En 2014 por fin se cumplían nuestras plegarias, y se anunciaba no una, sino tres películas con uno de los personajes más icónicos y queridos de DC: Wonder woman. La cuestión de por qué no se había llevado antes a la gran pantalla, después del éxito que tenían los comics, pero también las diferentes adaptaciones de series de animación, e incluso una de acción real, con la mítica Lynda Carter a la cabeza, llegaba entonces a su fin, dándole a Diana el sitio que se merecía en el olimpo cinematográfico de DC. La actriz elegida, como todas sabéis ya, fue Gal Gadot, una cuasi desconocida por aquel entonces. Pero antes de esto, hubo otra mujer que podría haber sido Wonder woman, y finalmente no fue.
En 2008 George Miller, artífice de las películas de Mad Max, quiso hacer su propia versión en la gran pantalla de la Liga de la Justicia. Se acababa de estrenar El caballero oscuro, y Warner Bros. quería una nueva dirección para las películas de superheroes, un rumbo que se consideró que Miller podría tomar. No se quería a Christian Bale como Batman, un papel reservado para el ahora tan de moda Armie Hammer, ni a Brandon Routh como Superman, rol que había sido suyo en la cinta de 2006, sino que preferían a D.J. Cotrona. The Flash iba a ser el actor de Gossip Girl Adam Brody, y Santiago Cabrera encarnaría a Aquaman. ¿Y Wonder woman? Para este papel se escogió a una modelo entonces casi desconocida, Megan Gale.
El director hablaba hace diez años de lo que le había impresionado Gale en el casting: «Ella consiguió el trabajo porque lo hizo genial su prueba de pantalla. Quiero decir, no tenía idea de que fuera tan buena. Ella entró en nuestra oficina en Sydney y leyó su parte. Megan ha hecho algunas películas italianas, pero no pensé que fuera tan buena como lo era en realidad». Se llegaron a hacer incluso fotografías promocionales de la actriz con el traje de Wonder woman, que más tarde vieron la luz. 
El guión, según se puede leer en algunas webs, era bueno e iba a funcionar. Los actores estaban entusiasmados con sus papeles, y con su vestuario de superheroe. Todo estaba preparado para empezar a rodar en Australia. Pero a veces los astros se alinean en tu contra, y esta fue una de esas veces. El director cuenta que coincidió en el tiempo la huelga de guionistas de 2008 junto con que les denegaron la exención de impuestos con la que contaban por rodar en Australia.
Hubo una huelga de escritores. Hubo alguna legislación con una devolución de impuestos para hacerlo en Australia. Fue la primera película que surgió, y hubo un debate sobre si era una película australiana a pesar de que yo la estaba dirigiendo. No tenía que ser contenido australiano, sino control australiano. Pero había una junta, que ya no existe, que el gobierno improvisó a partir de personas que no sabían nada sobre la industria del cine. Y votaron, y nos lo denegaron por un voto. Estábamos todos listos. Una vez que sucedió y luego ocurrió la huelga de escritores … se vino abajo
Y… se acabó. No vimos nunca esta adaptación, y nunca Megan Gale se enfundó el traje de Amazona en la película. La vimos después en Mad Max: Fury Road, del mismo director. Pero eso… es otra historia.






En 
No tendríamos que haber intentado ser normales. No soy normal, ¿vale?








Esta novela gráfica, autobiográfica, y muy introspectiva, es, probablemente, de los relatos más sinceros y crudos que vayáis a encontrar por ahí sobre las enfermedades mentales y la sexualidad. Además de ser un alegato a favor de la aceptación de uno mismo como camino principal para poder llegar a vivir cómo se quiere en vez de cómo se espera o cómo a los demás les gustaría que se hiciera.
Una historia tremendamente necesaria que aumenta el, por suerte, cada vez mayor, abanico de historias LGBT que encontramos en la literatura y los cómics. Y que nos muestra una vez más como, a pesar de pertenecer al mismo colectivo y tener ese punto en común, cada uno de nosotros hemos llegado a dónde estamos de maneras muy diversas, pasando por experiencias dispares entre sí. Compartiendo la suya con el mundo, Nagata, sin saberlo, puede que esté ayudando a otras personas que se encuentren ante una situación semejante a verse reflejadas en sus páginas y sentirse un poco menos solas e incomprendidas. 
Colin Minihan, director de películas de género de terror como Grave encounters y It stains the sands red, cuyos títulos no dejan lugar a dudas sobre qué traen, presenta en el Festival esta película, cuya sinopsis promete sangre, terror, y supervivencia: en vísperas de su primer aniversario de boda, Jules y Jackie se ven envueltas en una lucha despiadada por sus vidas cuando se encuentran enfrentadas a las adversarias más inesperadas: ellas mismas, una contra otra. Mientras la violencia cae sobre su idílica escapada en el bosque, las mujeres entablan una frenética batalla psicológica y cruel que pondrá a prueba los límites de su instinto de supervivencia. La cinta está protagonizada por Martha MacIsaac (Superbad) y Joey Klein (12 Monkeys)
Esta es la primera película de la polaca Olga Chajdas. Tras trabajar como asistente de dirección en numerosos largometrajes y series de televisión y dirigir obras de teatro, sus recientes cortos, 3xLOVE (2016) y Morning has broken (2017); han tenido muy buena acogida por parte de la crítica, y ha decidido dar el salto a la gran pantalla. Nina se estrenó en el Rotterdam Film Festival, y pese 


