El Festival de Cine LGTB de Extremadura calienta motores para su 22ª edición, apostando más que nunca por el cine de estreno y acercando grandes producciones de temática LGTBI a las zonas más rurales de la región extremeña.
Si bien el pasado 5 de noviembre la cinta Vivir deprisa, amar despacio (Christophe Honoré, Francia, 2018) marcaba en Badajoz el pistoletazo de salida para las proyecciones del festival, su arranque oficial no tendrá lugar hasta la tradicional Gala de Inauguración, celebrada el 9 de noviembre a las 20:30 en la Filmoteca de Cáceres. Conducida por Laura García Cáceres, en ella se presentará la programación de proyecciones y actividades que se sucederán a lo largo de 27 municipios de toda Extremadura hasta el 17 de noviembre, y el público podrá ver algunas de las piezas que optan al premio a Mejor Cortometraje este año.
Asimismo, el 16 de noviembre se celebrará la Gala de Clausura en Badajoz. Como cada año, a partir de las 22:00, el Palacio de Congresos «Manuel Rojas» acogerá la entrega de premios que cierra oficialmente el Festival y que será presentada por el actor Fermín Núñez, la actriz Laura Corbacho y el activista trans Leo Arán Narros.
Y entre gala y gala (ambas de entrada libre), una amplia variedad de proyecciones y actividades donde elegir pintarán de colores cada rincón de la comunidad en un festival ya veterano y consolidado como cita ineludible del territorio extremeño.
De entre toda la programación destacan los seis ciclos de cortometrajes, que este año trae como novedad el bloque «Migrantes LGBTI». También podremos visionar piezas como Retrato de una mujer en llamas (Céline Sciamma, Francia, 2019) o Temblores (Jayro Bustamante, Guatemala, 2019), cintas que, de otra forma, no suelen llegar a las salas de cine de Extremadura.
Así que ya sabes: si eres de alguno de los 27 municipios por los que pasa este Festival o, simplemente, quieres acercarte a la región más GUAY de España (no podía escribir este artículo sin reivindicar lo mío, simplemente no podía), tienes una cita con el cine. Un cine LGTB y, sobre todo, de calidad. El programa completo (y cualquier información relacionada con el Festival) está disponible aquí
¡Hola, croquetillas! Ya hablé de Two Car hace tiempo en un
artículo de cajón desastre, pero merece una reseña algo mejor al haberme
enganchado a las idiotas de las motos acuáticas dándose tiros. También dentro
de poco haré una reseña a mi manera [de esas que suman puntos para que Marca me
mande de una patada a la Luna] de Keijo, otra serie también bien hecha con
trama que hay que seguir con lupa para no perderse.
Sinceramente, me he hecho muy fan de estos animes malos. Corrijo, para mí un anime puede ser malo de dos formas. Malo porque los guionistas se han fumado cosas no legales, pero te ríes y te partes con la tontería de historia, con lo cual tan malo no es. Y luego malo porque es malo, incluso rozando lo ofensivo. Con estas series es imposible ofenderte, y te ríes muchísimo por las tonterías que tienen. Creedme que estoy disfrutando cosa mala con la tontería de Kandagawa Jet Girls, cuando acabé volveré a escribir un artículo completo diciendo toda la maravilla que tiene esa chorrada entre tanta tontería y estupidez.
Con Two Car me pasó lo mismo. Fue anime de otoño de 2017, 12 capítulos porque la trama no daba más de sí. Admito que la veía fiel todas las semanas. ¿Es buena? No, como le pasa a las Jet Girls, la trama es producto de haber consumido drogas. Pero si te la ves pasas muy buen rato.
Yuri y Megumi, compañeras pero no amigas
¿De qué va? Empieza la temporada de carreras, chicas de diferentes
institutos participan para ganar el título. Entre todos los equipos
participantes iremos viendo la historia de cada una de ellas. Las carreras son
en motos por pareja. Varios dúos de chicas compitiendo sobre motos con sidecar.
Dicho así suena hasta serio. Mentira y gorda. De serio poca cosa. Primero, el
concepto de carrera que tienen estos señores. Si con Jet Girls vemos que una
conduce y otra dispara [aún me estoy reponiendo del bazooka de una de las
americanas del martes pasado], aquí es que una conduce y la otra se coloca en
el cajetín del copiloto y se va moviendo para ser más aerodinámicas. De verdad,
no sé dónde compran las drogas, pero su camello se gana el sueldo.
Es que, de verdad, si te pones a analizar seriamente estas
chorradas, no puedes, porque te da un esguince neuronal. Pero si te lo tomas
con humor, disfrutas. Pasa como con las películas cutres de ninjas en
colorinchis. Que son malas a rabiar, pero te partes.
Aquí tenemos varias parejas de chicas, todas ellas estudiantes de instituto. Megumi y Yuri son las más protagonistas, pero no son pareja, es más, se llevan a matar, más de una vez llegan a las manos porque se odian. Pero, por circunstancias, siguen compitiendo juntas. Pero sí hay tres parejas bollo muy curiosas: Misaki y Chiyuki, Nagisa e Izumi y Mao y Hitomi. Comento un poco sobre ellas.
Misaki y Chiyuki son la mejor pareja de la trama. Cuando cuentan su historia veremos que Misaki es una chica humilde que va a un colegio de pijas y debe trabajar para ayudar con los gastos. Conocerá a Chiyuki, una de las pijas. Aunque su historia tiene un poco de drama, poco a poco conectarán y se llevarán bien. A pesar del drama inicial que tienen, su historia es hasta bonita, muy simple y llena de tópicos, pero cuqui.
Misaki, «incómoda» por tener a Chiyuki encima
Nagisa e Izumi, aquí empezamos las bizarradas. Izumi es una
sádica, disfruta haciendo sufrir a Nagisa, le gusta llegar al límite. Pero
Nagisa es SU masoquista, que nadie se la toque. Nagisa es masoquista, quiere a
Izumi y acepta lo que sea para estar a su lado. Sí, esta es la relación de “por
favor, id ya al psicólogo, que empezáis muy pronto con ese tipo de relaciones”.
Al igual que la relación anterior, son parejas que van evolucionando a lo largo
de la trama.
Mao y Hitomi… En fin, aquí es donde menos gracia me hace todo esto. Es una parodia descarada de Haruka y Michiru, porque imitan hasta su aspecto. Mao es la menos femenina de pelo corto calzonazas. Hitomi es más femenina y es la dominante en la pareja. Ambas presumen de unos anillos de compromiso que no se quitan nunca. Este dúo, en vez de tener un capítulo propio donde se ve su historia, lo que hacen es salir siempre en un bar, haciendo una reflexión sobre las otras parejas. Siempre terminan diciendo que su amor es para siempre, porque sus corazones están conectados. Sinceramente, es una pareja surrealista y sus diálogos son para hacérselo mirar. Desde el cariño lo digo.
Aquí debieron pensar, «¡a la mierda el disimulo!»
Esas son las tres parejas bollo que hay, aunque hay que
destacar también a Yuria y Maria, hermanas gemelas con crisis de identidad, a
las locutoras que retransmiten las carreras, y el resto de personajes adultos
que viven por el pueblo.
Insisto, sin ser una serie buena, pasas un buen rato. Las
carreras, aunque absurdas, son emocionantes. Hay que tener en cuenta que las
chicas no pueden hablar durante la carrera, llevan cascos [y nadie pensó en
poner micrófonos en los cascos, cachis la mar], por lo que deben llevarse
medianamente bien y tener cierta conexión para no ajostiarse en la primera
curva. Porque claro, esto es visualizarlo y pensarlo mientras lo ves, como la
que hace de paquete moviéndose durante la carrera la cague, o la otra tome la
curva de aquella manera, se van a la mierda con todo el equipo. Es más, en la
serie se ven diferentes accidentes leves por este tipo de cosas. Pero de verdad
soy muy fan de estos deportes de mierda que deberían hacerse reales y
olímpicos. Solo por las risas. Y, por favor, que alguien regale unos
gallifantes a quien se piensa todas estas fumadas.
La semana que viene, si nadie lo remedia, hablaré de la otra
joya que me falta de este tipo de deportes cutres, Keijo, un deporte de lucha
entre chicas en el que se tienen que tirar de unas plataformas golpeando solo
con las tetas y el culo. Otro argumento bien pensado, aquí ni esconden que lo
que quieren es ver chicha.
Hace unos meses me propusieron enviarme una copa. Como llevo una temporada que han pasado más copas por mi vagina que por mis labios (los de la boca), me pareció buenísima idea que quien hiciera la prueba en esta ocasión fuera una amiga que jamás había usado una. Aquí os dejo con su experiencia utilizando la Sileu Cup Rose…
M. al habla:
La copa menstrual Sileu Cup Rose ha
sido, por así decirlo, mi iniciación en el mundo de las copas menstruales, ya
que era la primera
vez que utilizaba una, y tenía ganas de comprobar por qué tanta gente habla
de ellas y sus beneficios. A primera vista, esta copa menstrual me llamó la
atención por su intenso color rojo y por su dibujo en forma de una rosa, tal y
como su nombre indica. Me fijé en que es bastante finita, no sé por qué
esperaba que fuese algo más gruesa, pero me alivió porque así la inserción
sería más fácil.
Pero la copa no venía sola, sino que me llegó acompañada de dos accesorios muy útiles, como fueron un estuche del mismo color que la copa y con el dibujo de una rosa en su parte frontal, muy bonito estéticamente y práctico si queremos llevárnosla de viaje o para pasar un día fuera; y un esterilizador plegable para esterilizar la copa después de cada periodo, que se usa de forma muy fácil en el microondas siguiendo las instrucciones que contiene.
La primera vez que la usé me
costó un poco insertarla, quizá también estaba un poco tensa al no saber bien
cómo se hacía, pero con un poco de paciencia la pude introducir sin demasiadas
complicaciones. Además, es muy fácil doblarla, puesto que es muy flexible, y
eso ayuda mucho a la hora de la inserción.
Lo cierto es que, debido a mi inexperiencia, los dos primeros días de utilización tuve unas pequeñas pérdidas, pero enseguida le coges el truquillo, tanto a meterla como a sacarla muy fácilmente con ayuda del rabito que tiene al final de la copa. Mi buena amiga Thais Duthie me dio un consejo muy útil, y es pasar el dedo por el contorno de la copa una vez esté introducida para asegurarnos de que esté correctamente colocada, y así seguro no habrá ninguna pérdida.
Después de usarla varios meses,
puedo decir que estoy muy satisfecha con su utilidad, y, además, he reducido el
número de compresas y tampones que utilizo notablemente, con lo cual es una
ventaja extra en cuanto a lo económico se refiere. Creo que Sileu Cup Rose es
una muy buena opción para todas aquellas personas que, como yo, se quieran
iniciar en la utilización de copas menstruales y que no sepan cuál escoger.
Para hacerte con tu Sileu Cup
Rose pásate por AQUÍ.
¡Hola, croquetillas! Esta semana la reseña será breve, porque hablaré de una serie de esta temporada que he descartado, por gustos personales, pero puede que os guste a alguna de vosotras, así que prefiero comentarla. Me refiero a Azur Lane.
¿De qué va? Como dije en el artículo resumen de temporada de otoño, de chicas que pelean. Esperaba cierto fanservice, por motivos evidentes [solo hay que ver el físico de las chicas], pero no me ha convencido el argumento en general. Que no es malo, ojo, digo que no me gusta.
Muchas chicas, todo el universo está lleno de chicas
El argumento va más allá de chicas que se pelean, por supuesto. En este universo, basado en un juego de móvil, las chicas se dividen en 4 grandes grupos, inicialmente estos grupos luchaban contra unos seres marinos que amenazaban al mundo. Dos de los grupos decidieron usar la misma tecnología y medios que el enemigo, adaptándolo. Los otros dos no, usaron tecnología propia. El primer capítulo empieza diciendo que siempre ha habido guerra y conflictos, y que, tras haber combatido al primer enemigo marino, estos dos grupos que usaban la tecnología adaptada decide atacar a sus antiguos aliados.
Bien, ¿por qué digo que no me convence? Las chicas luchan convirtiéndose en barcos y aviones. Bueno, no se convierten, adaptan partes de sus cuerpos asumiendo las armas que usan las máquinas de guerra. Sí, como KanColle, es la misma idea. ¿No me gusta porque luchen las chicas? No, por mí pueden pegarse como les apetezca. Pero, idea personal, convertir a una chica en un Robocop con partes de avión o barco o tren de mercancías, me parece el colmo de la cosificación de las chicas. Que ya sabemos lo que pasa cuando se deja a los hombres hacer ciertas animaciones con esas tetas y culos botando de forma tan fluida. Pero una cosa es mostrar carne, que hay mucho pervertido suelto, y otra cosa es hacer esa identificación de chica con barco o avión de guerra, que cada una tiene las propiedades del trasto de lo que adquiere las armas.
A ver quién tiene valor de meterse con las chiquillas
¿Merece la pena verse? A mí no me cuaja, pero va a ser la
que más contenido bollo va a tener junto a la idiotez de Kandagawa [que cada
vez se vuelve más bollo, muy curiosa la cita del último capítulo]. Que estas chicas-aviones-barcos-whatever
son todas muy hermanables y esas cosas, tienen un punto cuqui. Pero a mí me
mata eso de “transformación, me acoplo los cañones de ese pedazo barco que
abulta 3 estadios de fútbol”.
Conclusión, si os gustó KanColle, esto os va a gustar porque
es la misma idea, pero con otras chicas y otra trama.
¡Hola, croquetillas! Hoy voy a comentar la otra serie de temporada que estoy siguiendo, porque descarté el resto que empecé a ver. Se trata de “Houkago Saikoro Club” [el club de dados de después de clase]. Aunque esta es una crítica con 3 capítulos vistos, más o menos te haces una idea de por dónde van a ir los tiros. Eso sí, me temo que no va a haber shoujo-ai, o al menos no lo parece. Pero, con o sin shoujo-ai, es una serie curiosa de ver.
Primero, el argumento. ¿De qué va? Primer día de instituto. Miki, chica muy tímida porque no ha tenido buenas experiencias termina conociendo a Aya, chica más animada, van a la misma clase. Hasta aquí todo muy típico. Tras conocerse por chocar fuera de clase, Aya casi atropella con la bici a Miki [también típico], empiezan a charlar y dando un paseo acaban en una tienda de juegos de mesa. No parchís o la oca, sino estos juegos tipo Munchkin, Ciudadelas y todos estos.
Aya y Miki descubriendo la tienda de juegos
Ahí en la tienda se encontrarán a Midori, la delegada de su clase que trabaja a tiempo parcial y le encantan esos juegos. Miki y Aya nunca han jugado, por lo que su compañera les irá enseñando todos esos juegos de mesa.
En cada capítulo veremos un juego diferente, por medio de la mecánica del juego conoceremos mejor a las chicas, por cómo afrontan la dificultad del mecanismo de la partida. También en cada episodio participarán otros personajes, cada vez gente diferente. En el primer capítulo jugaron con el dueño de la tienda, en el segundo con un compañero de clase y en el tercero con la hermana y una amiga de la hermana de Aya.
Aya, Miki y Midori
¿Cosas buenas que tiene la serie? Mostrar los juegos y
usarlos para presentar a los personajes, ligando el comportamiento en el juego
a cómo son realmente. Se trata de partidas muy amenas de ver y veo positivo que
se muestre ese tipo de juegos que están considerados de muy frikis cuando es
algo muy entretenido y deberían ser más populares. Aparte, las chicas son
adorables y es una serie “suave” para verla en plan relax.
¿Algo no tan bueno? Pues yo esperaba que hubiera rollo
bollo, ya fuera suave o no. Pero cuando aparece el compañero en el segundo
episodio, que está enamorado de Aya, ya se jodió ese plan. Que Aya pasa mucho
de él y no se da cuenta, pero no va a haber croqueterío. Aunque también salió
en el tercero la amiga de la hermana de Aya, Kyouko se llama la chica, que es
toda una badass que mola mucho. Ojalá salga más.
¿Recomiendo verla? Inicialmente sí. Es entretenida, suave y
amena. Me gusta que abra ese horizonte de juegos de mesa no tradicionales. No
hay grandes dramas, y los pocos que hay sobre Miki y su infancia complicada
porque algunas chicas se metían con ella no te hacen sufrir mucho porque poco a
poco los va superando.
La siguiente semana os comento sobre las series que
descarté, que en sí no son malas, pero a mí no me cuajaron. Sí, digo esto tras
decir que estoy viendo la de Jet Girls, a veces mi criterio es un poco
especialito.
La directora y guionista francesa, Céline Sciama (conocida por películas como Water Lillies, Tomboy o Girlhood), ha sorprendido con una película llena de belleza y sensibilidad. Retrato de una mujer en llamas (Portrait de la jeune fille en feu) ha pasado, de manera exitosa, por varios de los festivales cinematográficos de renombre, llevándose, en el Festival de Cannes, el premio al Mejor Guion.
Sciama construye su historia enmarcada en el s. XVIII, lo cual le permite hacer una soberbia reflexión sobre la mujer en una determinada época histórica. Sus actrices, Noémie Merlant y Adéle Haenel, logran, con sus interpretaciones, transmitir y emocionar con sus gestos y sus miradas. Vamos, una química digna de las protagonistas de La vida de Adéle.
Sinopsis:
Bretaña francesa, 1770. Marianne es una pintora que debe realizar el retrato matrimonial de Héloïse, una joven que acaba de dejar el convento. Héloïse no acepta su destino como mujer casada y se niega a posar, por lo que Marianne debe trabajar en secreto. Para ello, se hace pasar por dama de compañía, para así observarla de día y pintarla de noche. Su relación se vuelve más intensa a medida que comparten juntas los últimos momentos de libertad de Héloïse antes de su boda.
La reacción de la prensa es abrumadora:
«Veraz y fiel descripción de la pasión. Toda la película se vive como el espectáculo incierto de desmontaje de una bomba. Una película preciosa, bellísima» El Mundo (Luis Martínez)
«Sciamma hace gala de una asombrosa delicadeza, avivando sentimientos solo con miradas y silencios y reitera su habilidad para comunicar sensualidad a través de las imágenes» Periódico de Cataluña(Nando Salvá)
«Una de las más hermosas historias de amor del cine reciente. Es pura fibra sensible, parece demasiado delicada para ser cierta y le brilla la piel cada vez que Adèle Haenel y Noémie Merlant se miran a los ojos» La Razón (Sergi Sánchez)
«Si bien el argumento ya es de por si sorprendente, incluso emocionante, es su impecable desarrollo a través del estilo visual de la cineasta lo que enamora. Sublime. Exquisita obra maestra que pasará a la historia» Cinemanía (Daniel de Partearroyo)
«Deslumbrante» Fotogramas (Manu Yáñez)
«Impresionante, delicada, sensible» Sensacine (Alejandro G. Calvo)
Con toda la expectación creada no nos queda más que esperar un poco para poder disfrutarla. El filme se estrenó en Francia en septiembre y llega este 18 de octubre a las pantallas españolas. Estamos ya haciendo cola virtual en las webs de los cines para comprar la entrada.
Entre la montaña rusa de sentimientos que ha sido la vuelta de Supercorp y el adulting, que no deja de interponerse en nuestras ya de por sí ajetreadas vidas, no hemos podido sacar un rato para ver el primer capítulo de Batwoman hasta este fin de semana.
Entre que mis expectativas no estaban precisamente altas y lo que se vio en el crossover del año pasado, esperaba más bien poco de la nueva serie del multiverso de Greg Berlanti. Aún así, a medida que se acercaba la fecha del estreno mi curiosidad iba aumentando por ver qué se cocía en Gotham, y mi debilidad por las superheroínas y el croqueteo terminaron haciéndome morder el anzuelo. Y oye, ni tan mal. El piloto me ha dejado un buen sabor de boca y ganas de continuar.
La elección de Ruby Rose me sigue chirriando a día de hoy. Sigo sin verla como la mejor opción para Kate Kane. Aunque no sé si es que ya estaba mentalizada o qué, pero tras ver el piloto ya no queda rastro del disgusto que me llevé cuando su peluca pelirroja ondeó al viento en Elsewords. Puede que, con el tiempo, hasta me termine gustando su versión de la mujer murciélago.
Dentro del Arrowverso, Batwoman va a ocupar el hueco que, en unas semanas y tras siete años, va a dejar el otro vigilante del multiverso, Arrow. Comparada con The Flash, Supergirl y, desde luego, Legends of Tomorrow, tiene un tono más en la línea y en consonancia con la de la serie del justiciero de Star City, más seriota y oscura. Como no podía ser de ninguna otra forma cuando se cuenta una historia ambientada en la que, según Marca, es la peor ciudad para vivir, Gotham.
El piloto ha sido un capítulo puramente introductorio, en el que Batwoman ha puesto sus cartas sobre la mesa respecto de la clase de serie que busca ser. Promete ser un viaje repleto de acción y croqueteo que no pienso perderme y que seguro que le gustará a las fans del Arrowverso.
Satisfyer. Suena a placer garantizado, ¿verdad? Hagamos un repaso: he probado el Satisfyer más famoso: el Pro 2. También el Pro 2 Vibration, incluso el Pro 3 Vibration. Vale que yo estoy a nada de sacarme el cursito, pero la empresa alemana parece que vaya a seguir los pasos de iPhone con sus modelos consecutivos. Antes de llegar a ese punto van y nos sorprenden con una colección muy selecta: los Satisfyer Luxury.
Tiene tres productos, de los cuales dos de ellos son idénticos salvo por los colores. Hoy empezaré hablándote del que más llamó mi atención cuando lo saqué de la caja: High Fashion. Ya en la foto se puede ver que no es un Satisfyer como cualquier otro… para nada. De hecho, jamás había visto un juguete de aluminio pulido, que es el material que lo recubre.
Es sumamente precioso y desprende lujo y exclusividad desde el ángulo por el que lo mires. Una ventaja de este material es que es resistente a golpes y rayas, por no hablar de que el tacto es más especial que el de la habitual silicona.
Digamos que, en cuanto a funciones, High Fashion tiene una forma parecida al Pro 2 Vibration, pero incorpora las mejoras de Pro 3 Vibration. Aun así, ha mejorado mucho su ergonomía para que puedas usarlo de forma más cómoda porque se adapta superbién a la mano. Con respecto al manejo, al igual que el Pro 2 y el Pro 3 tiene la interfaz de tres botones que te permite utilizar vibración y succión a la vez o por separado.
Esto es un plus, porque puedes
usar solo la succión o, si buscas estimular un poco más, añadir la vibración.
Personalmente, yo no usaría la vibración en solitario, porque me da la
sensación de que en los succionadores esa función se dispersa. No la noto cerca
del cabezal, pero además, al tratarse de un juguete de succión, lo que vibra es
alrededor del clítoris, no sobre él que es lo que interesa. En pocas palabras:
si lo que buscas es un vibrador como tal hazte con otro: los succionadores con
vibración son para succionar, con el añadido de la vibración.
Tiene 11 programas
distintos, cuya intensidad puedes ir subiendo o bajando. Me ha sorprendido
descubrir la potencia, ni siquiera he pasado del segundo o tercer programa.
Desde luego, no es un juguete que no vaya a hacerte sentir nada. En el peor de
los casos, puede sobreestimularte, aunque si te ocurre te recomiendo que
utilices la vibración, que es más ligera.
Es más silencioso, eso sí, gracias a su modo susurro. No tanto como un susurro, pero ha mejorado mucho con respecto a los primeros succionadores que parecían un avión en pleno despegue.
Como no podía ser de otro modo, es totalmente estanco. Es decir, que puedes utilizarlo en la bañera,
en el spa o en el medio acuático que más te guste. Para cargarlo te bastará con
el cargador inalámbrico que viene en la caja. Podrás usarlo unos setenta minutos más o menos. ¿Cuántas veces puedes
alcanzar el orgasmo en ese tiempo?
Otra diferencia importante con respecto a los modelos anteriores y que a mí me ha cautivado absolutamente: el cabezal. Está hecho de silicona médica líquida, un material mucho más suave y flexible, no tan basto como en los otros Satisfyer. En la foto podrás verlo mejor:
El packaging de High Fashion está mucho más
cuidado que el de los otros Satisfyer. Se nota que es un producto de gama
alta y que tienen en cuenta hasta el más
mínimo detalle. Además de la cajita negra y elegante con esa textura que
imita la piel, va bien colocado en unos soportes de espuma y trae una bolsita
de satén para que puedas guardarlo y transportarlo.
Solo me queda hablar del precio. Como es evidente, hay una diferencia considerable entre la gama normal de Satisfyer y la Luxury. A mi parecer, la diferencia lo vale, porque hay mejoras en todos los ámbitos, desde el diseño hasta el packaging, pasando por el ruido del motor o el cabezal. Creo que es un juguete ideal para aquellas personas amantes de Satisfyer que quieran dar un paso más con esta apuesta más lujosa y más bonita. Por lo menos, yo me he sentido como una reina mientras lo usaba, solo me faltaba la copita de champán y una bañera un poco más grande.
Ten orgasmos de primera clase con High Fashion AQUÍ.
¡Hola, croquetillas! Aunque la temporada de otoño acaba de empezar y mi juicio aún sería acelerado, hay una serie que sí puedo juzgar sin remordimientos futuros de conciencia. Se trata de Kandagawa Jet Girls.
En un primer vistazo bromeé sobre que sería como cuando en el programa “Un, dos, tres” Mayra Gómez Kemp ofrecía dos premios a los concursantes, o un premio fijo, o la caja, que podía ser cualquier cosa. Dije que este anime iba a ser la caja porque solo ponía, al hacer la reseña, que era un proyecto multimedia y se veían parejas de chicas y parecía todo muy bollo. Que no solo hay anime, también hay videojuego cuya mecánica son las carreras que se ven en la serie. Efectivamente, ha sido la caja. Pero recordemos que en la caja podía caer cualquier cosa, ya fuera unas llaves de un coche o también podían caer cosas malas. Digamos que nos ha tocado un limpiado de uñas, y muy generosa soy.
Qué monas ellas disparando en sus súper motos
Un primer comentario antes de despellejar con cariño esta
serie. Porque voy a despellejarla un poquito. No, no voy a ser muy mala, pero
es que es muy complicado hablar bien de este anime. Cuando empecé con el primer
capítulo y según me iba riendo yo sola al ver las absurdeces, pensé en la frase
de una gran amiga, que una vez soltó sobre una montura murciélago en el World
of Warcraft “de tan feo, es bonito”. Pues eso se aplica a esta serie. De tantas
cosas chungas que tiene, te partes y yo sé que me terminaré viendo toda la
serie y cuando salgan los BDs japos los bajaré. Pero eso no quita con que sea
mala con avaricia.
Bien, empiezo el despelleje de este despropósito. ¿De qué
va? Pues tenemos una situación como en Keijo. O Two Car. Es decir, chicas con
tetas y culos practicando un deporte absurdo en el que enseñan chicha. Que no
sé qué es peor, si la muestra de carne totalmente gratuita o el deporte de
mierda que se han inventado. Una chica de pueblo se muda a Tokyo para poder
practicar el deporte que practicaba su difunta madre. El deporte se practica
por parejas. Una conduce una moto de agua bestial y la otra dispara a las
rivales para desestabilizarlas. Y gana la pareja que llega antes sin sufrir los
disparos de las otras. Que el caballo de Espartero mira con envidia a los
guionistas de la serie por los cojonazos que se gastan.
Claro, la chica esta, Rin, según llega a la ciudad, se encuentra con Misa, otra practicante de este deporte tan chulo. Por supuesto, porque en este argumento no se complican las cosas, las dos terminarán compartiendo dormitorio en la residencia de estudiantes donde va Rin. Misa tiene muchos traumas que ya iremos descubriendo, veremos que ella es de las que disparan en la lancha. Por lo que Rin conducirá, como vemos en el primer duelo que tendrán con otra de las parejas de la serie.
De verdad digo que no es criticar de forma gratuita, es que la serie es de traca. Primero, no te sorprende nada, se ve claramente qué va a pasar a cada momento. El único objetivo de la “trama” es mostrar a las chicas en poses curiosas mostrando carne. Que siempre digo que, si en una serie a una chica le abulta más una teta que la cabeza, el argumento no va a ser muy elaborado. Y no suelo equivocarme. Aparte, que en el primer duelo le quitan a Misa la parte inferior del trajecito mínimo de neopreno. Eso sí, al final del primer episodio te dejan con el duelo a medias para causar expectación, que realmente es la única sorpresa que te llevas en el capítulo.
Por supuesto, lo fácil es apuntar a…
Por lo que, conclusiones… ¿Hay que verla? Sí.
Definitivamente sí. No porque sea buena, sino por las risas que nos vamos a
echar con tanta absurdez. Porque esto va a ser de traca y creo que se van a
sacar unas pedazo de ideas que se va a cagar la perra, hablando mal. Aparte, va
a haber croqueteo para dar y tomar, porque las que van de sacerdotisas también
son de traca, Inori y Fuuka, la clásica relación de chica mayor y menor y esas
cosas que tanto me gustan cuando se hacen bien. Croqueteo va a haber dentro y
fuera de las carreras. Que Rin también empieza con fuerza distinguiendo el olor
de la cama de Misa.
Que soy muy defensora de las series bien hechas y que hay
que valorar los buenos argumentos, pero el encanto que tienen estos truños es
impagable también. Que me estuve todo el capítulo rota de la risa por lo mala
que es. Así que ya sabéis, los martes, nuevo capítulo del sinsentido de las
tetonas en motos de agua chetadas. Que nos reiremos mucho con los 12 capítulos
que va a durar esa locura.
Nos vemos la semana que viene con una reseña algo más seria.
¡Hola, croquetillas! La nueva temporada de otoño acaba de
empezar, pero aún no quiero emitir juicios, que también saldrían reseñas muy
cortas, no quiero juzgar con pocos capítulos y equivocarme como con Sounan Desu
Ka. Por lo que hablaré de Symphogear que ha acabado, supuestamente, tras la
quinta temporada.
Ya hablé hace tiempo aquí de Senki Zesshou Symphogear, pero hablé tras haber visto solo la primera saga, quería hacer una crítica más completa. Esta serie tiene muchos puntos fuertes, antes de hablar del argumento en sí me gustaría decir por qué merece la pena.
Las seis portadoras
Primer punto fuerte: Un argumento entretenido y continuo sin
desbarrar. La trama de la primera serie perdura hasta XV, la quinta saga. Es la
misma historia, donde se añaden personajes que están implicados con esa trama
principal o troncal.
Segundo punto fuerte: Personajes carismáticos y croquetas.
Muy croquetas, con varias parejas adorables. No esperéis algo hormonal, al
contrario, dicen muchas burradas a veces, hay muchos momentos de “iros a un
hotel”, pero ni un beso. Pero tampoco hace falta porque son geniales.
Tercer punto fuerte: La música. La serie es musical 100% y
tienen grandes voces y temas muy pegadizos.
Cuarto punto fuerte: La autoparodia. Siempre lo diré, alguien capaz de reírse de sí mismo merece todo mi respeto. La serie, a partir de la segunda saga, G, incluye en los BDs vídeos extras con parodias en plan “lo que pasó después de tal suceso”, que añade información de lo que pasa entre la saga anterior y la actual, siempre en tono de humor parodiando las circunstancias que narra.
Quinto punto fuerte: Cada saga tiene un subtítulo, que básicamente es un spoiler de cómo acaba esa saga. Te dicen qué pasa al final, pero de forma que tampoco sabes cómo va a ser. Pero el subtítulo cobra sentido tras ver el final de cada serie.
Un resumen del argumento sería que el mundo está amenazado y sufre ataques del Ruido, unos bichos que no tienen cuerpo y que destrozan lo que tocan. La única forma de combatirlo es que unas chicas elegidas usen unas reliquias antiguas, de una tecnología de legado, que les permite atacar y destruir ese Ruido. En la primera saga conoceremos a tres de esas luchadoras y a más protagonistas. Las primeras portadoras son Hibiki, Tsubasa y Chris.
Hibiki es la chica con la que se inicia la trama, es una chica normal que sobrevivió a un ataque del Ruido en un concierto que dio Tsubasa con su compañera Kanade. Kanade muere en ese ataque por proteger a Hibiki, eso creará bastante drama que veremos cómo se soluciona. Chris inicialmente es mala, pero la salvarán ya que es manipulada por la mala de la saga, Fine, un ser antiguo que busca poder encontrarse con su dios, del que fue separada. Esto, sin entrar en muchos spoilers, es lo que da de sí la primera serie. Por supuesto, apenas he contado nada.
Tras superar eso, en G, segunda saga, aparecen tres portadoras más: Maria, Shirabe y Kirika. Las tres llevan el legado de Fine, inicialmente son enemigas. Se conocerá su historia y circunstancias, veremos que no son malas realmente, y tocará salvarlas. Además, como están relacionadas con Fine, veremos que sigue esa historia también. Igualmente veremos cómo evolucionan las tramas de las tres chicas iniciales.
En GX, tercera saga, sigue la trama. Aparece la alquimista
con un Ruido modificado. Por supuesto, la trama troncal sigue progresando,
porque hay cosas que siguen vigentes de la primera serie. Tanto las relaciones
entre las chicas como la historia del Ruido, tecnología de legado, qué tienen
que ver los alquimistas en todo esto… Y la historia de Elfnein y Carol, que se
suman a toda la trama.
AXZ, seguimos añadiendo letras. Más alquimistas, enemigos de
Fine, con las herramientas modificadas de Carol, la Túnica de Fausto. Aparece
algo que llevaban nombrando desde el inicio, algo que mencionó Fine, el dios
del que ella estaba enamorada y fue separada por la maldición.
XV, el final que hemos visto este año. Se cierran todas las
tramas. Aparecerá el dios al que se lleva nombrando desde el inicio. Veremos
esa historia antigua y cómo se las apañan las chicas. Sufriremos mucho, un poco
más que en el resto de sagas, sinceramente, pero merece la pena por el final.
Cada saga son 13 capítulos, se ven muy deprisa porque la
trama es muy continua, no hay relleno, los momentos relajados que pueda haber
son de humor o viendo lo bien que se llevan las chicas.
El tema croqueteo… Tiene tela, la verdad. Yo soy muy fan de estas series donde hay sutilidad y lectura entre líneas. Me parece más currado algo así que otras cosas hormonadas, ya lo he dicho más veces. Aquí tenemos varias parejas, muy curiosas todas.
Hibiki y Miku. Amigas de toda la vida, estudian juntas y duermen juntas en los dormitorios de la academia donde estudian. Aunque tienen literas, prefieren compartir camas y dormir abrazadas. Son muy gays, son una pasada y son súper adorables. En serio, mucho. En las parodias explotan aún más esa relación de pareja que tienen. Sin mencionar el final de XV. Si no lloras con el final de XV no tienes corazón, que lo sepas. Y no lo digo yo, lo dice la constitución.
Hibiki y Miku, que comparten camas abrazadas
Tsubasa. Inicialmente enamorada de Kanade, tras su pérdida quedará de luto… Hasta que llega Maria. Su relación con ella es rara y curiosa. Se inicia en GX, cuando ya Maria está reformada. Entre las dos hay mucha química, Maria sonrojará muchas veces a Tsubasa. Para mi gusto son mi pareja favorita de la serie, pero eso no implica que no me gusten las otras, al contrario, soy muy fan de todas ellas. Aquí Maria es la dominante de la relación, o Tsubasa la calzonazas, da igual cómo se mire. Ah, y chupito cada vez que Maria le diga a Tsubasa que no es nada femenina.
Tsubasa y Maria, primero rivales, luego muy buenas amigas
Shirabe y Kirika: Son las más llamativas, más que Hibiki y Miku. Sus escenas son un continuo “iros a un hotel”, sinceramente. Quienes las habéis visto sabéis que es así. Kirika es la protectora de Shirabe, pero no la defiende por obligación sino porque la ama. Porque así lo dice varias veces. Shirabe tampoco quiere que Kirika sufra por lo mismo. Ambas demuestran y dicen muchas veces cuáles son sus sentimientos.
Shirabe y Kirika, pareja muy cuqui
Realmente hay croqueteo para dar y tomar, sin perder de
vista la trama principal, tenemos a unas chicas geniales y cañeras que crean
una serie muy entretenida de ver.
Yo no la vi hasta que me la recomendó Arako-chan, y lo
cierto es que me enganchó desde el comienzo, me pareció entretenida y muy
curiosa. Diferente en varios aspectos, usando una mitología original y una
trama que dura 65 capítulos repartidos en 5 sagas donde no queman la trama,
sino que reparten una historia larga en arcos argumentales, cada arco
argumental en una serie. Esto lo han hecho así en otros animes y series, no es
estirar el chicle a ver hasta dónde llega [cofcofNanohacofcof], sino repartir.
Aunque lo suyo, sinceramente, es hacerse un maratón con las 5 series de
seguido, porque se disfruta.
Se rumoreaba que podría haber 2 series más. Sinceramente, no
sé qué leches van a contar más, o por dónde van a salir. Aunque si las hacen,
las veré gustosa. Pero no sé hasta qué punto se continuará. Como sea, esta
quinta saga marca un final bastante más marcado que las anteriores, que por eso
hago este artículo con ese final. Si hubiera más, sería con una trama nueva. Y
espero que, si crean trama nueva, sigan tan croquetas las chicas como hasta
ahora. Y que sigan haciendo crecer el buen rollo bollo que se gastan Tsubasa y
Maria.
Chicas, si os ha pasado como a mí que se os escapó este
anime, ya tardáis en verlo, que no os vais a arrepentir.