Yo no tuve la suerte de seguir True Blood, la serie más mamarracha de vampiros de los últimos tiempos, de manera paralela a su emisión. Pero la vi una semana que tuve la gripe, y creo que la fiebre me hizo la experiencia mucho más loca y lisérgica. No sólo era una serie sobre las criaturas de la noche sino que encerraba una metáfora bastante evidente sobre las personas LGBT, como un colectivo que había estado oculto a ojos de la sociedad y que emergía con fuerza gracias a los cambios en las leyes. La primera temporada se emitió en 2008, poco después de que el Senado de California diera luz verde a la extensión del matrimonio para parejas de hombres y mujeres, echando atrás la Proposition 8, y se notaba. Mucho. 
La serie hizo gala de una diversidad como pocas en el tiempo de su emisión, tanto racial como de orientación sexual, y además de toques aquí y allá, las croquetas pudimos disfrutar (un poco) de la relación de Pam y Tara. Algo es algo.

El caso es que hablando en la proyección del décimo aniversario del episodio piloto en el Festival Vulture de Los Ángeles, el creador de la serie, Alan Ball, dio detalles de la versión musical que está llevando a cabo el compositor Nathan Barr. Lo que Ball ha escuchado es «bastante bueno».
Cuenta la historia de vampiros saliendo del armario. En última instancia, realmente se aleja del libro, porque las personas no están listas, son demasiado fanáticas y terminan regresando al armario
Ball también habló de la serie original, y nos hemos llevado una sorpresa enorme cuando hemos visto qué actores y actrices hicieron los castings para los papeles principales.
Benedict Cumberbatch vino y leyó para Bill. Jessica Chastain leyó el papel que sería de Anna Paquin, Sookie Stackhouse.
Y resulta que Jennifer Lawrence casi casi apareció en la temporada 3. «Ella fue genial», dijo Ball sobre Lawrence, » pero todas las mujeres de la habitación, porque ella iba a ser la novia de Jason (Stackhouse) y tenía 17 años entonces, dijeron que no, que era asqueroso»
Rutina Wesley tampoco iba a ser Tara en un primer momento, de hecho habían rodado ya el piloto con otra actriz, pero no les convenció y lo re-hicieron todo con Rutina. ¿Sólo yo tengo ganas de volver a ver la serie?
Vía: Deadline


En realidad, lo que sucede es que a sus padres ni se les pasa por la cabeza que su hija pueda ser otra cosa que heterosexual. Por eso dan por hecho que el chico que vive con ella es su novio. ¿Quién va a ser si no? La historia es una oda a la heterosexualidad por defecto, esa curiosa creencia de que todo el mundo, a no ser que diga lo contrario, se siente atraído solamente por el género opuesto. Porque a todas nos han preguntado, en primer lugar, por nuestro novio. ¿O no?

Los datos técnicos que nunca sé dónde poner























Emily Scheck es una estudiante de negocios de 19 años en el Canisius College, de Nueva York. Todo iba *bien* hasta que sus padres, a través de sus redes sociales, descubrieron que Emily tenía novia. Es entonces cuando estos le dieron dos opciones: o se sometía a una terapia de reajuste de su orientación sexual, o le cortaban el dinero para sus estudios y la dejaban, literalmente sin nada. Emily escogió entonces el alejarse de sus padres.




