Hace un par de semanas me preguntaba si hacer la entrada de la pelirroja de la semana sobre Kate Mara, y cuando lo comenté con mis compañeras del blog todas me dijeron lo mismo: «¿Y esa quién es?» por lo cual decidí posponerlo, y justo esa noche de domingo, buceando por internet en busca de alguna serie nueva a la cual echarle un ojo, me topé con House of Cards, una serie de Netflix (productora de la tan nombrada por estos lares «Orange is the new black«) y sólo sabiendo de ella que había sido galardonada con varios premios y nominaciones me aventuré a verla. Y cual fue mi sorpresa cuando la vi.
Así que, ahora sí que sí, que la serie ha recibido un montón de premios y ya es hora de que, cuando alguien diga «Kate Mara», los demás digan «Oh, sí… la pelirroja sexy de House of Cards», también salía en American Horror Story, pero todas sabemos que la pelirroja sexy de American Horror Story es Alexandra porque sé que algunas de vosotras aún entráis en ese post de vez en cuando para volver a verla. Pero hoy toca Kate. Mara nació el 27 de febrero de 1983 en Bedford, new york, y ya desde bien jovencita empezó a adentrarse en el mundo del espectáculo. Si pasáis por su página en imdb os daréis cuenta de que casi es vergonzoso no saber de ella puesto que tiene una larga lista (Iron Man 2, 127 horas, American Horror Story, Tron, La Huida, etc.) de actuaciones a sus espaldas, pero supongo que no tuvo suerte en hacer nada que la lanzara de verdad a la popularidad. Y espero que esto cambie a partir de ahora. ¿Por qué? Pues porque tanto esfuerzo por su parte debería empezar a recoger sus frutos, y por esto.
Porque he visto el primer episodio de House of Cards y aún no sé si valdrá o no valdrá la pena seguir la serie (y por si os preguntáis si la he empezado a ver porque hay rollo bollo, la respuesta es no. La he empezado a ver por los premios. No vaya a ser que creáis que la veo por eso, vayáis a verla también pensando que pasará algo, y no.) fuera del hecho de que ella sale guapa y que Kevin Spacey ha ganado un Emmy por su actuación, pero si la chica os gusta tanto como me gusta a mí, que me gusta al nivel de plantearme ver Leyenda Urbana 3 sólo porque aparece en la película, quizás seáis algo más listas que yo y, en lugar de ver una película de terror de serie B (más bien serie N o V), veáis la serie, y si no os apetece tragaros una serie sobre política estadounidense (que no hay quien entienda cómo se supone que funciona el sistema político de estados unidos de américa), pues podéis quedaros con las fotos que ponga aquí y alguna cosilla más.
¿Qué? ¿Os ha gustado? Pues es la aportación lésbica que Kate Mara y Sophia Bush hicieron en Nip/Tuck, y aunque aquí no se vea, en la escena también hay un chico. Para mí sobra totalmente, y si ves la escena completa te das cuenta de que él también piensa que sobra, que Kate Mara no quiere que esté allí y que Sophia sólo le hace caso cuando el chico está que se va. Una pena que no se largara, ¿verdad? Si estáis pensando en ver Nip/Tuck, os aviso que Kate sale en cuatro episodios y Sophia en tres, y que todo lo interesante que podéis ver sobre ellas en la serie, está en estos gifs. Lo siento. Y como lo siento, para compensar os traigo esto también.
Mucho hemos hablado ya sobre ‘La vida de Adèle’, pero no por eso vamos a parar ahora, justo después de su tan esperado estreno en cines en nuestro país, no podíamos no hacer una entrada más sobre las impresiones que la película ha dejado en nosotras. Así que ahí voy, sin frenos ni paracaídas porque estoy que trino. Obviamente, hay muchos spoilers; avisadas estáis.
Cuando hicimos la entrada 20 curiosidades que siempre quisieste saber sobre ‘La vida de Adèle’ deberíamos haber hecho 21 curiosidades, el problema es que no nos habían avisado de ninguna de las maneras y era imposible que supiéramos que la película está incompleta en cuanto al cómic se refiere. ¿Y qué significa eso? Significa que cuando el metraje de la película termine, en la pantalla aparecerá una frase en francés que pondrá «Fin del capítulo 1 y 2» y se pondrá la pantalla negra, encenderán las luces del cine y procederán a echaros de la sala de forma educada porque, aunque eso no sea el final de la novela gráfica, la película habrá terminado. Y va a dar igual lo indignada y lo timada que tú te sientas, porque no hay más película. Y tú te dirás a ti misma que has leído millones de artículos sobre la película y que en ningún momento nadie te dijo que iban a ser dos partes y te sentirás timada, y entonces yo te diré que si nadie te ha avisado de que no hay dos partes es porque no hay dos partes. No entres en pánico aún. El director dice que no descarta rodar una segunda parte, pero sabemos que las actrices han hablado pestes de él, de lo duro que fue rodar las escenas lésbicas y el propio director ha renegado de la película, así que yo no lo veo claro para nada. Ahora es cuando ya puedes entrar en pánico.
Y eso me lleva al siguiente punto: El final de la película y el de la novela gráfica son totalmente diferentes. Y cuando digo totalmente, es que no tienen nada que ver. Que habrá quién me pregunte cuál de los dos me ha gustado más y, aunque el de la película no es el final que yo hubiera querido, creo que lo prefiero al de la novela que, al terminar de leerla, esto fue lo que estuve a punto de hacer.
Y Julie Marho podrá continuar renegando de la película durante años y años (total, una más que hable mal de la película ya no es raro, ¿no?), pero yo debo decir que, para mi gusto, el final de la novela gráfica tampoco es para tirar cohetes y que, gran parte de la fama que está ganando la novela, se debe a la misma película, así que si yo fuera ella, sería un poco más humilde, aunque habiendo visto lo que han hecho con la novela, también entiendo su posición. Creo que me estoy volviendo loca porque, si ahora mismo me preguntan quién de ellos (actrices, director y escritora) tienen razón en sus quejas, creo que diría que todos un poco. Quien quiera saber más sobre esto, que pregunte directamente, porque yo ya no sé qué más decir y yo he venido aquí a hablar de la película.
‘La vida de Adèle’ desde el punto de vista de una lesbiana
Todas estábamos pendientes del estreno lésbico del año, entradas agotadas por semanas en varias ciudades y yo preparándome para ir al cine a verla bien nerviosa y con todas las expectativas on the top. Por eso fui la primera en entrar a una sala más bien pequeñita con unos veinte minutos de antelación que acabaron por conseguir calmar mis nervios mientras esperaba que la sala se llenara. Lo primero que me sorprendió al llegar al cine fue la clasificación por edades, que en españa se quedó en un «No recomendada para menores de 16 años», teniendo en cuenta que en muchos países habían hablado de casi porno, está bastante bien. Lo segundo fue la gente que llegó a la sala. Sinceramente, lo que yo esperaba era un mar de bolleras con sus camisas de cuadros y el pelo corto, pero las primeras parejas que entraron a la sala fueron tres parejas heterosexuales, lo cual me dejó sorprendida de forma muy grata. La siguiente fue una chica lesbiana con su padre y fue cuando me morí de amor. Luego ya empezó a llegar el público que yo esperaba; unas cinco o seis parejas de lesbianas con sonrisas en las caras porque, igual que yo, esperaban con ansias que empezara la película. Y empezó.
Adèle es una chica de quince años que parece estar buscando algo más en su vida de lo que ésta le ofrece a simple vista. Desde una perspectiva bastante íntima, vemos el mundo a través de lo que a ella le parece que es, casi sin banda sonora y con el azul apareciendo en todas y cada una de las escenas de la película. Realmente creo que consigue que nos demos cuenta de cómo se siente Adèle en todo momento, aquel despertar sexual cuando se topa con Emma por primera vez, y esa escena en la que Adèle se masturba en la cama pensando en ‘la chica del cabello azul’ sin acabar de comprender por qué le pasa eso a ella cuando se supone que le deben gustar los chicos. Y lo intenta con ganas, liándose con uno al que acaba dejando porque no es eso lo que quiere, hasta que una chica de su clase la besa y su mundo cambia por completo.
Pero su compañera de clase no está interesada de verdad en ella, sino que fue algo del momento y Adèle vuelve a perder la sonrisa, sintiéndose aún más perdida que antes. Es entonces cuando se va de fiesta a un local de ambiente con su amigo gay, y es ahí cuando decide seguir a un grupo de chicas y acaba topándose de nuevo con la chica del cabello azul, haciendo que su vida se tiña por completo de ese color y que no pueda olvidarla jamás, mucho menos cuando ésta la espera a la salida de clases en la puerta de la escuela. Aquello es lo que acaba de hacer que el mundo de Adèle combustione, porque sus amigas de clase son super tolerantes y no quieren cerca a una lesbiana, así que ella acaba cayendo por completo en los brazos y labios de Emma. Muchas han sido las críticas de Julie Maroh sobre que no había sentimiento entre las dos protagonistas, pues yo debo decir que no sé qué tipo de sentimientos esperaba ella ver, pero que yo las estaba shippeando a machete.
El crecimiento que se produce en Adèle desde que conoce a Emma, la aceptación de sus sentimientos, el miedo al qué dirán, son cosas con las que seguramente todas nos podamos sentir identificadas, y creo que eso es lo que hace que conectemos tan bien con la película. También hubo quejas de Maroh hacia las escenas de sexo, diciendo que eran las fantasías lésbicas para hombres, y puedo entender que lo haya dicho. La primera escena es larga, no tanto como se dijo inicialmente, pero dura unos seis minutos en los cuales se ven varias posturas y, aunque no oí quejas en el cine, ni risas, ni maldiciones, a mí gusto debía haber terminado unos segundos antes de lo que lo hizo, no mucho, unos treinta segundos, porque estuvo a punto de convertirse en «Una habitación en Roma», con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva. Pero el problema no fue esa primera escena de sexo, sino la segunda, que creo que es la que completa los minutos que faltaban para los famosos diez minutos de los que se habla.
Bueno, en la segunda escena de sexo, esto es lo que nos encontramos: Las tijeritas. La más famosa y pornográfica de todas las posturas lésbicas. Supongo que la queja de Maroh vino por esta escena y lo irreal que es. Vamos, que pocas son las que lo intentan alguna vez, y menos aún las que lo repiten. Yo hubiera preferido algo mucho más sencillo y menos artístico, pero yo no soy el director y poco tengo que decir ante esto. Además, hay una escena entre ambas en la película en la que se dicen que el sexo entre ellas era mucho mejor que con cualquier otra, así que pienso que eso era lo que querían reflejar con esta escena en la que creo que ambas actrices tuvieron una interpretación más que buena. A pesar de lo irreal, repito que en el cine en el que yo estaba no hubo ni risas, ni burlas, ni palabras malsonantes, ni nada de nada, así que quizás la gente se lo tomó como lo que es; una película en la que se premia más la visualidad de una escena que la credibilidad, y visualmente fue una maravilla, y no lo digo sólo por las tetas bamboleantes… Espero vuestras opiniones, sobre la escena, no sobre sus tetas. Sobre sus tetas las opiniones sobran.
Edición tras leer varios comentarios: Lo primero disculparme si he llegado a ofender a alguien de alguna forma, que para nada era mi intención. Lo segundo es que, cuando he hablado sobre esta postura a lo largo de mi vida, pocas han sido las que me han comentado que lo hacen a menudo y les gusta, más bien me decían que lo habían probado pero que no les iba, cosa que contrastaba a la perfección con mi opinión sobre dicha postura. Pero hay varios comentarios que me han llegado a través de diferentes redes sociales, diciendo que lo hacen y lo disfrutan; así que lo primero es felicitaros por ello, lo segundo volver a disculparme, y lo tercero es encontrar a alguna pelirroja sexy con la cual volver a probarlo porque, evidentemente, hice algo mal. Todo sea en pos del conocimiento y del crecimiento como persona.
La película se desarrolla bastante paralela a lo que lo hace la novela gráfica, pero adentrando más en su día a día de lo que lo hace la novela, y todo sucede más o menos igual, hasta que llegamos casi al final y Adèle le es infiel a Emma con un compañero de trabajo. En la novela Emma la echa de casa y Adèle queda completamente devastada, yéndose a vivir a casa de Valentin (su amigo gay), en la película se va sola, y a partir de aquí todo es diferente, dejando un final abierto en la película que no tenemos en la novela. Sinceramente, el final de la novela es mucho más amargo que el de la película, por eso digo que me quedo con la versión cinematográfica a pesar del sentimiento de inacabado que me ha dejado.
Creo que ‘La vida de Adèle‘ es una película que habla más de encontrarse a uno mismo y de las consecuencias de no hacerlo bien, que una bollopeli, y también pienso que la interpretación de las actrices ha sido sublime y que la química que había entre ellas ha sobrepasado la pantalla y ha llegado al público, que ha suplicado en cada una de las escenas que se besaran con la misma intensidad con la que Adèle pedía que Emma lo hiciera, aunque la jovencita que iba con su padre dijo que les había faltado sentimiento. Supongo que para gustos están los colores, pero hoy todas deberíamos quedarnos con el azul.
Gwendoline Christie está triste, y eso tenemos que solucionarlo nosotras. ¿Qué por qué está triste? Pues porque interpreta a Brienne de Tarth (Juego de Tronos), más conocida como Brienne «La Bella» en burla por la fealdad de la chica. Y yo vengo aquí a decir una sola cosa: ¿¡Qué fealdad!? ¿¡Es que estamos locos, o qué!?
¿Estáis todas conmigo, verdad? ¿Os habéis fijado en ese vestido rojo? Porque yo ha sido ver esa foto y no poder pensar en otra cosa que en ella, imponente, con ese vestido rojo y esa melena rubia, sus ojos azules y esas piernas infinitas por las cuales aprendería a hacer alpinismo. Pocas veces una mujer tan alta como ella lo es, está tan bien hecha como ella lo está. Además, tiene el añadido de que, al ser tan alta, los vestidos siempre le quedan cortitos. Justo como a mí me gusta que sean los vestidos y me da igual que penséis que soy la pervertida del blog, porque es cierto.
Hablaría sobre levantarle un monumento a esta inglesa de treinta y cinco años, pero creo que con sus ciento noventa y un centímetros de altura, (Sí, has leído bien, ciento noventa y un centímetros de altura) con el simple hecho de que se ponga en pie, ya tenemos un buen monumento. Y creo que merece que se lo digamos más, porque cotilleando por ahí he descubierto que ha pasado por muchos complejos por su altura y su cuerpo «poco femenino», así que he pensado que ya estaba bien de tanta tontería y que era el momento de que todo el mundo viera la belleza sencilla y natural de Gwendoline. Y la de su trasero, todo sea dicho.
Y desde aquí hago un llamamiento a que Martin continúe escribiendo sobre personajes feos y que, las actrices que los interpreten, sean como ella. ¡Viva la fealdad si es así como nos la sirven! Gwen, si alguna vez te cambias de acera, recuerda que yo fui de las primeras en desear pasar una noche caliente contigo.
Supongo que todas habreis visto tantas películas como yo y sabreis que el día del baile de graduación es uno de los más importantes en la vida de los adolescentes estadounidenses. También para Jenny, la protagonista de este corto, que está en un sinvivir esperando que Alex acepte su propuesta de acompañarla. ¿Qué pasa si le dice que no? ¿Se atreverá a ir sola al baile? ¡Todos tienen pareja!
Claro que también podría ir con Cory, que ha estado enamorada de ella desde que se conocen. Pero no, ella quiere ir con Alex. En cuanto le diga que sí, tendrá que ocuparse de comprar un vestido adecuado, y tenerlo todo preparado para la gran noche, una noche que recordará siempre como el gran paso a su vida adulta. Y si le dice que no… bueno, siempre podrá salir en la portada de Prom for one, la revista para solteros tristes.
Este es el argumento de Jenny, el divertido corto iniciativa de The Trevor Project, una organización de USA encargada de ayudar a jóvenes LGTB a través de su línea de ayuda y de sus campañas, como It gets better, que seguro recordais. En esta ocasión, por cada visionado del video, o por cada vez que se comparta, será donado un dólar para esta causa.
Empecemos con el romance. Como dije antes no hay nada más lindo que una cena romántica con tu chica. ¡Y si es que lo cocinaste tú, pues suma puntos! Es que el esfuerzo de montar la mesa, escoger un vino, cocinarle… es una buena forma de demostrar que la quieres, ¿no?
Ya, ya sé lo que me van a decir, que suena demasiado hetero, que esas son cosas que los HOMBRES hacen para impresionar mujeres… blah blah blah. Pero no tiene por qué ser así. A todo el mundo le gusta que lo mimen de vez en cuando, sin importar que tu chica sea una típica que se las da de dura. Estoy segura de que cocinar para ella la derrite, sea quien sea. Lo dicho, que el amor entra por la panza.
A mí me encanta hacer esto para mi pareja en los aniversarios. Un foundue de queso de entrada, su plato favorito, con un vino y un postre interactivo… ¿a que ahora sí les empieza a gustar la idea? tetas con chocolate ejem…
Lo primero, mis queridas croquetas, es lo primordial: tanteen sus gustos, alergias, antojitos, dietas especiales… Que esa chica a la que tanto has toreado, que te vuelve loca, que te hace saltar el corazón del pecho y que te dijo que SÍ no te vaya a decir en medio de la cena «ains es que soy vegana… »
FAIL.
Les traigo la quintaesencia de las cenas románticas, porque para la comida y el sexoromance no hay muchos que les ganen a las francesas. Son recetas simples pero deliciosas y que suenan impresionantes.
Repitan después de mí, mis queridas croquetas hambrientas: Magret du canard a l’orange. (O lo que es lo mismo, pechuga de pato a la naranja)
El mise en place es simple:
Dos pechugas de pato
50 grs de mantequilla
100 ml de cointreau o vino blanco
Dos naranjas grandes o tres medianas (o una naranja y jugo de naranja natural si tienes)
Una cebolla pequeña
Fecula de maíz c/n
Unos 50 ml de crema. No nata para montar, sino de la que se usa para cocinar
Sal y pimienta, claro
Lo primero primerísimo que tienes que hacer, mi querida croqueta romántica, son unos cortes en la piel de la pechuga sin llegar a la carne. Calienta una sartén, bien caliente con un poquiiiiiiiiiiiiito de mantequilla y aceite. El pato suelta mucha grasa (que ni se te ocurra botar), así que no es necesario agregar más.
Salpimenta la pechuga y dórala en la sartén con la piel hacia abajo primero.
Si ves que suelta mucha grasa, puedes ir sacándola y reservando. Cuando la piel esté dorada, dórala por el otro lado por un par de minutos más y resérvala. Ya la meteremos al horno y el pato no se puede comer completamente cocido, así que no te preocupes si todavía se ve muy crudo.
En esa misma sartén, con la grasa del pato, saltea la cebolla finamente picada. Cuando ya la veas transparente, agrega un chorrito de cointreau y deja evaporar el alcohol. Esto será unos dos minutos. Ahora le agregas la mitad del jugo de las naranjas y la ralladura de media de ellas.
Con la otra mitad del jugo frío vas a disolver una cucharadita de fécula de maíz y se la vas a agregar poco a poco a la salsa de la sartén hasta que tome el espesor que quieras.
El toque final a la salsa es salpimentar, y agregar la crema de leche y el resto de la mantequilla para que tome brillo.
A las pechugas las vas a meter al horno a 180 grados por 10 minutos. No queremos que se pasen de cocción y queden duras y secas, debes servirlas rosaditas. Sí, como eso mismo.
Es muy simple de presentar: rebana las pechugas y las cubres con la salsa y algo de la ralladura de naranja.
¿Que con qué lo acompañas?
Una ensalada ligera de berros con nueces bastará. Berros, una cebollita morada picada finamente, unas nueces picadas, una vinagreta simple (una medida de aceite de oliva por una medida de vinagre de sidra, sal y pimienta) y ¡listo! La idea es que no opaque al pato.
Ya estás lista para tu noche de conquista.
El postre lo dejo para el próximo post 😉 pero seguro que tú tienes un par de ideas….
Bon Appettittie!
Gio.
PD: Si no encuentras pato (o es muy caro), haces exactamente lo mismo con pechugas de pollo, solo que una buena idea es envolver las supremas en tocineta y luego saltearlas. Eso sí, el pollo nunca debe comerse poco cocido.
¿Alguna vez has sentido la maravilla de descubrir una pequeña joya en el fondo de una librería? Ese libro polvoriento y abandonado que nadie ha leído y que resulta ser lo mejor que te ha pasado en todo el año. Pues algo así es para nosotras esta obra de 6 tomos (y contando) de Irie Aki: Ran to Haiiro no Sekai o, su traducción literal, Ran y el Mundo Gris.
EL ARGUMENTO
Ran Uruma es la pequeña de una familia ligeramente disfuncional de magos. Gamberra, sensible y con una fijación con unas bambas que su hermano Jin se esfuerza en esconderle con todas sus fuerzas.
Y es que cuando se pone esas bambas, los poderes mágicos de Ran se estabilizan y potencian. Es capaz de lanzar y controlar todos esos hechizos que se le resisten en sus lecciones. Ah, y hacen crecer su cuerpo 10 años más.
Esa pequeña característica es la que va a traer más de un problema no sólo a Ran, si no a todos los que la rodean. Las aventuras de esta niña alocada implican no sólo a su familia, si no a Ôtarô, un donjuán cínico que se enamora de su forma de mujer o a Hibi, el compañero de clase que siempre se mete con ella.
¿Y QUÉ ES LO QUE VOY A VER EXACTAMENTE?
Magia, mucha magia. Olvídate de las varitas de Harry Potter, la magía de Ran to Haiiro no Sekai es orgánica y fluida, cambiante como lo son las personalidades que la usan.
El espectacular y glamuroso dibujo de Ikie Ari ya debería ser una razón de peso para leerla, ¿Pero podemos añadir que sus chicas son de infarto? Y no dudes que aprovecha cada viñeta y cada portadilla para hacer una oda al fanservice. ¿A veces hasta cuando no toca?
Además, el manga te plantea un plantel de personajes extenso y carismático que se te va haciendo un huequito en el corazón a medida que pasas las páginas. Al principio creerás que este seinen/jôsei no tiene argumento más allá del día a día de una niña terremoto pero pronto comprenderás que lo que hace es sentarte las bases, sin prisa pero sin pausa, de un conflicto colosal y épico.
Lo único que vas a ver que, suponemos, te hará tan poca gracia como a nosotras, es la inquietante seducción de un hombre adulto hacia una niña. Vale, él no sabe que lo es, pero la autora sí y aunque se tiene mucho de que pase nada sigue siendo… incómodo por no decir directamente desagradable.
¿PERO TIENE ROLLO BOLLO O NO?
Tal vez el último extra del tomo 5 nos haya dado un poco pero no os vamos a engañar, yuri el cómic no es. Pero los japoneses saben bien lo que nos gusta y nos dan un plantel femenino extenso y con muchísimas posibilidades de subtexto.
Tenemos a Menou, una de las sacerdotisas encargadas de la puerta que no sólo mola, tiene a todas las chicas loquitas por ella. Y hace pitar nuestro gaydar hasta niveles insospechados.
Y Nio será una niña pero ya es capaz de cualquier cosa por la hechicera que admira más allá de toda razón. ¿Aunque tal vez sea una admiración que pronto la pubertad puede convertir en otra cosa?
CURIOSIDADES
– Irie Aki no es que sea desconocida… ¡Es que ni siquiera tiene página en la Wikipedia! Para los tiempos que corren es inaudito. Sin embargo, internet es un lugar que siempre provee si sabes buscar y hemos podido hacernos con unoscuantosvídeosquemuestran el maravilloso proceso de creación de esta ilustración:
– Si también sois fans acérrimas de Kaoru Mori (¿Quién no?), ambas autoras han sacado un recopilatorio de historias e ilustraciones de Ran y Amir, la protagonista de Otoyomegatari(Un manga que tiene 0 yuri pero que os recomendamos igualmente).
Se nos cae la baba con algo así.
– Decimos que es Jôsei pero aquí nadie está muy seguro del género. Aunque el dibujo lo sea, la temática en muchos casos puede considerarse seinen, a secas. De momento, nos quedamos con nuestra etiqueta porque pocos seinens tienen estos brillitos.
Bollodrama. Si todas lo padecemos en nuestras carnes, no es de sorprender que lo suframos también en el mundo del entretenimiento. Las fans de Girltrash llevamos casi cuatro años esperando a que esta genial webserie se convierta en película. Y os aseguro que han sido cuatro años de puras incógnitas, hasta el punto de que muchas dimos por hecho que el largometraje nunca, jamás, vería la luz. Hoy, hemos descubierto a qué se debía tanto retraso.
Rodado en 2010 bajo las directrices de Angela Robinson (te sonará por D.E.B.S., The L Word o True Blood) y escrito también por ella, Girl Trash: All Night Long se estrena mañana en escogidos cines estadounidenses y llegará a las tiendas en su versión DVD a comienzos de diciembre. No obstante, parece ser que la directora y la productora Power Up están manteniendo una lucha encarnizada en el barro, y Angela Robinson ha decidido retirarse del proyecto.
Esto es lo que ha dicho la guionista y directora en un comunicado:
Girltrash! es un proyecto que llevo en el corazón.
Estuve intentando encontrar la manera de crear y desarrollar una marca de entretenimiento lésbico sostenible y de calidad, que produjera webseries, películas, televisión, novelas gráficas y musicales. Hasta el momento, tras haber hecho primero una webserie y dibujado una novela gráfica, produje Girltrash: All Night Long con Stacy Codikow.
Quiero a la película y a todas y cada una de las personas que han trabajado sin descanso en este proyecto […] pero Power Up va a presentar una versión de la película que no he visto, que no está acabada y que no ha sido aprobada por mí y, como resultado, en este momento no apoyo ni valido ningún pase o venta comercial de Girltrash: All Night Long.
Trabajar con Stacy Codikow y Power Up ha sido, sin ninguna duda, la peor experiencia de mi carrera. Porque Stacy ha sido tan horrible que no voy a involucrarme nunca más en ningún proyecto en el que estén envueltos Stacy Codikow o Power Up.
Whoa… Eso sí que es bollodrama y lo demás son tonterías. Conociendo a Angela Robinson (y también su trabajo), es muy probable que tenga buenas razones para retirarse de esta aventura comercial, lo cual no deja de ser una pena porque la adaptación a la gran pantalla prometía mucho y ahora nos queda la duda de si tendrá los estándares de calidad que todas esperábamos. Aquí, el trailer oficial, por si quieres echarle un vistazo:
La webserie Girltrash se estrenó en Ourchart.com en 2007, y cuenta con las actuaciones de Amber Benson, Gabrielle Christian, Mandy Musgrave y Rose Rollins. La película es una versión musical de la webserie (incomprensible, pero así es…), y una de sus golosinas es que mantiene el casting original, por lo que en ella podremos ver, de nuevo, a las chicas de South Of Nowhere, labio con labio, a escasos centímetros una de la otra. Las fans del Spashley, a pesar del bollodrama, seguro que no se la pierden. ¿Pero y tú? ¿Qué opinas de estos desencuentros? ¿Qué opinas del giro Brodwaydiano que le han dado a la adaptación?
Una de las novedades de este otoño en ABC es Betrayal, una adaptación de la holandesa Overspel. En esta serie el poder y la riqueza se mezclan con la traición y el crimen, muy en la línea de Revenge, y todo sumado a un escenario que nos recuerda también a The Good Wife.
En Betrayal, Sarah es una bella fotógrafa que, atrapada en un matrimonio infeliz, encuentra la felicidad de nuevo en brazos (oh) de Jack, un abogado proveniente de una poderosa familia que tampoco anda muy contento con el suyo. Para terminar de arreglar las cosas, el marido de la fotógrafa y su amante se enfrentarán profesionalmente en un importante caso de asesinato en el que está mezclado el suegro de Jack, Tatcher Karsten (James Cromwell, American Horror Story), el magnate más poderoso de Chicago, un hombre al que nada ni nadie le impide hacer lo que desea.
Si con este argumento todavía no veis claro el motivo para no perdérosla, os voy a dar el definitivo: Sofia Black, la actriz que interpretaba a Tea en la versión americana de Skins, es Jules Whitman, una informática que trabaja para Jack. Un día, este recibe la visita de toda su familia, entre ellos su hija Valerie, que tarda aproximadamente dos minutos en ponerse a flirtear con Jules. Nunca subestimes el atractivo de una informática. Entre mensaje y mensaje, Jules pide permiso a su jefe para salir con su hija un día. Y aquí viene lo especialmente remarcable de la serie: estamos acostumbrados a los dramas adolescentes (o no tanto) de salir del armario, pero pocas veces se nos presentan personajes jóvenes que tienen citas con normalidad, sin hacer una escena súper tensa, o dejando a su madre con la lagrimita asomando en el porche de la casa. No. Jack sabe que su hija es lesbiana, que se ve con otras chicas, y si hay algo que le incomoda no es eso, es la edad de Jules.
Jules: (A Valerie) Le gustan las chicas, pensaba que lo sabías.
Jack: Lo sé. Las chicas no son el problema, lo eres tú. Trabajas aquí y eres demasiado mayor.
Y ya está, ahí se acaba lo extraño. Si hubiera sido con un chico sería exactamente igual. Él sólo es un padre preocupado por lo verdaderamente importante, que es el bienestar de Valerie, y no por el sexo de su acompañante.
Y esto es lo que ha sucedido en los cuatro episodios que lleva la serie en emisión. Lamentamos comunicaros que no está obteniendo muy buenos datos de audiencia, ya que se emite los domingos, y es un día difícil para las televisiones de Estados Unidos, pero nosotras no dejamos de cruzar los dedos para que aguante, por lo menos, esta temporada, y podamos seguir disfrutando de dos personajes tan creíbles (lo de que sean MONÍSIMAS las dos no tiene nada que ver) unos cuantos meses más.
¿Y quién dice que la gastronomía de las croquetas solo se limita a conejos, bollos y ostras?
Soy Gio y en esta sección nueva, recién estrenada, de paquete les voy a enseñar a cocinar como los Dioses para sus chicas, que no hay nada mejor que una cena preparada por una misma a la luz de las velas. Créanme.
Recetas para enamorar, para conquistar o pedir perdón conestilo.
Y es que dicen que el amor entra por la panza y según mi experiencia es 100% cierto.
Soy venezolana de padres canarios, especialista en gastronomía y alta cocina . Bi y comprometida 😀
CatLady hasta la muerte.
Extremadamente feliz de estar por estos lares. Y con comprobada experiencia en el campo de la cocina amorosa croqueta. Satisfacción garantizada, oiga.
Que si bien no le podemos devolver el dinero (?), sí que le podemos dar unas cuantas risas, mientras se hace pasar por una masterchef en frente de esa chica que por fin lograron sacar. O tener un detallito con tu pareja de toda la vida para que no se pierda la magia.
Lesbian food porn! No se pone nada mejor!
¡Pendientes mañana, que empezamos con las recetas!