Me enseñó la mancha roja que se había extendido debajo de mí por la sábana blanca, como una medusa. Lo miré con reproche:
-Así que me dejas morir, Todas tus promesas no eran más que patrañas.
Resulta necesario y estimulante viajar fuera de los límites conocidos de la literatura. Leemos para entendernos, para descubrirnos, para crecer. Siempre lo diré: sin los libros, estaría perdida. Creo que muchas de nosotras lo estaríamos. Por eso cuándo llegó a mí Relaciones Enfermizas supe que era una de esas historias que recibo porque el destino la ha puesto en mi camino. La necesitaba.
Publicada originalmente en Rumania en el año 2002, causó un gran revuelto entre la crítica literatura del momento. Y ya no solo por la relación lésbica explícita, sino porque el análisis de la ciudad, después del régimen de Ceauşescu, un matiz claramente importante. La novela fue un éxito en ventas: no me sorprende, lo que me sorprende es que los grandes sellos editoriales no sean más valientes a la hora de buscar y editar este tipo de novelas transgresoras.
Por suerte, Dos Bigotes ha llegado a nuestras vidas. Una de mis firmas favoritas y que, a estas alturas, ya debería de ser la vuestra.
La historia está ambientada en los años noventa. El clima que domina las vivencias de los personajes está muy secundado por dicho contexto, que será clave, quizás lo más protagonista sobre todo lo demás. La lectura no resulta sencilla, exige una atención muy activa por nuestra parte, un poco lenta y tediosa. Lo que ocurre nos arrastra pero, en cierto modo, también nos retiene en contra de nuestra voluntad. Se me antoja que la narrativa de Ştefănescu es tan compleja como brillante, de esto no cabe duda.
El personaje principal (si no contamos con que es la ciudad y su situación) responde al nombre de Kiki. Acaba de iniciar sus estudios universitarios y vive sumida en una convulsión interna constante. Su relación enfermiza estará enfocada hacia Alex, una joven endiabladamente enterrada por las complejidades emocionales que parece vivir al límite de su propia cordura. Viven un tira y afloja constante, tan hermoso como terrible, tan unido como desasosegante. Quizás plasma con mucho acierto lo que, en ocasiones, puede suponer el autodescubrimiento lésbico o, mejor dicho, el descubrimiento de lo que a veces no es del todo aceptado.
Pero el título habla de “relaciones”, así que contamos con la otra cara de la moneda: Renato, un peculiar artista que, de vez en cuando, ocupará los vacíos de Alex y generará la confusión en Kiki (aunque a veces esto suponga obtener más estabilidad).
Es importante el análisis del deseo femenino y la naturalidad honesta con la que se aborda el factor sexual de la relación amorosa. El tercer pilar de la novela que es, quizás, también la principal trama argumental. Y a pesar de tratarse de un manuscrito escrito hace más de veinte años, la modernidad y lo innovador de lo contado (y cómo se cuenta) resulta casi abochornante para nuestros días. La ternura, no obstante, del amor entre Kiki y Alex es sobrecogedora y abrumadora. Su realismo es necesario y, tal vez solo por esto, disfrutéis intensamente de esta lectura.
Autora: Cecilia Ştefănescu
Traducción: Doina Fagadaru
Género: Novela intimista
Fecha de publicación: abril 2018
Editorial: Dos Bigotes
Número de páginas: 150
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RuPaul comentó entonces que él también, y que prefería reírse en lugar de tener sexo, a lo que Cara, que lo prefiere a salir de fiesta (quién la ha visto y quién la ve), añadió que «creo que la risa en el sexo es muy importante, porque tú ves películas y es como «es sexy», y es como el sexo será, y tienes sexo, y dices «vale, esto no se queda así», cuando haces algo embarazoso.
Y, ¿sabéis lo que siempre decimos de Disney, que qué guay sería una princesa lesbiana, porque mostraría a los niños y niñas que no tienen que ser todos iguales? Pues mira lo que dice Delevingne.



Vale, he mentido un poco, a veces sí hay escenas así.
A lo que vamos: según cuenta Deadline, el medio que controla de esta parte de la industria, este mismo mes de julio se va a empezar a rodar este remake, de la mano de la directora Zoe Lister-Jones, a la que a lo mejor conoces por su amplia carrera como actriz (sale en New girl, por ejemplo). Lister-Jones ha dirigido con anterioridad Band Aid, que se estrenó en Sundance hace un par de años.
Ella se va a encargar también del guión, junto con 
¿Qué fue lo que atrajo a Krieger de su futura esposa?
Más allá de la parte romántica del asunto, las dos tienen claro que su parte pública es importante para, precisamente, otras personas, y creen que con su enlace podrán facilitarle la vida a otras personas.


