por AQUÍ.
ATENCIÓN: Tengo en mi Instagram (@ThaisDuthie) un sorteo de otro de los siete Satisfyer Vibes. ¡Pásate a verlo cuanto antes!



Que no os engañe la imagen que no es así.
Pueblo random de la península ibérica. Verano del 2000. Una chica lesbiana de catorce años pasa por el escaparate de una librería y ve algo que le llama la atención. En la portada del libro, dos chicas se besan. Es la primera vez que ve algo así. Valora romper la hucha y comprarlo, sin saber nada más de su argumento. Pero se topa con un obstáculo que se le antoja insalvable: le da vergüenza que el librero suponga que es lesbiana.
Por supuesto, siempre hay opciones. En esto como en todo en la vida. Hay editoriales que han hecho un esfuerzo magnífico para que la literatura LGBT llegue a cada rincón de habla hispana. Hay librerías que han pensado en todos los públicos, teniendo su pequeño rincón para nosotras. Pero lo que ha supuesto una pequeña revolución ha sido la llegada del libro electrónico.


Abbie 
El tiempo no pasa despacico, 
Y anoche, mientras nosotras dormíamos y otras personas recordaban cómo habían olvidado un carrito de la compra en Portugal, Vanesa y Adriana retozaban alegremente en un motel de California. A ver, no literalmente, pero un poco sí. Las dos mujeres unían fuerzas en el videoclip de De tus ojos, último tema de la andaluza, que ha compuesto en colaboración con Carlos Jean. Dentro video.








Para celebrar los cincuenta años de Rebecca (Rachel Dratch), sus amigas le preparan un viaje a Napa, el Wine Country, una región vinícola de California. Ahí pasarán el fin de semana Abby /Amy Poehler), Catherine (Ana Gasteyer), Val (Paula Pell), Jenny (Emily Spivey) y Naomi (Maya Rudolph) en la casa que le han alquilado a Tammy (Tina Fey). Pero, como siempre ocurre, tantas horas con tus amigas empiezan a dejar brotar las tiranteces, y más si todo está regado con el mejor vino.
Si hay alguien a quien no conozco y con quien no puedo ser imparcial, es con el grupo de actrices que conforma esta película. Amy Poehler, Tina Fey y Maya Rudolph son esas mujeres de las que querría ser amiga en la vida real, y que nada de lo que hagan puede parecerme mal. Y, al parecer, ni siquiera tengo que taparme los ojos para ver Wine Country, porque todo el mundo que la ha visto habla maravillas de ella. Se estrena el próximo día 10 en Netflix, así que no te la puedes perder.
Muchas veces hablamos de la necesidad que las mujeres LGBT tenemos de un entorno que nos arrope, o lo que es lo mismo, de un círculo de amigas que sean también lesbianas y bisexuales para poder compartir nuestras historias, hacer actividades juntas y, por qué no, a lo mejor iniciar una historia de amor. Todas sabemos lo difícil que resulta a veces encontrar a chicas con las que charlar, pero afortunadamente estamos en el siglo XXI y las tecnologías nos echan una mano, como por ejemplo con 