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Croquetas literarias: Carmen Laforet

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Carmen Laforet (Barcelona, 1921 – Madrid, 2004) es uno de esos enigmas literarios con demasiados recovecos por descubrir. Unos de los intereses creados en torno a ella fue su relación modo croqueta con dos mujeres tan excepcionales como ella: Lili Álvarez y Elena Fortún.

Corren los años cincuenta y Laforet es reconocida por su novela Nada, ópera prima de la escritora catalana, ganadora de la primera edición del Premio Nadal. España le ha enseñado que tiene que casarse lo antes posible o se le pasará el arroz y se quedará para escribir novelillas, así que no tarda en comprometerse con Manuel Cerezales, un señor muy señor. Después de cuatro hijos y un marido cuyas críticas literarias no ayudaban demasiado, Carmen comienza a tener correspondencia íntima con Lili Álvarez, una atractiva tenista que maravilló a la escritora con su visión del mundo.

«Dime, quería mía, ¿cuál es la lógica de nuestra conducta?», preguntaba Laforet a Álvarez, buscando tal vez en ella un empujoncito para declararse croqueta públicamente y huir de esa vida tan extraña que no la motivaba ni a la de tres. A pesar de que la deportista y escritora Lili la animó a salir de aquello, Laforet no pudo abandonar su hetoronormatividad y se quedó embarazada de su quinto hijo, un hecho que destrozó por completo siete años de amistad entre ambas. «No me verás más. Adiós» fueron las últimas palabras de Lili a Carmen. Un croquedrama en condiciones, con su época de llanto, chocolate y evasión del mundo.

Pero ojo a la novelista, que probablemente se dijo a sí misma eso de «el muerto al hoyo, y la viva al bollo». Elena Fortún fue el amor de los amores que sirvió de alimento emocional para la sombría Laforet, quien le dedicó frases como «quiero volver a estar una tarde contigo, muchas tardes y mucha más rato del que hemos estado nunca…». Amor en estado puro, oigan. Ambas mantuvieron correspondencia muchísimo tiempo, siempre deseosas la una de la otra, con la misma tensión con la que una espera el tic azul de WhatsApp. La última carta que escribió Fortún a nuestra novelista fue una despedida antes la que Laforet se quedaba, de nuevo, huérfana.

 

Desentrañar el misterio es muy difícil y tal vez jugar al What if… que tanto adoran los ingleses es convertir una simple fijación en ciencia ficción, pero ¡qué bonito es pensar en ese amor tan místico y tan intenso, oigan!

7 películas lésbicas que no te puedes perder (y que están en Filmin)

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Qué tiempos aquellos en los que buceábamos en foros rusos para descargarnos una película que nos habían dicho que tenía lesbianas, y cuando después de tres días bajando en el eMule, con su calidad a 360 y unos píxeles como mi cabeza, veíamos que no se daban ni un triste beso, y además a una la mataban de una manera absurda. Te sientes identificada con esta situación, lo sé.

El caso es que, bendita tecnología, ahora disponemos de unas plataformas buenísimas, llámese Netflix, HBO, Amazon, o Filmin, en la que con dos clics y unos cuantos billetes, tenemos ante nuestros ojos un catálogo bastante decente de películas lésbicas. Hoy nos centramos en Filmin, que ha incorporado a su oferta el clásico instantáneo del cine lésbico, Carol, y con la excusa te traemos otras cintas más que no te puedes perder.

Carol

Si no la has visto, prepárate a que venga la inspección croqueta y te quite el carnet. No, en serio: Carol es, con toda probabilidad, la película lésbica más guay que hemos tenido la suerte de ver con estos ojillos. Y es que lo tiene todo: estilo, fotografía, música, una historia con final feliz, y, aunque esto sería suficiente por sí mismo, a Cate Blanchett y Rooney Mara mirándose con ojillos de amor. ¡Y es buena, le han dado un porrón de premios! Imperdible.

Criaturas Celestiales

Antes de que a Peter Jackson le diera por adaptar un librito semi desconocido para la gran pantalla, hizo sus pinitos contando la historia real de Juliet y Pauline, dos adolescentes que en Nueva Zelanda en 1954 asesinaron a la madre de una de ellas cuando quiso separarlas. Pero es, sobre todo, una cinta sobre el encontrar a alguien que te comprenda, para espanto de los demás, que no lo hacen. Ganadora del premio León de Plata 1994 del Festival Internacional de Cine de Venecia, Criaturas Celestiales está protagonizada por Kate Winslet y Melanie Lynskey.

80 Egunean

Hay amor pasada la juventud, y 80 egunean quiere contar cómo es ese amor. Axun acude al hospital a visitar al ex marido de su hija, y ahí se encuentra con Maite, a quien hace 50 años que no ve. Es fácil retomar la amistad, pero Axun se plantea sus sentimientos cuando descubre que Maite es lesbiana. En Filmin está disponible en versión original en euskera con subtítulos en español.

Habitación en Roma

Otro clásico, y la película lésbica favorita de muchas croquetas. Alba y Natasha tienen 24 horas y una habitación de hotel, y no piensan desaprovechar ninguna de las dos cosas. Julio Medem desnuda a Elena Anaya y Natasha Yarovenko, y consigue una historia sin artificios, y con algún momento incómodo para el espectador que, afortunadamente, se olvida pronto.

Luna en Brasil

Luna en Brasil cuenta la relación real de la escritora estadounidense Elizabeth Bishop y la arquitecta y urbanista brasileña Lota de Macedo Soares, cogiendo como base el libro Flores Raras e Banalíssimas de la autora Carmem Lucia de Oliveira. Las dos mujeres vivieron juntas durante unos quince años, y los últimos tiempos fueron turbulentos, marcados por el alcoholismo y la depresión de la brasileña.

Rara

Sara vive con su hermana y su madre, Cata, y con la nueva pareja de esta, Lía. Las dudas y los problemas de la adolescencia se sumarán a esa situación exótica para la joven que es formar una familia con la extraña Lía. El padre de las dos niñas, Víctor, aprovechará la incertidumbre de sus hijas para quitarle la custodia a su ex esposa, argumentando que dos mujeres no pueden proporcionar el mejor entorno para criar a dos niñas. Una historia real que ha dado la vuelta al mundo a base de premios en festivales.

Io e Lei

Io e lei, historia de una crisis en una pareja de mujeres que están en sus cuarenta, no es mala película, sino al contrario. Las actrices están muy, muy bien. La película se deja ver con facilidad. Incluso la trama me parece que es necesaria. Pero la vi hace poco y me dejó regular, porque esto de que el amor todo lo puede… pues bueno, no sé yo. Ahora, para una tarde de sofá cumple perfectamente su función (y yo la recomiendo).

El gobierno mantiene el reconomiento de ‘utilidad pública’ a Hazte Oir

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Me molesta muchísimo tener que nombrar de nuevo a Hazte Oir en esta web. Yo preferiría hablar de otras cosas más agradables, pero hay veces que la vida te come, y tienes que morir al palo. En fin. Hazte oir (HO), para aquellas que no lo ubiquen, es una asociación que lleva desde su nacimiento en 2001 luchando por la familia. La familia formada por padre y madre, claro. Y si es blanca, mejor. Y si es católica, ni te cuento. Son los que organizaron marchas contra la ley de matrimonio igualitario en 2005, y los mismos que humillaron a niños y niñas trans diciéndoles que no existían mediante un mensaje en un autobús. Esa clase de gente.

Pues bien, el gobierno del Partido Popular ha revisado, como cada año, la concesión o mantenimiento de la condición de utilidad pública de ciertas asociaciones, y ha decidido mantener esta condición a Hazte Oir, a quien incluyó en la lista el ex ministro popular Fernández Díaz, y otorgársela a su vez a la Federación Católica Española de Servicios a la Juventud Femenina, una plataforma antiabortista. Casualmente, según informa Público, este grupo fue presidido por María Antonia Avilés, ex eurodiputada del PP.

La vergüenza no queda ahí. El ejecutivo le retira esta condición a la Sociedad Española de Quimioterapia, fundación que investiga sobre este tratamiento, al Comité de Defensa de los Refugiados, Asilados e Inmigrantes en el Estado Español, que la tenía desde 1989, y también a la Asociación Alba de Ayuda y Reinserción del Toxicómano, que trabaja con personas afectadas por drogodependencias y/o el VIH, y que presta especial atención a la prevención del uso de drogas.

El que una asociación sea o no declarada de utilidad pública es algo más que un reconocimiento nominal, puesto que con ello vienen implícitos beneficios fiscales para la asociación,  pero también para aquellas personas que les donen dinero: las personas físicas pueden deducirse en la renta el 25% de la cantidad donada. En lo que respecta a las entidades, hay una rebaja del tipo impositivo en el Impuesto sobre Sociedades del 10%, están exentos del Impuesto de actividades económicas, del IBI, de la plusvalía municipal, rebajas en el IVA, y están a su vez exentos del impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

Hay asociaciones que, sin estos beneficios fiscales, no podrían sobrevivir. Y otras que, al otorgárselo, hacen más y más negocio a costa de denigrar a otras personas, y a base de incumplir las leyes. HazteOir cuenta con un presupuesto aproximado de 2,6 millones de euros, que consigue con las cuotas de los 7000 socios, los eventos y los donativos, que como ya hemos visto desgravan una barbaridad y es fiscalmente ventajoso.

El mensaje que se lanza desde el gobierno del Partido Popular es claro: la utilidad pública cambia de significado, y ahora es lo que más cerca está a mi mentalidad, y quiero ahorrarme dinero al donar, y ahorrarles dinero para que sigan en su cruzada contra el siglo XXI. Es curioso, viniendo de quienes opinan que el Estado debe permanecer lo más ajeno posible a las actividades económicas de los ciudadanos, que estas medidas supongan ganar dinero con beneficios fiscales aprobados por ese mismo Estado.

Vía: Público

‘The Miseducation of Cameron Post’ triunfa en Sundance

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The Miseducation of Cameron Post, la adaptación al cine de Desiree Akhavan de la novela de Emily M. Danforth de 2012, ha triunfado en el Festival de Sundance de 2018, donde ha conseguido el Gran Premio del Jurado de la sección de ficción. Con Chloë Grace Moretz a la cabeza del reparto, The Miseducation of Cameron Post cuenta la historia de una joven adolescente llamada Cameron Post.

Son los años 90, y todo se tuerce cuando pillan a Cameron teniendo sexo con la reina del baile del instituto. Sus conservadores tíos, que son sus tutores legales, la envían entonces a un centro de terapias de reorientación para homosexuales, una realidad todavía muy actual en Estados Unidos.

The Miseducation of Cameron Post se ha llevado uno de los mayores reconocimientos del festival de cine independiente más importante del mundo. No tenemos constancia todavía de que alguna distribuidora española se haya hecho con sus derechos para exhibirla en España, pero esperemos que llegue -y pronto- de una forma u otra a nuestro país, aunque sea pasando primero por los festivales de cine LGTB nacionales.

Vía: El cine de lo que yo te diga

Primeras imágenes de ‘Station 19’, el spin-off bomberil de ‘Anatomía de Grey’

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De la mano de Shonda Rhimes, y con Ellen Pompeo (Que tras su entrevista a The Hollywood Reporter se ha desvelado como algo más que ‘la actriz que hace de Meredith Grey’) como productora ejecutiva, llegará en marzo a nuestras pantallas un proyecto que se ha llevado con un secretismo brutal, pero del que finalmente vamos viendo pinceladas. Hablo del spin-off de Anatomía de Grey basado en los bomberos de Seattle: Station 19.

La serie tendrá a Ben Warren, el marido de Miranda Bailey, como pivote entre las dos ficciones, y es de suponer que veremos con cierta frecuencia a los personajes de una en la otra, lo que en la práctica supone ampliar el universo del Grey Sloan Memorial Marta Sánchez Adolfo Suárez Barajas.

Este mismo jueves, dentro de la emisión de la serie madre, veremos a loe nuevos personajes, aunque habrá que esperar hasta el 22 de marzo para disfrutar de un episodio entero, que en su premiere será de dos horas. Jaina Lee Ortiz (Rosewood), Grey Damon (Friday Night Lights); Miguel Sandoval (Bad Judge); Okieriete Onaodowan (Hamilton); Danielle Savre (Too Close to Home); Jay Hayden (The Catch); Barrett Doss (Iron Fist); y Alberto Frezza (Dead of Summer) serán los personajes principales del parque de bomberos. 

Nada nos gustaría más que ver a una croqueta enfundarse el traje de intervención. Desde que Leslie Shay nos abandonara en Chicago Fire soñamos con este momento, pero yo ahora subo la apuesta: ¿Qué tal si alguna bombera fuera el nuevo amor de la cirujana pediátrica Arizona Robbins? Ahí lo dejo. 

Vía: La vanguardia

‘El color púrpura’, porque en tu biblioteca no puede faltar este clásico

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¿Andas buscando algo nuevo para leer? ¿Una novela un poco diferente, premiada, dura… tal vez un clásico?

Pues a lo mejor la obra más famosa de Alice Walker puede ser tu próxima víctima… (y hablo de víctima literaria, que para las otras ya está inventado el Tinder).

Publicada en 1982 (ya te he advertido que era una novela “viejuna”), El Color Púrpura es la historia de dos hermanas de raza negra ambientada en la América del Sur del período de entreguerras. Como imaginarás, no es este un momento fácil para las mujeres, menos todavía para las que son de color. Nettie y Celie viven en un entorno devastador en el que la sociedad y sus propias familias parecen dispuestas a romperles la vida en pedazos. Pero en una comunidad donde no hay lugar para la esperanza, las dos hermanas irán soldando los trocitos de su alma y reconstruyéndose con ayuda del tiempo.

El Color Púrpura es una novela sobrecogedora, cruel, real, cargada de emotividad, amor, pasión, valentía, injusticias, incesto y sí… también croquetas.

Yo sé lo que es una necesidad y a este punto queríamos llegar.

A lo largo de distintas décadas, la autora nos va desglosando la intensa vida de dos hermanas que se ven forzadas a separarse. Celie, la protagonista, vive en el sur de Estados Unidos casada con un hombre al que aborrece y martirizada por la vergüenza de haber sido violada por quien cree que es su padre. Durante toda la novela mantiene vivo el recuerdo de su hermana Nettie y la esperanza de reencontrarse algún día con ella, y vuelca todos sus sentimientos en unas cartas que sacuden al lector por la dureza de su contenido.

La dramática existencia de una apocada y silenciada Celie cambiará de repente cuando entra en su vida la amante de su marido, una extraordinaria mujer llamada Shug Avery que a mí me recuerda, no sé por qué, a una versión beta de Whitney Houston.

Cantante de soul, sexy, guapa, liberal, glamurosa… Shug es justo lo opuesto a Celie, que desde el principio se muestra fascinada por la presencia de esta apasionante mujer en su vida. A partir de ese momento, las dos mujeres desarrollarán una intensa amistad que ayudará a Celie a reconstruirse como persona, a construir su autoestima y a plantarle cara a todas las injusticias que han marcado su vida. Poco a poco Celie irá descubriendo el poder de su propio yo, de luchar por lo que quiere, de ser ella misma y, así, acabará liberándose de su crudo pasado para reunirse con aquellos a los que realmente ama.

Hay muchos motivos para animarse a leer esta novela. Para empezar, le valió a su autora un Premio Pulitzer en 1983, convirtiéndose así en la primera mujer afroamericana en conseguir este galardón. Otro motivo es que Steven Spielberg la adaptó al cine dos años después, en 1985, y en el papel protagonista tenemos a una INMENSA Whoopi Goldberg que si no recuerdo mal se llevó un Oscar por su interpretación de Celie. En resumidas cuentas: si los libros no son lo tuyo y te da pereza leerlos, siempre puedes lanzarte directamente a buscar la película. Además, su banda sonora también es buenísima. Mira, un dos por uno, eso que te llevas.

Cosas a saber antes de decidirte a abordar esta historia:

-Es una novela epistolar, lo cual significa que está vertebrada a través de las cartas que el personaje principal va escribiendo

-No es una lectura fácil. Diría incluso que tiene gran crudeza, aunque es un gran cuadro de la América de entreguerras y la dificultad que experimentaron las mujeres para hacerse oír en aquella época

-El croquetismo está presente pero es leve. No te zambullas en este libro con la errónea idea de encontrar en él una historia erótica de tórridas escenas bajo, sobre o entre las sábanas, porque no hay (casi) nada de esto. Pero si ese “casi” ha picado tu curiosidad, espero que sea motivo suficiente para que te animes a leerla

-Encontrarás, eso sí, una gran ternura que te hará empatizar con los personajes y misteriosamente tener esperanza por ellos, sabiendo que aunque su situación actual es desesperada, el futuro quizá albergue algo mejor para ellos

-Desde mi humilde punto de vista, la novela flaquea un poco en sus compases finales. Sigue teniendo interés y la leerás hasta el final, pero sobre todo movida por la curiosidad de saber cómo es el desenlace. Advertida quedas.

El libro se va a reeditar en español en el próximo mes de abril. Puedes comprar el libro en preventa en este enlace. ¡Buena lectura!

No es un vibrador, es EL vibrador: Zumio

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Feliz año, querida. Te deseo un 2018 lleno de orgasmos. Hoy retomamos Los secretos de Thais con una reseña que te hará replantearte la masturbación como la conocías. A mí, por lo menos, me ha desmontado el ritual de darme amor de arriba abajo.

Me encantan los retos. Mucho. Así que cuando me llegó este juguete erótico que prometía un orgasmo en 60 segundos solté una carcajada. ¿Te imaginas tener un orgasmo en un minuto? Qué bueno. Antes de nada, échale un vistazo, míralo. Se llama Zumio:

Lo que sí le dio puntos antes de atreverme a probarlo fue leer que estaba diseñado por y para mujeres, como debería ocurrir con todos los juguetes eróticos para mujeres. Aun así, con un poco de desconfianza lo probé y pensé: «qué cosa más rara». Fue raro porque estaba acostumbrada a estimularme el clítoris y los labios menores al mismo tiempo, no a vibraciones tan concentradas en un punto tan específico… pero no estuvo mal. Se llama SpiroPunta, y es superprecisa.

Luego me dormí una pequeña siesta (ya he dicho alguna vez que los orgasmos me dan sueño) y tuve uno de esos sueños húmedos que no recuerdas, pero hacen que te levantes cachonda perdida. Zumio estaba ahí al lado porque lo había estado probando antes y dije: «venga, tú eres el elegido para quitarme estos calores». Igual porque ya lo había usado, esta vez le cogí mejor el truco y lo puse justo donde tenía que estar. Vale, no fueron 60 segundos, pero en 90 como mucho tuve uno de los orgasmos masturbatorios más intensos que recuerdo. 

Pensé: WOW.

Cuando a una le pasan estas cosas es difícil seguir haciendo vida normal. Cambié de vibrador habitual, solo para ver si lo que me había pasado con Zumio había sido cosa de una vez… pero no. De hecho, una vez que intenté volver a mi vibrador habitual me pareció aburrido, menos intenso, soso. Recuerdo que pensé: «¿pero qué está pasando?». 

Te pongo en contexto: ocho velocidades en lo que parece un lápiz, y es tan intenso que no pasas de la tercera. Un año de garantía y sumergible hasta un metro. Y puedes recargarlo en su base como si fuera un cepillo de dientes eléctrico, mira:

La base lleva un agujero para que conectes el cable típico de carga de un móvil Android (por si tienes iPhone, en la caja ya va uno). La interfaz es sencilla: un botón para encender y apagar y otros dos para subir y bajar velocidades.

También lleva su funda para guardarlo y que puedas llevártelo donde quieras. Porque da tantos orgasmos que yo no lo dejo en casa si me voy de viaje, te lo aseguro. Es pequeño, apenas pesa y es muy sencillo de guardar. Además, es de los juguetes más silenciosos que he probado recientemente. 

Yo lo he puesto en un cajón que tengo al lado de la cama. Es facilísimo encontrarlo. Es que últimamente lo uso mucho. Es cierto que, si estás acostumbrada a masajeadores pequeños, al principio no sepas cómo colocártelo, pero te aseguro que acabas acostumbrándote. El tipo de vibración de Zumio y la manera en que se propaga es distinto a lo que hayas probado hasta la fecha y creo que es imposible que te deje indiferente.

Mira, mira:

Aquí, zumbando. #sexblogger #sexbloggerlife #eroticwriter #escritoraerotica #zumio

Una publicación compartida de Thais Duthie (@thaisduthie) el Ene 28, 2018 at 6:02 PST

Lo que no me ha convencido mucho es la batería. Me ha sorprendido que, dándole el mismo uso que a mi anterior vibrador habitual, necesitara recargarse con más frecuencia. Me he informado y he descubierto en la web de Zumio que la duración de la carga depende de la velocidad a la que lo uses. Cuanta más intensidad quieras, menos durará la batería. Aun así, te durará mínimo 75 minutos y hasta un máximo de 4 horas. Lo que sí es interesante para resolver esto es que dejarlo en el centro de carga mientras no lo usas no daña la batería, así que nada más acabes de usarlo lo pones y no es necesario que lo quites hasta que vuelvas a utilizarlo. ¡Bien!

Después de estas intensas semanas de pruebas incansables, he llegado a la conclusión de que Zumio es el futuro. No es un vibrador, es el vibrador. Ese que toda persona con un clítoris debería tener. Perfecto para primerizas, expertas, para quien sea. Eso sí, veo difícil el usarlo en pareja, pero ya sabes, solo hay que echarle creatividad.

Hazte con tu Zumio AQUÍ.

De shippeos lésbicos y arqueólogas

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“I like girls. No, I like a girl. No, I love her. I love… her”.

*Comienza a sonar Glasvegas*

Naomily fue mi primer shippeo lésbico. Así salía del armario ante su hermana gemela, y ante todo el instituto, Emily, declarándose a su novia Naomi tras una pelea con Megan en mitad del baile de fin de curso en la serie inglesa “Skins”.

Fue uno de los momentos cúlmen de mi vida shippeando parejas de chicas en la ficción: vi este capítulo en directo, en la web de Channel 4, en inglés a pelo, sin subtítulos ni nada.

Era la época en que teníamos que ponernos nuestro traje de arqueólogas y buscar relaciones lésbicas en la ficción con cepillo y rasqueta, en películas extranjeras (¿quién te dijo a ti que ibas a ver cine asiático alguna vez?), series anglosajonas y cine indie.

En España habíamos tenido a Maca y Esther, y, un poco antes, a Diana en “7 vidas”. En Hulems ya hicieron una pequeña encuesta para saber cuál fue nuestra primera referencia lésbica en la ficción con resultados muy variados.

Por la época de Naomi y Emily, pululaban por entonces Pepa y Silvia en “Los hombres de Paco”, ajenas a la tragedia que se mascaba en sus vidas, y nos descargamos enteritas todas las temporadas de “The L Word”. Nuestro oído hacia los idiomas mejoró muchísimo.

Fue la época en que los ships comenzaron a tener nombres propios: las ya mencionadas Naomily, Pepsi, Bettina… ¿Cuál era el de Dana y Alice? Era mi favorito en “The L Word”.

Pero, oh, sorpresa, de las cuatro que he nombrado, tres acaban de manera catastrófica cumpliendo a rajatabla el síndrome de la lesbiana muerta.

Hoy tenemos otros shippeos que, ¡Aleluya!, acaban bien.

Flozmin (el shippeo entre Flor y Jazmín en la serie argentina “Las Estrellas” que recientemente ha llegado a su final) ha finalizado con boda y adopción de dos nenitas que son un calco de ellas.

Licantha, en la serie brasileña “Malhação” promete darnos alegrías y dramas a partes iguales (como todo amor adolescente), mientras enseñan –y aprenden– a vivir la diferencia de manera muy natural.

En España tenemos a Dianhoa, la pareja formada por Diana y Ainhoa (interpretadas por Rebeca Valls y Cristina Llorente, respectivamente), dos doctoras de “Centro Médico” en TVE (sí, esa serie que creías que sólo veían las personas mayores y los hipocondríacos). Y muy pronto empezará Nachesa, el ship policía Nacha (Silvia Sanabria) y la psicóloga Teresa (interpretada por Ceila Freijeiro) en “Servir y proteger”. Serie que, por cierto, ya tuvo su episodio de síndrome de la bisexual muerta.

Espero que tanto Dianhoa como Nachesa tengan una relación sana pese al drama que rodea sus trabajos.

Es un puntazo enorme que estas dos últimas parejas tengan su sitio en la tele pública y en horario de tarde en el que, digamos, está el público más reacio a la diversidad.

Lo hemos dicho muchas veces, pero nunca nos cansaremos de hacerlo, la representación de la diversidad es muy importante.

Así las adolescentes de hoy no tendrán que sacar el cepillo y la rasqueta para buscar historias que las representen en la ficción televisiva.

 

Eran pocos LGBTfobos, y llegó María Elósegui

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¡Extra! ¡Extra! ¡España está de enhorabuena! (gritos del público, emoción, aplausos incansables) ¿Puigdemont ha cambiado de peluquero? ¿Las Spice Girls se reúnen de nuevo? ¿El final de Los Serrano era una broma? ¡No! ¡Nada de eso! Por primera vez, una mujer española será magistrada en Estrasburgo, nada más y nada menos que en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, un puesto que ha obtenido tras la votación de sus ahora compañeros y ha ganado por 114 votos (frente a los 76 y 37 votos de sus dos rivales).

Qué alegría y qué alboroto. Qué puesto tan merecido e impor… Un momento. Si mis gafas no me engañan (nota mental: limpiarlas más a menudo) y estoy leyendo con claridad, la catedrática María Elósegui Ichaso (ojo al nombre entre conseda y directora de cine) no es solo miembro del TDEH, sino que también ha publicado varios artículos y libros de diversa índole. Muchísimos medios han dado cuenta de varias de sus afirmaciones, muchas de ellas algo curiosidas. Para sorpresa de todos, la magistrada, erudita, cosmopolita y oseasoyjueza, tiene sus propias opiniones acerca de la homosexualidad y la transexualidad.

La Cadena Ser recoge en su página web una serie de afirmaciones de sus publicaciones, tales como «quienes construyan y realicen su comportamiento sexual de acuerdo a su sexo biológico desarrollarán una conducta equilibrada y sana, y quienes se empeñen en ir contra su biología desarrollarán distintas patologías. Eso está claro». Para que lo entendamos: si eres croqueta y no quieres estar acompañada por pepinillos, te aguantas, porque, amiga, de toda la vida se han visto en el mismo plato. En resumen, y citando a la maravillosa Ana Botella, «una manzana y una pera no pueden dar dos manzanas». Aquí tenemos que parar los vítores de alegría que iniciábamos por tener a una mujer en el Tribunal Superior de los Derechos Humanos. Se me han quitado las ganas y el nivel de Defensa Croqueta se ha disparado, porque la opinión de una respetable magistrada alcanza a todos más allá de Estrasburgo y esos señoros que hablan con boquita de piñón.

Derecho, pero no mucho. 

La Vanguardia también se ha hecho eco de esta, nuestra jueza, y nos regala un maravilloso párrafo, firmado por la señora de mazo en pecho: «Para muchos, el sexo biológico y el género, es decir los roles sociales, no están relacionados, de manera que podríamos construir nuestra identidad sexual al margen o de espaldas a nuestro sexo biológico. […] Pero el que lo podamos hacer (siempre dentro de unos márgenes, ya que no podemos cambiar nuestro ADN masculino o femenino), no quiere decir que el saldo sea positivo, sino que afectará a la construcción de la personalidad.»

En otras palabras más llanas: que las niñas tienen vuelva y los niños tienen pene. Que no te engañen (¡cuánta frase célebre!). ¡Que estáis locos! Que eso de que sientas que tu cuerpo no te corresponde, que te mires al espejo y no te reconozcas, que te atraiga alguien por su personalidad y no por lo que esconda detrás de la bragueta, ¡son chuminadas, patochadas, meloneces, mimimimi!

El País ha hablado con Elósegui, que también se luce. Respondiendo a María Fabra, nos regala esta frase: «No, no creo que la homosexualidad produzca patologías. Creo que está en investigación los orígenes de la homosexualidad y hay distintas teorías. […] Las personas pueden hacer elecciones en su vida y esta es una elección más.» Espera, que me desorino. Ser homosexual es lo mismo que decidir qué zapatos te vas a poner hoy: si llevo una camisa roja, zapatos rojos y uñas color vino; si hoy he dormido menos, croqueta 24 horas.

Tal vez esto sea una broma y despertemos del sueño como Antonio Resines, pero, mientras tanto, toca defender el amor en todas sus formas, porque, como dijo el uruguayo Mario Benedetti, «el amor es una bahía linda y generosa/ que se ilumina y se oscurece/ según venga la vida».

 

‘The Handmaid’s Tale’ ficha a Cherry Jones

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Cherry Jones, actriz de películas como Ocean’s Twelve, La tormenta perfecta Señales, y ex pareja de la también intérprete Sarah Paulson, ha fichado para la segunda temporada de The Handmaid’s Tale, donde interpretará a la madre de Defred/June (Elisabeth Moss).

Un personaje importante en la novela de Margaret Atwood -o al menos, importante es el recuerdo que le tiene la bautizada en el serie de Hulu como Defred-, que en la primera temporada de The Handmaid’s Tale El cuento de la criada no había sido ni mencionada. La serie estrenará su segunda temporada a nivel mundial en abril de este año -en España, a través de HBO-, y en ella Jones interpretará a Holly, una mujer «abiertamente feminista» y una madre «crítica pero cariñosa con June». 

A falta de imágenes de la actriz en la serie distópica, dejamos por aquí el tráiler de la segunda temporada de The Handmaid’s Tale, que nunca está de más volver a flipar con la que se nos viene encima en la aterradora república de Gilead.

 

Vía: Entertainment Weekly.