Poco a poco vamos sabiendo más cosas sobre Open, el próximo proyecto de Ryan Murphy, que tendrá a Anna Torv y a Jennifer Jason Leigh como pareja lésbica protagonista. La última noticia es que Cheyenne Jackson se suma al casting de la serie. ¿Y quién es este muchacho? Pues un chico malo, gay declarado, que interpretará a un personaje cuyo nombre desconocemos, pero que será «un guapo adicto a la metanfetamina». Murphy escribió este papel para él, aunque todavía no está clara la orientación sexual del personaje.
¿Qué más sabemos de esta nueva serie? Poco, muy poco. Que habrá sexo. Mucho sexo. Así como infidelidades varias. Lo más destacable por el momento, tan superficial como suena, es que tiene un reparto de gente guapa. Júzgalo por ti misma. De izquieda a derecha: Scott Speedman, Wes Bentley, Cheyenne Jackson, Anna Torv, Jennifer Jason Leigh y Michelle Monaghan.
Que sea un guión suyo, tras padecer su particular manera de ensañarse con los personajes lésbicos, nos hace temer por el show. Sin embargo, no nos engañemos: acabaremos viéndola, porque no creo que nadie en la sala quiera perderse a Anna Torv haciendo de nuevo de lesbiana. ¿Estoy engañada?
¿Caminando con Ella por un café viste a aquella tremenda pelirroja que (por si fuera poco) te hizo ojitos y te dejó babeando mientras tu chica te veía con cara de «PERO QUE COJ…» desde la otra esquina?
¿Te encontraste a tu ex y a la ex de la ex y a la ex de la ex de la ex de tu novia que fue su última novia y tu novia te vio hablando con alguna de estas ex tuyas que son ex de tu novia también y que ahora son novias?
Sí, la red lésbica existe. Es más, es internacional… OOhh el bollodrama.
¿O algo más grave?
Dicen que el chocolate es afrodisíaco, y ¿qué mejor manera de domar a tu fierecilla (que por algo debe estar hecha una fiera, no te hagas…) que con algo de endorfinas cubiertas con manjar de los Dioses?
Mis queridas bollofoodies por favor, no caigamos en el HORRENDO cliché de la cajita de bombones, porque ya saben, la cosa se trata de pedirle perdón por eso que tú y yo sabemos que hiciste … pero la cosa es hacerlocon estilo.
Si tu chica es como mi pareja y tiene el diente dulce, seguro te podemos sacar de un apuro o dos con estos truquitos:
Mousse malbec (cubierta con un glasage de chocolate oscuro)
Lo bueno de esta mousse es que si no le gusta el vino tinto o quieres experimentar, puedes cambiarla. Lo mismo sale con un espumante Brut o Demi-sec (O con un rosé) que con un Porto, Marsala o un chardonnay***. Es cuestión de que experimentes y te diviertas.
¡Manos a la torta! (¿Entendeis?)
Para la base de chocolate:
60 grs de chocolate cobertura. Si pueden poner sus manitas sobre un chocolate venezolano de marca El Rey y especialmente sobre su Gran Samán (70% de cacao) ni lo duden.
30 grs de mantequilla
3 yemas
40 grs de azúcar
2 claras
10 grs de azúcar adicional.
Para la mousse:
300 ml de vino malbec (o el que escojas)
6 yemas
120 grs de azúcar
7 grs de gelatina sin sabor granulada.
375 ml de crema de leche (pastelera, para batir)
Para el glasage de chocolate
120 ml de agua
90 grs de azúcar
5 grs de gelatina sin sabor granulada
30 grs de cacao amargo o chocolate (mismo consejo)
60 ml de crema de leche
Preparaciones
Si bien se ve algo largo y tedioso, no te asustes. En realidad es bastante simple. Y vamos, si quieres que te perdone es que tienes que ponerle empeño.
De la base:
Derrite el chocolate y la mantequilla a baño de maría. El truco es: No dejes que el agua hirviendo toque el recipiente superior donde va el chocolate para que la temperatura no suba demasiado y lo queme. Tampoco lo muevas demasiado para que no queden capas finas en los bordes del recipiente y se quemen.
Mientras eso se derrite, bate las yemas con el azúcar hasta que se forme una crema de color amarillo claro y el azúcar esté disuelto. Incorpóralas al chocolate derretido con movimientos envolventes, para que no se te vaya a cocinar la yema demasiado rápido y te queden grumos.
Luego bate las claras con el azúcar adicional a punto nieve y la agregas a la mezcla anterior. Igual con movimientos envolventes para evitar que se baje.
Vierte la mezcla en una placa forrada con papel engrasado o encerado y hornea a 180 C por 10 minutos. Luego con un cortante puedes cortar discos individuales y ponerlos en moldecitos. O si lo prefieres (es más sencillo así) hornea la base en un molde desarmable donde vayas a hacer la mousse y en vez de varias mousses individuales te quedaría una completa.
Para la mousse:
Calienta el vino sin llevarlo a hervor y retira del fuego. Aparte, mezclas las yemas con el azúcar formando una crema como anteriormente y encima vuelca el vino caliente. Vuelve a llevar al fuego y cocina, revolviendo constantemente hasta que la mezcla se espese y cubra la cuchara.
Hidrata la gelatina en un poquito de agua por unos minutos. Cuando veas que se «chupó» toda el agua, métela por unos segundos en el microondas para que se disuelva. Así no te quedan grumos de gelatina 😀
Agrégala a la mezcla del vino.
Luego bate la crema a medio punto y agrega a la mezcla de vino con movimientos envolventes y suaves. Reserva en el refri.
Para el glasage
Coloca los 100ml de agua y el azúcar en una olla sobre fuego suave hasta que se forme un almíbar. Deja que se reduzca por dos minutos. Mientras, hidrata la gelatina con el resto del agua y agrégala al almíbar recién sacado del fuego.
Aparte, pasa por un tamiz el cacao el polvo (o si usaste chocolate, te toca derretirlo, como para la base) y mézclalo con la crema de leche. Vierte sobre esto el almíbar con la gelatina y deja reposar hasta que enfríe (hasta los 28 C)
La hora de la verdad
Foto cortesía de hungrycravings.com
El armado es sencillamente volcar la mousse sobre la base de chocolate en un molde (o moldes, depende de como hayas preferido hacerlo) y dejar en el refri por varias horas. Antes de servir, lo bañas con el glasage de chocolate y decóralo con unos frutos rojos y unas hojitas de menta.
Si quieres ir mas allá, una bola de helado de vainilla de acompañante le va per-fec-to. O si lo hiciste con champagne o cava, que sea un helado cremoso de naranja.
Si tu pareja es de las que le gusta más el salado/dulce, mis bombones de cheesecake con pistaccio salado harán el truco.
¡Pero eso es para la próxima semana! Mucha suerte y que te salgas del anzuelo.
Bon appetittie!
Gio
PD: ***Más adelante les tengo un par de post sobre vinos para que impresionen Like a Ladie’s Lady
¿Creías que sólo tendrías Sakura Trick para pasar las frías noches de invierno el año que viene? Eso es que tal vez no le has echado un ojo como se merece a la tabla de estrenos de la temporada de anime de este invierno. Aparte del anterior mencionado, tenemos dos novedades interesantes:
Después de que el año pasado disfrutáramos del spinoff de larguísimo nombre, Saki Achiga-hen episode of side-A, el estudio Gonzo se ha vuelto a poner manos a la obra para seguir con las andanzas de Saki y Nodoka. En Saki: Zenkoku-hen (literalmente, «Capítulo del Torneo Nacional») volveremos a tener a nuestra parejita y a todas sus amigas luchando por ganar el torneo entre institutos y así enfrentarse a la hermana de Saki.
Las observadoras que se vieron el anime de Mouretsu Pirates hasta el final recordarán que el anuncio de la película de esta serie fue anunciado entonces, bastante discretamente. La fecha en cuestión nos la recuerda este sucinto tráiler: Febrero del 2014.
Después de los inesperados momentos yuri que nos dio el anime, sólo podemos rezar para que la secuela hecha película siga en esa línea y continúe dándonos besos entre chicas, ¡Como mínimo!
Si hacemos cuentas, el 2014 viene bastante cargadito de anime yuri (o con un subtexto que ve hasta un ciego): Sakura Trick y sus besos en aulas apartadas, Sailor Moon con sus guerreras que luchan por el amor y la justicia, Saki y todo el subtexto que puede esconder una partida de mahjong y, por último, la película de Mouretsu Pirates con piratas en minifalda que se hacen ojitos (y otras cosas).
Nosotras ya estamos preparando las palomitas, ¿Y tú?
Dos mujeres icónicas para su generación, una pasión común. Esto es lo que nos propone Reaching for the Moon, extrañamente traducida al español como Flores Raras. ¿Recuerdas cuando decíamos que 2013 iba a tener dos películas lésbicas de referencia? ¿Concussion y La Vida de Adèle? Pues no se me suben los colores al confesaros que nos equivocamos. Porque 2013 va a tener tres, ya que antes de finales de año se estrena este largometraje basado en una historia real.
Reaching for The Moon nos cuenta la trágica historia de amor entre la poeta americana Elizabeth Bishop y la arquitecta brasileña Lota de Macedo Soares. Dirigida por el director brasileño Bruno Barreto, el biopic está inspirado en Rare and Commonplace Flowers, la biografía novelada que publicó Carmen L. Oliveira, en 2002, y tiene toda la pinta de ser un dramón en el que los ya famosos mocos de Adèle se quedan cortos.
En el Nueva York de 1951, se establece Elisabeth Bishop (Miranda Otto). Ha recibido varios premios de poesía, pero actualmente atraviesa una fase de bloqueo. Tras fracasar en su último intento de crear un poema, decide tomarse unas vacaciones y pone rumbo a Sudamérica, en donde planea pasar un fin de semana con una vieja amiga de la universidad. Allí es donde conoce a Lota (Glória Pires), la actual compañera sentimental de su amiga, con la que inicialmente saltan chispas… pero de odio.
Al tratarse de un biopic, uno de los puntos fuertes de esta película es que nos enseña los trabajos más representativos de las dos mujeres, como el Parque de Flamengo, lugar icónico de Río de Janeiro, o el momento en el que Elizabeth Bishop consiguió el premio Pulitzer, en 1956. Pero la fama y el éxito les llegó pagando antes un carísimo peaje. Bishop cayó en las garras del alcoholismo y Lota en las de la depresión, y su relación nunca llegó a recuperarse de estos reveses. Así que ya sabes, recopila un buen puñado de kleenex si quieres ver esta película. De su estreno en España todavía no tenemos noticias, pero todo parece indicar que tendremos mucho tiempo de prepararnos emocionalmente para otro lesbodrama.
Después de varias semanas esperando la vuelta de la serie, Glee regresa para darnos, esperamos, una alegría: En el episodio que se emitirá el viernes nuestros chicos de NYADA, con Dantana (yeah!) a la cabeza realizarán una versión de Roar de Katy Perry. No sé si os lo había dicho, pero esta canción me gusta muchísimo, así que desde que me enteré de la noticia estoy con los dedos cruzados para que no hagan una actuación tan infame como la deI kissed a girl. Por lo que hemos podido escuchar, no será así, pero es Glee, no descarto que luego hagan una coreografía completamente surrealista con Danny y Santana disfrazadas de animales de la selva saltando por encima de los taxis de Nueva York.
http://youtu.be/27sSQSSqrzg
Por otra parte, aún me estoy recuperando del portadón de Naya Rivera para la Rolling Stone de este mes. La cantante-barra-actriz-barra-modelo está de promoción de su primer single en solitario, Sorry, y ha decidido regalarnos esta visión de sus piernas infinitas para despertar nuestros más bajos instintos. Parece que se ha aficionado a esa pose, que es la misma que ha utilizado para la portada del single, pero yo no tengo ninguna queja. ¡Queremos más! ¡Viva el chonismo!
El amor ha muerto. Vivan las aventuras amorosas, el adulterio y la lujuria. Antes de que pienses que estoy haciendo un alegato público en defensa de los cuernos (bien o mal puestos), déjame puntualizar que este post va enteramente de ficción. En concreto, de ficción televisiva. Porque las parejas ya no son lo que eran. O por lo menos, esa es la conclusión que sacamos cuando echamos un vistazo a las propuestas televisivas de los últimos meses.
Hace años, las blanditas de corazón como yo, disfrutábamos mucho con comedias en las que se imponía el romance y la lagrimita fácil. Pero ahora todo ha cambiado y la pequeña pantalla atraviesa una especie de fiebre adúltera, en la que el «viviremos felices y comeremos perdices» ha pasado a un segundo plano, cediendo el protagonismo a las traiciones amorosas.
No estamos diciendo que la infidelidad sea un concepto nuevo. Siempre ha existido y siempre existirá. No obstante, parece que los guionistas han encontrado su particular gallina de los huevos de oro obligando a los personajes a lidiar con estas aventuras extramaritales y, así, lo que empezó siendo un recurso que solo veíamos en los culebrones de después de comer, ahora es una trama que está presente en casi todas las series de moda. Y llamadme feminista, pero, curiosamente, los personajes lésbicos/ bisexuales tienen todavía más papeletas de enfrentarse a una traición sentimental.
Si no me creéis, basta con que echemos un vistazo a las nuevas propuestas y, también, a algunos de los últimos guiones de series ya consolidadas. Por ejemplo, ahí tenemos a Anatomía de Grey, que zanjó su temporada previa con un triángulo amoroso que dejó al borde del abismo a su pareja lésbica. Y todo esto a pesar de que su creadora, Shonda Rhimes, niega que sus series planteen las aventuras amorosas como algo aceptable.
Otro caso que nos llama mucho la atención es el «adulterio por necesidad» que ocurre en Tierra de Lobos. Después de disfrutar de un apasionado encuentro en casa de Isabel, el marido de esta aparece por sorpresa. ¿Y qué se le ocurre a Cristina? Acostarse con él mientras su amante llora desconsoladamente en el ropero, presenciando la escena en todo su esplendor. Drama elevado al cubo, porque solo con la infidelidad no tenían bastante.
Pero los ejemplos no se acaban aquí. Podemos continuar hablando de Mistresses, el remake estadounidense del show británico, que se estrenó antes del verano. En él asistimos al decepcionante romance entre Alex y Joss, que, por supuesto, se zanjó de la noche a la mañana con una infidelidad. Pocas echarán de menos a esta pareja, pero siguen siendo unos cuernos más que sumar a la lista.
En Bretrayal la historia es más de lo mismo. Su argumento gira en torno a una fotógrafa que conoce a un abogado; se enamoran rápida y perdidamente. Podría ser un romance como otro cualquiera, de no ser porque ambos están casados y tienen hijos. En esta serie tenemos una pareja de croquetas, aunque, por el momento, el drama de la infidelidad todavía no las ha salpicado. Tiempo al tiempo.
Masters of Sextambién va camino de convertirse en otra lacrimógena historia de adulterio. Hasta ahora, el doctor Bill Masters (Michael Sheen) y su asistente Ginny Johnson (Lizzy Caplan) solo han tenido palabras, pero incluso en los primeros compases de la serie estamos viendo que la cosa se perfila como la crónica de un romance anunciado. El doctor está casado, pero entre ellos hay una clara tensión sexual no resuelta.
Una de nuestras favoritas, Orange is The New Black, es otra de las nuevas apuestas televisivas en las que vemos el engaño como motor de la trama. Piper está prometida, pero cuando entra en prisión, su ex será una tentación constante. ¿Y quién puede decirle que no a Alex Vause? Por si todavía no la has visto (¿de veras alguien en este mundo puede no haberla visto?), no vamos a arruinártela, pero sigue a pies juntillas esta moda.
Siguiendo en la misma línea, no podemos olvidarnos de la británica Last Tango in Halifax. En este caso la diferencia estriba en que la protagonista, Caroline, se encuentra inmersa en un feo proceso de divorcio, pero ¿y el motivo? Efectivamente: cuernos. Su orientación sexual queda en un segundo plano.
Y de la campiña inglesa pasamos al afalto de la maravillosa Orphan Black, en la que a lo mejor pasaste por alto el engaño, pero, salvo que nos hayamos vuelto locas, ¿no estaba Delphine con el líder de la neovolución cuando empezó a hacerle ojitos a Cosima? Yo creo que sí. Corrígeme si me equivoco.
SUMA Y SIGUE
Como todo en la vida, podemos llegar a la conclusión de que a lo mejor esta es una moda pasajera. Menos ai lovius, más sexo y lágrimas. E incluso podríamos echarle la culpa de todo a HBO (recuerda: ¡¡¡no es porno, es HBO!!!), pero, a decir verdad, la moda de la infidelidad parece que ha llegado a nuestras televisiones para quedarse. Y así, comprobamos que incluso las series que todavía están por estrenar vienen cargaditas de desengaños. El mejor ejemplo de ello lo encontramos en Open, producida y escrita por Ryan Murphy (los dioses nos cojan a todas las lesbianas confesadas) la serie pretende explorar la sexualidad y los límites de la monogamia. Y lo hará —sí, has acertado— a través de una pareja de lesbianas interpretada por Anna Torv y Jennifer Jason Leigh, que pondrán a prueba su amor cuando una ginecóloga (Michelle Monaghan) se cruce en el camino de Torv. ¿Alguien dijo cliché?
¿Qué conclusión podemos sacar de todo esto? Estoy segura de que los sociólogos podrían hacer un sesudo estudio sobre el tema. Y en él nos desvelarían si la infidelidad se ha convertido en algo tan rutinario que está a punto de ganarse la etiqueta de «aceptable». Pero también es posible que la televisión solo esté representando un componente de las relaciones de pareja que antes se consideraba tabú y que, ahora, es una de las tramas que más audiencias arrastran. De todos modos, ¿qué ha sido del amor? ¿De las épicas historias románticas? ¿Podemos concluir que ha muerto? Y… ¿es realmente necesario que en casi todas las series los personajes LGBT tengan esta espada de Damocles sobre sus cabezas? El veredicto, en cualquier caso, lo tienes tú.
Canal +, en su apuesta por las series de calidad, va a ser la encargada de emitir en España Orange is The New Black. Como pasó con su estreno en Netflix, los trece capítulos de la primera temporada estarán disponibles desde el primer momento. Esto es una buenísima noticia para todas aquellas que, por una razón u otra (aquí no venimos a juzgaros, aunque seguro que irás al infierno no croquetero si no las has visto ya) no hayan disfrutado todavía de la revelación de este verano.
La serie se emitirá doblada. Y aquí es donde empieza el DRAMA. Sí, con mayúsculas: ¡La voz de Alex! La vamos a perder. Esa voz. Esa voz que saca nuestra mayor cara de tonta. Esa voz que hace que olvidemos lo que estamos haciendo. Esa voz que… ejem… ya sabéis, no es nada nuevo.
Si hacemos caso a la ficha de Laura Prepon en El Doblaje, la web de referencia en lo que a voces se refiere, la actriz que más papeletas tiene para ser la elegida es Adelaida López, que, entre otras, ha sido la dobladora de Holly Marie Combs, Piper en Embrujadas. No tengo nada en contra de Adelaida (si nos lees, ¡un saludo!) pero no creo que sea la más adecuada. ¡Si no se parece ni un poquito al original! ¿Tendrá el mismo efecto sobre nosotras o pensaremos que está a punto de leer El libro de las sombras de las hermanas Halliwell?
Muchas veces parece que todo lo importante del país sucede siempre en Barcelona y Madrid (como el LesGaiCineMad, que tiene lugar estos días) sobre todo cuando se trata sobre cosas tan minoritarias como lo es la homosexualidad. Pero esta vez, queridas lectoras extremeñas, no podréis quejaros. El próximo sábado día 9 arranca el FanCineGay, o lo que es lo mismo, el Festival de Cine Gay y Lésbico de Extremadura que durará toda una semana y en el cual se podrán ver varias películas LBGT, empezando por el documental Los versos de Safo que nos hará un recorrido por la historia del lesbianismo, el descubrimiento de la sexualidad en uno mismo, los cambios que han suscitado en la sociedad al «aceptar» la homosexualidad como otra forma de ver la vida, la invisibilidad que la mujer tiene aún a día de hoy y que aumenta más si se es lesbiana, y más aún en un entorno prácticamente rural.
También se podrán ver otras películas, como Born Naked,Circumstance,Margarita y Tomboy (de la que ya os hemos hablado aquí con anterioridad), e incluso presentaciones de libros. Pero si vais a acercaros, mirad antes el programa porque varía en cuanto a duración y representación según la ciudad a la cual os dirijáis.
Pero no todo acaba aquí porque, las que seáis de Cáceres, además del FanCineGay tendréis también un taller literario y un par de mesas redondas a cargo de la Fundación Triángulo Extremadura que tiene como objetivo ayudar a la visibilidad lésbica. Si queréis participar en alguna de las actividades que la Fundación llevará a cabo el día 9 en Cáceres (única y exclusivamente a menos que haya un cambio de planes de última hora), tenéis que apuntaros aquí y podéis ver toda la información en el blog que han abierto para la ocasión.
A mí me pilla algo lejos, pero si estás por ahí y eres de las que te quejas de que nunca se hace nada para las croquetas de la zona (además de freirlas y servirlas como tapas en los mesones), esta es tu oportunidad para hacer algo diferente durante una semana. Así que saca a tu lesbiana de la sopa y daos una vuelta por ahí. Eso sí, luego toca volver al blog y comentar qué tal ha sido todo.
1. En un principio, Laura Prepon hizo la audición para ser Piper.
Pero a la creadora de Orange is The New Black, Jenji Kohan, le gustó tanto su actitud que acabó proponiéndole el papel de Alex Vause. Oh, Jenji… nunca te estaremos suficientemente agradecidas por este cambio.
Laura y su ceja también están de acuerdo.
2. La Alex real se llama Catherine.
La actriz quería conocerla para preparar su personaje, pero ella no quiso que se produjera el encuentro. ¡Intuimos que no se parece mucho a Laura Prepon!
¡30 bollopuntos si aciertas quién de las dos es Catherine!
En esta serie compartió cartel con Ashton Kutcher, Mila Kunis y Topher Grace.
4. En ella interpretaba a Donna, una tomboy pelirroja que en las últimas temporadas se tiñó de rubia.
Pero Laura en la vida real es morena. A juzgar por las fotografías, a nosotras nos da igual lo que se ponga en la cabeza…
5. Laura y su exnovio, Chris Masterson, eran famosos por las timbas de poker que organizaban en su apartamento.
Aunque ya no están juntos, Laura sigue haciendo repokers a nuestros corazones.
6. Jodie Foster dirigió el tercer episodio de Orange is The New Black.
Se tituló Lesbian Request Denied (un nombre muy apropiado). En ese mismo episodio aparece el hermano gemelo de Laverne Cox (Sophia), que interpretó el momento previo a su transición de hombre a mujer.
7. Los créditos de apertura de la serie están escritos y cantados por Regina Spektor.
Y hablando de créditos, habrás notado que ninguna de las actrices aparecen en la secuencia de apertura. Eso es porque las mujeres que la componen son presas reales. Para conseguir plasmar un amplio abanico de emociones, el director les pidió que pensaran en tres cosas: a) un lugar que les diera paz, b) Laura Prepon alguien que les haga sonreír y c) algo que desearían olvidar.
8. La cicatriz de Nicky es de verdad.
Es el resultado de la operación de corazón a la que se sometió Natasha Lyonne el año pasado. OUCH.
9. Natasha Lyonne es una de las actrices que más papeles lésbicos ha interpretado. Nosotras hemos contado siete, pero no descartamos que haya más…
10. Si eres fan de Star Trek seguro que conoces a Kate Mulgrew (Red) por su papel de capitana Kathryn Janeway. Ni en el espacio ni en la cocina quieres buscarte problemas con ella…
11. El mostacho de Pornstache NO es de verdad.
Los maquilladores del show se lo pegan antes de rodar cada episodio y se lo retiran al acabar. El bigote real de Pablo Schreiber es mucho más grande, así que decidieron someter el falso a una serie de mutaciones hasta conseguir su aspecto pornográfico actual.
Ou, yeah, nena.
12. Los que sí son reales son los músculos de John Bennett.
Matt McGorry era entrenador personal y solía practicar el culturismo. De hecho, internet está lleno de vídeos suyos sacando culitomusculitos.
13. Annie Golden (Norma) es una antigua estrella del pop.
Era la vocalista de The Shirts, una banda conocida en los 70 que lanzó hasta cuatro discos. Sospechamos que en alguna gira tuvo que coincidir con Robin Sparkles.
14. Uzo Adubo (Crazy Eyes) es una superestrella de Broadway.
Antes de sumarse a Orange is The New Black, la actriz cursó estudios de voz clásica en la Univeridad de Boston y participó en varios musicales de Broadway.
15. Yoga no es del todo ajena a esto del texto/ subtexto lésbico.
La actriz que la interpreta (Constance Shulman) aparecía en la película lésbica Tomates Verdes Fritos. Pero en ella no hacía yoga, solo llevaba un estilismo galáctico que nos desajusta los chakras.
16. Es cierto que Larry escribió una columna para el New York Times.
17. El actor que lo interpreta, Jason Biggs, es mundialmente famoso por su papel en American Pie. En Orange is The New Black hay un guiño a esta película.
18. La serie tiene muchísimas referencias literarias.
Podemos ver a Piper leyendo Perdida debajo de un árbol o a Taystee suplicando que compren 50 Sombras de Grey para la librería de la prisión. Y Alex Vause tiene a menudo una novela en la mano. Los libros son una parte importante del show y aparecen en tantas escenas que incluso existe un Tumblr dedicado expresamente a esto: Books of Orange is The New Black.
19. La única actriz abiertamente gay es Lia Delaria.
Aunque si queremos caer en tópicos, es Yael Stone (Morelli) la que lleva la cabeza rapada cuando el guión no le obliga a dejarse la melena larga.
20. Hay una explicación para el título de la serie.
«Orange is the new black» era una expresión que se empleaba a menudo en los 80 para indicar que otros colores (normalmente el marrón, el marino o el gris) estaban desplazando al negro en la moda. ¡Ahora Orange is The New Obsession!
Excepto si has estado en una isla desierta durante los últimos años, el nombre de Portia de Rossi te sonará familiar. Actriz en series como Ally McBeal o Arrested Developement, este australiana está casada con Ellen DeGeneres desde 2008. En una entrevista íntima con Amanda de Cadenet ha revelado lo realmente duro que fue para ella el aceptarse como lesbiana.
Yo no quería ser lesbiana. Para empezar, yo nunca había conocido a una, y pensaba que eran extrañas, que odiaban a los hombres, que eran muy serias. Tenía estas ridículas ideas en la cabeza. y no había celebridades o políticos fuera (del armario), o nadie del que pudiera decir «yo podría salir con ella y quiero ser como ella».
En la misma conversación hace unas curiosas declaraciones acerca de la relación entre ser lesbiana y tener poder, teniendo en cuenta que Ellen y ella fueron elegidas por Forbes este mismo año como una de las parejas más poderosas del mundo:
Honestamente, creo que nadie que sea abiertamente gay y visible es poderoso.
Hace unos meses, la actriz, en otra entrevista, confesaba que incluso había llegado a tener problemas alimenticios muy graves derivados de su lucha interna, y del miedo que sentía a que su carrera se hundiera, como ya le había pasado a su actual mujer. Más tarde justo ella se convertiría en su gran apoyo:
Para mí, ser honesta con quién yo era, salir del armario, ser lesbiana, empezar a salir con Ellen, fue un gran punto de inflexión, porque me di cuenta sin cambiar mi vida que no había motivo para cambiar la forma en que comía.
Desde aquí nos alegramos infinitamente por la recuperación total de Portia, y por el amor que se profesan ella y su mujer. Casos como estos siempre son ejemplos inspiradores.