Desiree Akhavan, directora de The Miseducation of Cameron Post, que acaba de petarlo en el Festival de Sundance, aprovechó el escaparate mundial que es ese certamen de cine independiente para hablar de una de las cuestiones que, sorpresa, siempre interesan más a la prensa: cómo se rodaron las escenas de sexo, si estuvieron cómodas, si no, y esas cosas. A veces, como con Below her mouth, todo el mundo está encantado de cómo se lleva la cosa, y en otras ocasiones, como pudimos ver con La vida de Adèle, las actrices se ven sometidas a situaciones que no le deseo ni a mi archienemiga (Marta, cari, me refiero a ti).
Desiree: Cuando ruedas escenas de sexo tienen que decir algo para la historia. Pero siempre hay una historia en cómo follas, y por qué, y hay que decirles a las actrices cual es el objetivo de esa escena, y yo quería tratar las escenas de sexo como trato los diálogos (…) Esta es la primera vez que estoy en las escenas, y poder mirar a Chloe y decirle «haz lo que tú creas, confío en ti»
Chloe: Yo creo que ese es el punto. «Esto es lo que queremos que pase, aquí queremos que esté la parte emocional». Y Ashley y Connor (la directora de fotografía) fue genial, captando nuestras caras, y la emoción, cuando estas revelaciones tan grandes están teniendo lugar en la vida de esta chica.
Vía: Vulture








Mientras vimos The Good Wife, la MAGNÍFICA serie de abogados protagonizada por Julianna Margulies, disfrutamos como enanas. Lo tenía todo: guión, actrices, tensión, amor, croquetas, comedia… Todo. Pero terminó. Y nos quedamos huérfanas. Y pensábamos que su sucesora, The good fight, quizá, quizá, no estaba llamada a ser la que llenara ese hueco. 

Alexa Chung se desprendió de la etiqueta de it girl tan pronto como ella misma la puso de moda. Lleva trabajando desde los catorce años en pasarelas, con las mejores marcas y las publicaciones más prestigiosas, y ocupó portadas de tabloides durante un montón de años, tantos como estuvo junto a Alex Turner, vocalista y compositor de Artic Monkeys, y más recientemente al lado de Alexander Skarsgard. Es un nombre propio dentro 









Un padre y una hija caminan por la nieve. Están en Noruega, y van a cazar ciervos. Pero la mira del padre se desvía lentamente, y apunta a la cabeza de su hija, que es tan sólo una niña.
Una de las cosas que más disfruté de la historia es la capacidad que tiene de hacernos pasar de un sentimiento a otro en cuestión de segundos. En una escena en particular, mientras Thelma está en un sofá en una fiesta, Joachim Trier nos hace pasar de la expectación al deseo, de la excitación a la vergüenza más absoluta, a la vez que lo hace Thelma.