El cine italiano está de enhorabuena: en el país vecino se ha estrenado la comedia Io e lei (Yo y ella), una cinta que intenta echar por tierra los estereotipos sobre las mujeres lesbianas. La película, dirigida por Maria Sole Tognazzi (de una familia muy relacionada con el mundo del cine), e interpretada por Margherita Buy y Sabrina Ferilli, ha recaudado hasta el 5 de octubre 700.000 euros, proclamándose como la quinta cinta con más recaudación en la cartelera de los cines italianos.
Si atendemos al contexto de Italia, Io e lei tiene un componente valiente y transgresor: la república mediterránea es uno de los pocos países que aún no tiene ningún tipo de legislación para las uniones de las personas homosexuales en la Unión Europea. Incluso el pasado mes de julio el Tribunal Europeo de Derechos Humanos tuvo que tirarle de las orejas y reprocharles este hecho. A esperas de la aprobación de una ley de unión civil para homosexuales (que no matrimonio), Io e lei llega en un momento vital para romper con los estereotipos de las mujeres lesbianas e intentar normalizar su situación en Italia.

Io e lei cuenta la historia de amor de la arquitecta Federica (Margherita Buy) y la ex actriz Marina (Sabrina Ferilli), y cómo tendrán que hacer frente a sus respectivos pasados para poder seguir con su relación. Maria Sole Tognazzi relata su película como lo que es: una historia de amor; entre dos mujeres, sí, pero una historia de amor como otra cualquiera. Para todas aquellas croquetillas que entendáis el italiano, aquí os dejamos el tráiler de Io e lei.
Vía: The Guardian



Bill Genovese procura separar la realidad de la ficción en el asesinato de su hermana, buscando la identidad de los famosos treinta y ocho testigos, y entrevistándose con conocidos de Kitty, como su ex marido, o incluso su novia Mary Ann Zielonko, la mujer con la que Kitty compartía su vida y que fue dolorosamente apartada del proceso policial y judicial de la muerte de su pareja.










Ikea es una empresa súper familiar, es un hecho. Muchas familias ocupan los sábados por la mañana en darse una vuelta por ahí a ver que encuentran, y los sábados por la tarde en encontrar el camino de salida entre las estanterías Kallax y butacas Ektorp. De hecho, estoy casi segura de que hay familias que VIVEN en Ikea y por las noches saquean la cocina en busca de albóndigas de alce. Pues para todas, los suecos (por un momento he puesto suevos, me he acordado de mis clases de historia Medieval y me he reído) tienen un recuerdo. Hasta para las croquetas.

Canadá es un país fascinante: Tiene todo lo bueno de Estados Unidos, pero en versión ultra amable. Sólo hay que ver ficciones televisivas como Rookie Blue para darse cuenta de esto, porque no hay serie de policías en la que saquen menos la pistola que en ella. Una maravillosa nube de amabilidad y sonrisas. Rookie Blue, la serie sobre policías novatos, y ya no tan novatos de Toronto, terminó su sexta temporada hace ya un par de meses, y por el momento no tenemos noticias de una posible renovación. ¿Tenemos que alarmarnos?
Mientras que en Canada la última temporada mantuvo una audiencia alrededor del millón y medio de espectadores, en Estados Unidos fue bajando sin remedio, desplomándose incluso un 17%, que se dice pronto, a mitad de temporada. Esto, además, fue acompañado de una bajada en los demográficos hasta el 0.5. Y los demográficos son la clave de todo, porque son la cantidad de personas de entre 18 a 49 años, lo que en términos de publicidad significa gente que compra cosas y que, además, prueba marcas y productos nuevos, que están delante de la televisión viendo la serie.



